mujer comiendo 6 buñuelos

 

¿Te has preguntado alguna vez por qué a pesar de estar muy ocupada y de hacer y probar muchas cosas todavía no vives de tu negocio, tu negocio no funciona como tú quieres?

Tanto si acabas de empezar como si ya llevas un tiempo es una sensación MUY FRUSTRANTE ver que hagas lo que hagas no tienes más clientes. Y ves que a los demás parece irles bien y no sabes por qué a ti no…

¿Te suena? 

Con la experiencia que tengo tanto propia como con mis clientes puedo decirte que, muy probablemente, tu falta de resultados es debida a una de estas seis razones (y alguna puede que no te guste).

 

 

1. No sabes qué hacer (pero crees que sí).

 

Seguro que estás haciendo esto o lo has hecho. Sabes que tienes que conseguir clientes y haces lo que vas leyendo u oyendo que funciona. Que alguien habla de LinkedIn, pues tú te apuntas corriendo, que mucha gente tiene buenos resultados con Facebook, creas una página. Que Youtube sale en la tele, es hora de abrir tu canal. Que alguien cambia su web y a ti te gusta, pues vas y haces algo parecido.

¿Sabes qué pasa aquí? Que estás dando palos de ciego porque no sabes qué hacer y no tienes una estrategia definida.

Justo lo que hice yo al empezar, no te creas que eres la única. Me pasé meses probando lo que me parecía que iba a funcionar, porque sí, sin estrategia ni dirección definida.

Y sí, tuve algún cliente (casi por casualidad) pero nada estable ni repetible que es lo que de verdad buscas.

 

¿Cuál es la solución? Dejar de hacer lo que te parece que puede funcionar y trabajar en lo que funciona de verdad.

¿Y cómo sabes qué funciona? Contratando a alguien que lo sepa. Seguro que no te gusta oírlo porque si eres muy independiente como yo pensarás que de eso nada, que tú sola puedes de sobra, al fin y al cabo eres inteligente, trabajadora y perseverante y con eso debería bastar, ¿no?

Pues resulta que no, a no ser que quieras pasarte meses y meses probando a ver si suena la flauta…

Yo lo hice y descubrí que lo verdaderamente inteligente es invertir en alguien que sepa lo que hace, que tenga los resultados que tú quieres tener. Es lo que me funcionó a mi y le dio un vuelco a mi negocio.

Cuando tienes claro lo que quieres y cómo conseguirlo, entonces sí es cuestión de trabajar y perseverar. Ya no das palos de ciego.

 

2. No haces lo que tienes que hacer.

 

Parece similar a la anterior, pero no lo es. Aquí es donde entra en juego la pereza, el miedo, las dudas…

Sabes que tienes que subir el precio de tus servicios para poder ganarte bien la vida pero y si luego no vendes nada…

Sabes que tienes que aprender marketing sí o sí pero es que te agobia.

Sabes que tienes que invertir en tu negocio pero es que no quieres gastarte el dinero, que tampoco te sobra…

Sabes que tienes que hacer… Pero NO LO HACES.

Te entiendo porque a mi me ha pasado mil veces y me seguirá pasando de vez en cuando, pero si estoy donde estoy es porque he hecho lo que tenía que hacer. A pesar del miedo, las vergüenza, la pereza…

Lo haces y entonces sí, tienes resultados.

¿Que estás haciendo cosas y no tienes resultados? Vuelve al punto 1.

 

3. No te arriesgas

 

Cuantas veces me han escrito diciéndome que quieren un negocio pero que sea seguro, que sepan seguro que va a funcionar. Eso no es posible. Nada es seguro.

Lo único seguro es que tu te comprometas y hagas todo lo que esté en tu manso para que funcione. Si quieres seguridad no tengas un negocio.

Si no te arriesgas ni ganas ni hay cambios. Es así.

Yo me arriesgué a dejar mi carrera científica después de más de 10 años y a lanzarme al vacio con mi negocio de coaching.

Me arriesgué a subir precios.

Me arriesgué a contratar mentoras.

Me arriesgué (y arriesgo) a comprar cursos de marketing según lo que necesite.

Me arriesgo a gastar dinero en mi web, en mi imagen, en lo que sea necesario.

Desde el principio cuando no ganaba nada y con inversiones elevadas en muchos casos (no me vengas ahora con el es que tu ya tienes clientes).

Cada decisión que tomas supone un riego. Arriesgas dinero, energía, ilusión, tiempo, fracaso. Muchas cosas.

Yo me he arriesgado muchas veces y por eso estoy donde estoy.

Y tú, ¿estás corriendo algún riesgo o pretendes que todo pase sin ningún cambio, sacrificio ni riesgo?

¿Qué riesgo tienes que correr? Ya lo sabes, te lo dice esa vocecita interior…

 

 

4. No eres constante

 

Ir de flor en flor probando mil y una estrategias y modelos es emocionante y divertido (sobre todo si eres una persona a la que le gusta aprender), pero no da resultados.

Te lo digo por experiencia, esta es mi mayor perdición ; )

Pruebas algo y a mitad del proceso se te ocurre otra cosa y la cambias y a los dos días le añades algo o lo cambias de nuevo. Todo con buenas intenciones, claro. Porque en el último libro, webinar, artículo, podcast que has visto lo han dicho y te ha parecido genial. Y ya se  sabe que hay que actuar si no no tendrás resultados.

¿Te suena? A mi sí, desde luego, soy yo totalmente. Y por eso te digo que para tener resultados te centres y seas constante en una cosa y cuando la tengas dominada entonces sí, cambia, mejora o añade pero no antes.

Ir de flor en flor hará que no tengas resultados o que tardes mucho más. Centrate en vender un programa o en una red social o en lo que tengas en mente y se constante con ello. Cuando ya tengas muchos clientes pasa a otra cosa. Así es como yo dupliqué mis ingresos dos años seguidos.

Veo a demasiada gente que sin tener clientes ya intenta vender tres cursos y cuatro libros. Paso a paso, cada cosa a su tiempo. Domina uno y luego pasa a otro.

 

 

5. Gastas demasiado

 

Esto es muy común también, que aunque tengas ingresos casi no tenga beneficios ¡porque gastas mucho!

Y no me refiero a que te vayas de compras todas las semanas sino que a lo mejore eres una dicta a cursos y gastas mucho en cursos que luego no empezar. O porque tienes contratados un  montón de servicios que no necesitarías pero te da pereza repasarlo (o ni siquiera sabes en lo que estás gastando).

No solo es importante ingresar sino controlar tus gastos. Hay que invertir, sí, pero con cabeza y estrategia.

Así que revisa en que estás gastando en tu negocio, servicios, suscripciones, cursos y si se puede reducir. Peor no uses esto como excusa para no invertir, aquí estamos hablando de un tema distinto y lo sabes.

 

 

6. No inviertes en lo que tu negocio necesita

 

Esto es fundamental y por eso verás que lo repito mucho. No es sólo el hecho de arriesgarte a gastarte el dinero, es que para crecer hay que invertir. Y recuerda que invertir no es gastar, es emplear dinero para conseguir una recompensa mayor.

Y puede haber varios casos, que seas de las que no se quiere gastar ni un duro y hacerlo tu todo (vuelve al punto 3). Está bien ser ahorrativa e incluso hacerlo tu las cosas cuando tienes tiempo. Pero a medio y largo plazo tiene que centrarte en aquello que genera más beneficios en tu negocio y delegar el resto. Y sí, delegar implica invertir.

Yo te entiendo porque me hice yo misma mis dos primeras webs y todo el material de mis cursos y además me encanta aprende y hacer esas cosas. Pero lo que me da beneficios es crear cursos y trabajar con clientes. Así que me centro en crear contenido y trabajar con mis clientes y el resto lo delego. Me costó mucho pero ha supuesto una diferencia ENORME.

 

La otra opción es que tú sí inviertes pero no en todo lo que tu negocio necesita…

Por ejemplo te gastas mucho en cursos pero sudas a la hora de pensar en rehacer tu web o en contrata a una mentora. O a lo mejor un plugin o un servicio que no es mucho dinero peor por lo que sea te cuesta horrores.

Lo típico de gastare cientos o miles de euros en cursos pero luego no te gasta 50 en un plugin que te ayudaría mucho…

¿Te suena?

Sé sincera y haz una lista de cosas que te vendrían fenomenal y mejoraran tus ventas. Quizá ya no necesites un curso más de productividad y sí un plugin para tus programas o para llevar afiliados…

Tú lo sabes mejor que nadie…

 

¿Con cuál de estás razones te identificas más? ¿Con cuál notas cierta resistencia? Ya sabes que es por algo…

 

Estoy a punto de abrir las puertas a la 8ª edición de mi programa acelerado de mentoría “Más Clientes, Más Ingresos, Más Libertad”.

Solo hay 15 plazas y es con entrevista previa.

 

Si estás lista para que tu negocio empiece a funcionar de una vez, LEE aquí todos los detalles

 

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Y TU, ¿QUE OPINAS? - 2 COMENTARIOS

Comments

  1. Me veo de alguna manera en casi todos los puntos que comentas. Lo que ocurre es que al principio yo creo que es necesario que des algunos palos de ciego, es casi imposible que sepas exactamente cómo enfocar tu negocio y qué dirección darle, por lo tanto yo pienso que quizás es mejor esperar un poco hasta que tengas una idea bien definida… o así lo veo yo. Más adelante me gustaría invertir en mentoria y en diseño web, pero creo que aún necesito definir más, en mi caso particular.
    Excelente artículo, gracias por compartir,
    Cristina

    • Gracias Cristina. En realidad depende, hay personas que tienen muy claro el enfoque pero no saben cómo hacer que funcione y otras que, efectivamente, necesitan aclarar primero cómo quieren que sea su negocio y muchas veces hasta que no estás metida en el ajo no puedes saberlo del todo.

      A mi me pasó al principio, tenía una idea clara de lo que quería pero no funcionó como yo pensaba y reajusté mi visión.

      Sin embargo, no tengo duda alguna de que contratar a mis mentoras ha sido siempre la mejor decisión que he podido tomar por la cantidad de tiempo, dinero y errores que me han ahorrado : ) Un abrazo.

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