Resultados de la Categoria: Productividad y gestión del tiempo

conseguir los objetivos

 

Seguro que muchas veces te has preguntado qué hacen ciertas personas para conseguir los objetivos que se proponen y si tú serías capaz de conseguir lo mismo.

Ya sea cambiar de carrera, montar tu propio negocio o darle un giro a tu vida, hay personas que logran conseguir los objetivos que se proponen (con trabajo y esfuerzo, por supuesto)…

Y personas que se pasan media vida pensándolo o poniendo excusas.

Así que hoy te voy a contar las dos claves que necesitas para conseguir los objetivos que te propongas, sigue leyendo…

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resultados inmediatos

 

¿Cuántas veces has pensado que te gustaría tener resultados inmediatos, ya mismo? Y que no sabes qué hacer para conseguirlo.

Quizá ya has esperado mucho y no quieres esperar más. O te sientes tan frustrada y estancada que quieres un cambio inmediato.

¿Te suena?

Mucha gente quiere resultados inmediatos. Quiero poner mi propio negocio de esto y empezar a tener ingresos ya porque lo necesito. Quiero cambiar de carrera y empezar ya, no quiero tener que estudiar o esperar años. Y quiero tener el mismo tipo de puesto que ahora, no quiero tener que volver a empezar desde abajo y tardar años otra vez.

¿Y qué puedes hacer si quieres resultados inmediatos?

Si quieres que tu negocio empiece a funcionar y a tener clientes e ingresos. Si quieres cambiar de profesión cuanto antes. Si quieres lanzarte con tu propio negocio.

¿Qué hacer si lo quieres cuanto antes? Tienes que tener en cuenta dos cosas importantes.

 

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¿Trabajas desde casa y tienes problemas para organizarte? O quizá, como me comentaba un lector hace poco, ¿te cuesta concentrarte y te distraes con cualquier cosa?

Algunas personas, de hecho, optan por alquilar un despacho y listo. Pero que algo funcione para los demás no quiere decir que tenga que funcionar para ti también. Cada persona es un mundo.

Y es que no es fácil trabajar desde casa si no eres muy organizada y te centras con facilidad porque tienes muchas tentaciones externas…

(Que si voy a poner una lavadora, que si voy a ver si me queda chocolate, que si llama el cartero, que si te llama tu madre/amiga/vecina porque piensa que como estás en casa en realidad no trabajas...)

Yo te voy a contar tres formas distintas de organizar tu negocio si trabajas desde casa. Seguro que hay muchas más pero alguna de estas encajará con tu manera de trabajar y te ayudará a tener mejores resultados y a disfrutar más.

Así que te cuento:

 

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¿Cuántas veces se te ha pasado por la cabeza que te gustaría poder sacar tiempo para hacer lo que de verdad te importa?

Que tu día tendría que tener al menos un par de horas más…

Con lo ocupados que estamos en el día a día, a veces con horarios de trabajo larguísimos…

¿Cómo puedes sacar tiempo para otras cosas, para lo que de verdad te importa ahora mismo?

Esto me lo preguntan muchas veces personas que, por ejemplo, quieren pasar más tiempo con su familia, o que quieren empezar un negocio pero no saben de dónde sacar el tiempo….

Te diré una cosa.

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¿Cuántas veces te has dejado llevar por lo que los demás te recomiendan o lo que en general se recomienda para mejorar tus resultados?

¿Cuántas veces has pensado que para conseguir esto o aquello tenías que complicarte un poco la vida usando más herramientas, apuntándote a más cursos, contratando a más personas?

¿Y cuántas veces has acabado agobiada con un montón de información, de conocimiento, de herramientas, sin saber cuál usar y cuál no y sin ver verdaderos avances?

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¿Te gustaría poder disfrutar de más libertad y flexibilidad en tu vida?

A quién no, ¿verdad?

Es uno de los objetivos que más me comentan mis lectores y suscriptores. El deseo no sólo de trabajar y dedicarte a algo que te apasione y te haga sentir realizada sino de tener la libertad y flexibilidad que quieres.

Y esa es una de las razones también por las que muchas personas nos lanzamos a poner nuestro propio negocio, yo incluida, ya que libertad y flexibilidad son unos de mis motivadores principales.

Pero para tener más libertad en tu vida no necesitas tener tu propio negocio.

 

(Aunque es cierto que tenerlo te da muchísima libertad y si es lo que tú quieres tengo aquí un programa que te enseña los pasos que yo he seguido para vivir bien de mi negocio).

 

Que tienes que hacer entonces…

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Muchas de mis lectoras y clientas me comentan que tienen dificultades a la hora de poner límites, decir que no con asertividad, saber priorizar y analizar eficazmente qué oportunidades aprovechar y cuáles declinar.

Es algo fundamental tanto profesional como personalmente saber diferenciar lo que de verdad es importante para ti y poder decir que no a todo tipo de oportunidades, compromisos o peticiones que, en realidad, no te vayan a aportar nada (o que requieran de ti mucho más de lo que te aportan).

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que hacer con tu negocio online en verano

 

Una de las cosas que más me preguntan mis clientas emprendedoras cuando se va acercando el verano es qué hacer con el negocio, cerrar el chiringuito, seguir igual (aunque no te apetezca porque tienes la mente en la playa). ¿Y qué pasa con las ventas y los ingresos?

Si le echas un vistazo a tu alrededor puedes ver muchas formas distintas de enfocarlo.

Personas que directamente avisan de que van a estar un mes de vacaciones y de parón y se reincorporan después, personas que siguen igual, negocios que bajan un poco el ritmo. Hay de todo, pero ¿qué es lo que mejor funciona? Te voy a contar mi experiencia. (más…)

 

¿Te has preguntado alguna vez por qué algunas personas consiguen resultados y otras no, aunque parezca que hacen lo mismo?

Yo lo hago continuamente y la cuestión es que aunque “parece” que hacen lo mismo, seguramente no es así. Entonces, ¿qué marca la diferencia?

Yo le he estado dando vueltas a qué hago yo en mi negocio para tener resultados y estas son las cosas que considero que han sido imprescindibles para llegar adonde estoy hoy.

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bloc de notas

 

Me escribe un lector contándome que aunque tiene muchas ideas no sabe cómo darles forma para poder ponerlas en práctica y empezar a ver progresos.

Seguro que te ha pasado más de una vez, se te ocurren muchas cosas pero al final no avanzas con ninguna y te quedas como estás.

¿Qué puedes hacer para empezar a ver progresos y resultados? Te lo cuento ahora…

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¿Estás agobiada, saturada y aunque sabes que todo es cuestión de prioridades ya no sabes ni cuáles son las tuyas?

Hay veces en que eres eficiente y productiva y no tienes problemas para sacar las cosas adelante.

Otras veces estás tan saturada de tareas, o simplemente cansada que, aunque sepas cuáles son tus prioridades, qué es lo más importante, te cuesta ponerte en marcha.

Todo normal.

Pero también puede haber ocasiones en las que no solo tienes mucho que hacer sino que ni siquiera eres capaz de priorizar, todo te parece igual de importante y estás totalmente bloqueada.

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poner limites ya

 

 

Una de las cosas de las que me he dado cuenta hablando con mis clientas, lectoras y simplemente observando, es la importancia de saber poner límites y que, aunque parezca raro, no mucha gente sabe hacer.

De hecho, a estas alturas lo considero una habilidad dada su importancia y lo que cuesta.

Quizá no seas del todo consciente de la repercusión de no poner límites a ciertas circunstancias.

Así que aquí tienes 5 situaciones a las que tienes que aprender o empezar a poner límites (y solo es un comienzo):

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Esta es la época de empezar a planificar el próximo año, algo muy recomendable para todo el mundo y, en mi opinión, imprescindible si tienes un negocio.

Además ya sabes que es imprescindible saber lo que quieres para llegar a algún lado.

También he hablado muchas veces de la importancia de ser específica en todos tus objetivos, más que nada porque si tienes un objetivo específico podrás tomar acciones específicas.

También se ha hablado mucho de los objetivos SMART así que no voy a hacer más hincapié en eso. 

Lo que sí quiero que tengas en cuenta esta vez son tres recomendaciones que te ayudarán a tomar las decisiones necesarias para planificar el próximo año (o el período que tu quieras, claro).

Así que apunta y elige la que más se aplique a tu situación:

 

1. Para poder llegar a tu destino, lograr tus objetivos y tomar mejores decisiones es imprescindible que sepas de dónde partes. 

Que sepas cuál es tu situación ahora mismo, y eso implica ser sincera y aceptar lo que hay, por varias razones: una, porque si siempre vas diciendo que todo te va bien nadie se molestará en ofrecerte ayuda y tu misma no te plantearás buscar ayuda. ¿Para qué si todo “va bien”?

Y segundo porque el camino a tu objetivo puede variar dependiendo de donde te encuentres. No es lo mismo ir a París desde Barcelona que desde Chicago…

Con esto no quiero decir que a partir de ahora te vayas quejando a todo el mundo, ¡ni mucho menos! Ya sabes que las quejas no sirven de nada.

Simplemente te recomiendo que pienses detenidamente en tu situación actual, dónde estás y en qué necesitas ayuda.

 

2. Tienes que querer cambiar.

De esto he hablado muchas veces. No es fácil, no es sencillo, pero es lo que hay. En la mayoría de los casos cuando estás bloqueada o estancada te centras en lo que no sabes hacer o lo que necesitas aprender, en “cómo voy a hacer esto”.

Pero ese es el segundo paso, te estás adelantando.

No es una cuestión de habilidad, ese no es el verdadero problema, las habilidades se aprenden.

En realidad es una cuestión de elección. ¿Lo quieres o no?

Si es que sí, haz lo que sea para conseguirlo y no empieces ya a acumular excusas.

Si lo quieres te buscas la vida, aunque tardes años en lograr tu objetivo. Tienes que tomar la decisión de ponerte en serio y hacer que suceda. Tienes que comprometerte y eso es lo difícil, no aprender cómo hacer las cosas sino elegir que esta vez sí lo vas a hacer.

Y no, no será fácil y pueden surgir complicaciones e imprevistos, pero de eso te encargarás más adelante.

El primer paso es elegir, comprometerte y tomar la decisión y hasta que no hagas eso no conseguirás tus objetivos.

 

3. Toma una decisión REAL. 

¿Que quiero decir con esto? Esta es una distinción interesante que leí en el blog IttyBiz.

Si tu “decisión” lo único que hace es que te pases el día soñando despierta, ilusionada y pensando en todo lo que vas a conseguir… No es una decisión, es una fantasía. Duro pero cierto.

Sin embargo cuando tomas una decisión real, aunque sueñes un poco (¡que no es malo!) enseguida te pondrás a pensar en qué hacer para conseguirlo, en cuál es el siguiente paso.

Porque una vez que tomas una decisión tu cerebro se pone en marcha para buscar oportunidades y empieza a pensar qué cosas vas a tener que posponer o que límites vas  a poner para que lo que has decidido se haga realidad.

Empiezas a pensar estratégicamente y te pones en marcha para conseguirlo, no te quedas soñando indefinidamente, esa es la diferencia.

 

Por tanto, teniendo en cuenta estas tres recomendaciones, la pregunta aquí no es qué necesitas hacer sino: ¿Quién necesitas ser para lograr lo que quieres? 

Piénsalo y luego busca cómo conseguirlo.

 

Aparte de eso algo que puedes hacer es repasar qué has conseguido este ultimo año, preguntándote:

  • Qué ha funcionado
  • Qué no ha funcionado
  • Qué te falta
  • Cuál es el siguiente paso para ti

 

Esto es mucho trabajo y tienes que pararte a pensarlo, claro, y ahora viene la pregunta más importante:

¿Estás dispuesta a que pase eso que quieres?

 

Porque si tu no te comprometes nadie puede ayudarte, recuerda el punto tres. Y porque a veces decimos que lo queremos pero en realidad no, y es que hay muchas ventajas en quedarte como estás…

Así que piénsalo y dime en los comentarios qué paso vas a dar a continuación.

Y si necesitas más ayuda, recuerda que puedes hacer el TEST para profesionales estancadas que he preparado especialmente para ti.

En dos minutos te diré en que situación estás y qué tienes que hacer al respecto.

>>Haz el test aquí<<

 

 

Este post se lo dedico a Laura Ribas porque fue inspirado en la conversación que tuvimos el otro día : )

Seguro que tienes temporadas en las que estás tan ocupada que casi no puedes ni respirar.

Te pasas el día haciendo mil cosas diferentes, ocupándote de distintos temas y, sin embargo, a veces cuando acaba el día o la semana te das cuenta de que tampoco has hecho nada de otro mundo, que no has sido muy productiva que digamos y te desesperas pensando que si ahora estás así como estarías si tuvieras más clientes o más compromisos.

O la segunda alternativa, que sí que estás muy ocupada y no te da tiempo ni a aburrirte pero que, en realidad, no es el tipo de vida que quieres. ¿Te suena?

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He hablado varias veces de la importancia de saber administrar bien tu tiempo.

Ya sabes que el tiempo se va llenando de obligaciones y actividades y es mejor que seas tú la que decida qué cosas llenan tu tiempo, que es lo que de verdad vale la pena para ti.

No sea que te vayas llenando de obligaciones y al final se pasen los días, los meses, los años y te des cuenta de que no has hecho nada que de verdad haya sido significativo para ti.

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Si tu vida sigue un ritmo frenético, no tienes ni un minuto que perder y estás desbordada, este artículo es para ti.

Tu situación es mucho más frecuente de lo que parece y, lo que es peor, hoy en día se justifica y casi hasta se exige. Parece que es normal y deseable estar así y si no es que no eres una profesional “de verdad”. Es verdad que cierto nivel de estrés es bueno para tu desarrollo, pero aquí hablamos de algo más que cierto nivel.

>> Escucha este artículo aquí –> Cuál es tu límite

Me refiero a  una situación en la que no tienes tiempo para ti, estás estresada y empiezas a darte cuenta de que así no puedes seguir. O bien ya estás totalmente desbordada y no sabes cómo cambiarlo. Como digo es algo frecuente, y también preocupante, porque esto no para hasta que algo te obliga a parar (una enfermedad por ejemplo) y por supuesto no queremos llegar a ese punto.

 

Entonces, ¿qué puedes hacer cuando tu vida te desborda? Tres cosas:

 

Primero, cambiar esa idea. No es la vida la que te desborda, eres tú que no sabes poner límites.

Todos tenemos un límite y, aunque no solemos pensar en él, es muy importante conocerlo. De este modo sabrás cuando te acercas a él y podrás hacer algo al respecto. Así disminuirá tu desgaste y estrés. Porque ya sabemos como te afecta esa situación, y no solo a ti sino a los que te rodean también (yo, desde luego, soy plenamente consciente). Y a lo mejor te preguntas, ¿y cómo puedo saber cuál es mi limite? Excelente pregunta. En el libro “Cómo estar mentalmente equilibrado” (Ediciones B), Philippa Perry comenta que es importantísimo parar de vez en cuando para evaluar cómo te sientes en ese momento, qué piensas, qué haces. No tiene que ser un descanso largo, lo importante es que te acostumbres a analizar cómo te sientes. Por ejemplo, ahora mismo, ¿cómo te sientes? Cansada, aburrida, motivada, contenta, con hambre, sed,… Este el el primer paso para aprender a reconocer cuando estás llegando al límite, y así poder parar a tiempo.

 

Segundo, identificar la causa de las prisas.

En general hay tres causantes de que estés siempre corriendo de un lado a otro:

  1. Demasiadas tareas para un tiempo determinado que, aunque te encantaría, no puedes estirar.
  2. Demasiada gente pidiéndote cosas.
  3. Una sensación interna de tener prisa. La sensación de que no puedes parar, de que hay algo más que hacer (que, por supuesto, siempre lo hay), de que no puedes perder ni un minuto…

Identifica cuál o cuales te afectan más.

 

Tercero, solucionar el problema.  Aquí viene la parte difícil : )

Si tu principal problema es el de las tareas, ¿cuál es la solución? Hay varias: delegar, aprender a priorizar, no subestimar el tiempo que te va a llevar una determinada tarea, etc.
Si lo que te afecta es la gente, claramente es imprescindible que aprendas a poner límites y a decir que no.
Si tu principal problema es la sensación interna de prisa, es más complicado. Algo que ayuda es obligarte a parar varias veces al día, aunque sólo sean cinco minutos. La cuestión es parar tu ritmo frenético y hacer algo que te relaje o simplemente que suponga un parón: leer, escuchar una canción, dar un paseo o hacer el ejercicio que te mencioné antes. Lo importante es que te acostumbres a parar y veas que la vida sigue y que tu te sientes mejor. Esto, que es aparentemente sencillo, cuesta mucho, porque no vas a querer parar literalmente ni un minuto, la cuestión es obligarte. Y doy fe de que funciona…

Además, en todos los casos es imprescindible disminuir tus exigencias y expectativas (algo complicado, lo sé, pero tienes que tenerlo en cuenta).

 

Te pondré un ejemplo. Una de mis clientas me decía que necesitaba organizarse mejor, que estaba siempre ocupada, no tenía tiempo para hacer lo que ella de verdad quería y ni siquiera estaba segura de que lo que estaba haciendo la llevara adonde ella quería estar. Deseaba poder hacer las cosas de una en una, en vez de tener tantas a la vez. Así no se dispersaría tanto y estaría más enfocada;  y se sentía bloqueada y estresada. Analizando su situación, su mayor problema era no poder decir que no cuando le pedían algo y se iba llenando de actividades que muchas veces ni estaban dentro de sus prioridades ni  le aportaban demasiado. Solución: 1) aclarar prioridades y su trayectoria profesional deseada para saber de verdad qué le convenía hacer, y que no se llenara de actividades y responsabilidades que no le aportaban nada profesionalmente; y 2) aprender a poner límites, a decir no.

 

En resumen, es fundamental que seas consciente de cuál es tu límite y de que sobrepasarlo no es nada bueno. Así que párate a pensar hasta dónde puedes llegar, de cuántas tareas puedes ocuparte sin estar asfixiada, de cuánta gente (o peticiones de gente). Aprende a identificar como te sientes en cada momento para no llegar hasta ese punto sin retorno. Y no te engañes, independientemente de lo atareada que estés y las razones que tengas, lo más importante es que eres tu la que tiene que decidir que hasta aquí has llegado, y ponerte a solucionar ese ritmo frenético antes de que algo grave te obligue a parar.

 

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Foto de Zsuzsanna Kilian

 

 

Llegan estas fechas y, como decía una chica en Twitter, casi parece año nuevo, con propósitos y todo, ¿verdad? Aunque he hablado de conseguir tus objetivos y de diseñarlos bien más de una vez, hoy te voy a dar otra recomendación sobre los objetivos que pospones y pospones y no desaparecen nunca de tu lista.

Esos que cada vez que los lees piensas “esta vez sí, como sea”,  y que incluso empiezas pero los dejas a medio terminar y te están torturando eternamente. ¿Qué hacer en estos casos?

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 ¿Te encuentras con la atención dispersa y sin saber cómo reordenarlo todo y volver a empezar? No ser capaz de centrarse es uno de los problemas que impiden que tengas los resultados que quieres en tu vida, pero no es el único. Quizá tu problema no sea no poder centrarte, sino no saber en qué centrarte.

>> Escucha el audio de este artículo aquí –>¿Dispersa? 3 pasos para recuperar la concentración y el enfoque

Son dos cosas distintas pero relacionadas. Por un lado, la habilidad de enfocarte y sacar adelante las cosas, y por otro, el saber en qué tienes que centrarte. ¿El punto de unión? Cuando no sabes lo que quieres, es difícil centrarse.

 

Seguro que has oído muchas veces eso de “you get what you focus on, consigues aquello en lo que te centras, en lo que te enfocas. Cuanto más te centras en algo, sea lo que sea, más recursos utiliza tu mente para detectarlo (de ahí que si estás embarazada empieces a ver mujeres embarazadas por todas partes, por ejemplo), pudiendo llegar a dominar tus pensamientos y a afectar a tu comportamiento. ¿El problema? Cuando eliges centrarte en algo que no te beneficia.

 

Si te centras en lo que te limita, te limitas. Clic para tuitear

 

Si te centras en que no entiendes algo, menos espacio dejarás para entender. Si te centras en tus carencias, en lo que te falta (ya sea talento, tiempo, dinero, etc), empezarás a encontrar pruebas de que es verdad y cada vez te esforzaras menos o directamente tirarás la toalla. Si te centras en tus miedos, cada vez verás más pruebas de que son reales y no serás capaz de ver las oportunidades. ¿Me equivoco?

 

Lo bueno es que este proceso funciona igual para las cosas positivas. Puedes elegir enfocarte en algo que te beneficie, que te abra puertas en lugar de cerrártelas. Y como los pensamientos están unidos a las emociones y a las acciones, si cambias en lo que te centras, cambiarás tus pensamientos, emociones y acciones y conseguirás resultados distintos. Por tanto, saber elegir en qué vas a enfocar tu atención es fundamental.

 

Pero claro, igual de importante que saber elegir bien en qué enfocas tu tiempo, energía y pensamientos es desarrollar la habilidad de concentrarse, de no perder el rumbo o dispersarse. Porque al igual que no centrarte en las cosas adecuadas no te da resultados, tampoco te los da no saber aplicarte a ello, por mucho que sepas en qué centrarte. Ese es el problema en muchos casos, tus pensamientos se dispersan, cuando si te centraras tendrías excelentes resultados.

 

Entonces, ¿cómo puedes recuperar la concentración y centrarte en lo que más te beneficia, en lo que mejores resultados te va a dar? Lynn Marie Sager en su libro “A river worth riding” nos recomienda seguir estos pasos:

 

1. Imagina el futuro que quieres.

En muchos casos este es el problema, necesitas una visión clara de lo que quieres para poder centrarte y avanzar hacia ese futuro. Para no dispersarte, estancarte o malgastar tiempo y energía haciendo cosas que no te llevan donde tu quieres ir. Como ella dice: “Hay una conexión entre saber lo que quieres y conseguir lo que quieres.”

 

2. Identifica lo que te distrae.

¿Qué te hace perder el rumbo? Para poder eliminar las distracciones que tanto te afectan hay que identificarlas primero. Noticias negativas, cotilleos, gente quejica, estar preocupada, enfadada. Cuando te sientas así, pregúntate que te hizo perder la concentración y el ánimo y ya sabes: ¡evitalo!

Una de las cosas que más te afecta son tus circunstancias: las noticias y la gente negativa. Eso hace que te centres en lo mal que están las cosas y que dejes pocos recursos a las posibilidades. Si dejas que estos factores controlen lo que piensas, les estas dejando controlar cómo reaccionas frente a tu vida, cómo te comportas, y por tanto, los resultados que tienes.

No digo que no tengas que estar informada, pero no te obsesiones, hace falta un equilibrio. Si la información hace que tu vida se derrumbe, ponle freno. Además, en estos casos, aquello en lo que nos centramos nos provoca miedo, así que si aprendes a controlar en lo que te centras, aprenderás a controlar el miedo De ahí que la gratitud sea tan poderosa, porque te centras en lo que tienes no en lo que te falta. Según el doctor Martin Seligman, psicólogo, hay algo que nunca falla para provocar satisfacción a largo plazo, y puedes aplicarlo para empezar a eliminar la negatividad y sus efectos de tu vida:

Cada noche antes de dormir escribe en un papel tres cosas que hayan ido bien ese día. Puede ser algo especialmente importante (me llamaron de un trabajo, conseguí un nuevo cliente) o algo no tan relevante pero que para ti sea significativo (mi marido me regaló flores, lo pasé bien con mis amigos, etc). Ahora apunta lo más importante, por qué fueron bien. Ejemplo: Me llamaron de un trabajo porque soy buena para ese puesto, lo pasé bien con mis amigas porque tengo unas amistades estupendas y saco tiempo para ellas, etc.

Este ejercicio diario logrará que empieces a valorar las cosas positivas de tu vida y tu papel en ellas.

 

3. Desarrolla la habilidad de centrarte.

Ser capaz de centrarse es una habilidad que puedes desarrollar con la meditación o con ciertas disciplinas que requieran concentración como yoga, bailar, escribir, practicar algún deporte, etc. Elige una y empieza.

 

La combinación de estas pautas te ayudará a mejorar tu capacidad para enfocarte y a definir claramente en qué enfocarte y, ya sabes, si empleas tu tiempo en lo que quieres, empezaras a conseguir lo que quieres (parece obvio pero no lo es, piénsalo bien.)

 

¿Cuál es tu caso? ¿Te cuesta centrarte o no has elegido bien en qué hacerlo?

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Una de las cosas que siempre me ha interesado y de las que poca gente habla es cómo saber cuándo aceptar una oportunidad, cómo identificar una buena oportunidad.

A veces te empiezan a llegar propuestas interesantes pero tienes poco tiempo o simplemente quieres estar segura antes de comprometerte, no sea que pierdas tiempo, esfuerzo e incluso dinero en algo que al final no merezca la pena o por lo que no sacas ni satisfacción personal.

¿Cómo saber qué oportunidad es realmente buena (al menos para ti)?

Y no sólo eso sino, si decides no aceptar, ¿cómo diferenciar entre el miedo a aceptar (que no es más que autosabotaje) y la intuición o sensación de que no es para ti, que realmente no quieres hacerlo?

(más…)

 

¿Eres de las que empieza muchos proyectos ilusionada para luego dejarlos a medias? Algunas lectoras me han escrito comentándome que empiezan muchas cosas pero que no las acaban, que enseguida pierden la motivación, se desaniman y abandonan.

>> Escucha el podcast aquí –> 4 razones por las que no acabas las cosas ni tienes resultados

Si te sientes identificada no te preocupes, no eres la única. Lo importante es que determines cuál es la causa de ese comportamiento, que no deja de ser otra forma de autosabotaje que te impide conseguir tus metas y llevar a cabo tus proyectos con éxito.

 

Estas son las cuatro razones principales por las que no terminas lo que empiezas (las soluciones, después):

 

 1. No tienes paciencia y quieres resultados rápidos

¿Eres de esas personas impacientes que en cuanto no tienen resultados rápidos abandona el proyecto que tiene entre manos? Tener poca paciencia es algo muy extendido hoy en día y por desgracia es difícil de cambiar (por experiencia lo digo). Pero es importante que modifiques tu estrategia si quieres ver cambios y resultados y, sobre todo, si deseas sentirte satisfecha con tus proyectos. Si sigues como ahora lo único que conseguirás es dispersarte, no obtener resultados y, al final, sentirte frustrada e incluso incompetente, con la creencia de que eres incapaz de acabar las cosas.

 

2. No te planificas bien

Partimos del hecho de que sabes lo que quieres y ya has dado los primeros pasos, pero más allá de ahí, se acabó. El problema es que no tienes un plan paso a paso con objetivos, fechas límite y pequeñas acciones diarias que tomar. Lo he dicho muchas veces, sin plan, no llegarás muy lejos.

 

3. No te centras

Muy relacionado con el punto anterior. Como no tienes un plan, te dispersas, dejas las cosas a medias, pierdes el tiempo, te quedas pensando qué hacer ahora, en lugar de seguir una serie de pasos previamente meditados que te ahorran tiempo y te permiten estar centrada, actuar y, por tanto, conseguir resultados.

 

4. No es lo que quieres (es lo que deberías querer)

Ya lo he mencionado otras veces, cuando haces lo que “deberías” querer en lugar de lo que quieres se produce una división interna y acabas saboteando cualquier cosa que hagas; quizá con la excusa de que no tienes resultados o de que eres despistada o lo que se te pase por la cabeza, cuando la realidad es que no te interesa ese proyecto lo más mínimo.

 

Cualquiera que sea tu razón o situación hay algo que puedes hacer para solucionarlo:

 

  • Crear un plan de acción. Fundamental, el primer paso a a dar; con objetivos a corto y largo plazo, con fecha límite y dividiendo cada objetivo en pequeñas acciones que puedas llevar a cabo fácilmente.
  • Si quieres conseguir resultados rápidos procura priorizar aquellas acciones que te den mejores resultados. Para ello tendrás que pasar a la acción también rápido dejando miedos y dudas a un lado, pero es lo que te conseguirá resultados que te motiven e impulsen a seguir adelante.
  • Tener una razón para llevar a cabo el proyecto, una razón que cuando flaquees o dudes te ayude a seguir adelante.
  • Reconocer tus logros. Otra de las razones por las que no acabas lo que empiezas es porque no ves movimiento, no ves avances. Por eso es importante que reconozcas y premies los logros, que cada día te preguntes “¿qué he hecho hoy de lo que puedo estar orgullosa?” Eso te dará un empujón de motivación para seguir adelante.

 

Aparte de eso, piensa que en esta vida hay que ser perseverante y trabajador, las cosas ni se regalan ni se consiguen sin esfuerzo. Puede que veas a alguien que ha conseguido el éxito y pienses que esa persona es especial o que ha tenido suerte; pero te equivocas, lo que ha tenido es perseverancia y trabajo. Como leí hace poco, uno se fija en el éxito pero no en el sacrificio que hay detrás.

 

Así que ya sabes, párate a pensar qué es lo que tú quieres, haz las cuatro cosas que acabo de mencionar y rodeate de gente que te apoye y te anime. Verás que así consigues acabar las cosas, tener resultados y, lo más importante, sentirte orgullosa y satisfecha con lo que haces.

 

Aquí tienes otro artículo con más soluciones para acabar lo que empiezas.

 

¿Qué te parece? ¿Te identificas con alguno de estos puntos? Déjame tu comentario más abajo.

lograr objetivos

 

¿Cuántas veces te has propuesto unas metas y objetivos toda ilusionada, para acabar abandonando al poco tiempo, sintiéndote culpable, y pensando que no tienes voluntad y que eres incapaz de hacer lo que te propones?

Aunque es algo muy frecuente que nos pasa a todos, la realidad es que tú no tienes ningún problema, y eres perfectamente capaz de acabar lo que te propones, de lograr tus objetivos.

El problema no eres tú sino los métodos que utilizas, en concreto estas son algunas de las razones que hacen que te resulte difícil lograr algunos de tus objetivos y metas. Sigue leyendo…

 

(más…)

 

mujer en sofaSeguro que has oído hablar mucho de lo necesario que es encontrar un equilibrio entre tu vida laboral y personal, pero ¿lo consigues? ¿O más bien tu ritmo de vida te supera por mucho que intentes tenerlo todo bajo control?

Hay 3 razones por las que no consigues conciliar tu trabajo y tu vida personal y por las que no encuentras la forma de relajarte:

(más…)

 

¿Te pasas el día corriendo de un lado a otro, ocupada con mil y una cosas y sintiendo que no has hecho nada productivo, que tendrías que haber acabado más cosas, que el día no tiene suficientes horas?

Si este es tu caso y quieres gestionar mejor tu tiempo y ser más productiva, en este artículo te explico cómo conseguirlo. Tienes que tener en cuenta dos cosas: ser más eficiente, y ser más efectiva.

 

Si lo prefieres, escucha este artículo aquí.

 

CÓMO SER MÁS EFICIENTE

 

Para ser más eficiente es importante determinar cuándo eres más productiva y qué te hace perder el tiempo. Para averiguar estas dos cosas es muy útil apuntar durante una semana (o al menos 3 o 4 días) todo lo que haces y el tiempo que empleas en cada cosa.

Durante un día normal todos tenemos picos de productividad. Por ejemplo, en mi caso he identificado tres horarios diferentes: por las mañanas de 11 a 2 soy muy productiva, el tiempo vuela y acabo las cosas más rápido que en cualquier otro momento del día. Después hay momentos de productividad normal-buena, y ratos en los que me cuesta mucho concentrarme y pierdo el tiempo con cualquier cosa.

Sabiendo esto, escribir artículos en los momentos de baja concentración sería una enorme pérdida de tiempo, ya que tardaría mucho más que si lo hago en los ratos donde soy más productiva. Tú puedes hacer algo parecido, utiliza tu tiempo con inteligencia. Haz el trabajo importante y que requiera más concentración y atención en tus momentos productivos, y deja el resto de tareas para momentos de menor concentración. Eso hará que tu productividad aumente y que te sientas más satisfecha al ver que haces y acabas más cosas (el truco está en acabar no en empezar y dejar a medias).

También tienes que conocer en qué pierdes el tiempo, las actividades o tareas que supuestamente te van a llevar cinco minutos y sin darte cuenta has perdido media mañana. Eso incluye normalmente redes sociales (Facebook, Twitter), irte “cinco minutos” a tomar un café, mirar un momentito el correo. Averigua cuanto tiempo empleas al día en esas actividades, los resultados te sorprenderán.

Ahora ya sabes cuándo eres más productiva  y que “ladrones” de tu tiempo debes eliminar o limitar, y aquí tienes otras dos sugerencias para aprovechar mejor el tiempo:

 

  • Agrupa tareas: Por ejemplo, en vez de mirar tu correo cada 15 minutos, proponte hacerlo 3 veces al día. Si tienes que salir varios días para algo, dedica un solo día a hacerlo todo.
  • Programa periodos de tiempo ininterrumpidos (sin teléfono, internet,…). Esto funciona muy bien, te recomiendo que lo pruebes. Si te parece difícil, comienza con periodos cortos de 10-15 minutos y los vas aumentado. Lograrás acabar muchas más cosas. Es una de las técnicas que yo uso más porque funciona muy bien.

 

CÓMO SER MÁS EFECTIVA

La segunda parte consiste en ser más efectiva, en centrarte en las cosas importantes, las que te van dar mejores resultados. En resumen, en saber priorizar. Aquí te dejo tres métodos que me gustan mucho:

1. Los cuatro cuadrantes (técnica descrita en el libro “Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas” de Stephen Covey), consiste en agrupar tus tareas en uno de estos cuadrantes:

  • importante y urgente
  • importante y no urgente
  • no importante y urgente
  • no importante y no urgente.

Por supuesto, primero te centras en el primer cuadrante, las tareas importantes y urgentes. Pero lo más efectivo es encargarse del segundo cuadrante cuanto antes, para que las tareas importantes no lleguen a ser urgentes y así gran parte de tu agobio desparecerá.

 

2. Ley de Pareto.

El 80% de tus resultados provienen de un 20% de tu trabajo. Identifica ese 20% y hazlo primero. Una forma de hacerlo es dividir el número de tareas que tengas entre cinco y del número resultante seleccionar las más importantes. Por ejemplo, si tienes una lista de 20 tareas, utilizando este sistema, sólo 4 serían las realmente importantes, decide cuales son y encárgate de ellas primero.

 

3. Responde a estas preguntas.

Cuando estás agobiada y tienes muchas cosas que hacer, responde a estas dos preguntas: ¿qué es lo más importante que tengo que hacer hoy? y ¿si sólo tuviera que hacer una cosa, qué sería? (yo esta la uso mucho).

 

LO MÁS IMPORTANTE

Ahora ya sabes como ser más eficiente y más efectiva y se notará en tu trabajo y vida personal, pero hay una tercera parte, la más importante: “querer”.

Como todo en esta vida, ser más productiva depende de si quieres seguir adelante a pesar de los obstáculos e imprevistos que te surjan.

Así que dime, ¿necesitas ser más eficiente, más efectiva, o las dos cosas? ¿Estás dispuesta a hacer lo que haga falta? Déjame tu comentario abajo.