Muchas veces, con el ajetreo diario, se pasan los días, meses y hasta años en un abrir y cerrar de ojos, hasta que llega un momento en que te das cuenta de que algo falla, que te falta algo y ni siquiera sabes qué.

O que te has pasado media vida ocupada con cosas que no te han aportado mucho y te das cuenta ahora.

Para evitar estas situaciones es importante pararte a pensar si estás donde quieres estar, para que haya una conexión entre lo que quieres y lo que haces en tu día a día; y para asegurarte de que te estás moviendo en la dirección correcta, la que tú quieres.

Por eso te recomiendo que tengas esto en cuenta:

>>Puedes escuchar este artículo pinchando aquí.

 

Define dónde quieres estar, crea tu mapa y tu trayectoria.

Si no sabes lo que quieres no sabrás cuando lo has conseguido ni si vas por buen camino. Si sientes que no estás donde tú quieres estar párate a pensar qué quieres, qué cambio o cambios en tu vida harían que te sintieses satisfecha y plena.

 

Asegúrate de que eres tú la que elige el camino y el destino.

No sea que acabes donde otros quieren estar o donde otros quieren que tú estés. Y si ese es tu caso recuerda que siempre estás a tiempo de modificar la trayectoria.

 

Recuerda que estar donde tú quieres no significa necesariamente haber llegado al destino, sino estar en camino.

Porque saber que vas por el camino que te hace feliz y que tú has elegido es más que suficiente para sentirte bien. No te obsesiones con el destino y disfruta del trayecto.

 

Tu trayectoria y, por supuesto, tu destino pueden cambiar y es normal.

Con la edad y las experiencias de vida las cosas que quieres cambian, porque cambian tus prioridades. Es normal y es importante que cada cierto tiempo te pares a evaluar de nuevo cuáles son tus valores, prioridades y necesidades, especialmente si sientes que te falta algo.

 

Sé flexible.

Aunque ahora tengas el destino y la trayectoria clarísimos, la vida da muchas vueltas, a veces las cosas van muy bien y a veces no tan bien.

Hay que aceptar que hay cosas que no podemos controlar y que no todo saldrá como tú quieres y a lo mejor tienes que cambiar cosas que no tenías pensado, pero eso no quiere decir que no vayas por buen camino.

Sé perseverante y resiliente, adáptate a las circunstancias, persigue lo que quieres y cámbialo si es necesario.

 

En los momentos de estrés o confusión, párate y piensa adonde vas.

Y qué puedes hacer hoy para acercarte más a tu meta, qué es lo importante de este día. Para que no vayas como gallina sin cabeza, ocupadísima y estresada con cosas que no te acercan a tu destino.

 

Por muy ocupada que estés es importante que te tomes tiempo para replantearte dónde estás y hacia donde vas, si es lo que tú quieres y, en caso contrario, qué puedes hacer para retomar tu camino.

Recuerda que tú tienes el poder de decisión y no, a veces no es fácil, se necesita valor para diseñar la vida a tu manera y para superar los obstáculos que te encontrarás en el camino, pero valor tienes…

¿Qué camino quieres seguir?

Y si no lo tienes claro, aquí tienes este test que te ayudará.

 

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