Hoy quiero recordarte algo en lo que es extremadamente fácil caer.
No te acostumbres a vivir mal.
¿A qué me refiero con esto?
Coaching y mentoría para mujeres profesionales y emprendedoras estancadas
Hoy quiero recordarte algo en lo que es extremadamente fácil caer.
No te acostumbres a vivir mal.
¿A qué me refiero con esto?
Hace poco descubrí un artículo que ha ampliado mi perspectiva sobre lo que significa una «buena vida».
Y probablemente cambie la tuya también.
Resulta que los últimos estudios revelan algo interesante: existen tres tipos diferentes de «buena vida»:
En la que hay comodidades, satisfacción y más alegrías que tristezas.
Aquella que tiene un propósito, que tiene sentido y se basa en hacer del mundo algo mejor.
La que está marcada por experiencias nuevas, cambios de perspectiva y desafíos; por ejemplo, conocer a personas interesantes, leer libros o superar desafíos. Es menos cómoda y tiene más obstáculos y desafíos que los dos tipos anteriores. Es aquella en la que tienes retos de manera continuada, es más aventurera o creativa.
Esto lo investigó el psicólogo Shigehiro Oishi, de la Universidad de Chicago, que, en su crisis de mediana edad, se preguntó:
¿Tengo una vida feliz? Sí.
¿Mi vida tiene propósito? Sí.
¿Es esto una vida completa? NO.
Eso le hizo pensar qué es lo que le faltaba y empezar a estudiarlo también en otras personas.
Así, descubrió que hasta la fecha la definición de buena vida estaba ligada a la estabilidad y la rutina; para ser feliz, estar cómodo y tener un propósito, necesitas pequeñas acciones repetibles.
Sin embargo, lo que él define como riqueza psicológica no siempre tiene un propósito, ni es cómodo o fácil.
Sus estudios demostraron, por ejemplo, que felicidad y propósito no están correlacionados con una vida plena. Y que las vidas psicológicamente ricas suelen tener propósito pero no son necesariamente «felices» (porque incluyen más incomodidad, desafíos y obstáculos).
Según él, las últimas palabras de cada tipo de vida serían estas:
– Vida feliz: «Ha sido divertido».
– Vida con propósito: «Marqué la diferencia/He puesto mi granito de arena».
– Vida psicológicamente rica: «¡Vaya viaje!».
Obviamente la mayoría de la gente quiere tener las tres, pero… No siempre se puede, y hay que elegir o establecer prioridades.
Si solo pudieras escoger una, ¿cuál sería?
¿Feliz, con propósito o psicológicamente rica?
La mayoría elige feliz, según el estudio, pero entre un 6-17% valora más las experiencias que la felicidad o el propósito.
Lo mejor es que estos tres tipos no son excluyentes y puedes ir cambiando según tu etapa de vida, pero primero necesitas claridad sobre cuál es tu prioridad AHORA.
Porque si no lo sabes, seguirás:
¿Qué me dices, cuál es la tuya?
Y si solo pudieras elegir una, ¿cuál sería?
Yo personalmente necesito una vida intelectualmente rica, la rutina me mata. Quizá podría sobrevivir un tiempo sin propósito (pero solo una temporada porque me faltaría algo), y la felicidad siempre es deseable y agradable pero no sería mi prioridad si ello conlleva rutina o pocos desafíos.
¿Cuál es la tuya o cuál te gustaría que fuera?
Si quieres ayuda, sabes que el curso «Qué hacer cuando no sabes qué hacer» te ayudará a definir qué quieres en la vida con más claridad y a ponerte manos a la obra, y estos nuevos conceptos te ayudarán aún más.
No tengas miedo de elegir, de priorizar según tu etapa, de cambiar de opinión y de experimentar.
Tu vida psicológicamente rica/feliz/con propósito te está esperando.
Hoy quiero contestar el email de una lectora porque estoy segura de que ayudará a muchas personas.
Por supuesto manteniendo su intimidad. Más o menos me decía esto:
Estoy comenzando mi negocio pero me siento abrumada al pensar en cómo organizarme con mis hijos pequeños. La mayor carga recae sobre mí, tengo ayuda pero no quiero depender demasiado de familiares y esta situación me impide disfrutar plenamente del inicio de mi proyecto y me siento culpable.
Aquí te doy unas recomendaciones importantes. Sigue leyendo…
En el libro «El cuerpo no es una disculpa: el poder del autoamor radical», la autora, Sonya Renee Taylor, hace una distinción muy interesante entre compras perjudiciales y, lo que ella denomina, compras de máximo beneficio.
Te hace ver todas las veces en las que consumes, compras no porque realmente quieras sino porque…
Hace tiempo leí un libro maravilloso de Vivian Gornick (te la recomiendo mucho), que habla del amor romántico simbolizado en el matrimonio, en la literatura del siglo XX.
Y hay tema recurrente entre todas las mujeres de las que habla (tanto escritoras como protagonistas de novelas):
¿Alguna vez has dejado un libro a medias?
Yo antes era incapaz.
Siempre los leía hasta el final, forzándome si hacia falta, porque hay que ser responsable y lo que se empieza, se termina, ser perseverante y esas cosas.
¿Pero qué pasa si lo que empiezas no te interesa?
Y te enviaré el listado de recursos que uso en mi negocio y recomendaciones semanales que te ayudarán a tener la mentalidad adecuada y a centrarte en lo de verdad hará avanzar tu negocio de servicios.
¿QUIERES QUE TE ENVÍE EL LISTADO DE LOS RECURSOS QUE USO EN MI NEGOCIO? Rellena tus datos y te lo envío ya mismo.
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