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pensamientos toxicos

 

¿Hasta qué punto afectan los pensamientos negativos a tus resultados?

A estas alturas ya sabes de sobra que tus creencias y pensamientos influyen en tu actitud y, por tanto, en tus resultados y satisfacción.

Ayer leía en el libro «The way you do anything is the way you do everything« de Suzanne Evans que uno se cree especial (y no en un sentido positivo, precisamente) por los problemas que tiene.

¿Te suena? El pensar que tu no puedes lograr algo porque te pasa X.

Pues sigue leyendo…

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Seguro que de vez en cuando tienes etapas en las que aparecen obstáculos o problemas de distinta categoría que, aunque no sean necesariamente importantes, te preocupan o te estresan. Puede ser que haya aparecido un gasto imprevisto, que se te haya estropeado algo, que tengas un bajón de clientes…. De repente parece que las cosas no van bien y te estás agobiando.

>> Escucha este artículo aquí –> Cómo dejar de preocuparte por tus problemas (y empezar a solucionarlos)

Obviamente todos tenemos problemas, y no hay ni que decir que esperar no tenerlos nunca es totalmente absurdo e irreal. La cuestión entonces radica en lo que haces cuando surgen esos problemas, en tu actitud ante ellos. Ya sabemos que un cambio de actitud hace maravillas, pero ¿cómo lograrlo?

Como siempre, fácil no es pero hace poco leí dos opciones que me parecieron interesantes. Estas son:

 

1.  Cambia tu concepción de problema, redefínelo.

Las palabras tienen un poder emocional mayor del que nos creemos. Si recuerdas, en otro artículo mencioné cómo cambia la situación si en vez de pensar que estás «nerviosa» (antes de una charla, por ejemplo), piensas que estás «emocionada». Es algo que funciona muy bien y en este caso puedes hacer lo mismo.

Steve Chandler en su libro «Time Warrior» sugiere que en lugar de pensar en un problema, con todas las connotaciones negativas que ello conlleva (porque esa palabra siempre la asociamos con cosas negativas y, por tanto, mejor no tenerla en mente), pienses en un proyecto.

Sí, un proyecto, que puede ser difícil y puede no gustarte. Pero ¿te das cuenta de la diferencia? Emocionalmente, un proyecto es algo más emocionante y divertido que un problema. Te permite salir del estancamiento y bloqueo mental y empezar a pensar en cómo llevarlo a cabo (es decir en cómo acabar con el problema), ¿o no? A lo que hay que añadir  los sentimientos de realización y autoestima cuando terminamos un proyecto.

Una sola palabra puede suponer un gran cambio en tu percepción, en tu actitud y en tus resultados. No es lo mismo problema que proyecto. No es lo mismo obsesionarte y agobiarte pensando en que tienes un problema y que no sabes qué hacer, o en por qué tienes tantos problemas o cualquier otro tipo de pensamiento victimista, que verlo como un desafío, un proyecto que hay que acabar. Pruébalo.

 

2. Considéralos algo fascinante, un objeto de estudio.

Me parece que fue en uno de los newsletters de Suzanne Evans donde ella comentaba que ya que problemas vas a tener sí o sí, por qué no empezar a considerarlos como algo fascinante que aparece en tu camino. Sí, fascinante. A mi esta forma de verlo me encanta. Cuando tengas una de esas etapas en las que aparecen obstáculos o problemas de distinta categoría (y cuanto más estresada estás mas suelen aparecer, ¿verdad?), en lugar de agobiarte y estresarte aun más, por qué no pensar: «Fascinante, mira lo que aparece ahora para ponerme las cosas interesantes. ¿Qué puedo aprender de esto?»

Al considerarlo algo fascinante tu actitud cambia, por lo menos hace que te tomes las cosas de otra forma y ya sabemos que ahí reside todo, en tu actitud. Mejor estar divertida o intrigada que estancada, ¿no? Mejor preguntarte qué puedes hacer al respecto, qué puedes aprender o por qué aparecen ahora tantos obstáculos, que estar lamentándote. Quizá te hayas relajado y hayas pasado por alto cosas importantes, quizá sea momento de hacer un parón y recargar pilas. La cuestión es que verlo de esta forma te hace pensar de otra manera y así es como empiezan los cambios.

 

Por supuesto hay problemas y problemas y no pretendo solucionar el mundo. Hay determinadas situaciones que requerirán otro tipo de medidas, pero si te acostumbras a pensar así ante pequeños problemas, quizá cuando aparezca uno mayor lo sepas llevar mejor, ¿no crees?

 

Aparte de esto, no hay que olvidar que los problemas te hacen más fuerte, más segura de ti misma. Como bien dice Steve Chandler, los problemas en realidad son buenos para nosotros, pero no somos capaces de darnos cuenta (excepto cuando les pasan a otros) debido a las connotaciones emocionalmente negativas de la palabra. Así que ya sabes, a partir de ahora prueba con una de estas opciones, a ver si cambia algo…

 

Cuéntame en los comentarios cuál te gusta más y si te ha dado resultado. A mi la de «fascinante» sí : )

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conseguir credibilidad si partes de cero

 

Una de las preocupaciones cuando te estableces por tu cuenta y tienes tu propio negocio es cómo conseguir credibilidad y prestigio, especialmente cuando estás empezando, ya que se enfatiza mucho la importancia de posicionarte como una experta, de destacar entre los demás.

Y especialmente también credibilidad online, que siempre cuesta más.

Y al comienzo uno está algo perdido con eso…

 

Más que nada por todas las creencias limitantes de que acabas de empezar, de que ser para ser un experto tienes que ser o hacer tal o cual cosa, de que no puedes competir con fulanito, etc.

Los típicos pensamientos negativos que te bloquean y no te dejan avanzar en tu profesión y, lo que es peor, no te permiten ayudar a los demás como podrías.

Así que, ¿cómo conseguir esa credibilidad, cómo sentirte más segura de ti misma (al final, es en lo que se basa todo) para ofrecer tus servicios con seguridad y confianza?

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poner limites ya

 

 

Una de las cosas de las que me he dado cuenta hablando con mis clientas, lectoras y simplemente observando, es la importancia de saber poner límites y que, aunque parezca raro, no mucha gente sabe hacer.

De hecho, a estas alturas lo considero una habilidad dada su importancia y lo que cuesta.

Quizá no seas del todo consciente de la repercusión de no poner límites a ciertas circunstancias.

Así que aquí tienes 5 situaciones a las que tienes que aprender o empezar a poner límites (y solo es un comienzo):

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imagen Scarlett O'Hara

¿Cuántas veces te has propuesto hacer algo y, cuando ya estabas decidida, te ha surgido un imprevisto u obstáculo de última hora y has decidido abandonar?

Seguro que sabes a qué me refiero (y si no lo sabes, ¡enhorabuena!). ¿Qué pasa cuando de verdad quieres hacer algo pero un obstáculo te lo impide?

>> Escucha el podcast aquí –>Qué hacer ante los obstáculos de última hora

¿La verdad? Que no estarías tan decidida, porque cuando quieres algo de verdad, pero de verdad de la buena como dicen los niños, no hay obstáculo que te pare. ¿O no?

 

En la vida es inevitable que surjan obstáculos, inconvenientes o imprevistos, es así y no se puede hacer nada. Así que lo único que determina hasta qué punto te afectan los obstáculos es tu actitud ante ellos. En general hay dos tipos de actitud predominantes, a ver con cuál te identificas:

 

1. Asumir que si ha aparecido un obstáculo en el camino es porque ese camino no es para ti y que es mejor abandonar.

2. Entender que los obstáculos son inevitables y, como dice María Tolmo en su libro «Una Princesa en el Espejo»: «Están ahí para probar tu perseverancia, tu creatividad y tu ingenio.»

 

Esto es algo que he hablado ya con varias personas, cuando te surge un obstáculo, ¿por qué en vez de pensar que es una señal de que vas por mal camino no lo interpretas como una prueba final de que de verdad quieres lo que dices que quieres?

El problema es que la gran mayoría de las personas elije la primera opción y se rinden a la primera de cambio. Por eso no hay tanta gente que logre sus objetivos porque ven cada obstáculo como una señal de que ese no es el camino a seguir y abandonan. Pero ¿sabes qué? Eso no es más que otra excusa.

Igual que el miedo, la vergüenza o cualquier «razón» que puedas tener tu. Todos nos ponemos excusas, para qué negarlo, pero hay que ser consciente de ello y no dejar que paralicen tu vida. Quien quiere algo, algo le cuesta; las cosas no se regalan y si te rindes ante el primer obstáculo ahí te vas a quedar.

 

Sin embargo, ¿sabes que tienen en común las personas que triunfan, que logran lo que quieren? Además en cualquier campo, que no se dejan detener por los obstáculos. Unos los consideran simplemente una piedra más del camino, otros una lección que aprender. A veces se ignoran, a veces son tan imponentes que te detienen temporalmente, pero nunca te planteas abandonar, porque a ti no hay nada que te pare y abandonar no es una opción. Sí puedes contemplar hacer cambios, porque es imprescindible ser flexible, pero abandonar al primer contratiempo, de eso nada.

 

Esa es la actitud que te lleva más lejos. No es difícil de entender, pero sí de lograr. Hay personas que de manera innata son perseverantes y no hay nada que se les resista, pero muchas otras no. Entonces, ¿cómo lograr una actitud así?

 

Una de las cosas fundamentales es tener clarísimo por qué quieres lograr tu objetivo. Como siempre digo parece obvio, pero mucha gente en realidad no se ha parado nunca a pensarlo.

Si de verdad quieres conseguir lo que te propones tienes que tener una razón que te impulse en cada momento, de forma que los obstáculos sean, como mucho, una molestia de la que deshacerte de una forma u otra. Aunque tengas días malos, aunque a veces tengas mil dudas y prefieras no levantarte.

En esos momentos es cuando te recuerdas que, como decía Scarlett O’Hara en una de mis frases favoritas : )

 

Después de todo, mañana será otro día. Compartir en X

 

¿Qué me dices? ¿Qué actitud vas a elegir a partir de ahora? Cuéntamelo en los comentarios y comparte este artículo si te ha ayudado : )