cambios

 

¿Te pone nerviosa como la IA está cambiando el mundo y lo que eso podría significar para ti?

Es normal y hoy quiero compartir contigo una guía de supervivencia : )

Antes de nada, si ves que tu sector está cambiando, quiero que sepas que:

 

  1. La seguridad laboral absoluta nunca ha existido, no es cosa de la IA.
  2. Hay un factor que supera a cualquier algoritmo: tu capacidad de reinvención.
  3. Si el mercado cambia, hay que adaptarse.
  4. El miedo nunca te ha llevado lejos. Hay mucha gente preocupada, sí, y también muchos otros abriendo nuevas puertas gracias a la curiosidad.

 

Así que hoy te cuento cómo no quedarte atrás.

Hace poco leí un artículo en el Washington Post sobre los empleos más amenazados por la IA. Es un artículo interactivo que tenía en cuenta dos cosas fundamentales:

 

1. Los empleos más vulnerables a la IA, a la automatización o sustitución.

2. Los trabajadores/empleos más adaptables.

 

Y ese segundo punto es clave.

Por ejemplo, una diseñadora web, experta en marketing o secretaria tienen un mayor riesgo de perder su empleo que una celadora, enfermera, electricista, cirujana o conductora de autobús.

Tiene su lógica.

Por otro lado, muchos de estos puestos más amenazados los tienen personas que por su sueldo, capacidades y flexibilidad tendrán una mayor capacidad de adaptación y reinvención.

Y al final, eso es lo que cuenta.

 

Como decía antes, nadie nos puede asegurar un puesto de trabajo, siempre nos han podido despedir, no es ahora culpa de la IA.

Lo importante es tener la capacidad de adaptarse. En los tiempos que corren la adaptabilidad es clave.

 

Y ¿cómo haces eso?

Nada que no sepas ya si estás conmigo desde hace tiempo : )

 

1. No te quedes obsoleta.

No te acomodes a tu rutina y a hacer siempre lo mismo porque ya lo sabes hacer. Aprende cosas nuevas. Primero, para recuperar la capacidad de aprender y segundo, para estar al día.

Ya sabes que yo he ido cambiando de profesión gracias a ponerme a hacer cursos y descubrir que unas cosas me encantaban y quería probarlas, como el coaching (16 años ya) y el doblaje (7-8 años).

A veces hacer cursos por interés  te abre otras puertas.

Otras veces, los buscas relacionados con tu trabajo para mejorar o desarrollar nuevas habilidades, como hablar en público, Excel, inglés o como crear un agente de IA.

No te quedes obsoleta y empieza a ponerte al día. Hay muchas opciones probablemente en tu propia empresa o, si no, por tu cuenta.

 

2. No le tengas miedo al futuro/presente/IA.

No conviertas a la IA en un monstruo, eso solo te va a dejar atrás. Aprende al menos lo básico y úsala como tu asistente, como un segundo cerebro. Las personas con conocimientos de IA ya están siendo muy requeridas.

No hace falta que seas una experta ahora mismo, pero no te quedes atrás, aprende al menos lo básico. Hay infinidad de tutoriales y te aseguro que perderás el miedo, sabiendo qué hacer y qué no hacer.

El conocimiento es CLAVE.

Puedes ser mucho más eficiente y creativa con la IA (sí, creativa).

Mira mi ejemplo, empecé a usar ChatGpt por probar, me encantó, decidí aprender más sobre cómo funciona y cómo usarlo mejor y me puse a hacer cursos (en Coursera) de escribir prompts, de ética, seguridad y sesgos, entre otros.

Todo por mi curiosidad y ganas de aprender y no quedarme atrás.

Me salió un anuncio de un trabajo para entrenar IA y lo probé, me encantó. Lo he incorporado como freelance y sigo aprendiendo, y es un tema que me gusta tanto que he decidido formarme también como analista de datos para poder abrir más camino.

De manera que ya tengo integrada a IA en mi carrera.

Todo por tener curiosidad y probar.

Y es que…

  • No sabes si algo te va a gustar hasta que lo pruebas.
  • Y aunque no te apasione, aprendes y te mantienes al día.

 

Atrévete a probar cosas que te llamen la atención. Mira mi caso con el coaching y el doblaje y ahora la IA.

O cosas que necesitas, como yo el análisis de datos, que lo hacía para abrirme puertas para una carrera en la IA pensando que sería algo aburrido pero necesario porque lo piden mucho (y esperando que luego no tuviera que usarlo) y resulta que me encanta.

No te asustes, aprende. Se te abrirán nuevas puertas y nuevas opciones.

Aparte, estos cambios que dice el artículo no van a ser inmediatos y quizá no sean del todo seguros porque todavía hay mucho que se desconoce. Tienes el artículo entero aquí (en inglés).

Que la curiosidad sea tu motor, no el miedo.

Porque no, la curiosidad no mató al gato (como dice el refrán español), lo hizo más resiliente, adaptable y atrevido.

Si necesitas ayuda para decidir tu siguiente profesional, aquí.

una buena vida

 

Hace poco descubrí un artículo  que ha ampliado mi perspectiva sobre lo que significa una «buena vida».

Y probablemente cambie la tuya también.

Resulta que los últimos estudios revelan algo interesante: existen tres tipos diferentes de «buena vida»:

 

TIPO 1: La vida feliz

En la que hay comodidades, satisfacción y más alegrías que tristezas.

 

TIPO 2: La vida con propósito

Aquella que tiene un propósito, que tiene sentido y se basa en hacer del mundo algo mejor.

 

TIPO 3: La vida psicológicamente rica

La que está marcada por experiencias nuevas, cambios de perspectiva y desafíos; por ejemplo, conocer a personas interesantes, leer libros o superar desafíos. Es menos cómoda y tiene más obstáculos y desafíos que los dos tipos anteriores. Es aquella en la que tienes retos de manera continuada, es más aventurera o creativa.

 

Esto lo investigó el psicólogo Shigehiro Oishi, de la Universidad de Chicago, que, en su crisis de mediana edad, se preguntó:

¿Tengo una vida feliz? Sí.
¿Mi vida tiene propósito? Sí.
¿Es esto una vida completa? NO.

Eso le hizo pensar qué es lo que le faltaba y empezar a estudiarlo también en otras personas.

Así, descubrió que hasta la fecha la definición de buena vida estaba ligada a la estabilidad y la rutina; para ser feliz, estar cómodo y tener un propósito, necesitas pequeñas acciones repetibles.

Sin embargo, lo que él define como riqueza psicológica no siempre tiene un propósito, ni es cómodo o fácil.

Sus estudios demostraron, por ejemplo, que felicidad y propósito no están correlacionados con una vida plena. Y que las vidas psicológicamente ricas suelen tener propósito pero no son necesariamente «felices» (porque incluyen más incomodidad, desafíos y obstáculos).

Según él, las últimas palabras de cada tipo de vida serían estas:

– Vida feliz: «Ha sido divertido».

– Vida con propósito: «Marqué la diferencia/He puesto mi granito de arena». 

– Vida psicológicamente rica: «¡Vaya viaje!».

 

Obviamente la mayoría de la gente quiere tener las tres, pero… No siempre se puede, y hay que elegir o establecer prioridades.

Si solo pudieras escoger una, ¿cuál sería?

¿Feliz, con propósito o psicológicamente rica?

La mayoría elige feliz, según el estudio, pero entre un 6-17% valora más las experiencias que la felicidad o el propósito.

Lo mejor es que estos tres tipos no son excluyentes y puedes ir cambiando según tu etapa de vida, pero primero necesitas claridad sobre cuál es tu prioridad AHORA.

Porque si no lo sabes, seguirás:

  • Sintiéndote perdido/a sobre qué decisiones tomar.
  • Persiguiendo objetivos que no te llenan realmente.
  • Viviendo la vida que otros esperan de ti, no la que tú quieres.

¿Qué me dices, cuál es la tuya?

Y si solo pudieras elegir una, ¿cuál sería?

Yo personalmente necesito una vida intelectualmente rica, la rutina me mata. Quizá podría sobrevivir un tiempo sin propósito (pero solo una temporada porque me faltaría algo), y la felicidad siempre es deseable y agradable pero no sería mi prioridad si ello conlleva rutina o pocos desafíos.

¿Cuál es la tuya o cuál te gustaría que fuera?

Si quieres ayuda, sabes que el curso «Qué hacer cuando no sabes qué hacer» te ayudará a definir qué quieres en la vida con más claridad y a ponerte manos a la obra, y estos nuevos conceptos te ayudarán aún más.

No tengas miedo de elegir, de priorizar según tu etapa, de cambiar de opinión y de experimentar.

Tu vida psicológicamente rica/feliz/con propósito te está esperando.

QUÉ HACER CUANDO TU VIDA NO VA EN LA DIRECCIÓN QUE QUERÍAS.

 

No sé si te ha pasado alguna vez que hablas con alguien a quien admiras, que tiene una. vida como tú a querrías, o quizá viendo una película y te quedas pensando…

Yo quería algo así, ¿en qué momento elegí otro camino? ¿Cómo he llegado hasta aquí?

 

No tiene que ser necesariamente algo malo pero no es lo que querías. No es lo que quieres.

 

Reflexionando sobre mi propia vida y cambios he llegado a la conclusión de que hay tres factores determinantes a la hora de acabar donde y cómo quieres.

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