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como tomar decisiones

 

¿Atormentada porque tienes una decisión importante que tomar?

La toma de decisiones es uno de los procesos que más angustia a muchas personas, especialmente si hablamos de una decisión importante que puede suponer grandes cambios en tu vida personal o profesional.

De hecho, es algo que te puede mantener paralizada mucho tiempo y por eso es un tema que me interesa especialmente porque mientras estés paralizada e insatisfecha tu vida sigue pasando…

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Seguro que de vez en cuando tienes etapas en las que aparecen obstáculos o problemas de distinta categoría que, aunque no sean necesariamente importantes, te preocupan o te estresan. Puede ser que haya aparecido un gasto imprevisto, que se te haya estropeado algo, que tengas un bajón de clientes…. De repente parece que las cosas no van bien y te estás agobiando.

>> Escucha este artículo aquí –> Cómo dejar de preocuparte por tus problemas (y empezar a solucionarlos)

Obviamente todos tenemos problemas, y no hay ni que decir que esperar no tenerlos nunca es totalmente absurdo e irreal. La cuestión entonces radica en lo que haces cuando surgen esos problemas, en tu actitud ante ellos. Ya sabemos que un cambio de actitud hace maravillas, pero ¿cómo lograrlo?

Como siempre, fácil no es pero hace poco leí dos opciones que me parecieron interesantes. Estas son:

 

1.  Cambia tu concepción de problema, redefínelo.

Las palabras tienen un poder emocional mayor del que nos creemos. Si recuerdas, en otro artículo mencioné cómo cambia la situación si en vez de pensar que estás «nerviosa» (antes de una charla, por ejemplo), piensas que estás «emocionada». Es algo que funciona muy bien y en este caso puedes hacer lo mismo.

Steve Chandler en su libro «Time Warrior» sugiere que en lugar de pensar en un problema, con todas las connotaciones negativas que ello conlleva (porque esa palabra siempre la asociamos con cosas negativas y, por tanto, mejor no tenerla en mente), pienses en un proyecto.

Sí, un proyecto, que puede ser difícil y puede no gustarte. Pero ¿te das cuenta de la diferencia? Emocionalmente, un proyecto es algo más emocionante y divertido que un problema. Te permite salir del estancamiento y bloqueo mental y empezar a pensar en cómo llevarlo a cabo (es decir en cómo acabar con el problema), ¿o no? A lo que hay que añadir  los sentimientos de realización y autoestima cuando terminamos un proyecto.

Una sola palabra puede suponer un gran cambio en tu percepción, en tu actitud y en tus resultados. No es lo mismo problema que proyecto. No es lo mismo obsesionarte y agobiarte pensando en que tienes un problema y que no sabes qué hacer, o en por qué tienes tantos problemas o cualquier otro tipo de pensamiento victimista, que verlo como un desafío, un proyecto que hay que acabar. Pruébalo.

 

2. Considéralos algo fascinante, un objeto de estudio.

Me parece que fue en uno de los newsletters de Suzanne Evans donde ella comentaba que ya que problemas vas a tener sí o sí, por qué no empezar a considerarlos como algo fascinante que aparece en tu camino. Sí, fascinante. A mi esta forma de verlo me encanta. Cuando tengas una de esas etapas en las que aparecen obstáculos o problemas de distinta categoría (y cuanto más estresada estás mas suelen aparecer, ¿verdad?), en lugar de agobiarte y estresarte aun más, por qué no pensar: «Fascinante, mira lo que aparece ahora para ponerme las cosas interesantes. ¿Qué puedo aprender de esto?»

Al considerarlo algo fascinante tu actitud cambia, por lo menos hace que te tomes las cosas de otra forma y ya sabemos que ahí reside todo, en tu actitud. Mejor estar divertida o intrigada que estancada, ¿no? Mejor preguntarte qué puedes hacer al respecto, qué puedes aprender o por qué aparecen ahora tantos obstáculos, que estar lamentándote. Quizá te hayas relajado y hayas pasado por alto cosas importantes, quizá sea momento de hacer un parón y recargar pilas. La cuestión es que verlo de esta forma te hace pensar de otra manera y así es como empiezan los cambios.

 

Por supuesto hay problemas y problemas y no pretendo solucionar el mundo. Hay determinadas situaciones que requerirán otro tipo de medidas, pero si te acostumbras a pensar así ante pequeños problemas, quizá cuando aparezca uno mayor lo sepas llevar mejor, ¿no crees?

 

Aparte de esto, no hay que olvidar que los problemas te hacen más fuerte, más segura de ti misma. Como bien dice Steve Chandler, los problemas en realidad son buenos para nosotros, pero no somos capaces de darnos cuenta (excepto cuando les pasan a otros) debido a las connotaciones emocionalmente negativas de la palabra. Así que ya sabes, a partir de ahora prueba con una de estas opciones, a ver si cambia algo…

 

Cuéntame en los comentarios cuál te gusta más y si te ha dado resultado. A mi la de «fascinante» sí : )

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mas clientes

 

Una de las mayores preocupaciones de cualquier autónoma o profesional de servicios es, obviamente, conseguir más clientes.

Por muy formada que estés, muy bonita que sea tu web o grande tu despacho, si no tienes clientes que te paguen no tienes un negocio, tienes una afición cara.

Y fíjate que al decir clientes puntualizo añadiendo «que te paguen».

Porque muchas veces cuando hablo con clientes potenciales o con lectoras y les pregunto si tienen clientes, muchas dicen que sí pero gratis o intercambiando sesiones.

 

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Me escribe un lector contándome que aunque tiene muchas ideas no sabe cómo darles forma para poder ponerlas en práctica y empezar a ver progresos.

Seguro que te ha pasado más de una vez, se te ocurren muchas cosas pero al final no avanzas con ninguna y te quedas como estás.

¿Qué puedes hacer para empezar a ver progresos y resultados? Te lo cuento ahora…

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conseguir credibilidad si partes de cero

 

Una de las preocupaciones cuando te estableces por tu cuenta y tienes tu propio negocio es cómo conseguir credibilidad y prestigio, especialmente cuando estás empezando, ya que se enfatiza mucho la importancia de posicionarte como una experta, de destacar entre los demás.

Y especialmente también credibilidad online, que siempre cuesta más.

Y al comienzo uno está algo perdido con eso…

 

Más que nada por todas las creencias limitantes de que acabas de empezar, de que ser para ser un experto tienes que ser o hacer tal o cual cosa, de que no puedes competir con fulanito, etc.

Los típicos pensamientos negativos que te bloquean y no te dejan avanzar en tu profesión y, lo que es peor, no te permiten ayudar a los demás como podrías.

Así que, ¿cómo conseguir esa credibilidad, cómo sentirte más segura de ti misma (al final, es en lo que se basa todo) para ofrecer tus servicios con seguridad y confianza?

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