abandonar perseverar

empezar de cero

 

Cuando empiezas algo nuevo, lo ideal y lo que más deseas es que todo vaya bien y que logres el objetivo que te habías propuesto.

Todos partimos con esa ilusión, por supuesto, y hacemos lo que haga falta para que las cosas funcionen, pero ¿qué pasa cuándo no es así?

Muchas veces, por mucha ilusión y esfuerzo que pongas, las cosas no salen bien y, ya sea por una mala decisión (como me comentaba una lectora el otro día) o porque te empeñas en algo que no es más que un peso muerto, te toca abandonar el barco y empezar desde cero. Y ¿entonces qué?

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Hay días o incluso temporadas más largas en las que te entran las dudas, no te convence nada de lo que haces y, peor aún, no te apetece hacer nada.

Con lo cual vas posponiendo cosas, se te acumula el trabajo y te sientes peor todavía. Seguro que sabes a qué me refiero porque nos ha pasado a todas en un momento u otro.

 

Las razones de que te sientas así pueden ser varias: ver que no avanzas o que tu trabajo no da sus frutos, estar agotada tras trabajar muy duro mucho tiempo (¡necesitas unas vacaciones!), haber vivido algún acontecimiento negativo en tu vida, etc.

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Cuando estás desmotivada, frustrada y tu negocio o profesión ya ni siquiera te ilusiona, puede ser difícil determinar si simplemente necesitas un descanso, o si es hora de hacer cambios y dedicarte a otra cosa. ¿De verdad quiero dejar lo que hago, o haciendo algún cambio las cosas se arreglarían?

 

>> Escucha este artículo aquí –> ¿Necesitas un respiro o un cambio profesional drástico?

 

Si esta es tu situación, probablemente te resultarán de gran utilidad una serie de preguntas que propuso Marie Forleo (de la que ya te he hablado en otra ocasión) en uno de sus últimos vídeos (en inglés) :

 

1. ¿Hace cuánto no te tomas un descanso?

O como dice ella, ¿cuántas veces  te has tomado un descanso en los últimos 6 meses?

Y no sólo eso, sino ¿cuánto tiempo le dedicas a otro tipo de diversión, aventura o inspiración ajena a tu profesión?

Si has trabajado mucho en tu negocio o puesto de trabajo y no has tenido tiempo para nada más, es normal que estés agotada y desmotivada. Es imprescindible descansar y desconectar, por mucho que te guste lo que haces.

Como dice ella, puede que te encante el puré de patatas, pero si lo comes absolutamente todos los días, es inevitable que te canses; y no podrás volver a disfrutarlo hasta que lo pierdas de vista un tiempo.

Así que no lo olvides, hay que descansar y recargar las pilas para que no empieces a cuestionarte todas tus decisiones o a pensar que es hora de un gran cambio cuando a lo mejor no lo es.

 

2. Si hoy mismo se aprobara una nueva ley que prohibiera la profesión o negocio al que te dedicas…

De forma que todo el que se dedique a eso debe parar inmediatamente, ¿qué harías? 

¿Te indignarías y saldrías a protestar? ¿O te sentirías aliviada por poder dejar lo que haces sin necesidad de dar explicaciones ni decepcionar a nadie? 

Muchas veces las expectativas de otras personas no te dejan ver con claridad lo que quieres. Tienes miedo a que te critiquen o a fallarle a alguien, en ese caso esta pregunta te ayudará a pensar con más claridad, tu respuesta te dirá mucho sobre lo que quieres.

 

3. ¿Aplicas la regla del 80/20?

Sobre esto he hablado en otros artículos y se puede aplicar a muchas cosas.

En este caso, el 80% de tu frustración profesional proviene del 20% de tus actividades.

 Échale un vistazo a todo lo que haces, ¿hay algún proyecto o cliente que te da pereza solo de pensarlo?¿Algo que estás deseando que se cancele?

La clave para mantenerte motivada y con ganas es identificar y eliminar ese 20% de actividades que te llenan de frustración.

No hay nada malo en cambiar las cosas.

Muchas veces se lo menciono a mis clientas, a medida que vayas avanzando habrá cosas que ya no te llenen o te gusten como antes y puedes cambiarlas, no pasa nada, es bueno para mantener la ilusión y las ganas.

 

4. ¿Pones en práctica tus habilidades, destrezas o aptitudes naturales frecuentemente?

Me refiero a aquellas habilidades que se te dan especialmente bien de forma natural.

Cuando empleas tus habilidades naturales en tu día a día te sientes bien, confiada y encantada con lo que haces.

Recuerdo cuando estaba haciendo las prácticas de coaching que le decía a mi profesora que no me sentía capaz de cobrar por las sesiones porque yo disfrutaba mucho, no me suponía un gran esfuerzo.

Eso es a lo que me refiero, algo que se te da tan bien que es un para ti placer hacerlo, que no puedes casi ni considerarlo trabajo.

Si no tienes ni idea de cuáles son las tuyas, yo, al igual que Marie te recomiendo el libro “Now, discover your strengths” de Marcus Buckingham, imprescindible.

De hecho, aquí tienes un curso sobre cómo recuperar la pasion por lo que haces (en inglés).

 

Lo que está claro es que tienes que escuchar a esa vocecita que te dice que necesitas un cambio.

Todos crecemos y cambiamos y eso incluye nuestras pasiones y, a veces, te das cuenta de que te hace falta un cambio drástico.

¿Da miedo?

Por supuesto, pero tienes dos opciones, escuchar lo que quieres y hacer cambios de manera consciente, o hacer oídos sordos a tus deseos y acabar saboteando tu negocio o tu vida con tal de no enfrentarte a lo que de verdad quieres cambiar.

 

¿Qué me dices? ¿Necesitas un descanso o es momento de ampliar horizontes?

Déjame tu opinión más abajo y no olvides compartirlo para ayudar a más gente : )

 

¿Has hecho ya el test para profesionales estancadas?

Hazlo pinchando AQUÍ y descubre por qué estás estancada y qué paso te recomiendo a continuación.

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Recuerdo cuando decidí empezar mi negocio de coaching, todavía en Canadá, y las distintas respuestas que recibí.

La gente de allí me dió la enhorabuena y me animó mucho. En España, en cambio, me dijeron que si estaba loca, que me lo pensara más veces, etc.

Obviamente me alegro muchísimo de haberlo comenzado lejos de aquí porque no hay duda de que si los que te rodean te apoyan, las cosas son más fáciles o, si no más fáciles, te las tomas de otra manera y no pierdes la motivación ni dejas que la inseguridad y los miedos te paren.

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¿Eres de las que empieza muchos proyectos ilusionada para luego dejarlos a medias? Algunas lectoras me han escrito comentándome que empiezan muchas cosas pero que no las acaban, que enseguida pierden la motivación, se desaniman y abandonan.

>> Escucha el podcast aquí –> 4 razones por las que no acabas las cosas ni tienes resultados

Si te sientes identificada no te preocupes, no eres la única. Lo importante es que determines cuál es la causa de ese comportamiento, que no deja de ser otra forma de autosabotaje que te impide conseguir tus metas y llevar a cabo tus proyectos con éxito.

 

Estas son las cuatro razones principales por las que no terminas lo que empiezas (las soluciones, después):

 

 1. No tienes paciencia y quieres resultados rápidos

¿Eres de esas personas impacientes que en cuanto no tienen resultados rápidos abandona el proyecto que tiene entre manos? Tener poca paciencia es algo muy extendido hoy en día y por desgracia es difícil de cambiar (por experiencia lo digo). Pero es importante que modifiques tu estrategia si quieres ver cambios y resultados y, sobre todo, si deseas sentirte satisfecha con tus proyectos. Si sigues como ahora lo único que conseguirás es dispersarte, no obtener resultados y, al final, sentirte frustrada e incluso incompetente, con la creencia de que eres incapaz de acabar las cosas.

 

2. No te planificas bien

Partimos del hecho de que sabes lo que quieres y ya has dado los primeros pasos, pero más allá de ahí, se acabó. El problema es que no tienes un plan paso a paso con objetivos, fechas límite y pequeñas acciones diarias que tomar. Lo he dicho muchas veces, sin plan, no llegarás muy lejos.

 

3. No te centras

Muy relacionado con el punto anterior. Como no tienes un plan, te dispersas, dejas las cosas a medias, pierdes el tiempo, te quedas pensando qué hacer ahora, en lugar de seguir una serie de pasos previamente meditados que te ahorran tiempo y te permiten estar centrada, actuar y, por tanto, conseguir resultados.

 

4. No es lo que quieres (es lo que deberías querer)

Ya lo he mencionado otras veces, cuando haces lo que «deberías» querer en lugar de lo que quieres se produce una división interna y acabas saboteando cualquier cosa que hagas; quizá con la excusa de que no tienes resultados o de que eres despistada o lo que se te pase por la cabeza, cuando la realidad es que no te interesa ese proyecto lo más mínimo.

 

Cualquiera que sea tu razón o situación hay algo que puedes hacer para solucionarlo:

 

  • Crear un plan de acción. Fundamental, el primer paso a a dar; con objetivos a corto y largo plazo, con fecha límite y dividiendo cada objetivo en pequeñas acciones que puedas llevar a cabo fácilmente.
  • Si quieres conseguir resultados rápidos procura priorizar aquellas acciones que te den mejores resultados. Para ello tendrás que pasar a la acción también rápido dejando miedos y dudas a un lado, pero es lo que te conseguirá resultados que te motiven e impulsen a seguir adelante.
  • Tener una razón para llevar a cabo el proyecto, una razón que cuando flaquees o dudes te ayude a seguir adelante.
  • Reconocer tus logros. Otra de las razones por las que no acabas lo que empiezas es porque no ves movimiento, no ves avances. Por eso es importante que reconozcas y premies los logros, que cada día te preguntes «¿qué he hecho hoy de lo que puedo estar orgullosa?» Eso te dará un empujón de motivación para seguir adelante.

 

Aparte de eso, piensa que en esta vida hay que ser perseverante y trabajador, las cosas ni se regalan ni se consiguen sin esfuerzo. Puede que veas a alguien que ha conseguido el éxito y pienses que esa persona es especial o que ha tenido suerte; pero te equivocas, lo que ha tenido es perseverancia y trabajo. Como leí hace poco, uno se fija en el éxito pero no en el sacrificio que hay detrás.

 

Así que ya sabes, párate a pensar qué es lo que tú quieres, haz las cuatro cosas que acabo de mencionar y rodeate de gente que te apoye y te anime. Verás que así consigues acabar las cosas, tener resultados y, lo más importante, sentirte orgullosa y satisfecha con lo que haces.

 

Aquí tienes otro artículo con más soluciones para acabar lo que empiezas.

 

¿Qué te parece? ¿Te identificas con alguno de estos puntos? Déjame tu comentario más abajo.