excusas

tu futuro depende de las acciones que tomes hoy

 

Seguro que alguna vez te ha pasado, o quizá te pase ahora, esto…

Quieres algo diferente, un cambio radical de carrera, quizá animarte de una vez a poner en marcha tu negocio online de una vez, o que el que ya tienes tenga mejores resultados todavía y sabes que tienes que hacer algo, algo distinto a lo que estás haciendo ahora.

Muchas veces hasta sabes qué es exactamente lo que tienes que hacer, pero…

Te quedas como estás. Estancada en tu zona de confort, de comodidad, o como lo quieras llamar. Igual que antes.

Y probablemente te sientas frustrada, culpable, hasta un poco cobarde, ¿verdad?

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¿Te ha pasado alguna vez que sabes que algo no va bien o al menos no tan bien como te gustaría y, sin embargo, sigues sin hacer nada?

Seguro que sí, es totalmente normal, algo que nos pasa o nos ha pasado a todos en un momento u otro pero que no te beneficia en nada. De hecho, probablemente te preguntes a menudo “¿por qué si sé que tengo que cambiar, no hago nada?” (y ya no entramos en el tema de las quejas constantes).

Y lo malo es que ese tipo de reflexiones solo consiguen que te sientas peor todavía.

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imagen Scarlett O'Hara

¿Cuántas veces te has propuesto hacer algo y, cuando ya estabas decidida, te ha surgido un imprevisto u obstáculo de última hora y has decidido abandonar?

Seguro que sabes a qué me refiero (y si no lo sabes, ¡enhorabuena!). ¿Qué pasa cuando de verdad quieres hacer algo pero un obstáculo te lo impide?

>> Escucha el podcast aquí –>Qué hacer ante los obstáculos de última hora

¿La verdad? Que no estarías tan decidida, porque cuando quieres algo de verdad, pero de verdad de la buena como dicen los niños, no hay obstáculo que te pare. ¿O no?

 

En la vida es inevitable que surjan obstáculos, inconvenientes o imprevistos, es así y no se puede hacer nada. Así que lo único que determina hasta qué punto te afectan los obstáculos es tu actitud ante ellos. En general hay dos tipos de actitud predominantes, a ver con cuál te identificas:

 

1. Asumir que si ha aparecido un obstáculo en el camino es porque ese camino no es para ti y que es mejor abandonar.

2. Entender que los obstáculos son inevitables y, como dice María Tolmo en su libro «Una Princesa en el Espejo»: «Están ahí para probar tu perseverancia, tu creatividad y tu ingenio.»

 

Esto es algo que he hablado ya con varias personas, cuando te surge un obstáculo, ¿por qué en vez de pensar que es una señal de que vas por mal camino no lo interpretas como una prueba final de que de verdad quieres lo que dices que quieres?

El problema es que la gran mayoría de las personas elije la primera opción y se rinden a la primera de cambio. Por eso no hay tanta gente que logre sus objetivos porque ven cada obstáculo como una señal de que ese no es el camino a seguir y abandonan. Pero ¿sabes qué? Eso no es más que otra excusa.

Igual que el miedo, la vergüenza o cualquier «razón» que puedas tener tu. Todos nos ponemos excusas, para qué negarlo, pero hay que ser consciente de ello y no dejar que paralicen tu vida. Quien quiere algo, algo le cuesta; las cosas no se regalan y si te rindes ante el primer obstáculo ahí te vas a quedar.

 

Sin embargo, ¿sabes que tienen en común las personas que triunfan, que logran lo que quieren? Además en cualquier campo, que no se dejan detener por los obstáculos. Unos los consideran simplemente una piedra más del camino, otros una lección que aprender. A veces se ignoran, a veces son tan imponentes que te detienen temporalmente, pero nunca te planteas abandonar, porque a ti no hay nada que te pare y abandonar no es una opción. Sí puedes contemplar hacer cambios, porque es imprescindible ser flexible, pero abandonar al primer contratiempo, de eso nada.

 

Esa es la actitud que te lleva más lejos. No es difícil de entender, pero sí de lograr. Hay personas que de manera innata son perseverantes y no hay nada que se les resista, pero muchas otras no. Entonces, ¿cómo lograr una actitud así?

 

Una de las cosas fundamentales es tener clarísimo por qué quieres lograr tu objetivo. Como siempre digo parece obvio, pero mucha gente en realidad no se ha parado nunca a pensarlo.

Si de verdad quieres conseguir lo que te propones tienes que tener una razón que te impulse en cada momento, de forma que los obstáculos sean, como mucho, una molestia de la que deshacerte de una forma u otra. Aunque tengas días malos, aunque a veces tengas mil dudas y prefieras no levantarte.

En esos momentos es cuando te recuerdas que, como decía Scarlett O’Hara en una de mis frases favoritas : )

 

Después de todo, mañana será otro día. Compartir en X

 

¿Qué me dices? ¿Qué actitud vas a elegir a partir de ahora? Cuéntamelo en los comentarios y comparte este artículo si te ha ayudado : )

 

Me escribe una lectora comentándome que su principal obstáculo es la falta de seguridad ante nuevos emprendimientos. De hecho, no es la primera que me comenta algo así.

¿Cuántas veces le has dado vueltas a algo en tu cabeza y al final no te has atrevido a dar el primer paso?

Tienes en mente una idea, algo que te hace mucha ilusión, que te apetece mucho pero siempre le encuentras un pero, ¿verdad?

Ya sea empezar tu propio negocio, cambiar de profesión o cambiar algo de tu vida que no te satisface, parece que nunca te atreves a dar ese primer paso.

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¿Te has planteado alguna vez, en serio, qué es exactamente lo que te impide lograr tus objetivos o sueños? Seguro que se te ocurren mil y una razones u obstáculos, y que incluso te sientes con las manos atadas porque crees que eres incapaz de hacer nada al respecto, pero ¿hasta qué punto es verdad?

 

 

Te aviso de antemano que este es un artículo muy directo, porque a veces hay que poner los puntos sobre las íes (por cierto, esta expresión que solía significar ser demasiado minucioso, pero hoy en día significa dejar las cosas claras).

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¿Eres de las que empieza muchos proyectos ilusionada para luego dejarlos a medias? Algunas lectoras me han escrito comentándome que empiezan muchas cosas pero que no las acaban, que enseguida pierden la motivación, se desaniman y abandonan.

>> Escucha el podcast aquí –> 4 razones por las que no acabas las cosas ni tienes resultados

Si te sientes identificada no te preocupes, no eres la única. Lo importante es que determines cuál es la causa de ese comportamiento, que no deja de ser otra forma de autosabotaje que te impide conseguir tus metas y llevar a cabo tus proyectos con éxito.

 

Estas son las cuatro razones principales por las que no terminas lo que empiezas (las soluciones, después):

 

 1. No tienes paciencia y quieres resultados rápidos

¿Eres de esas personas impacientes que en cuanto no tienen resultados rápidos abandona el proyecto que tiene entre manos? Tener poca paciencia es algo muy extendido hoy en día y por desgracia es difícil de cambiar (por experiencia lo digo). Pero es importante que modifiques tu estrategia si quieres ver cambios y resultados y, sobre todo, si deseas sentirte satisfecha con tus proyectos. Si sigues como ahora lo único que conseguirás es dispersarte, no obtener resultados y, al final, sentirte frustrada e incluso incompetente, con la creencia de que eres incapaz de acabar las cosas.

 

2. No te planificas bien

Partimos del hecho de que sabes lo que quieres y ya has dado los primeros pasos, pero más allá de ahí, se acabó. El problema es que no tienes un plan paso a paso con objetivos, fechas límite y pequeñas acciones diarias que tomar. Lo he dicho muchas veces, sin plan, no llegarás muy lejos.

 

3. No te centras

Muy relacionado con el punto anterior. Como no tienes un plan, te dispersas, dejas las cosas a medias, pierdes el tiempo, te quedas pensando qué hacer ahora, en lugar de seguir una serie de pasos previamente meditados que te ahorran tiempo y te permiten estar centrada, actuar y, por tanto, conseguir resultados.

 

4. No es lo que quieres (es lo que deberías querer)

Ya lo he mencionado otras veces, cuando haces lo que «deberías» querer en lugar de lo que quieres se produce una división interna y acabas saboteando cualquier cosa que hagas; quizá con la excusa de que no tienes resultados o de que eres despistada o lo que se te pase por la cabeza, cuando la realidad es que no te interesa ese proyecto lo más mínimo.

 

Cualquiera que sea tu razón o situación hay algo que puedes hacer para solucionarlo:

 

  • Crear un plan de acción. Fundamental, el primer paso a a dar; con objetivos a corto y largo plazo, con fecha límite y dividiendo cada objetivo en pequeñas acciones que puedas llevar a cabo fácilmente.
  • Si quieres conseguir resultados rápidos procura priorizar aquellas acciones que te den mejores resultados. Para ello tendrás que pasar a la acción también rápido dejando miedos y dudas a un lado, pero es lo que te conseguirá resultados que te motiven e impulsen a seguir adelante.
  • Tener una razón para llevar a cabo el proyecto, una razón que cuando flaquees o dudes te ayude a seguir adelante.
  • Reconocer tus logros. Otra de las razones por las que no acabas lo que empiezas es porque no ves movimiento, no ves avances. Por eso es importante que reconozcas y premies los logros, que cada día te preguntes «¿qué he hecho hoy de lo que puedo estar orgullosa?» Eso te dará un empujón de motivación para seguir adelante.

 

Aparte de eso, piensa que en esta vida hay que ser perseverante y trabajador, las cosas ni se regalan ni se consiguen sin esfuerzo. Puede que veas a alguien que ha conseguido el éxito y pienses que esa persona es especial o que ha tenido suerte; pero te equivocas, lo que ha tenido es perseverancia y trabajo. Como leí hace poco, uno se fija en el éxito pero no en el sacrificio que hay detrás.

 

Así que ya sabes, párate a pensar qué es lo que tú quieres, haz las cuatro cosas que acabo de mencionar y rodeate de gente que te apoye y te anime. Verás que así consigues acabar las cosas, tener resultados y, lo más importante, sentirte orgullosa y satisfecha con lo que haces.

 

Aquí tienes otro artículo con más soluciones para acabar lo que empiezas.

 

¿Qué te parece? ¿Te identificas con alguno de estos puntos? Déjame tu comentario más abajo.