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Cuando estás desmotivada, frustrada y tu negocio o profesión ya ni siquiera te ilusiona, puede ser difícil determinar si simplemente necesitas un descanso, o si es hora de hacer cambios y dedicarte a otra cosa. ¿De verdad quiero dejar lo que hago, o haciendo algún cambio las cosas se arreglarían?

 

>> Escucha este artículo aquí –> ¿Necesitas un respiro o un cambio profesional drástico?

 

Si esta es tu situación, probablemente te resultarán de gran utilidad una serie de preguntas que propuso Marie Forleo (de la que ya te he hablado en otra ocasión) en uno de sus últimos vídeos (en inglés) :

 

1. ¿Hace cuánto no te tomas un descanso?

O como dice ella, ¿cuántas veces  te has tomado un descanso en los últimos 6 meses?

Y no sólo eso, sino ¿cuánto tiempo le dedicas a otro tipo de diversión, aventura o inspiración ajena a tu profesión?

Si has trabajado mucho en tu negocio o puesto de trabajo y no has tenido tiempo para nada más, es normal que estés agotada y desmotivada. Es imprescindible descansar y desconectar, por mucho que te guste lo que haces.

Como dice ella, puede que te encante el puré de patatas, pero si lo comes absolutamente todos los días, es inevitable que te canses; y no podrás volver a disfrutarlo hasta que lo pierdas de vista un tiempo.

Así que no lo olvides, hay que descansar y recargar las pilas para que no empieces a cuestionarte todas tus decisiones o a pensar que es hora de un gran cambio cuando a lo mejor no lo es.

 

2. Si hoy mismo se aprobara una nueva ley que prohibiera la profesión o negocio al que te dedicas…

De forma que todo el que se dedique a eso debe parar inmediatamente, ¿qué harías? 

¿Te indignarías y saldrías a protestar? ¿O te sentirías aliviada por poder dejar lo que haces sin necesidad de dar explicaciones ni decepcionar a nadie? 

Muchas veces las expectativas de otras personas no te dejan ver con claridad lo que quieres. Tienes miedo a que te critiquen o a fallarle a alguien, en ese caso esta pregunta te ayudará a pensar con más claridad, tu respuesta te dirá mucho sobre lo que quieres.

 

3. ¿Aplicas la regla del 80/20?

Sobre esto he hablado en otros artículos y se puede aplicar a muchas cosas.

En este caso, el 80% de tu frustración profesional proviene del 20% de tus actividades.

 Échale un vistazo a todo lo que haces, ¿hay algún proyecto o cliente que te da pereza solo de pensarlo?¿Algo que estás deseando que se cancele?

La clave para mantenerte motivada y con ganas es identificar y eliminar ese 20% de actividades que te llenan de frustración.

No hay nada malo en cambiar las cosas.

Muchas veces se lo menciono a mis clientas, a medida que vayas avanzando habrá cosas que ya no te llenen o te gusten como antes y puedes cambiarlas, no pasa nada, es bueno para mantener la ilusión y las ganas.

 

4. ¿Pones en práctica tus habilidades, destrezas o aptitudes naturales frecuentemente?

Me refiero a aquellas habilidades que se te dan especialmente bien de forma natural.

Cuando empleas tus habilidades naturales en tu día a día te sientes bien, confiada y encantada con lo que haces.

Recuerdo cuando estaba haciendo las prácticas de coaching que le decía a mi profesora que no me sentía capaz de cobrar por las sesiones porque yo disfrutaba mucho, no me suponía un gran esfuerzo.

Eso es a lo que me refiero, algo que se te da tan bien que es un para ti placer hacerlo, que no puedes casi ni considerarlo trabajo.

Si no tienes ni idea de cuáles son las tuyas, yo, al igual que Marie te recomiendo el libro “Now, discover your strengths” de Marcus Buckingham, imprescindible.

De hecho, aquí tienes un curso sobre cómo recuperar la pasion por lo que haces (en inglés).

 

Lo que está claro es que tienes que escuchar a esa vocecita que te dice que necesitas un cambio.

Todos crecemos y cambiamos y eso incluye nuestras pasiones y, a veces, te das cuenta de que te hace falta un cambio drástico.

¿Da miedo?

Por supuesto, pero tienes dos opciones, escuchar lo que quieres y hacer cambios de manera consciente, o hacer oídos sordos a tus deseos y acabar saboteando tu negocio o tu vida con tal de no enfrentarte a lo que de verdad quieres cambiar.

 

¿Qué me dices? ¿Necesitas un descanso o es momento de ampliar horizontes?

Déjame tu opinión más abajo y no olvides compartirlo para ayudar a más gente : )

 

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>> Escucha el podcast de este artículo pinchando aquí –> 2 normas básicas de motivación

 

Mucha gente me escribe preguntándome cómo motivar a sus empleados, equipo, colaboradores u otras personas de su entorno. Ya sólo el hecho de que te lo plantees, de que te preocupe, te hace estar por delante de muchas otras personas y negocios. Está claro que una persona motivada es una persona que da mucho más, y por tanto, te genera beneficios, ya sean económicos o de otro tipo. Así que ambos bandos salen ganando,todos felices.

 

En este caso voy a recurrir a algo que leí hace unos días en el libro «A river worth riding» de Lynn Marie Sager. Dos normas básicas de motivación que, a pesar de ser obvias, en realidad no lo son tanto; y que conviene tener en cuenta porque son muy útiles para esos casos y muchos otros. Es fundamental que recuerdes (porque ya lo sabes) que:

 

1. Lo que se premia, se repite.
2. Lo que se castiga, se evita.

 

Lo que se premia, se repite. Esto en sí es fácil de entender. Haces algo bien, te premian de alguna forma y, por supuesto, lo repites. El premio puede variar dependiendo de cada persona y situación: sueldo, alabanzas, más responsabilidad, regalos, sonrisas… Sin embargo, aunque parece simple, no se hace muy a menudo. Al contrario, muchas veces tratamos a las personas que han hecho algo bien con indiferencia, dando por sentado que así es cómo tiene que hacerse y, por tanto, no hay premio que valga. O bien con algo que, quizá para ti no, pero para ellos es un “castigo”.

 

Y aquí viene la segunda regla: lo que se castiga, se evita. Si una persona se esfuerza mucho y como consecuencia le exiges más, ¿para qué va a volver a esforzarse? ¿Para que le des otra pila de trabajo, para que le exijas todavía más? Muchas personas no dan todo lo que podrían porque en ese caso solo se esperaría mas de ellas (pincha aquí para tuitear esto).

 

Esto es muy frecuente, además en todos los ámbitos. Es la típica persona que hace las cosas rápido y bien, que acaba antes que los demás porque es eficiente y no se pasa media mañana tomando cafés, y ¿tú qué haces? ¿Le dejas irse a casa antes, ya que ha hecho todo el trabajo? ¿O más bien le das más para que vaya adelantando, y que no se le ocurra irse ni un minuto antes de tiempo?

 

¿Qué sentido tiene darle a un trabajador que ha hecho algo muy bien más trabajo como “premio” y ninguna recompensa, sea del tipo que sea? En el fondo le estás castigando y, por tanto, disminuye su motivación. Por supuesto, siempre está el caso de las personas que son tan honradas, trabajadoras y responsables que van aceptándolo todo sin poner pegas, pero eso no significa que estén contentas y motivadas. Lo que significa es que llegará un día en que estarán tan quemadas que se irán en cuanto puedan y te quedarás sin alguien valioso para ti.

 

Si te preocupa la motivación de tu equipo, tus empleados o cualquier otra persona es porque te has dado cuenta de que algo falla. Si el comportamiento que ves no es el que quieres piensa qué es lo que has estado recompensando. Si a un niño que grita le das toda tu atención y al que está calladito no, adivina quien se está llevando el premio y qué va a seguir haciendo. Si cuando alguien hace algo bueno no le das importancia «porque es lo que debería ser», para qué va a esforzarse más. Así que ya sabes, deja de premiar lo que no quieras que se repita y viceversa. Y sobre todo piensa en todas esas personas que hacen un gran trabajo y a las que no se lo reconoces, no sea que cuando te des cuenta sea demasiado tarde. Y ya sabes que esto no sólo es aplicable al mundo laboral…

 

Aunque teóricamente es fácil darse cuenta, en la práctica no lo es tanto. A veces no es tan obvio, es muy fácil, sin darnos cuenta, premiar lo que no queremos y castigar lo que sí, pero los resultados que obtienes no mienten. Así que párate bien a pensar en lo que te rodea y por qué es así, qué estás premiando y qué estás castigando.

 

¿Qué te parece? Déjame tu opinión más abajo y apúntate a mi boletín semanal gratuito para no perderte el próximo artículo, puedes hacerlo aquí.

 

 

 

He hablado varias veces de la importancia de saber administrar bien tu tiempo.

Ya sabes que el tiempo se va llenando de obligaciones y actividades y es mejor que seas tú la que decida qué cosas llenan tu tiempo, que es lo que de verdad vale la pena para ti.

No sea que te vayas llenando de obligaciones y al final se pasen los días, los meses, los años y te des cuenta de que no has hecho nada que de verdad haya sido significativo para ti.

(más…)

 

Muchas personas me escriben porque se encuentran en una situación de la que no saben cómo salir.

Se sienten perdidas, estancadas y un poco a la deriva, no saben qué quieren ni cómo han llegado hasta donde están.

 

En general, la razón de que estés así es que no tienes claro qué es lo verdaderamente importante en tu vida, o que lo que está dirigiendo tu vida no es lo que debería ser, que has dejado que otras personas o circunstancias decidan por ti.

¿Qué puedes hacer en esas situaciones? O mejor, ¿cómo evitar que vuelva a suceder?

(más…)

Hace poco acabé de leer “Cómo encontrar un trabajo satisfactorio” de Roman Krznaric y tengo que decir que es el libro sobre buscar trabajo que más me ha gustado hasta la fecha, simplemente por la manera en que profundiza en nuestras motivaciones, miedos y asunciones.

>> Escucha este artículo aquí –>¿Buscas un trabajo que te llene?

Hay algo que menciona que me encanta y que se lo comento siempre a mis clientes. Estamos todos obsesionados con buscar un trabajo que nos llene, ¿verdad? Y se nos olvida que el trabajo es una parte de la vida, no toda tu vida. Como sugiere el autor, por qué no sustituirlo por buscar una vida que te llene, es decir, en lugar de acomodar tu vida a tu trabajo (teniendo poco tiempo libre para tus seres queridos o aficiones o para ti misma), acomodar tu trabajo a tu vida. De forma que tengas tiempo para dedicarlo a cosas que de verdad te importan. Eso no quiere decir que no puedas buscar un trabajo que te llene, sino que estés abierta a otras opciones que a lo mejor se adecuan más a lo que tú buscas en la vida.

Te pondré un ejemplo. Ya te he contado alguna vez el ejemplo del músico que decidió, en lugar de dedicarse profesionalmente a la música, buscarse un trabajo y tocar en su tiempo libre. ¿Por qué? Porque su trabajo le daba más dinero que el que le daría la música profesionalmente y porque él no quería transformarlo en una obligación. Esta persona tenía muy claras sus prioridades en la vida y, aunque su trabajo no le gustaba, estaba muy satisfecho con su vida y con la forma en que lo compaginaba todo.

Otro ejemplo lo pone el autor del libro. El poeta estadounidense Wallace Stevens, que trabajaba en una compañía de seguros y en su tiempo libre escribía versos. Era tal su talento que ganó un premio Pulitzer y le ofrecieron una cátedra en Harvard, donde podría haberse pasado la vida escribiendo; pero no la aceptó porque estaba satisfecho con su vida, no necesitaba que su pasión fuera su profesión.

Este es un tema muy personal, ¿de verdad necesitas un trabajo que te llene o más bien una vida que te llene?

Aquí entran en juego tus preferencias, motivadores y tener en cuenta que cosas con las que disfrutas podrían transformarse en una pesadilla si te dedicaras a ellas profesionalmente.

Por ejemplo, a mi me gusta mucho cocinar y en mi tiempo libre disfruto mucho probando nuevas recetas, pero tengo clarísimo que no querría dedicarme a ello profesionalmente.

Es algo muy distinto. Sin embargo, también tengo muy claro que, a diferencia del músico y de Wallace Stevens, para mi es imprescindible que me apasione mi trabajo (con lo cual me estoy complicando la vida, claro está).

La cuestión es que puede que para ti no, que tú tengas otras prioridades y preferencias y te estés devanando los sesos centrándote en la parte equivocada.

La cuestión entonces es que tienes que pensar primero en cómo quieres que sea tu vida y en qué lugar ocupa tu trabajo en ella, y entonces diseñar un trabajo que encaje.

Suena utópico, ¿verdad?

Pero no lo es tanto.

En el siguiente artículo te hablaré de qué tienes que tener en cuenta para diseñar un trabajo que encaje con la vida que quieres.

Por ahora ponte a pensar en lo que has leído.

¿De verdad necesitas un trabajo que te llene o más bien una vida que te llene?

Y si necesitas las dos cosas, ¿cómo puedes conseguirlo?

Déjame tu comentario más abajo : )