Imagínate un día de verano en la playa…
Uno de esos días, de mar bastante movido, estaba yo por allí y me di cuenta de una cosa.
Me dio por pensar que se veían claramente tres grupos distintos de personas:
Coaching y mentoría para mujeres profesionales y emprendedoras estancadas
Imagínate un día de verano en la playa…
Uno de esos días, de mar bastante movido, estaba yo por allí y me di cuenta de una cosa.
Me dio por pensar que se veían claramente tres grupos distintos de personas:
Uno de los «entretenimientos» que tenemos, de vez en cuando, en mi familia a la hora de la cena, es repasar las distintas formas en las que he muerto en las series y pelis que he doblado.
Un tema fascinante, jajaja.
«Mamá, ¿hoy has muerto de alguna manera diferente?» ?
(Ahogada en una bañera, convertida en zombi, degollada, aplastada por un tiburón, comida por tiburones… Así, que recuerde ahora).
Y pensaba en la suerte que tengo de poder dedicarme a algo que me encanta y que me aporta mucho de lo que quiero en la vida.
(Ya sabes que tu profesión, o profesiones como es mi caso, no tienen que aportarte TODO lo que quieres en la vida).
Pero claro, es que suerte, suerte, tampoco ha sido…
Mira.
Una noche estaba contándole un cuento a mis hijos.
Un cuento inventado y lleno de cosas absurdas e imposibles. Como les gusta a ellos.
(Incluyendo una mascota cuyo nombre es la única palabra turca que he logrado aprender después de meses doblando series turcas, jajajajaja. Y eso que se me dan bien los idiomas.
Evet. Es la palabra. Que significa: claro, sí, así es.)
(Actualización: ahora sé tres palabras, jajaja –> hosgeldin, evet, yok. Luego te digo qué significan las otras dos).
Bueno.
Pues después de que a los personajes de mi cuento les pasaran mil y una cosas disparatadas e imposibles, en un momento dije: y pasó X.
(No recuerdo qué era, una cosa imposible más).
Y mi hijo pequeño, que había aceptado cada imposibilidad anterior entusiasmado, me salta:
Hace tiempo me escribió una lectora para pedirme:
Una orientación viable para alcanzar mi objetivo, dejando de lado los temores y el qué dirán si me equivoco.
Ya he mencionado algunas veces que no hay máquina mágica alguna en la que tú puedas meter tus datos y te diga: «Usted ha nacido para ser X».
Y para esto igual.
¿Cuántas veces has sentido que no tienes la vida que realmente quieres?
¿Que no hay un equilibrio entre sus distintas áreas?
Que te falta algo.
O te sobra.
Nos pasa a todos en algún momento. Es normal.
Así que hoy te voy a contar algo que considero muy importante a la hora de conseguir ese equilibrio que probablemente busques.
(Y si no lo buscas sigue leyendo igual porque es importante para más cosas).
Decía una de las lectoras de mi libro «Cómo Superar el Síndrome del Impostor» cuando le pregunté si lo recomendaría:
«La mejor manera de mejorar es conocer qué has de mejorar, si no, irás dando palos de ciego».
Una frase acertadisima.
Y más en este mundo de exceso de información y oportunidades. Donde el mensaje básico es que tenemos que mejorar siempre, en todo. Hacer y hacer.
Acabas agobiada o frustrada, con mil cursos a medias o con mil hechos pero sin sentir que estás donde quieres.
¿Quieres mejorar?
La pregunta sería, mejor: ¿en qué quieres mejorar?
Y de eso vamos a hablar hoy.
Y te enviaré el listado de recursos que uso en mi negocio y recomendaciones semanales que te ayudarán a tener la mentalidad adecuada y a centrarte en lo de verdad hará avanzar tu negocio de servicios.
¿QUIERES QUE TE ENVÍE EL LISTADO DE LOS RECURSOS QUE USO EN MI NEGOCIO? Rellena tus datos y te lo envío ya mismo.
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