¿Cuántas veces has sentido que no tienes la vida que realmente quieres?

¿Que no hay un equilibrio entre sus distintas áreas?

Que te falta algo.

 

O te sobra.

 

Nos pasa a todos en algún momento. Es normal.

Así que hoy te voy a contar algo que considero muy importante a la hora de conseguir ese equilibrio que probablemente busques.

(Y si no lo buscas sigue leyendo igual porque es importante para más cosas).

 

 

 

La cuestión es qué podemos hacer al respecto.

Cómo conseguimos el dichoso equilibrio “fantasma” (porque al final una no sabe si existe o no).

 

Primero, recuerda que tu idea de equilibrio no tiene que coincidir con lo que dicta la sociedad o con lo que ves alrededor.

Es algo muy personal, individual y todas las opciones son válidas siempre que tú te sientas… En equilibrio ; )

 

En segundo lugar, el equilibrio lo vas encontrando cuando hay una coherencia entre lo que quieres y lo que haces.

Entre lo que necesitas y lo que te atreves a pedir.

Entre tus sueños y lo que haces para conseguirlos.

 

Cuando sientas que existe esa coherencia, que pides lo que quieres, que luchas por tus objetivos, que le dedicas tiempo a lo que te importa, a lo que te llena, que lo que haces va dirigido a lo que quieres…

 

Entonces te sentirás en equilibrio.

 

Sentirás que estás haciendo lo que quieres.

 

Y tanto si sale bien como si no sentirás que estás aprovechando la vida y viviendo según tus normas.

Así que si te sientes un poco desorientada o sobrepasada piensa:

 

1. ¿Hay coherencia entre lo que quiero y lo que hago y pido?

O a lo mejor es que digo una cosa y hago otra. O quiero una cosa y la rechazo a la vez…

 

2. ¿Sé lo que quiero?

Esta es importante también, el punto de salida. Y te aseguro que todos tenemos épocas o áreas en las que no lo tenemos claro.

 

A veces piensas que sí.

Y en realidad no.

Si no sabes lo que quieres te puedo ayudar a descubrirlo con mi programa “Qué Hacer Cuando No Sabes Qué Hacer”, este de aquí.

 

Si hay coherencia o no en tu vida… Eso solo puedes saberlo tú, siendo muy sincera contigo misma.

 

Y si ves que no la hay es momento de pararte a pensar qué quieres de verdad, qué estás haciendo en estos momentos al respecto y qué vas a hacer a partir de ahora.

 

Piénsalo ahora que estás aquí.

 

Tómate unos minutos para ti, para redirigir tu energía, esfuerzo, tiempo y recursos en lo que quieres y en conseguir el equilibrio que funcione para ti.

Porque nadie lo sabe mejor que tú.

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