sabotearte tu sola

 

Una noche estaba contándole un cuento a mis hijos.

 

Un cuento inventado y lleno de cosas absurdas e imposibles. Como les gusta a ellos.

 

(Incluyendo una mascota cuyo nombre es la única palabra turca que he logrado aprender después de meses doblando series turcas, jajajajaja. Y eso que se me dan bien los idiomas.

Evet. Es la palabra. Que significa: claro, sí, así es.)

 

(Actualización: ahora sé tres palabras, jajaja –> hosgeldin, evet, yok. Luego te digo qué significan las otras dos).

 

Bueno.

 

Pues después de que a los personajes de mi cuento les pasaran mil y una cosas disparatadas e imposibles, en un momento dije: y pasó X.

 

(No recuerdo qué era, una cosa imposible más).

 

Y mi hijo pequeño, que había aceptado cada imposibilidad anterior entusiasmado, me salta:

 

«Eso no puede ser, es imposible».

 

 

> Escucha este artículo aquí –> Eso no puede ser, es imposible (o cómo te saboteas tú sola).

 

Y me hizo muchísima gracia, el resto de imposibilidades sí eran posibles (para él) y esa parte justamente no.

 

Para mí era absurdo, para él no. Para él era lógico que eso NO pudiera ser de ninguna de las maneras.

 

Y  me hizo pensar en cuántas veces nosotros hacemos lo mismo. 

 

De repente hay cosas que son como las demás y, por alguna razón, las consideramos imposibles, por algo nuestro que desde fuera no se ve.

 

Piénsalo.

 

¿Hay algo que tú consideres que para ti no es, que tú no? Lo que sea.

 

Es muy probable que sea algo tuyo.

 

Y que desde fuera se vea que no es imposible, que está en tu cabeza.

 

¿Sabes a qué me refiero, verdad?  : )

 

Piensa en ese límite que pones tú misma a tu propia historia.

 

Porque esos limites son los que te impiden hacer lo que quieres de verdad. Algunos de ellos son reglas que nos imponemos y de las que no somos conscientes.

Y es muy importante que empieces a darte cuenta, para que no te quedes estancada en esa parte de la historia diciendo que eso no puede ser, y acabando tu propio cuento antes de tiempo.

 

Si quieres saber cuáles son las tuyas y cómo deshacerte de ellas, te lo cuento en «Cómo superar el Síndrome del Impostor».

 

Y vamos con el significado (si has sido paciente y no has ido a buscarlo en Google por no esperar, jajaja).

Hosgeldin – Bienvenido (lo habré dicho 500000 veces en mis múltiples papeles de criada turca y he tardado tres años en aprenderlo en turco. Pa matarme).

Yok – No, ninguno.

Superútil todo, jajaja.

 

Si quieres seguir leyendo mis aventuras, desventuras y reflexiones, apúntate aquí abajo : )

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