Decía una de las lectoras de mi libro “Cómo Superar el Síndrome del Impostor” cuando le pregunté si lo recomendaría:

 

“La mejor manera de mejorar es conocer qué has de mejorar, si no, irás dando palos de ciego”.

 

Una frase acertadisima.

Y más en este mundo de exceso de información y oportunidades. Donde el mensaje básico es que tenemos que mejorar siempre, en todo. Hacer y hacer.

Acabas agobiada o frustrada, con mil cursos a medias o con mil hechos pero sin sentir que estás donde quieres.

 

¿Quieres mejorar?

 

La pregunta sería, mejor: ¿en qué quieres mejorar?

 

Y de eso vamos a hablar hoy.

 

En vez de centrarte en que tienes que mejorar, piensa en qué en concreto tendrías que mejorar. Puedes plantearte estas preguntas.

 

Prueba esto:

 

¿Qué quiero mejorar ahora mismo?

 

Apunta la primera respuesta que te salga.

 

Si estás bloqueada y no te surge nada, sigue con esto:

 

¿Para qué quiero mejorar? ¿Quiero conseguir algo en concreto? 

 

Piensa qué quieres conseguir, cuál es el verdadero fin de ese "querer mejorar"…

 

O quizá sientes que te falta algo. Que no te sientes suficiente en algo.

Son cosas diferentes.

 

Si no te sientes suficiente en algo siempre buscarás cómo mejorar, como sentirte suficiente. Eso es un problema o bien de síndrome del impostor o bien de autoestima.

Otra cosa es que digas: no, no, yo quiero mejorar mi asertividad porque veo que me daría más oportunidades en mi trabajo.

O, yo necesito mejorar mi organización porque pierdo mucho el tiempo.

O, aprender a vender porque si no mi negocio no va a funcionar.

Eso es diferente, es algo concreto que necesitas para mejorar en un área de tu vida.

Puedes planteártelo en distintas áreas o elegir aquella que supondría un mayor beneficio ahora mismo.

A veces tenemos tantos frentes abiertos que nos bloqueamos y no podemos avanzar. Una manera es elegir lo que mayor diferencia vaya a suponer en nuestra vida.

 

Lo que más te vaya a ayudar ahora mismo o lo que más fácil te resulte ahora.

 

No son preguntas fáciles, a veces, aunque lo parezcan.

Otras veces sí, y es solo que no nos hemos parado a pensar.

Cuando te sientas acelerada, para, piensa.

Usa alguna pregunta comodín.

A mí me gusta mucho esta: ¿qué necesitas ahora?

Y escucha la respuesta que salga de ti, esa que saldrá con un suspiro o con un gesto de enfado o con lágrimas.

 

En resumen, no es tanto mejorar como saber en qué quieres mejorar.

 

Por supuesto, para eso también es importante saber qué quieres, para eso, esto.

Y si no siempre tienes las preguntas comodín: ¿Qué necesito ahora? ¿En qué quiero mejorar? ¿Qué quiero conseguir? ¿En qué área? ¿Para qué?

Hazte esas preguntas a menudo y sé específica.

 

Cuanto más concreta seas, mejores resultados tendrás.

 

Te puedo asegurar que mis resultados en todo cambiaron cuando empecé a ser mucho más concreta y a formarme e invertir exactamente en lo que necesitaba en cada momento, no en cosas generales.

Eso tanto personal como profesionalmente.

No es lo mismo decir quiero estar en forma, que quiero mejorar mi resistencia o trabajar mis brazos o lo que sea.

No es lo mismo decir quiero estar mejor que quiero empezar a comer mejor voy a hacer un curso de cocina.

O decir quiero mejorar los resultados de mi negocio que decir quiero más suscriptores en mi lista voy a hacer un curso sobre eso.

Así que cuéntame, ¿en qué concretamente sientes que quieres mejorar? Dímelo en los comentarios, me encantará leerte.

 

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Comentarios

  1. Cleo dice

    Muy acertado!. Regularmente decimos tengo que cambiar o tienes que cambiar o tenemos que cambiar como familia o país pero no decimos en que y para qué. Hay que empezar cambiando eso. Gracias

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