motivacion

 

 

Todos hemos oído alguna vez lo de “think big”, piensa a lo grande.  «Ya que te pones piensa a lo grande», «dispara a la luna y así aunque falles llegaras a las estrellas», etc.

Y es cierto, motivador y responsable de grandes hazañas, pero.

Tiene que haber un pero, si no este artículo no existiría. Mi propia experiencia me dice que esa actitud no siempre es útil, al igual que muchas otras de las que hablaré en otra ocasión.

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encontrar tu vocación

 

¿Te cuesta descubrir qué es lo que realmente te gusta, cuál es tu vocación?

A veces parece que todos tenemos que tener una vocación desde pequeños, y si no, es que te falta algo.

De hecho, en mi caso sí fue así, yo quería ser científica desde pequeña (bueno, y egiptóloga también) y lo fui durante muchos años; y hay mucha gente que siempre ha tenido claro qué quería ser y es lo que han hecho.

Eso está bien pero hay un problema, que el tener una vocación se ha vuelto algo casi obligatorio.

Si no tienes tu vocación clara, como les pasa a muchas personas, entonces no podrás ser feliz y tendrás que pasar el resto de tu vida buscándola…

¿Te está pasando a ti? Pues sigue leyendo…

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Me escribe una lectora comentándome que su principal obstáculo es la falta de seguridad ante nuevos emprendimientos. De hecho, no es la primera que me comenta algo así.

¿Cuántas veces le has dado vueltas a algo en tu cabeza y al final no te has atrevido a dar el primer paso?

Tienes en mente una idea, algo que te hace mucha ilusión, que te apetece mucho pero siempre le encuentras un pero, ¿verdad?

Ya sea empezar tu propio negocio, cambiar de profesión o cambiar algo de tu vida que no te satisface, parece que nunca te atreves a dar ese primer paso.

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Recuerdo cuando decidí empezar mi negocio de coaching, todavía en Canadá, y las distintas respuestas que recibí.

La gente de allí me dió la enhorabuena y me animó mucho. En España, en cambio, me dijeron que si estaba loca, que me lo pensara más veces, etc.

Obviamente me alegro muchísimo de haberlo comenzado lejos de aquí porque no hay duda de que si los que te rodean te apoyan, las cosas son más fáciles o, si no más fáciles, te las tomas de otra manera y no pierdes la motivación ni dejas que la inseguridad y los miedos te paren.

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>>Escucha el podcast de este artículo aquí –>Como contrarrestar un mal ambiente de trabajo

 

Seguro que te ha pasado alguna vez, trabajar en un sitio donde no estás a gusto aunque te encante lo que haces. Quizá tus compañeros, tu jefe o el lugar en sí son agobiantes, negativos y te sientes mal cada vez que vas a trabajar. Hasta el punto de que ya no sabes qué hacer para salir de esa situación.

 

Tranquila, no estás sola.

 

Esta situación genera mucho estrés y ansiedad, y te afecta no sólo profesionalmente sino también en otras áreas de tu vida. Lo ideal es cambiar cuanto antes, salir corriendo de ese tipo de ambiente. Pero sé que hay veces que prefieres aguantar a perder tu trabajo porque simplemente no te lo puedes permitir (pero por favor, sal de ahí en cuanto puedas, no tienes por qué pasar al menos ocho horas al día así!). Si ese es tu caso y realmente no puedes dejar el trabajo, entonces por lo menos intenta hacerlo más soportable. Estas son algunas cosas que puedes hacer:

 

    1. Aléjate de la gente negativa que siempre está quejándose o criticando, estarás más tranquila. Por supuesto hay veces que no podrás, pero haz todo lo posible porque estas personas son los típicos vampiros emocionales que te dejan exhausta.

 

    1. Crea un sitio de trabajo personalizado y relajante (con fotos, flores, etc). Así te sentirás a gusto al menos en ese espacio. Puedes también escuchar música o aislarte un poco con los auriculares.

 

    1. Haz bien tu trabajo. Ya lo he dicho otras veces cuando trabajas a fondo y haces las cosas lo mejor que puedes te sientes muuy bien.

 

    1. Mantente ocupada. Si haces bien tu trabajo lo harás, porque si a la insatisfacción le unes la apatía, el aburrimiento y la desgana, no llegarás muy lejos.

 

    1. Piensa si hay algo que tú puedas hacer para mejorar la situación. No sea que te estés quejando y en el fondo tú puedas hacer algo al respecto. Quizá si te esforzaras por conocer un poco a tus compañeros el ambiente sería más distendido y agradable, por ejemplo.

 

    1. No te quejes todo el rato. No solo no solucionarás nada sino que empeorará tu humor y tu percepción de la situación. No quiero decir que no puedas tener un día malo, sino que no lo conviertas en algo permanente.

 

    1. Ten un grupo de amigos fuera del trabajo con los que puedas relajarte y disfrutar. Si, además, tienes alguna afición, mejor que mejor. Eso te dará energía para afrontar la situación en el trabajo.

 

    1. Recuerda las ventajas del trabajo. ¿Por qué lo aceptaste?, ¿qué es lo que quieres de ese puesto? ¿Es el sueldo, la experiencia, vocación? ¿Cuál es el objetivo? Que eso te de fuerzas para seguir.

 

    1. Pon límites. ¡Importantísimo! No dejes que se aprovechen de ti, o que te interrumpan cada medio minuto o lo que sea que te pase a ti. Recuerda la importancia de decir no.

 

  1. Soluciona o afronta los conflictos según se vayan presentando. Primero evita todos los que puedas (especialmente si alguno de tus compañeros o compañeras es un conflicto viviente), y si te ves involucrado en alguno trata de solucionarlo lo antes posible para que no se generen rencores y las consecuencias sean peores.

 

Obviamente no es fácil y no envidio tu situación, pero si no quieres o puedes dejar tu trabajo y quieres cambios tienes que poner de tu parte. Agobiarte, quejarte y seguir sin hacer nada no va a solucionar o mejorar la situación. Así que si no tiene solución por lo menos hazla lo más aguantable o aceptable posible. ¿Qué opinas?

 

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Foto de Kriss Szkurlatowski.

 

 

Muchas veces uno de los mayores obstáculos a la hora de hacer un cambio importante, o de arriesgarte a hacer algo diferente es la incertidumbre o, en concreto, el miedo a lo que pueda pasar, a no ser capaz de superarlo, y al fracaso.

El problema es que la incertidumbre va a estar siempre ahí (a no ser que tengas una bola de cristal). Así que la única forma de superarlo es cambiar tu forma de pensar y de actuar.

Esa es la principal diferencia entre los que consiguen lo que quieren o al menos lo intentan, y los que no hacen nada:  la distinta forma de ver las cosas.
Por supuesto, cambiar tu percepción de las situaciones no es tan fácil, pero por qué no empezar a ver las cosas con otra perspectiva. Por ejemplo:
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