conciliación

 

Uno de los temas que más nos preocupan en el día a día es la conciliación entre nuestra vida laboral, progreso profesional y la vida familiar y tiempo libre.

Es un tema que trato frecuentemente incluso cuando no es la razón inicial de las sesiones porque, como menciono siempre, tu profesión es parte de tu vida y todo influye. Todo.

 

Trabajo con profesionales que tienen muchas responsabilidades, mucho ajetreo, a veces varios hijos y la conciliación es siempre un tema a tratar.

También me preguntáis mucho por email, así que hoy te cuento mi punto de vista al respecto.

 

Si quieres tener claro cómo conciliar tus necesidades profesionales y personales, esto es para ti.

 

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¿Cuántas veces se te ha pasado por la cabeza que te gustaría poder sacar tiempo para hacer lo que de verdad te importa?

Que tu día tendría que tener al menos un par de horas más…

Con lo ocupados que estamos en el día a día, a veces con horarios de trabajo larguísimos…

¿Cómo puedes sacar tiempo para otras cosas, para lo que de verdad te importa ahora mismo?

Esto me lo preguntan muchas veces personas que, por ejemplo, quieren pasar más tiempo con su familia, o que quieren empezar un negocio pero no saben de dónde sacar el tiempo….

Te diré una cosa.

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Muchas de mis lectoras y clientas me comentan que tienen dificultades a la hora de poner límites, decir que no con asertividad, saber priorizar y analizar eficazmente qué oportunidades aprovechar y cuáles declinar.

Es algo fundamental tanto profesional como personalmente saber diferenciar lo que de verdad es importante para ti y poder decir que no a todo tipo de oportunidades, compromisos o peticiones que, en realidad, no te vayan a aportar nada (o que requieran de ti mucho más de lo que te aportan).

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compaginar negocio e hijos

 

Muchas veces compaginar tu negocio con niños pequeños no es fácil y quiero compartir mi experiencia personal por si te ayuda.

No pretendo juzgar, ni convencer, ni decir que un método es mejor que otro. Esto no es para criticar o apoyar métodos.

Solo te cuento lo que he probado, las conclusiones a las que he llegado y mis preferencias, para que al menos te hagas una idea porque se suele subestimar mucho lo que supone.

Yo he tenido la posibilidad de probar distintas cosas según las circunstancias de mi vida iban cambiando. Así que te cuento.

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mujer embarazada con portatil en sofaHoy quiero compartir contigo las medidas que tomé durante mi segundo embarazo para mantener el negocio. En este caso llevaba ventaja porque al ser el segundo ya sabía más o menos lo que se avecinaba : )

Cada embarazo es un mundo y es imposible generalizar, puede que tengas muchísima energía, o que te vayas arrastrando de cansancio y nauseas o que tengas que estar en reposo. No lo sabes, así que te cuento mi experiencia PERSONAL, lo que hice y lo que recomiendo.

>> Escucha este artículo aquí –> Cómo compaginé mi segundo embarazo con mi negocio

 

1. Planifica el año

Esto lo recomiendo estés embarazada o no, pero si estás pensando quedarte embarazada o si acabas de enterarte, lo primero es planificar los siguientes 12 meses, es decir el tiempo que dura el embarazo y el postparto. Personalmente te recomiendo dejarte un mínimo de dos meses (4 mejor) después del parto sin casi trabajo, porque puedes tener una recuperación más lenta  o porque puede que no te apetezca nada más que estar con tu hijo.

Y es que si lo tienes todo pensado y planificado te será más fácil simplemente ponerte a ello. Tener que decidir qué hacer y cuándo y cómo hacerlo es bastante estresante y si estás cansada, medio dormida todo el día, con nauseas o con la memoria de un pez (efecto secundario del embarazo : ) ni te cuento. Y puedes acabar estresada pensando y ahora qué hago, cómo consigo clientes, descentrada y ya sabes que eso no funciona.

Este fue uno de mis aciertos, sin mucho mérito porque siempre planifico el año por adelantado haciendo cambios si es necesario. Te lo recomiendo al 100%.

¿Cómo hacerlo?

– Determina cuántos ingresos quieres cada trimestre (o al año, como tú prefieras).

– Haz un listado de las distintas opciones que tienes para conseguirlo. Por ejemplo: 5 clientes nuevos, vender 10 plazas de tu programa o X copias de tu ebook.

– Elige cuáles vas a llevar a cabo. Mi recomendación: elige la forma más sencilla y que más te guste (no es momento de complicarse la vida).

– Planifica tu calendario: cuándo vas a ofrecer cada cosa.

Eso como mínimo para tener una buena idea de qué vas a hacer los siguientes 12 meses.

 

2. Si estás considerando contratar ayuda, este es el mejor momento

Durante el 3º trimestre de mi embarazo hice un mini-lanzamiento de uno de mis programas (mini porque no tenía energías para uno grande y ya lo planifiqué así en su momento) y el programa en sí empezó cuando nació mi hijo.

Yo ni me tuve que preocupar porque Marcela, mi mano derecha, se encargó de todo y mi parte de trabajo fue mínima. Aviso importante: estoy hablando de un programa que había hecho ya antes, era la segunda edición y, por tanto, estaba totalmente organizado y estructurado. ¡Ni se te ocurra lanzar una primera versión de algo en ese momento!

 

La cuestión es que tener ayuda siempre es necesario pero en este momento mucho más. Ese fue otro acierto.

 

3. No te compliques

Cada persona es un mundo y no sé cómo eres tú, pero te recomiendo que este año planifiques con calma y no te pongas metas muy estresantes. No pasa nada si un año mantienes los beneficios en vez de aumentarlos, o si no aumentan lo mismo que otros años. Aunque si te planificas bien, y dependiendo de la etapa de tu negocio, puedes seguir incrementando tus ingresos. Eso requiere experiencia previa, ayuda y una buena planificación.

Yo personalmente no quise estresarme demasiado y me planteé mantener el nivel de ingresos trabajando menos. El resultado fue mismos ingresos que el año anterior pero trabajando 4 meses menos. Para mi un placer ya que la libertad es el principal motivador para mi.

Mi recomendación: no te compliques mucho, deja muchas cosas programadas, y centrate en los programas que mejor vendas y menos trabajo te den.

 

4. Sé realista con tu horario de trabajo

Es muy difícil trabajar al mismo ritmo que antes. Por supuesto, depende de cada embarazo pero dudo mucho que te libres del cansancio y la falta de concentración. Así que aprovecha para trabajar las horas y meses en los que mejor te encuentres. Si pretendes hacer lo mismo con la misma intensidad te sentirás agotada, frustrada y nerviosa. Sé realista, por eso la planificación es tan importante…

Por ejemplo:

PRIMER TRIMESTRE: para mi fue bastante malo por el cansancio, las nauseas, mareos, el malestar (y eso que esta vez no tuve tanto sueño como con mi primer hijo). Aun así fue el trimestre que más trabajé de todo el embarazo (el último trimestre del año suele ser el más ocupado para mi). Acabe mi primer programa grupal e hice un lanzamiento (si sabes de qué hablo, sabes la cantidad de trabajo que conlleva eso : )

Lo conseguí porque soy muy eficiente, tenía ayuda y trabajaba cuando me encontraba mejor (por las mañanas). Aunque TODOS los días le decía a mi marido, yo no sé ni como puedo trabajar con lo mal que me encuentro.

Mucha gente se encuentra muy bien este trimestre, si es tu caso, aprovecha.

 

– SEGUNDO TRIMESTRE: este suele ser en el que mejor te encuentras. Aproveché para dejar preparado casi todo lo que iba a ofrecer en el 3º trimestre y un mes después del parto (error que te comentaré luego) y para coger las últimas clientas del año.

Si el 1º trimestre lo has pasado mal ¡aprovecha este!

 

TERCER TRIMESTRE: ya estaba muy cansada y no me apetecía trabajar mucho, por no hablar de la tremenda barriga que tenía que hacía que estuviera muy incómoda en el despacho (me preguntaban todos los días si iba a tener gemelos). Como había hecho la mayor parte del trabajo en los trimestres anteriores me lo tomé con calma, di algunas sesiones con clientas, escribí artículos y poco más. A partir de ahí no cogí a más clientes.

Hice el minilanzamiento que te comenté antes pero fue tan mini que no me costó mucho y me dió suficientes beneficios para no preocuparme durante unos meses.

 

Esa fue mi experiencia y aunque lo planifiqué bastante bien cometí algunos errores, apunta:

 

Me pasé de trabajo el primer trimestre. Al planificar subestimé lo que me llevaría (de tiempo y energía) la creación del nuevo programa y el lanzamiento. Cualquiera que haya hecho lo mismo me entenderá, siempre se subestima y eso que no era mi primera vez. Así que date siempre más tiempo del que crees que te llevará algo, especialmente si es un lanzamiento o la creación de un programa.

Subestimé (¡otra vez!) la recuperación. Cuando hice mis planes les comenté a mis clientas que estaría un mes de baja y después ya podríamos tener sesiones y volvería a mi ritmo habitual, porque sé lo que me gusta trabajar y que me aburro fácilmente. ERROR.

En este caso tuve una recuperación muy larga y estuve casi dos meses de reposo y luego no me apetecía hacer nada, solo descansar y estar con mi familia. Económicamente me lo pedía permitir porque había planificado bien los trimestres anteriores pero claro:

1. Una clienta se molestó cuando le dije que tendría que retrasar la sesión con ella porque todavía no me encontraba bien.

Sintió que le había fallado en un momento clave de su negocio en el que necesitaba mi ayuda y canceló el contrato. No me gusta fallarle a mis clientas y, aunque no fue premeditado sino por causas de salud, si hubiera planificado más tiempo de recuperación no habría pasado.

Al resto de clientas las seguí atendiendo por email sin problemas. No eran muchas (eso lo había planificado bien, menos clientas ese año) y no necesitaron mucho ese tiempo : )

 

2. Al volver se me había acumulado mucho trabajo porque no había considerado estar tanto tiempo sin hacer nada.

Había planificado solo un mes. Así que tuve unas semanas de estrés que me podría haber ahorrado si hubiera planificado bien y lo hubiera dejado todo preparado para más tiempo. Por no decir meses porque hice dos lanzamientos y acabé un programa grupal nuevo. A esto súmale el hecho de que no podía trabajar tanto como antes porque con un bebé NO SE TRABAJA LO MISMO. Y eso que tenía ayuda. Pero tardé un tiempo en reorganizarme y volver a ser eficiente como antes (o incluso más, porque tenía el mismo trabajo y menos tiempo, eso te hace volver a replantearte la estructura de tu negocio).

 

Esa fue mi experiencia compaginando mi negocio con el embarazo. Resumen: no te compliques mucho ese año, planifica, planifica y deja programado todo lo que puedas, contrata ayuda si quieres y puedes y CONSIDERA más TIEMPO del que crees que vas a necesitar para todo.

Espero que te ayude mi experiencia, ¿añadirías alguna recomendación más?

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>> Escucha el podcast de este artículo aquí: Cómo trabajar en pareja o en familia sin perder la cabeza

 

Uno de los temas que a veces me comentan mis lectoras es el de cómo compaginar lo personal y profesional cuando trabajas con tu pareja o con algún otro miembro de tu familia.

Esta situación puede llegar a ser bastante complicada si no se dejan las cosas claras desde el principio.

Yo personalmente prefiero separar familia y amigos de los temas profesionales para evitar posibles problemas, pero también es cierto que durante muchos años trabajé codo con codo con mi marido sin ningún problema (y de hecho lo echo de menos).

 

Si quieres o tienes que trabajar con algún familiar (o con más de uno) es recomendable dejar claro por adelantado cómo van a funcionar las cosas, poner una serie de normas básicas para evitar romper la convivencia o algo más. Lo ideal si te encuentras en estas circunstancias es:

 

1. Separar lo personal de lo profesional. Por desgracia no todo el mundo es capaz de hacer esto, pero lo ideal es ser capaz de diferenciar entre tu papel como compañera de trabajo o supervisora y tu papel como hermana, pareja, madre o lo que sea. Que el trabajo se quede en el trabajo y de puertas afuera vuelva la relación familiar. Así que si tienes una discusión profesional con tu familiar procura no llevarla al terreno personal y piensa que es un problema con tu compañera no con tu hermana por ejemplo. A una compañera no le dirías «no sé por qué confío en ti si ya de pequeña me rompías mis juguetes», por ejemplo. Por muy enfadada que estés, lo personal en casa y siempre, siempre, con respeto y siendo agradable. No es fácil, no, pero hay que empezar a hacerlo.

 

2. Poner unas normas claras. Esto es fundamental siempre, pero en este caso más porque lo que está en juego es especialmente importante. Unas normas de trabajo, obligaciones y deberes; que tengáis claro lo que os corresponde a cada uno profesionalmente. De esta forma se pueden evitar muchos malentendidos.

 

3. Mejorar la comunicación. Es también fundamental en todos los ámbitos y ojalá existiera en todos los puestos de trabajo, pero de nuevo, en este caso hay mucho en juego y es imprescindible que os podáis comunicar con claridad. En lugar de callarte las cosas, ir acumulando resentimiento y cuando no puedes más, soltar de todo por la boca y meterte en lo personal; acostúmbrate a decir lo que quieres, lo que te parece bien o mal y a ir arreglando los problemas según vayan surgiendo.

 

4. Trabajar tu asertividad. Aunque sea tu familiar no deja de ser una persona y puede que hasta difícil, así que sigue trabajando tu asertividad. La capacidad para decir no sin sentirte culpable, para establecer límites y horarios y respetarlos, para expresar tu opinión sin agresividad ni culpando a nadie y, si es necesario, lee e infórmate sobre cómo tratar con personas difíciles. Lo mismo que harías con otro compañero de trabajo lo puedes aplicar aquí.

 

5. Cuida la relación. No todo es trabajo en esta vida y también hay que cuidar las relaciones fuera de él, especialmente si hablamos de tu pareja. Si trabajas en casa, delimita una zona concreta para trabajar; pon horarios laborales y fuera de ellos intenta no hablar de trabajo (o lo menos posible). Haced cosas divertidas juntos. Porque si no sois capaces de desconectar del trabajo y no cuidáis la relación, la monotonía, el estrés y el aburrimiento os invadirán y te encontrarás con problemas dentro y fuera del trabajo.

 

Trabajar con familiares o amigos puede ser muy divertido, pero también complicado porque es fácil trasladar la frustración y el enfado a lo personal. Lo ideal es ser capaz de dejar el trabajo en el trabajo, como si te quitaras un disfraz. Es difícil pero no imposible, empieza a practicar cuanto antes y pon límites. ¿Cómo lo llevas tú?

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