¿Alguna vez has sentido que, cuando parece que llevas una temporada estable, con las cosas bajo control, te invade una sensación de encierro, como si estuvieras en una jaula?
Una lucha interna entre querer raíces y necesitar alas, querer velas y necesitar un ancla.
Es más común de lo que crees. La pregunta es: ¿es posible encontrar un equilibrio entre ambas, entre seguridad o estabilidad y libertad?
Hace un tiempo escribí sobre este tema en libertad y estabilidad, y hoy quiero profundizar en cómo integrar estas dos necesidades en tu vida.
1. Dualidad seguridad-libertad.
Algunas personas valoran más la seguridad y la estabilidad; otras, la libertad y la espontaneidad.
Pero, ¿qué sucede cuando sientes que ambas son igual de importantes para ti? Por un lado, anhelas seguridad y control; por otro, deseas aventura y espontaneidad.
Ancla y velas. Raíces y alas. Faro y velero.
Yo me encuentro en ese grupo, aunque tiendo un poco más hacia la libertad.
A menudo pensamos que tenemos que elegir entre una y otra, que no se puede tener ambas. Si me siento estable, me percibo atrapada, enjaulada, limitada; y si busco libertad, me estreso o pierdo el control.
2. El pensamiento en extremos: un callejón sin salida.
Este conflicto surge porque pensamos en términos extremos. Al aferrarte o empeñarte en una sola opción, sientes que te falta algo y eso genera una insatisfacción constante. En un caso, echas en falta la espontaneidad y en el otro, la certeza y la seguridad.
Además, la sensación de tener que escoger estresa y agobia.
¿Qué hacer entonces?
3. La clave: integrar ambas partes.
La respuesta es aceptar e integrar ambas partes en tu vida. No necesitas renunciar a ninguna. ¿Y cómo se hace eso? Aquí tienes algunas formas de lograrlo:
– Por etapas:
Puedes alternar periodos donde priorices la libertad y otros donde te enfoques en la estabilidad. Por ejemplo:
- Meses de aventura: Planifica viajes, emprende nuevos proyectos o aprende algo nuevo, sé más espontánea, prueba cosas nuevas.
- Meses de estabilidad: Enfócate en consolidar tu trabajo, fortalecer relaciones y establecer rutinas.
– A diario:
Pregúntate cada mañana: ¿Qué puedo hacer hoy para sentirme más segura?, ¿qué puedo hacer hoy para sentirme más libre?
E incorpora pequeñas acciones cotidianas que alimenten ambas necesidades. Sólo tú sabes qué te hace sentir más libre y qué más segura o estable pero te doy algunos ejemplos.
Para sentir estabilidad o seguridad:
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- Organiza tus finanzas: Tener claridad en tu situación económica te dará tranquilidad.
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Planificate el día/semana/objetivo: Saber qué hacer y cuándo te ayuda a sentir control sobre tu día.
- Cuídate: Reserva tiempo para hacer ejercicio, salir con amigos, meditar o lo que sea. Así sentirás que haces algo por tu bienestar.
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En cuanto a la libertad:
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Prueba algo nuevo: un restautante o receta, una camino nuevo, una actividad nueva. Algo diferente que rompa la rutina.
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Practica una afición sin objetivo: Dedica tiempo a pintar, escribir o tocar un instrumento sin preocuparte por el resultado, solo por el placer de hacerlo.
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Saca tiempo para ti sin pensar en obligaciones: Escápate a tu cafetería favorita, disfruta de un libro o simplemente siéntate en silencio o da un paseo sin rumbo.
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Haz algo fuera de tu famosa zona de confort: Apúntate a algo que siempre ta haya llamado la atención.
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Planifica una escapada de última hora o una actividad improvisada que no suelas hacer: Ir al cine en mitad de la semana, si no sueles hacerlo; quedar con alguien o una escapada el fin de semana.
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Combina ambas en tu agenda y disfruta porque cuando te permites tener tanto ancla como velas te sientes en paz y puedes vivir y disfrutar de la vida.
En este punto es fundamental que definas qué son libertad y seguridad para ti.
Cada persona tiene su propia interpretación y prioridades, una vez lo tengas claro podrás diseñar estrategias para integrar ambas en tu vida cotidiana, tu carrera y tus objetivos a largo plazo.
Así que define qué es libertad para ti o qué hace que te sientas libre, y lo mismo con la certeza o seguridad. Define también cómo aplicarlo, a tu día a día, a tu carrera, a tu año…
Para mí, por ejemplo, significa poder compaginar mi negocio con el doblaje y la narración de audiolibros porque yo decido mis horarios.
Significa poder asistir a las reuniones del colegio de mis hijos y a sus eventos siempre o casi siempre.
Significa poder irme de vacaciones siempre que quiera o irme a dar un paseo o a comer con una amiga en mitad de cualquier día.
Para mi libertad es organizarme yo todo.
Obviamente eso no significa que no trabaje o que pueda hacerlo absolutamente todo. Tengo que tener una buena organización y a veces hay que sacrificar algo. Pero como lo elijo yo, eso para mí es libertad y flexibilidad.
4. Encuentra tu propia fórmula.
Para ti puede ser tener las tardes libres para hacer lo que quieras, tener dinero para emplearlo como quieras, viajar y conocer nuevos lugares y culturas.
Cada uno tiene su definicion y prioridades.
Aquí tienes más ideas para conseguir más libertad.
La seguridad, por otro lado, podría ser:
- Un trabajo estable que te brinde tranquilidad financiera.
- Relaciones sólidas con amigos y familiares.
- Rutinas que te ayuden a sentir control sobre tu entorno.
5. Son contrarios, pero no enemigos.
Y es que seguridad y libertad pueden parecer conceptos opuestos, pero no son incompatibles.
Esto es algo importante y aplicable a muchas cosas, pueden ser contrarias pero no necesariamente irreconciliables o enemigas. Al contrario, pueden complementarse y enriquecer tu vida.
Así que recuerda
No tienes que escoger entre ancla y velas. Puedes tener ambas si te permites integrar en tu vida lo que te aporta seguridad y aquello que te ofrece libertad.
¿Qué puedes hacer sentirte más segura y más libre al mismo tiempo?
Te animo a que reflexiones sobre estas preguntas, cuéntame qué se te ocurre para cada una de la sopciones, me encantará saberlo.




