El otro día, viendo una serie tranquilamente en el sofá, en una escena una mujer estaba frustrada porque no lograba montar un equipo de béisbol y su marido le decía que era afortunada por tener un hogar y una familia, y ella le dijo:
«Yo nunca he querido tener una casa y un marido. Yo quería ser jugadora de béisbol«.
El marido se quedaba pensando y, al final le decía que él tenía un trabajo que les pagaba las facturas y el estilo de vida, pero que no tenía una pasión y que entendía la suya y decidió apoyarla.
Y eso me hizo pensar en que en la vida a veces tienes todo lo que quieres, y muchas otras veces/épocas/etapas tienes una mezcla, algo que quieres y algo que no es tu prioridad o santo de tu devoción (como se decía antes : ).
Y a veces estás bien así, pero otras no.
Puedes tener la vida que quieres y un trabajo que nunca has querido y estar bien porque valoras más tu estilo de vida que tu trabajo.
Como el caso del marido.






