El otro día leí en un libro algo muy interesante (luego te digo qué libro era, por si tienes curiosidad).

Un padre le decía a su hijo que tener una vida maravillosa no es nada difícil.

Solo tenía que encontrar un problema reconocido universalmente como tal, al que pudiera dedicarse a estudiar en cuerpo y alma.

Que se concentrara en progresar sin obsesionarse por los resultados y así, para cuando quisiera darse cuenta, habría pasado toda una vida.

Y finaliza así:

«Te hablo de sentir lo que comúnmente se conoce como entrega».

 

Me ha parecido muy importante hablarte de ello, aunque realmente no sea tan fácil (ni tan difícil tampoco).

 

 

Escucha este artículo aquí –> Tener una vida maravillosa no es nada difícil

 

 

Muchas veces pensamos que encontrar tu pasión significa encontrar tu vocación, y que, además, tiene que ser necesariamente tu profesión.

Y si no no serás feliz.

 

Pero justo por eso hay tanta gente insatisfecha y frustrada. Empezando por los que no tienen vocación y los que tenemos más de un interés en la vida.

Y es que una cosa es tener una pasión a la que te puedas entregar, y otra tener una profesión o una vocación (o ambas cosas).

Por ejemplo.

Mi pasión ¿cuál dirias que es?

¿La ciencia, el coaching, el doblaje, el surf, quizá?

Mi pasión es aprender y probar cosas (ya son dos).

Todas las cosas que hago me encantan, una era mi vocación, otras me apasionan; pero te aseguro que si no implicaran aprender, desafíos y novedades no me sentiría realizada ni satisfecha. 

Porque mi pasión es aprender.

 

Otro ejemplo.

Científicos que tienen un tema que les obsesiona, una enfermedad concreta, una teoría de esas que nunca ha sido probada o el origen del universo. Se pasan la vida enfocados, entregados a investigar, descubrir y aprender todo lo que puedan sobre ese tema.

O la bicicleta.

Personas a las que les encanta hacer rutas y prepararse físicamente y comprarse bicicletas y conocer gente a la que le guste la bicicleta.

 

La cuestión es encontrar uno o varios temas que te apasionen, que te interesen lo suficiente como para ir aprendiendo y progresando con ilusión y ganas.

 

Y, como he dicho antes, no tiene por que ser tu profesión ni tu trabajo.

Por ejemplo, te puede volver loca la música o cantar, y a lo mejor no eres cantante, pero te gusta cantar en casa y asistir a clases de canto y estar con gente a la que también le gusta cantar e ir al karaoke.

Eso es una pasión.

 

O por ejemplo la cocina. A mi padre le encanta la cocina y le encanta la comida, entonces le gusta cocinar y probar cosas nuevas, el turismo gastronómico, aprender nuevas recetas. Eso es su pasión y eso lo puedes hacer toda tu vida.

 

Las pasiones no tienen por que estar relacionadas con tu profesión.

 

Puede ser, como en el caso de un científico o un mecánico al que le apasionen los vehículos, pero no es imprescindible.

Tu pasión puede ser pintar y que tú necesites que en tu vida siempre haya algo relacionado con la pintura.

Pueden ser los deportes o un deporte en concreto. A lo mejor te encanta el baloncesto y te encanta ver partidos y jugar y te haces entrenador, etc.

 

El punto es tener una o varias pasiones en tu vida que te hagan querer seguir avanzando, profundizando y experimentando esa pasión.

 

Puede ser la moda, el maquillaje, la defensa de derechos civiles o de alguno en concreto que a ti te interese.

Da igual el tema que sea, lo eliges tú.

A lo mejor te conviertes en una influencer o a lo mejor no, quizá solo te guste maquillarte y aprender de maquillaje y apuntarte a una escuela de maquillaje.

O te gustan las manualidades y haces cursos y aprendes y haces cosas con tus hijos, o puede que decidas crear una tienda de manualidades.

 

No todo tiene que convertirse en una profesión pero sí necesitas tener una pasión en tu vida.

Algo a lo que entregarte.

Hablamos de entrega y fascinación. De compromiso. De ilusión.

 

Y no tiene por qué ser una profesión.

Bailar, viajar, cocinar, escribir, el waterpolo, la montaña, solucionar un teorema, encontrar un medicamento, mejorar la atención a los ancianos.

Tampoco tiene que ser algo tangible.

Aprender, ayudar, probar cosas, desarrollarte espiritualmente…

 

¿Cuál es tu pasión?

 

Cuando sientes esa entrega y, efectivamente, no te obsesionas con el resultado sino con ir avanzando y progresando, sientes la motivación y realización que necesitas.

Y donde digo una pasión puede haber varias, seguidas o a la vez. Como tú quieras. Es tu vida.

Por cierto.

El libro es «La esfera luminosa» de Cixin Liu. Ciencia-ficción. El libro. Tu vida es muy real y seguro que supera a cualquier ficción ; )

Si necesitas ayuda para encontrar tu pasión o pasiones, aquí tienes mi programa que en cinco semanas te ayudará.

Si quieres leer más reflexiones como esta apúntate aquí abajo, en la web solo publico algunas. Si quieres todas, es aquí abajo.

 

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