productividad

¿Estás pensando en lanzarte con tu propio de negocio de coaching (u otro servicio) y no sabes ni por dónde empezar?

Me escribe mucha gente en esa situación.

Acabas de terminar tu formación (o estás a punto) y quieres empezar a dar los primeros pasos, pero no sabes cómo.

Hay demasiada información, estás confusa, desorientada y no sabes en qué centrarte.

Lo que sí tienes claro es que quieres darle forma a tu idea, definir los servicios que brindas y conseguir la calidad y cantidad clientes que hagan rentable tu negocio para poder vivir de eso, ¿verdad?

Seguro que tienes una mezcla de emoción, miedo, ilusión e inseguridad pero si tienes lo más importante: las ganas, el motor interno y la constancia, empiezas con buen pie.

Te voy a dar una serie de pasos clave para empezar con tu negocio cuando el caos de ideas y la inexperiencia no te dejan avanzar.

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compaginar negocio e hijos

 

Muchas veces compaginar tu negocio con niños pequeños no es fácil y quiero compartir mi experiencia personal por si te ayuda.

No pretendo juzgar, ni convencer, ni decir que un método es mejor que otro. Esto no es para criticar o apoyar métodos.

Solo te cuento lo que he probado, las conclusiones a las que he llegado y mis preferencias, para que al menos te hagas una idea porque se suele subestimar mucho lo que supone.

Yo he tenido la posibilidad de probar distintas cosas según las circunstancias de mi vida iban cambiando. Así que te cuento.

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Con la vuelta a la rutina de septiembre me preguntaba una lectora cómo distinguir entre síndrome postvacacional o la desmotivación total por lo que haces (ya seas profesional por cuenta ajena o independiente).

Como sabes el síndrome postvacacional se refiere a la ansiedad, desmotivación, desánimo al enfrentarte de nuevo al trabajo después de las vacaciones. Pero en este caso, mi lectora no tenía claro si era eso o más bien algo más duradero.

¿Cómo saber la diferencia? Es una pregunta muy interesante y esto es lo que te recomiendo para distinguirlo.

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foto cara con ojos cerrados

 

La semana pasada te conté algo importante que aprendí después de años estudiando, probando y aprendiendo estrategias de marketing para mi negocio.

Pero…

¿Y si la sola idea del marketing te echa para atrás? Si te agobia, no te gusta y darías lo que fuera porque los clientes simplemente aparecieran o que alguien te los mandara (exactamente lo que me pasaba a mi al principio).

Entonces, ¿qué puedes hacer?

Pues entonces tienes un problema porque si no sabes cómo atraer clientes, no tendrás negocio.

Probablemente estabas esperando algo novedoso que te evitara hacer marketing para siempre, pero no lo hay.

El marketing es algo que sí o sí forma parte de tu negocio y si te niegas a hacerlo y aprenderlo, quizá tendrías que replantearte si quieres un negocio (hay algunas personas que leyendo esto se indignan y dicen que ellas tiene un negocio exitoso sin marketing. Hay que recordar que tener clientes por contactos o recomendación también es marketing o regalar una sesión gratis para que prueben).

La cuestión es que hay muchas estrategias diferentes que puedes emplear, es cuestión de elegir la que más te guste, la que mejor se te de y la que vaya dirigida a tu público ideal (cómo te expliqué en el artículo anterior).

Y si no te gusta nada, elige la que menos te disguste y cuando te pongas en marcha y empieces a dominarla ya verás como te empieza a gustar.

Mira mi caso, por ejemplo.

Cuando empecé habría dado lo que fuera porque alguien me mandara clientes y yo solo tuviera que dar sesiones de coaching. Pero como no pudo ser me tocó ponerme las pilas y aprender.

Y de tanto aprender y probar ahora ME ENCANTA el marketing, quién me lo iba a decir a mi, la verdad.

Esto no quiere decir que ti te vaya a pasar lo mismo, pero en mi experiencia cuando profundizas en un tema le empiezas a coger gusto.

Pero si no es tu caso y no te gusta ninguna de las muchísimas estrategias distintas que hay, solo te queda una opción: pagar a alguien para que lo haga por ti.

O replantearte si un negocio es lo que de verdad quieres.

Sinceramente no creo que haya que llegar a esos extremos, te pongo un ejemplo de distintas cosas que puedes hacer para atraer clientes, no me digas que no te gusta ninguna de ellas:

Hablar en público, escribir artículos, hacer vídeos, grabar podcasts, usar Facebook, Twitter, Pinterest, LinkedIn, webinars, ofrecer sesiones estratégicas, crear alianzas estratégicas, escribir un libro, hacer entrevistas,…

Por supuesto como te comenté la semana pasada no es tan sencillo, no es sólo cuestión de elegir, hay que saber cómo llevarlo a cabo y cómo mantener el interés de las personas a las que atraigas, pero cada cosa a su tiempo, es imposible abarcarlo todo en un artículo.

Así que empieza por esto: atraer a futuros clientes.

Elige de una a tres estrategias y ponte en marcha para ser MUY BUENA en ellas.

Con la cantidad de información que hay hoy en día, no basta con ser medianamente bueno. No lo digo para asustarte más sino para que lo que decidas hacer lo hagas al 100% y no pierdas tiempo haciendo cosas al azar sin ton ni son.

No tienes que seguir todas las estrategias de marketing habidas y por haber, ni siquiera tienes que hacerlo todo tú, pero algo vas a tener que hacer.

Así que elige la que más te guste o la que menos te disguste o piensa cómo podrías hacer que fuera más divertida o que no te costara tanto…

¿Cuál vas a elegir? 

Cuéntamelo en los comentarios y no olvides apuntarte a mi Programa Acelerado de Mentoría “Clientes, Ingresos y Libertad” donde te enseño paso paso todo lo que necesitas para poner tu negocio en marcha y vivir de él.

Clientes, ingresos y libertad

Me escribe un lector contándome que aunque tiene muchas ideas no sabe cómo darles forma para poder ponerlas en práctica y empezar a ver progresos.

Seguro que te ha pasado más de una vez, se te ocurren muchas cosas pero al final no avanzas con ninguna y te quedas como estás.

¿Qué puedes hacer para empezar a ver progresos y resultados? Te lo cuento ahora…

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¿Estás agobiada, saturada y aunque sabes que todo es cuestión de prioridades ya no sabes ni cuáles son las tuyas?

Hay veces en que eres eficiente y productiva y no tienes problemas para sacar las cosas adelante.

Otras veces estás tan saturada de tareas, o simplemente cansada que, aunque sepas cuáles son tus prioridades, qué es lo más importante, te cuesta ponerte en marcha.

Todo normal.

Pero también puede haber ocasiones en las que no solo tienes mucho que hacer sino que ni siquiera eres capaz de priorizar, todo te parece igual de importante y estás totalmente bloqueada.

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