El otro día leí una newsletter de una psicóloga que me encanta (luego te digo quién es) y me pareció tan interesante y útil que quiero compartirlo contigo.
Ella hablaba de la cantidad de veces que nos complicamos la vida de manera innecesaria, que asumimos o cargamos con decisiones, actos, etc que en realidad no necesitamos.
Esto, por supuesto, se ha ido agrandando con las redes sociales.
Ya sabes…
Cuando sigues a alguien que hace fiestas de cumpleaños temáticas para sus hijos, cocina un menú de tres platos (y además, bonito) todos los días, y tú te preguntas, quizá con algo de culpa, por qué no tienes ni ganas de pensar en qué hacer para cenar…
O que la tarta de tus hijos la compas en el supermercado a veces (o siempre).
Cada una es libre de hacer lo que quiere/puede y le apetece, eso para empezar, por supuesto; pero es que muchas veces nos complicamos demasiado la vida.
La cuestión es hacernos la vida más fácil siempre que podamos.
De hecho, es una de mis preguntas favoritas:
¿Cómo puedo hacer que esto sea más fácil?
Algo imprescindible hoy en día con la cantidad de obligaciones, decisiones, elecciones y opciones disponibles que tenemos a nuestro alrededor. Ya sólo para elegir un bote de champú (que, si me lees hace tiempo, sabes que es uno de mis mayores quebraderos de cabeza jajaja).
Y es en este punto donde Nedra Glover Tawwab, la psicóloga que me encanta, nos sugiere estos «atajos mentales», como los llama ella:
1. Ponte un límite.
Si tienes que llamar al médico o al dentista o hacer una reserva en un restaurante, ponte una hora concreta, por ejemplo a las 4pm, o date quince minutos. No malgastes más energía mental pensando en que tienes que hacerlo.
2. Reduce tus opciones.
Algunas personas usan siempre el mismo color de ropa o incluso la misma ropa (vaqueros y camiseta, por ejemplo) todos los días. O tienen un menú semanal y así no tienen que pensar. Elige algo que funcione para ti, que siempre te vaya bien; y no tengas miedo de repetirlo si te funciona bien así.
3. Confía en lo que ya funciona.
Esta es interesante (al menos para mí). Si un día quieres comer fuera y no sabes qué pedir, pide lo que más te gustara la última vez. O si no sabes qué ver o leer, elige algo que sepas que te encanta.
*No siempre, claro (que a las que somos multiapasionadas o huimos de las rutinas nos puede dar algo jajaj), simplemente cuando estes cansada, bloqueadas y no sepas qué elegir. Libera la mente de esa carga innecesaria y no tan importante.
4. Reduce el número de decisiones que tomas.
Cada vez cargamos con más decisiones y elecciones, ya sabes, la famosa carga mental… Y acabamos agotadas, la verdad. Así que pregúntate:
¿Qué cosas no me importan?
¿Qué decisiones no tengo que tomar en realidad?
¿Hay algo que puedas delegar o simplemente pasar de ello ya?
5. Prioriza lo que más te importa.
Puesto que nuestros recursos son limitados, no todo nos puede importar por igual, y necesitamos centrarnos en lo que más nos importa (o bien en general o bien en este momento o situación en particular).
Por ejemplo, si valoras la comodidad elige zapatos cómodos, eso elimina muchas opciones. Si valoras que algo no lleve plástico, céntrate en eso y elimina las otras opciones.
¿Qué valoras de cada cosa que tienes que elegir?
Saber lo que realmente te importa facilita y simplifica muchos las cosas.
No a todo le podemos dedicar los mismos recursos, por eso hay que saber priorizar y liberar espacio para dedicárselo a lo que de verdad es importante para ti.
Y tú, ¿qué necesitas?
Recuerda, si quieres apoyo para tomar una decisión, te puede interesar:
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