ser mas d elo que eres

El otro día, narrando un audiolibro, me llamaron la atención un par de frases:

No es que fuera infeliz, sino, sencillamente, que habría podido ser mucho más de lo que era.

Pues, si era cierto que lo tenía todo, ¿por qué no le bastaba?

Y he pensado en las veces que me han escrito lectoras o en clientas que me han dicho exactamente eso.

Que sienten que pueden ser mucho más de lo que son, que no ven su potencial realizado.

Y aquí veo dos puntos importantes:

Escucha este artículo aquí:

Uno, el estar insatisfecha y averiguar qué es lo que realmente quieres hacer, lo que haría que te sintieras realizada. 

Eso lo puedes ir averiguando tú misma o trabajando con un coach pero hay que tener en cuenta también una cosa, el segundo punto importante, respecto a la frase:

Pues, si era cierto que lo tenía todo, ¿por qué no le bastaba?

Es algo de lo que me di cuenta hace unos años.

¿Cuándo decir basta? ¿Hay que estar siempre persiguiendo algo más? ¿Buscando algo más, queriendo algo más?

¿En qué momento paramos de querer más? ¿O no paramos?

¿Cuándo decir basta? ¿Hay que estar siempre persiguiendo algo más? Léelo aquí. Clic para tuitear

Hay personas que no necesitan mucho para sentirse vivas y bien, ambas cosas.

Hay otras que necesitamos más.

Las multiapasionadas o multipotenciales  siempre estamos probando, aprendiendo, cambiando, añadiendo y puede llegar un momento en que caigas en la trampa de creer que siempre necesitas más.

¿Cómo discernir cuando sientes que te falta algo, que no has alcanzado tu potencial, de cuando se convierte en una carrera sin final?

Hay momentos en los que te tienes que parar a pensar donde estás y qué quieres de la vida.

Momentos en los que te sientas insatisfecha, incompleta, vacía, agobiada…

No sea que ya lo tengas y no te hayas dado cuenta. Como el famoso cuento del pescador y el banquero.

Y entonces te planteas qué estás haciendo y dices: oye, pues yo lo que quiero es tener tiempo libre, estar con mis hijos y hacer X. Y ya lo estoy haciendo, no necesito esforzarme más.

Esto me pasó hace unos años cuando estaba tan inmersa en mi negocio y en hacerlo crecer que acabé quemada y me di cuenta de que para tener la vida que quería no necesitaba más.

No tenía que forzar la maquina, que ya había llegado a lo que quería, que no siempre hace falta más.

Y esto es algo muy importante que hay que pararse a pensar.

Otras veces te das cuenta de que te aburres, que lo que haces ya no te aporta nada, que quieres hacer algo más pero no sabes muy bien qué o tienes miedo.

Entonces sí es momento de ponerte a averiguar qué quieres y qué te hace sentirte realizada.

Y darte cuenta de que todo eso puede ir cambiando.

Que algo que te hacía totalmente feliz hace dos años, o cinco, o diez, a lo mejor ya no. Y es hora de cambiar. Aunque de miedo.

Entonces, si estás en un momento de insatisfacción, plantéate qué quieres en la vida ahora mismo. En esta etapa de tu vida. Cada etapa es distinta y puedes querer cosas diferentes.

Siéntate a pensar en tus valores, en tus necesidades, tus prioridades.

Revisa qué tienes ya en tu vida y qué te falta.

Quizá ya tengas lo que realmente quieres y puedes relajarte y disfrutar. Quizá tengas que hacer algún cambio o al menos planificarlo.

Lo importante es que sepas en qué punto estás, para que no te pases los días preguntándote por qué no te basta lo que tienes.

Y si necesitas ayuda para saber qué quieres, qué te hace feliz, cuál es tu siguiente paso profesional, te recomiendo mi programa “Qué Hacer Cuando No Sabes Qué Hacer” : )

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Comentarios

  1. Martín de Argentina dice

    Mira, parece que estuvieras leyendo mi mente a cada instante. Evidentemente no llegué a donde quiero estar, sino no estaría leyendo este tipo de artículos (o quizá sí).

    Yo estoy en el equipo de los que todavía tienen que seguir buscando más. No conocía el cuento del pescador y el banquero, lo leí recién y es muy bello.
    Es fundamental lo que dijiste, hay que saber en qué punto estamos y qué queremos realmente en la vida. Por ejemplo, voy a autorreferenciarme, para variar; en mi trabajo como preceptor, que es el que me demanda mayor tiempo, tengo la libertad para hacer cosas que no me suponen una reprimenda, estoy tranquilo sin tener responsabilidades grandes, como las que podría tener el equipo de Conducción, ahora en cuarentena (pero antes también) si quiero puedo escuchar música mientras trabajo. Pero por otro lado, siento cómo me corroe el tiempo, cómo me está oxidando cada vez más, que en todo momento me aburro y estoy por ponerme el pijama y tirarme a la cama… Siento que no tiene sentido lo que hago, por más que se trate de un cargo importante para la escuela. Lo hago sin ganas ya, por experiencias vividas y porque uno necesita un cambio luego de tantos años de hacer lo mismo. Llega Noviembre y se asoma la misma depresión y ansiedad por querer cambiar. Depresión porque nunca se llega a los resultados propuestos y ansiedad porque viene el verano, y es la época de los “actos públicos” donde uno puede, si tiene suerte y “sacan tu bolilla”, de tener un trabajo diferente. Pero es que yo ya no quiero trabajar en escuelas, casi que me da lo mismo si obtengo la plaza o no. Yo quiero tener un trabajo y una vida que me dé ilusión cada día, no que sea más de lo mismo. Es decir, aquí da lo mismo si tienes 48 años o si tienes 22, los objetivos que yo quiero cumplir jamás se harán realidad. Tampoco importa el cargo que ocupes (cuanto más bajo, mejor, porque tendrás menor responsabilidad por lo que pase).

    Los últimos 11 años fueron exactamente lo mismo. Improductivos, con motivos para sufrir. Es ver la misma película fea una y otra vez. ¿Qué sensaciones te despertaría hacer eso?

    Por eso mismo necesito un cambio favorable. Van pasando los años y yo sigo en el mismo lugar, no tengo perspectiva a futuro, aunque sí muchos sueños. Me falta la oportunidad de demostrar lo que soy, de poder jugar a lo grande. Es muy triste porque los años pasan y todo a tu alrededor envejece, incluso yo mismo. Sinceramente, pienso que desperdicié y estoy desperdiciando los mejores años de mi vida, y eso me da mucha desesperanza.

    Saludos.

    • Aida dice

      Hola Martìn, una razón importante también es que tenemos que buscar una razón fuera de nosotros mismos que nos ayude a sentirnos realizados. Por ejemplo en mi caso es ayudar. Yo disfruto haciendo muchas cosas pero si solo se basan en mero disfrute me falta algo. Algo más allá de mí.
      Otras clientes buscan aportar su granito de arena al mundo, hacer del mundo algo mejor. Están involucrados en algo que les da sentido.
      Aparte de tus gustos personales qué hay, ¿más allá de ti que te aporte realización? Mejorar el medioambiente, reducir la pobreza, ayudar… No sé, cada uno tiene el suyo…

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