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Antes de hacer el programa estaba dudosa sobre el camino a seguir. Gracias a lo que he aprendido conozco mejor el «precio» que estoy dispuesta a pagar (tiempo, energía, etc) o los sacrificios que estoy dispuesta a hacer por mi carrera profesional. Ahora tengo mi perfil más definido y por escrito.

Creo que el programa está muy bien estructurado y permite ordenar las ideas y conceptos que una tiene sobre sí misma de forma más clara, visual y útil. 

 

 

 

Antes del programa estaba ofuscada y cegada por mi negatividad. No veía solución a mis problemas y panorama laboral.

Gracias a lo aprendido he conseguido claridad de ideas, limpiar «el basurero» mental que tenía, apreciar y valorar mis capacidades, saber lo que quiero y espero de un trabajo (sueldo, satisfacción personal, etc.). Tomarme el trabajo como parte de la vida no es la vida. Ser consecuente con mis elecciones y hacerme responsable de lo que ocurre a mi alrededor.

Gracias por todo.

Ser mujer científica es una tarea compleja en un mundo donde sólo un 25% de los puestos de responsabilidad están ocupados por mujeres. Si además se añaden las dificultades que conlleva la conciliación, el esfuerzo se convierte en titánico. En nuestra profesión estamos sometidas a infinitas evaluaciones y nos vemos expuestas continuamente; y esto significa que a menudo nos bloqueemos, nos dejemos llevar por el síndrome del impostor y en definitiva que no avancemos en la dirección que realmente tenemos como objetivo.

Trabajar con Aida ha sido revelador para mí, y me ha ayudado a ver que lo que estaba experimentando era normal, y que a partir de ahí podría buscar mis propios mecanismos para salir de esa sensación continua de no hacer lo suficiente, de no dedicar el tiempo apropiado a mi trabajo y a mi familia; en definitiva de esa sensación de ahogo.

Con Aida aprendí a gestionar los periodos de interrupción, a organizar mejor mi trabajo encontrando los periodos más productivos, a cambiar las reglas internas que me bloqueaban, a decir que no amablemente, a no justificarme, a encontrar válvulas de escape para esos momentos autodestructivos que nos atacan periódicamente, y sobre todo, a valorar los logros alcanzados.

Es necesario hacer un cambio de paradigma interno, y no es fácil, pero las sesiones con Aida te ayudan a replantearte todo de nuevo, a ver las cosas desde otro prisma y poco a poco a soltar todo ese sobrepeso estéril que no hace más que impedir alcanzar tus sueños, o al menos intentarlo.

María Pardo Pérez

Investigadora Miguel Servet y Líder del Grupo Obesidómica

Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS)

Con Aida aprendí a gestionar los periodos de interrupción, a organizar mejor mi trabajo encontrando los periodos más productivos, a cambiar las reglas internas que me bloqueaban, a decir que no amablemente, a no justificarme, a encontrar válvulas de escape para esos momentos autodestructivos que nos atacan periódicamente, y sobre todo, a valorar los logros alcanzados.

Las sesiones con Aida te ayudan a replantearte todo de nuevo, a ver las cosas desde otro prisma y poco a poco a soltar todo ese sobrepeso estéril que no hace más que impedir alcanzar tus sueños, o al menos intentarlo.

amparo
Trabajar con Aida ha sido fundamental para impulsar mi negocio. Y no utilizo la palabra «fundamental» a la ligera, sino con plena conciencia.
Yo era una chica que había trabajado en varios lugares, tanto públicos como privados, y un día tuve el deseo de tener mi propio negocio. Algo en mí decía que yo «no valía para trabajar por mi cuenta» porque no tenía ni la menor idea de qué hacer (partía desde 0) pero otra parte de mí dijo: ¿¡Y por qué  no!? Y escuchando a esta parte de mí tomé la que ha sido la decisión más sabia en mi vida como emprendedora: contar con la experiencia, la asesoría y la motivación de una persona que estaba donde yo quería llegar.
Aida Baida fue esa persona y juntas construimos mi negocio pasito a paso,  absolutamente desde 0, definiendo programas, tarifas, formas honestas y auténticas de venta, lanzamientos, acciones a corto y medio plazo, analizando miedos y barreras que iban surgiendo. Y me di cuenta de que, con ayuda ¡no era tan difícil!
Sé al 100% que sin su ayuda y experiencia yo no estaría donde estoy hoy: con un negocio definido y que se consolida mes a mes, con visibilidad, con una lista de seguidores que no para de crecer y (aunque no lo parezca) lo más importante: segura de lo que hago y por qué lo hago. Si quieres emprender online y tienes un negocio, invierte en ti. Invierte en los servicios de una persona que te acompañe en el camino y te muestre todos los atajos que a ti te llevarían años aprender. 
¡¡Gracias por todo, Aida!!

Ella fue la que recogió todas las piezas del puzle y las puso en orden. 

Su programa está perfectamente estructurado para elaborar un método de trabajo que te enseña a cómo, cuándo y dónde conseguir clientes para conseguir el éxito. Te da su experiencia para que la tomes cómo ejemplo, plantillas, libros y ayuda incondicional a través de su correo electrónico entre sesión y sesión.

Además de su parte teórica, me ha acompañado emocionalmente durante todos estos meses a sostener la situación, a tener paciencia y hacerme consciente de mis avances. ¡Gracias Aida! Por tus conocimientos, por el soporte moral y por tu confianza.