¿Alguna vez te has preguntado por qué no puedes ser feliz con la vida que tienes?

¿Por qué, si tienes una buena vida, si has logrado lo que querías, no eres feliz? ¿No te sientes realizada?

¿Por qué no es suficiente? ¿O es que quizá eres demasiado ambiciosa o tienes que aprender a valorar lo que tienes o a conformarte?¿Por qué no puedes ser feliz y ya, sin darle tantas vueltas?

Justo de eso vamos a hablar hoy.

 

> Escucha el audio aquí –> ¿Por qué no puedo ser feliz con lo que tengo?

 

Hay una razón aparentemente sencilla por la que ahora mismo parece que no puedes ser feliz con la vida que antes sí te hacía feliz. Y esa razón es:

Porque has cambiado. Porque cambiamos.

Y, sin embargo, de alguna manera pensamos que todo lo que queremos va a permanecer inmutable toda nuestra vida, y no es así.

Lo que quieres con veinte años es distinto de lo que quieres con cuarenta o con cincuenta.

Lo que quieres soltera quizá ya no concuerde con lo que quieres si tienes pareja o tienes hijos.

Puedes haber sufrido alguna pérdida y ya no ser la misma persona.

Las pérdidas te hacen cambiar mucho, la pérdida de un ser querido, cerrar un negocio, cambiar de carrera y de identidad después de una años.

 

Si ya no eres feliz ya no eres feliz.

 

Léelo otra vez.

 

A veces es difícil aceptarlo y te resistes y quieres que todo sea como antes y piensas que deberías sentirte feliz con lo que tienes porque está bien y porque antes lo querías.

 

Pero…

 

Ya no eres la de antes.

Has cambiado, ahora quieres otras cosas, valoras otras cosas, tienes otras prioridades. Quizá ya sepas cuáles son, quizá no; pero el hecho de aceptar que lo que te hacía feliz ya no lo hace es un primer paso importante.

 

Aceptar el cambio.

Dejar de resistirse.

Aceptar que ya no eres feliz y que quieres otra cosa.

 

Y sé que a lo mejor te gustaría que siguiera siendo suficiente y poder seguir igual que ahora pero feliz. Pero la realidad es que ya no es lo que quieres, ya no te hace feliz. Ya no.

La vida cambia y tú cambias (y cambiarás más veces).

Cuánto antes lo aceptes antes podrás volver a sentirte feliz de otra forma.

La vida es cambio. Y los cambios te cambian.

Cuando pierdes a un ser querido, cambias.

Cuando dejas una carrera por otra, cambias

Cuando pasas de empleada a emprendedora, cambias

Si tienes que cerrar tu negocio o perder tu casa, cambias.

Ya no eres la misma y hay que partir de esa nueva realidad.

 

Así que pregúntate: a la persona que soy ahora mismo, ¿qué le hace feliz?

 

(Y no empieces con los: «Pero es que yo quiero que me guste esto…», «pero es que no quiero cambiar», pero… La realidad es la que es y hay que partir de ella. Resistirte a eso te hará daño, te mantendrá estancada y en un limbo de infelicidad donde no estás donde quieres y tampoco disfrutas de lo que tienes).

¿Qué te haría feliz ahora mismo?

Coge lápiz y papel y apunta, con miedo, con nerviosismo, pero apunta.

No te olvides nunca de que la vida cambia, tú cambias y hay que saber adaptarse a todos esos cambios por difíciles o grandes que puedan ser. Los cambios también traen muchas oportunidades y cosas positivas.

 

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Y TU, ¿QUE OPINAS? - 2 COMENTARIOS

Comentarios

  1. Lo dice

    Aida, ¡cuánta razón tienes! La vida es cambio, por suerte o por desgracia, nada se mantiene igual o permanente. Creo que la adaptabilidad al cambio es algo que llevamos muy mal, supongo que a nuestro cerebro le gustan las cosas simples y estables, eso le facilita gestionar nuestra supervivencia, ¿no? A mí me ha costado mucho aceptar que he cambiado, creo que me sigue costando un poco todavía. Precisamente he estado pensando en este tema y me he dado cuenta de la influencia que ejerce el entorno en este asunto. Me refiero a la sociedad en la que nos movemos, a nuestro círculo de amigos, a la familia. Me he dado cuenta de que siempre me ha costado tanto aceptar que puedo cambiar y, de hecho, he cambiado, porque en mi entorno tod@s siempre han criticado a quienes cambian (de forma de ver las cosas, de gustos, de profesión, de vida) y me han avergonzado por cambiar. Esto siempre me hizo rechazar el cambio e intentar forzarme para ser «la misma de antes», algo que me costó mi salud física y mental. Por suerte, reflexiones como las tuyas me han ayudado mucho a dejar atrás esas creencias limitantes y, aunque a veces todavía me cuesta un poco, cada vez acepto mejor y más rápido los cambios que experimento en mí. ¡Gracias por tus artículos!

    • Aida dice

      Hola Lo, sí, efectivamente, a veces nos educan pensando que hay que ser firmes y coherentes, que si cambias de opinión eres voluble o inmaduro, que si te cambia alguna circunstancia tienes que volver a ser la de antes y cuanto antes (más que nada para no hacerles la vida más difícil a los demás, que ya estaban acostumbrados a tu yo anterior, no vayas a causarles alguna molestia) y, mientras, tú te sientes apagada, vacía, sin saber muy bien porqué.

      Los cambios son naturales, son inevitables, traen cosas buenas… Quien no sepa aceptar a la nueva versión que deje espacio para los que sí lo harán. No podemos vivir encajados en moldes antiguos. No podemos vivir encajados en moldes, de hecho; ni en jaula alguna. Hay que ir evaluando cómo nos sentimos y qué necesitamos en cada etapa de nuestra vida, aunque duela y sea difícil.
      Un abrazo!

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