¿Cuántas veces te has planteado objetivos al comenzar el año o el trimestre o septiembre o el lunes siguiente y no has acabado muy satisfecha con los resultados?

Este es un tema del que he hablado varias veces por la sencilla razón de que está comprobado que proponerte unos objetivos (y más si lo haces por escrito) aumenta las probabilidades de cumplirlos.

Lo que pasa es que a veces creemos que los tenemos claros y, luego, a la hora de la verdad, no les dedicamos el tiempo, energía o recursos necesarios.

Así que te voy a proponer dos maneras distintas de plantearte objetivos o mejorar tu vida, para que puedas definir tus objetivos para el próximo año con mayor conocimiento de tu situación actual y d elo que estás haciendo.

Lo que te voy a proponer hoy se me ocurrió hace poco y me parece una idea buena para valorar lo que has hecho este año y qué te ha servido o no.

 

Escucha el audio aquí –> Dos formas distintas de plantearte el 2022 (1ª parte)

 

Empezamos.

Te propongo que revises cada mes de este año y apuntes a qué actividades les has dedicado tiempo, dinero y energía.

 

¿En qué te has formado? 

¿Qué cursos has hecho? (Pueden ser gratuitos también).

¿A qué temas les has dedicado tiempo este año? (Y si es tiempo y dinero, mejor que mejor, porque cuantos más recursos hayas usado más importante era ese tema para ti).

Conciertos, exposiciones, clases, cursos, terapeutas, aplicaciones para meditar, por ejemplo.

 

Tómate un tiempo, revisa tus cuentas o los emails de bienvenida y apúntalo todo.

(He grabado un audio donde te explico cómo lo que he hecho yo, al final te digo dónde escucharlo).

 

Una vez tengas tu lista, pregúntate esto:

 

Viendo todo lo que has hecho, ¿llegas a alguna conclusión general?

Quizá veas que te has enfocado en un area más que en otra. O que te habías propuesto hacer algo y no lo has hecho. O que has empleado muchos recursos siempre en lo mismo.

¿Qué patrón ves en tu lista?

 

¿Has acabado todo lo que has comprado?

Si es que no, ¿cuál crees que es la razón de no empezarlo o terminarlo? Sé sincera contigo misma.

A lo mejor te estabas obligando a hacer algo que en realidad no querías hacer pero sentías que tenías que hacerlo por alguna razón…

Aparte de eso, ¿ha pasado algo por no hacerlo, por no acabarlo?

 

¿Te has formado en todas las áreas que querías?

¿Le has dado importancia a alguna en particular? ¿Cuál crees que es la razón? ¿Ha sido conscientemente o te has dejado llevar?

 

¿Te has dejado algo que considerabas importante en el tintero (y por eso no has visto resultados)?

A lo mejor te has estado preguntando por qué no has visto avances en algún área en concreto y te das cuenta ahora de que no has hecho nada, no has invertido tiempo o dinero…

 

Con estas preguntas te puedes dar cuenta de muchas cosas. 

 

Por ejemplo, cuánto dinero te has gastado y si es lo que tenías en mente o te has quedado corta/te has pasado.

Qué has usado en realidad y qué has dejado abandonado (y por qué).

De todo lo que sí has hecho, qué te ha servido y merece la pena continuar.

Áreas que has dejado abandonadas.

 

Esto lo puedes hacer para las distintas áreas de tu vida o para alguna en particular.

 

Es un ejercicio muy completo que se me ocurrió hace un tiempo revisando los cursos que había hecho.

Me parece una forma muy clara de ver:

– Qué te interesa de verdad (porque le has dedicado dinero, tiempo, energía o una combinación).

En qué te has enfocado (a veces eres consciente y otras no te das cuenta de que le has dedicado mucho esfuerzo a algo en particular).

– Si la elección ha sido consciente o no (¿querías dedicarte tanto a eso?).

 

¿Qué me dices? ¿A qué conclusiones has llegado después de revisarlo todo?

 

Para darte un ejemplo más concreto he grabado un audio donde desgrano lo que he hecho yo este año y qué conclusiones he sacado. Lo puedes escuchar aquí abajo.

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Y TU, ¿QUE OPINAS? - 1 COMENTARIO

Comentarios

  1. Iman dice

    Hola, Se pasaron los años muy lentos después de la formación oficial y la complementaria, espere y espere y de mientras me dedique a trabajos que no necesitaban títulos, no había de otra, la tristeza me comía dia tras día, especialmente cuando veía a los que habían estudiado conmigo conseguían trabajar en lo que se habían formado. Se me ocurrieron por desgracia un montón de porque yo no lo conseguía y eso me hundía más en la depresión. Es muy bonito todo esto de la orientación laboral y estudiar no solo lo que nos gusta también lo que tiene salida en el mercado laboral, pero no es así como es la realidad, en un pueblo tan pequeño como en el que vivo reine el que tiene padrino se bautiza como dice el dicho, y si eres de otra raza y no vistes igual que ellos y te portas igual entonces estás totalmente excluida. En fin no quiero desanimar a nadie con mí vivencia, lo importante es salir adelante como sea y no perder la motivación. Sea a lo que sea nos dediquemos porque se nos ha impuesto y no porque lo hemos elegido tenemos que amarlo para poder sobrellevarlo y cuando es más cuando es sustento.

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