Hoy te voy a hablar del cambio más importante que puedes hacer por ti misma. Fíjate.

 Me decía el otro día una clienta al acabar la sesión: «Me has hecho cambiar paradigmas sobre lo que creía que debía hacer«.

Un paradigma es un ejemplo o modelo de algo. Y solemos tener un montón de modelos mentales sobre lo que es correcto y deseable en nuestra vida, modelos que, si nos descuidamos, quedan fijos y se convierten en creencias.

Suelen tener esta estructura:

Escucha este artículo aquí –>El cambio más importante que puedes hacer por ti misma

 

Suelen tener esta estructura: “Para conseguir esto, debería hacer esto”.

 

Si quiero tener éxito debería ganar mucho dinero.

Si quiero ser buena profesional tengo que tener una vocación.

Si me aburro es que soy una inmadura.

Si quiero vender voy a tener que engañar o molestar a la gente.

 

Y esas creencias, esos paradigmas o modelos de cómo tienen que ser las cosas, te pueden afectar muchísimo. Especialmente cuando no concuerdan con lo que tú quieres.

Cambiarlos puede suponer un antes y un después en tu vida.

Porque cuando dejas de creer que algo es verdad porque siempre ha sido así o porque es lo que se dice… Se te abre un mundo de posibilidades.

Cuando dejas de creer que para ser buena profesional necesitas una vocación, y sientes una liberación que te permite valorar muchas otras opciones.

Cuando dejas de creer que tener éxito es tener un imperio y empiezas a crear tu propia idea de éxito.

Cuando dejas de creer que vender te hace mala persona y aprendes a hacerlo y tu negocio empieza a funcionar y a ayudar a muchas personas.

Un cambio de paradigma te puede cambiar la vida. Cambia tu forma de pensar, cambia tu actitud, cambia lo que haces y cambia lo que obtienes.

 Y la pregunta del millón, ¿cómo los cambio? ¿Y cómo sé que los he cambiado?

Saliendo de tu círculo habitual de contactos y aprendizajes. Estando en contacto con personas que tengan la vida que tú quieres, personas con una mentalidad diferente a la tuya. Aprendiendo de distintos campos, estando abierta a otras opiniones.

Mis paradigmas los han cambiado mentoras, coaches, psicólogas, personas que simplemente tenían la vida que yo quería y creía que no era posible. También los he cambiando leyendo y aprendiendo.

Y lo sabes cuando después de leer algo o escuchar a alguien, piensas: ¡¿De verdad se puede hacer eso?! No lo sabía, yo quiero eso.

 

Es una sensación maravillosa cuando te pasa, cuando te das cuenta de que puedes tener lo que quieres, cuando rompes un paradigma.

Ten claro lo que a ti te gustaría y busca referentes. Aprende de personas a las que admires.

Aprende de alguien muy distinto a ti, de alguien que diga cosas diferentes o que haga cosas diferentes. Aprende incluso de temas que te chirríen.

 

A mí encontrar referentes me ha abierto las alas. Siempre he buscado referentes. Siempre, desde pequeña, sin saberlo.

Otros científicos, madres con la vida que yo quería, gente que tuviera todo lo que yo quería, coaches, mentoras, gente con negocios con la estructura que yo quiero, ancianas con la vida que yo querré tener, surfistas con más de cuarenta, surfistas que no parezcan modelos ; )

 

Referentes que me hacen ver que es posible. Que a lo mejor yo no lo consigo pero al menos sé que es posible.

A veces los busco, a veces los encuentro, pero siempre estoy abierta a nuevos referentes.

Por ejemplo, el otro día un abuelo de unos ochenta años comiéndose un bocadillo de tortilla con longaniza mientras esperaba a sus nietos. Pues oye, yo quiero ser así, con esa edad comerme un  buen bocadillo e ir a ver a mis nietos a su partido.

Una mujer de 80 años leyendo en el bus en su libro electrónico.

 

Veo personas y pienso yo quiero ser así y ya tengo un referente de un tipo de vida que es posible. Y no, no sé si el resto de sus vidas es maravillosa, y tampoco me hace falta, son imágenes de algo que yo querría tener y que veo que es posible, existe.

 

De otra manera podrías pensar, es que con X edad (altura, circunstancias, negocios…) ya no se puede hacer esto o aquello. Y entonces veo a una señora que con no sé cuantos años está más fuerte que tú y que yo juntas, o me dice mi marido que tiene un alumno que con 76 años está haciendo un doble grado de Derecho y Criminología.

 

Y eso me emociona y pienso yo quiero ser así y mi cerebro almacena que hay opciones y eso te da esperanza e ilusión, que es la materia prima de casi todo.

 

No sabemos si lo lograremos o no pero sabemos que es posible y una vida con posibilidades es infinitamente mejor que una donde solo ves una cuesta abajo o algo muy limitado.

 

¿Y si no encuentras referentes?

 

Ahí entramos los coaches, mentores, etc, que te podemos hacer ver qué es posible para ti, te liberamos de tus cadenas mentales y sembramos en ti la semilla de la posibilidad.

 

Así que te recomiendo que vayas con los ojos bien abiertos en modo detector de referentes y si no los hay, ¿por qué no serlo tú?

 

Si quieres descubrir cuáles son tus paradigmas, esas reglas mentales que te pueden estar limitando, pincha aquí y podrás descargar gratis el primer capítulo de «Cómo Superar el Síndrome del impostor» donde te digo cómo saber cuáles son las tuyas.

El conocimiento es el primer paso : )

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