afrontar la incertidumbre

 

¿Cuántas veces has dudado si lanzarte ya con tu proyecto por la incertidumbre de si saldrá adelante o no?

Es un tema sobre el que me preguntan con frecuencia, así que hoy vamos a hablar sobre cómo afrontar la incertidumbre sobre el futuro o la viabilidad de tu proyecto.

 

Escucha este artículo aquí –> Cómo afrontar la incertidumbre de si tu proyecto saldrá o no

 

Antes de nada, es importante que te asegures, dentro de lo posible, de que tu proyecto es viable. ¿Y cómo puedes hacer eso?

Por ejemplo, analizando si hay competencia, esa es una buena señal…

Haciendo un estudio de mercado, aprendiendo todo lo que tengas que aprender sobre el tema…

No te lances a ciegas a por algo, haz los deberes primero. Busca, averigua, habla con alguien que se dedique a eso. Asegúrate de que hay posibilidades de éxito.

No salgas a ciegas.

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Supongo que este paso ya lo habrás tenido en cuenta y, aun así, sigues teniendo algo de miedo e inseguridad porque…

Sigues sin saber si saldrá bien o no.

Lo que pasa es que no puedes saberlo. No tienes una bola de cristal ni puedes adivinar el futuro.

Pero sí puedes tener esto en cuenta:

 

  • Tener un plan B.

Para muchas personas tener una alternativa por si acaso no sale bien ayuda mucho. Te da tranquilidad y más seguridad. A otras nos da un poco igual, pero si a ti la incertidumbre no te deja vivir, piensa en alternativas “por si acaso”.

¿Qué harías si al final no saliera bien?

¿Qué alternativas tienes?

¿Tienes ahorros, tienes apoyo?

¿Cuál sería tu plan B?

Por ejemplo, cuando me lancé con mi negocio de coaching obviamente no tenía nada claro si iba a poder vivir de él o no, pero sinceramente no me preocupaba (a mí la incertidumbre no me asusta, de hecho me gusta).

Lo que pensaba era que si al final no me salía bien ya me las ingeniaría para volver a un laboratorio, aunque tuviera que volver a partir de cero.

Y esto es algo interesante…

Muchas de las personas con las que hablo y que quieren hacer un cambio radical me dicen que no estarían dispuestas a volver a empezar de cero después de todo lo que ya han logrado hasta la fecha.

En mi caso tenía tan claro que quería probar a tener mi propio negocio que me daba igual lo que tuviera que hacer si no salía.

Porque dejar la ciencia un tiempo y luego intentar volver con un período en blanco, sin publicaciones ni experiencia, fácil no iba a ser. Pero a mí eso no me paraba.

Lo que me lleva al segundo punto:

 

  • Saber qué estás dispuesta a sacrificar.

Tienes que tener eso muy claro. Cuánto tiempo puedes vivir en el período de prueba (el tiempo que te das para ver si funciona) y qué estás dispuesta a sacrificar para poder lograr tu sueño.

(Si te ayuda en algo, nunca me he arrepentido de dar ese paso y aquí sigo viviendo de mi negocio : ) )

 

Una vez tienes claro qué conlleva ese proyecto que tienes en mente, qué plan B tendrías si no funcionara, qué estás dispuesta a arriesgar o a sacrificar y cuánto tiempo tienes para probar tendrás más seguridad al respecto.

Eso no quiere decir que desparezcan tus miedos.

Es normal tener algo de miedo ante algo nuevo, no pretendas estar segura al 100% porque es raro estarlo.

Es normal tener alguna duda o miedo.

Lo importante es que la motivación que tienes esté ahí. Que te digas: “es que quiero probarlo”, “es que de verdad quiero esto”, “es que pensar en renunciar me pone mala”, “no quiero que pase más tiempo sin lanzarme”, “es que me da igual si no sale, quiero intentarlo”.

Y esto es clave, una pregunta importante:

 

¿Merecería la pena para ti incluso si al final no sale bien?

 

Si tu respuesta es un sí contundente, a por ello.

Si no lo tienes claro repasa tus motivaciones, ¿por qué quieres lanzarte? ¿Por qué es importante para ti?

Cuando tienes claras las razones, los obstáculos se vuelven meros pasos en el camino. Y te dices a ti misma: “Sí, voy a por ello”.

Y quiero compartir contigo un fragmento del libro “Días sin ti” de Elvira Sastre, en el que describe maravillosamente justo esta situación…

 

Hay momentos en los que la vida te coloca en una situación compleja: escoger entre lo que puede hacerte feliz y lo que quieres que te haga feliz. La primera opción es sencilla, no supone un esfuerzo importante ni te obliga a renunciar a nada. Se trata de oportunidades que la vida pone frente a tus ojos, oportunidades que normalmente aplauden los que te rodean. Te animan, te dicen lo afortunado que eres, te prohíben dudar, te obligan a agradecerlo. Parece casi atrevido decir que eso no es lo que tú has escogido.

Entonces surgen los segundos caminos, esos en los que no se vislumbra el final, ni siquiera el recorrido. Están plagados de miedo y vértigo, de una indecisión que a veces parece que no termina, de dedos acusadores que llaman imprudencia y osadía a tu valor.

Entrañan riesgos y, casi siempre, falta de seguridad, de la certeza de que aquello vaya a salir bien. Sin embargo, en esos lugares se encuentran los sueños, las verdaderas aspiraciones de cada uno, ya sean trabajos, relaciones  o ganas de abrir nuevas puertas. En esos trayectos aparece de pronto la libertad más pura: la del alma.” ELVIRA SASTRE, “Días sin ti”.

 

Y acaba con un:

Hay que abrir los ojos para poder soñar, no lo olvides: los sueños no se cumplen con los ojos cerrados.”

 

Espero que te ayude. Cuéntame en los comentarios qué tienes en mente cambiar o lanzar y qué decides : )

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