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Hace poco acabé de leer “Cómo encontrar un trabajo satisfactorio” de Roman Krznaric y tengo que decir que es el libro sobre buscar trabajo que más me ha gustado hasta la fecha, simplemente por la manera en que profundiza en nuestras motivaciones, miedos y asunciones.

>> Escucha este artículo aquí –>¿Buscas un trabajo que te llene?

Hay algo que menciona que me encanta y que se lo comento siempre a mis clientes. Estamos todos obsesionados con buscar un trabajo que nos llene, ¿verdad? Y se nos olvida que el trabajo es una parte de la vida, no toda tu vida. Como sugiere el autor, por qué no sustituirlo por buscar una vida que te llene, es decir, en lugar de acomodar tu vida a tu trabajo (teniendo poco tiempo libre para tus seres queridos o aficiones o para ti misma), acomodar tu trabajo a tu vida. De forma que tengas tiempo para dedicarlo a cosas que de verdad te importan. Eso no quiere decir que no puedas buscar un trabajo que te llene, sino que estés abierta a otras opciones que a lo mejor se adecuan más a lo que tú buscas en la vida.

Te pondré un ejemplo. Ya te he contado alguna vez el ejemplo del músico que decidió, en lugar de dedicarse profesionalmente a la música, buscarse un trabajo y tocar en su tiempo libre. ¿Por qué? Porque su trabajo le daba más dinero que el que le daría la música profesionalmente y porque él no quería transformarlo en una obligación. Esta persona tenía muy claras sus prioridades en la vida y, aunque su trabajo no le gustaba, estaba muy satisfecho con su vida y con la forma en que lo compaginaba todo.

Otro ejemplo lo pone el autor del libro. El poeta estadounidense Wallace Stevens, que trabajaba en una compañía de seguros y en su tiempo libre escribía versos. Era tal su talento que ganó un premio Pulitzer y le ofrecieron una cátedra en Harvard, donde podría haberse pasado la vida escribiendo; pero no la aceptó porque estaba satisfecho con su vida, no necesitaba que su pasión fuera su profesión.

Este es un tema muy personal, ¿de verdad necesitas un trabajo que te llene o más bien una vida que te llene?

Aquí entran en juego tus preferencias, motivadores y tener en cuenta que cosas con las que disfrutas podrían transformarse en una pesadilla si te dedicaras a ellas profesionalmente.

Por ejemplo, a mi me gusta mucho cocinar y en mi tiempo libre disfruto mucho probando nuevas recetas, pero tengo clarísimo que no querría dedicarme a ello profesionalmente.

Es algo muy distinto. Sin embargo, también tengo muy claro que, a diferencia del músico y de Wallace Stevens, para mi es imprescindible que me apasione mi trabajo (con lo cual me estoy complicando la vida, claro está).

La cuestión es que puede que para ti no, que tú tengas otras prioridades y preferencias y te estés devanando los sesos centrándote en la parte equivocada.

La cuestión entonces es que tienes que pensar primero en cómo quieres que sea tu vida y en qué lugar ocupa tu trabajo en ella, y entonces diseñar un trabajo que encaje.

Suena utópico, ¿verdad?

Pero no lo es tanto.

En el siguiente artículo te hablaré de qué tienes que tener en cuenta para diseñar un trabajo que encaje con la vida que quieres.

Por ahora ponte a pensar en lo que has leído.

¿De verdad necesitas un trabajo que te llene o más bien una vida que te llene?

Y si necesitas las dos cosas, ¿cómo puedes conseguirlo?

Déjame tu comentario más abajo : )

 

>>Estos son los diez artículos más leídos durante el mes de septiembre:

 

1. Qué hacer cuando no sabes qué hacer.

 

2.  Cómo tratar con personas difíciles.

 

3.  ¿Te cuesta tomar decisiones?

 

4. ¿Te saboteas a ti misma? Los 4 tipos de autosabotaje más frecuentes.

 

5. 7 Claves Para Una Comunicación Efectiva.

 

6. Cómo motivarte diariamente y empezar a tener un crecimiento profesional, económico, espiritual y emocional.

 

7. Cómo vencer el miedo al fracaso.

 

8. 6 cosas que deberías saber antes de montar tu negocio

 

9. 6 Razones por las que no logras tus objetivos (y las soluciones).

 

10. Cómo descubrir tu vocación (o no).

 

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¿Estás a punto de lanzarte a por algo nuevo? ¿Considerando hacer algo que para ti es un gran riesgo?

Quizá te estés planteando dejar tu trabajo para hacer algo que te llene más, atreverte por fin a establecerte por tu cuenta, o animarte a aumentar la familia a pesar de las circunstancias…

Y aunque de verdad te gustaría, el miedo puede más que las ganas.

(más…)

Este fin de semana acabé de leer «Cómo preocuparse menos por el dinero» de John Armstrong (Ediciones B). Muy interesante y para reflexionar.

Por ejemplo, ¿has considerado alguna vez qué significa para ti «disfrutar de la vida»?

Y en este caso no me refiero a las las necesidades básicas o placeres gratuitos.

Puesto que es un libro que habla sobre dinero, el autor se refiere específicamente a cosas para las que necesites dinero. Un tema a veces tabú, pero no por ello menos importante.

(más…)

 

>> Escucha este artículo aquí –>Cuando dejar tu trabajo

 

Esta semana voy a responder a una pregunta que me han hecho más de una vez: cuándo dejar tu trabajo. La pregunta en cuestión se puede aplicar a dos situaciones:

 

  • Cuando estás insatisfecha o estancada y no sabes si merece la pena esforzarte más o dejar el trabajo.
  • Cuando tienes en mente poner tu propio negocio pero tienes miedo de dejar la estabilidad económica que te da tu trabajo.

 

Sobre la primera parte he hablado en varios artículos que enlazo a continuación. En primer lugar tienes que tener muy claro si estás donde quieres estar, ya sabes que es importante pararte a planificar tu trayectoria profesional para no dejarte llevar por la corriente y darte cuenta, un día, de que estás muuy lejos de tu destino inicial. Y lo peor, de que no quieres estar ahí. Por otro lado, si te sientes insatisfecha o estancada, antes de tomar medidas drásticas que impliquen boicotear tu carrera, averigua si puedes hacer algo al respecto (en los enlaces encontrarás más información sobre cómo hacerlo).

 

Respecto a la segunda parte, en mi experiencia la etapa en la estás considerando poner tu propio negocio es de las más estresantes que conozco. Aparecen todas las inseguridades, dudas y bloqueos habidas y por haber. Miedo al fracaso, a estar a la altura, a conseguir clientes, a no tener dinero, etc. Lo primero que recomiendo es que analices el papel del dinero en tus decisiones profesionales, es importante saberlo.

 

Además, hay que tener en cuenta que cada caso es único, cada persona es un mundo y lo que me sirve a mi a lo mejor a ti no, como en todo. Así que tampoco te tomes lo que digo al pie de la letra, ¿de acuerdo? Aparte de eso, ¿cuándo es el mejor momento para dejar tu trabajo si quieres establecerte por tu cuenta? Depende.

 

Hay como mínimo cuatro situaciones diferentes:

 

    • Si tienes ahorros o un respaldo económico que te permita vivir sin estrés hasta que tu negocio prospere y estás segura al 100% de que quieres ser emprendedora y vas a hacer que tu negocio funcione sí o sí –> En este caso cuando quieras. Yo suelo recomendar la opción número 2 pero si quieres dedicarle todo el tiempo y te lo puedes permitir, para qué dar más rodeos. (Nota: hacer que tu negocio funcione sí o sí no significa aferrarte a algo y hundirte con el barco si no funciona, sino hacer todos los cambios y ajustes necesarios para que funcione.)

 

    • Si tienes algunos ahorros, estás bastante segura de que quieres intentarlo pero te pone nerviosa perder la estabilidad económica que te da tu trabajo –> Esta situación es de las más frecuentes y yo recomiendo seguir con tu trabajo hasta que tu negocio esté en marcha y tengas que elegir entre uno de los dos. Para entonces tendrás más ahorrado, estarás más segura de ti misma y te costará menos. Y con suerte y trabajo duro puede que ya te esté dando beneficios.

 

    • Si no tienes un respaldo económico pero tampoco tienes deudas y te permites algunas comodidades –> En este caso puedes aplicarte la recomendación anterior y sumarle recortar lujos para crearte un colchoncito. Recuerda, a veces es necesario un sacrificio a corto plazo para recoger la recompensa a largo plazo. Y aviso el “corto plazo” puede no ser tan corto.

 

    • Si no tienes ahorros y estás endeudada o viviendo al límite.  Dejar tu trabajo en este momento no es una opción recomendable, mejor céntrate en salir de ese endeudamiento y cuando el estrés financiero disminuya vuelve a pensar en tu negocio (o considera salir del endeudamiento como el primer paso para empezar tu negocio si te resulta más motivador así.) Mas que nada porque un negocio conlleva unos gastos, es necesario invertir y no es una salida fácil a tu situación. Si alguien te ha dicho que para ganar dinero rápido lo mejor es poner un negocio, no te ha aconsejado bien. Aquí tienes algunas cosas que debes saber antes de empezar tu propio negocio.

 

Eso es todo, determina cual es tu situación y ponte en marcha. Sí, ya sé lo que tienes mente, ¿de donde sacas tiempo para eso? Sinceramente, es tu negocio, tú decides si de verdad quieres independizarte o no. Así de claro. Si quieres poner un negocio y no puedes dejar tu trabajo por ahora, o pospones la idea o sacas tiempo de donde sea (horas de televisión, fines de semana, etc) hasta que sea viable. No es fácil, es sacrificado, pero en este caso es lo más sensato. Dejar tu trabajo sin un respaldo económico de al menos un año es una locura. Pero es tu elección.

 

¿Qué vas a hacer? Déjame tu comentario más abajo.


Como ya sabeis Ediciones B me ha enviado copias de unos libros de la serie The School of Life.

Como sé que a muchos os pueden ayudar he decidido hacer un sorteo.

Sortearé cuatro libros:

 

1. «Cómo estar mentalmente equilibrado» de Philippa Perry

2. «Cómo cambiar el mundo» de John-Paul Flintoff

3. «Cómo preocuparse menos por el dinero» de John Armstrong

4. «Cómo prosperar en la era digital» de Tom Chatefield

 

Sólo se enviarán a España

 

¿Que tienes qué hacer para conseguir un pack?

 

1. Darle a me gusta en mi página de Facebook

2. Dejar un comentario aquí abajo indicándome tu orden de preferencia en caso de que ganes (¡no olvides poner tu email en el recuadro correspondiente! Lo utilizaré única y exclusivamente para contactarte si ganas).

3. Leer las normas y condiciones.

 

NORMAS Y CONDICIONES

 

  • Sólo serán válidas las entradas que cumplan los tres requisitos anteriores.
  • A cada comentario le asignaré un número por orden de aparición y haré el sorteo mediante random.org o sortea2.com
  • Sólo se permite un comentario por persona.
  • Los ganadores serán anunciados aquí y en mi página de Facebook y recibirán un email ese mismo día.
  • Los ganadores tendrán 72 horas para ponerse en contacto conmigo y aceptar el premio.
  • Los envíos solo se realizarán a España

 

Ya está. El día 21 de Septiembre anunciaré en esta misma entrada y en mi página de Facebook a los 4 ganadores.

¡Mucha suerte a todos!

 

GANADORES

 

  • 19.carlos Gallardo
  • 29.Inma
  • 28.Susana
  • 16.Nerea

 

 

Si tu vida sigue un ritmo frenético, no tienes ni un minuto que perder y estás desbordada, este artículo es para ti.

Tu situación es mucho más frecuente de lo que parece y, lo que es peor, hoy en día se justifica y casi hasta se exige.

Parece que es normal y deseable estar así y si no, es que no eres una profesional «de verdad». Es verdad que cierto nivel de estrés es bueno para tu desarrollo, pero aquí hablamos de algo más que cierto nivel.

(más…)

 

>Los diez artículos más leídos durante el mes de agosto:

 

1. Qué hacer cuando no sabes qué hacer.

 

2. Cómo tratar con personas difíciles.

 

3.  ¿Te saboteas a ti misma? Los 4 tipos de autosabotaje más frecuentes 

 

4. ¿Te cuesta tomar decisiones?

 

5. ¿Dispersa? 3 pasos para recuperar la concentración y el enfoque

 

6. Cómo vencer el miedo al fracaso.

 

7. 6 Razones por las que no logras tus objetivos (y las soluciones).

 

8. El síndrome del impostor

 

9. 7 Claves Para Una Comunicación Efectiva

 

10. ¿Te falta valor? 4 Técnicas para recuperar el coraje y ponerte en acción

 

 

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motivarte

Me escribe un lector preguntándome: ¿cómo te motivas diariamente y empiezas a tener un crecimiento profesional, económico, espiritual y emocional?

Me encanta esa pregunta y mucha gente se lo plantea.

La cuestión es que estás poniendo énfasis en la motivación, considerándolo un requisito imprescindible para conseguir ese crecimiento profesional, económico, espiritual y emocional que buscas.

(más…)

 

Llegan estas fechas y, como decía una chica en Twitter, casi parece año nuevo, con propósitos y todo, ¿verdad?

Aunque he hablado de conseguir tus objetivos y de diseñarlos bien más de una vez, hoy te voy a dar otra recomendación sobre los objetivos que pospones y pospones y no desaparecen nunca de tu lista.

Esos que cada vez que los lees piensas «esta vez sí, como sea»,  y que incluso empiezas pero los dejas a medio terminar y te están torturando eternamente.

¿Qué hacer en estos casos?

(más…)

 

>>Los diez artículos más leídos durante el mes de julio:

 

1. Qué hacer cuando no sabes qué hacer.

 

2. Cómo tratar con personas difíciles.

 

3. 6 Razones por las que no logras tus objetivos (y las soluciones).

 

4. ¿Te saboteas a ti misma? Los 4 tipos de autosabotaje más frecuentes 

 

5. ¿Te cuesta tomar decisiones?

 

6. Cómo vencer el miedo al fracaso.

 

7. Lo más leído en junio 2012

 

8. El síndrome del impostor

 

9. ¿Te sientes culpable cuando no estás trabajando? 

 

10. 7 Claves Para Una Comunicación Efectiva

 

 

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Ya he comentado alguna vez que, a veces, parece que las circunstancias conspiran para que escriba un artículo; y este es otro ejemplo.

Llevo un tiempo hablando con clientas y lectoras sobre las etapas emocionales que todas pasamos y que unas manejan mejor que otras.

Es algo que no se menciona mucho pero es de suma importancia (y lo sé por experiencia) y, justo esta semana, en el boletín de una de mis mentoras, Diana Fontanez, ella comenta:

El problema no es sentir. Es el no estar preparado para esas etapas emocionales que todos tenemos que pasar.”

Esta frase ha acabado de inspirarme para escribir este artículo.

(más…)

te falta valor

 

 

Hace poco leí un artículo interesante sobre si se puede aprender a ser valiente, a no tenerle miedo a las cosas (aquí lo tienes, está en inglés).

A su vez, el post se basa en el libro “The Courage Quotient: How Science can make you braver” de Robert Biswas-Diener. Como muchas lectoras me escriben paralizadas por sus miedos, me ha parecido interesante compartirlo.

(más…)

culpable cuando no trabajas

 

Este artículo se lo dedico a una de mis clientas, Mª Cristina, que me escribió el otro día comentándome que le pasaba esto y me dijo «mira, ya tienes una idea para el boletín.» ¡Gracias!

 

Seguro que conoces esa sensación de intranquilidad o culpabilidad cuando tienes algo pendiente y estás descansando, o cuando deberías estar trabajando pero no logras concentrarte, o simplemente en tu tiempo libre.

Esa sensación de: “Debería estar haciendo…” De estar perdiendo el tiempo. Muy común cuando estás muy estresada y a veces aunque no lo estés…

Problema: ni haces lo que se supone que tienes que hacer, ni descansas.

(más…)

 

>>Aquí os dejo los diez artículos más leídos durante el mes de junio:

 

1. Qué hacer cuando no sabes qué hacer.

 

2. 6 Razones por las que no logras tus objetivos (y las soluciones).

 

3. Cómo tratar con personas difíciles.

 

4. Cómo descubrir tu vocación (o no).

 

5. El Síndrome del Impostor.

 

6. Los 10 posts más leídos en mayo 2012.

 

7. ¿Qué te falta para poder empezar? Las 4 excusas más frecuentes.

 

8. Cómo vencer el miedo al fracaso.

 

9. ¿Qué es lo que te detiene? 4 falsos obstáculos que detienen tu progreso.

 

10. Cómo afrontar un período de transición laboral.

 

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Qué pasa cuando después de un tiempo ves que las cosas no cambian, o que los resultados que obtienes no son los que esperabas o los que quieres.

Es muy común dejar pasar el tiempo esperando que las cosas cambien solas. Cierto es que hay que tener paciencia y los resultados requieren tiempo.

Pero una cosa es tener paciencia y otra quedarse de brazos cruzados esperando milagros.

 

Una cosa es tener paciencia y otra quedarse de brazos cruzados esperando milagros Compartir en X

(más…)

 

¿Te enfrentas a un período de transición laboral? Ya sea porque vas a empezar un nuevo trabajo, acabas de dejar uno y tienes que ponerte a buscar, o estás considerando hacer un cambio de dirección, esta situación te puede hacer sentir insegura y nerviosa, especialmente si no toleras bien la incertidumbre.

>> Escucha este artículo aquí –> Cómo afrontar un período de transición laboral

Hay personas que, dentro de lo que cabe, lo llevan bien y aprovechan ese período para dedicarse más tiempo a ellos mismos, a su familia o simplemente para descansar. Pero muchas otras personas, acostumbradas a una cierta rutina y estabilidad, se encuentran perdidas y angustiadas, lo que te afecta no sólo profesionalmente sino también en el terreno personal. Si estás en alguna de esas situaciones, quizá estas nueve sugerencias te puedan ayudar:

 

1. Replanteate tus capacidades.

¿Cuáles son tu prioridades, necesidades y valores en este momento? ¿Tus fortalezas y talentos? Probablemente no hayas pensado en eso en mucho tiempo, absorbida por las obligaciones del día a día, y qué mejor momento que ahora. Plantéate a partir de esa información qué puedes mejorar y, sobre todo, cómo han influido esos factores en tu situación actual, ¿para bien o para mal?

 

2. Cuídate.

Este tipo de transiciones nos afectan mucho más de lo que creemos, así que necesitas más que nunca cuidarte. Sacar tiempo para hacer cosas que te gusten, que te relajen y que te llenen de energía. Cuidarte físicamente haciendo ejercicio o yendo a un spa o similar, socializando… Mímate y deja que te mimen, si tienes la oportunidad. Eso hará que sea más llevadero. No olvides ser paciente contigo misma, tendemos a ser muy duras con nosotras mismas ante una situación de este tipo y nos machacamos con reproches. Las cosas son como son y tu lo has hecho lo mejor que has podido, perdónate y cuídate.

 

3. Analiza.

¿Qué fue mal, o bien? ¿Qué podrías haber hecho mejor? ¿Qué nuevas opciones se te han abierto? ¿Qué puedes hacer al respecto? Aprende de la experiencia.

 

4. Céntrate en lo que quieres, y no al contrario.

En estos momentos en que te encuentras en tierra de nadie, sin tus rutinas habituales, es fácil empezar a pensar negativamente y centrarte en lo «malo» que ha sucedido. Sé que es difícil, especialmente en determinadas ocasiones, pero intenta mantener la vista en el “premio”, en el siguiente paso a dar. Como dice el refrán «Cuando una puerta se cierra, otra se abre.» ¿Que todavía no sabes lo que quieres? Vuelve a los puntos 1 y 3 y empieza a plantearte cómo podrías aprovechar esta situación, ¿qué te gustaría hacer? Y si estás muy bloqueada, para eso estamos los coaches, entre otras cosas.

 

5. Encuentra apoyo.

Esto lo menciono en prácticamente todos mis artículos, ya lo sé, pero es que ¡es imprescindible! Especialmente si tu situación afecta también a tu entorno más cercano. Es hora de quedar más con tus amigos o de buscar ayuda y apoyo profesional, o unirte a algun grupo de personas optimistas que te ayuden a pasar esta etapa. Y sobre todo, evita por todos los medios a las personas que por celos, envidia o lo que sea te intentan hundir o desanimar.

 

6. Acalla tu cabeza.

Es fácil que, en estas circunstancias, tus miedos e inseguridades afloren y esa vocecita de tu cabeza se ponga a decir tonterías. Si te sucede eso, hay que reforzar los mensajes positivos e inspiradores. Sé que hay mucha gente que aborrece el concepto de “optimismo”, tu verás si prefieres rodearte de mensajes negativos o de mensajes positivos. Haz la prueba y comprueba la diferencia. No confundas buscar inspiración, motivación e intentar mirar el lado bueno con ser alocada y vivir en las nubes, no te hablo de eso. Yo tengo lo pies bien asentados en la tierra y te aseguro que prefiero levantarme con un mensaje positivo que con victimismos y quejas. Haz la prueba. Lee frases inspiradoras, ve vídeos o películas que te animen y, sobre todo, habla con emprendedores, su mentalidad y energía se te contagiará.

 

7. Tomatelo como un periodo de despedida.

Si lo que dejas ha sido parte importante de ti, puede ser un momento duro. Incluso puedes sentir que parte de tu identidad desaparece, así que acepta que habrá un período de luto, por así decirlo, de despedida. Si lo necesitas hasta puedes crear una especie de ritual o celebración que te ayude a pasar página.

 

8. Olvídate de cómo se supone que tienen que ser las cosas y acepta como son en realidad.

Si te obcecas con que todo tiene que ser de una determinada manera sufrirás más. Las cosas son como son, una pena a veces, pero es así. Acéptalo e intenta mostrar gratitud por lo bueno que hay en tu vida. Cuando te fijas en lo bueno, las cosas se llevan mejor. Un ejercicio muy recomendable es todos los días dar gracias por tres cosas bonitas, agradables o importantes de tu vida. O bien pensar en qué has logrado ese día. Cuando tienes un hijo, como en mi caso, es fácil encontrar tres (¡y si no tienes hijos también!)  : )

 

9. Mantén la perspectiva.

¡O cámbiala! Recuerda que en esta vida lo único seguro es el cambio, la estabilidad es casi cosa de la imaginación. Abre tu mente a otras opciones y no le des más importancia a la situación de la que tiene. Recuerda, de aquí a 6 meses, ¿te parecerá tan importante? ¿Y de aquí a dos años? Mantén la perspectiva.

 

No pretendo que estas sugerencias sean una panacea que todo lo cura, el hecho es que lo vas a pasar mal, es normal. Acepta esos sentimientos y pon a prueba alguna de mis recomendaciones para que ese mal rato pase cuanto antes. ¿Cuál te llama más la atención? ¿Hay alguna a la que te resistas? Quizá sea esa la que más te conviene llevar a la práctica… ¿Qué me dices?

Déjame tu comentario más abajo.

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Todos hemos oído alguna vez lo de “think big”, piensa a lo grande.  «Ya que te pones piensa a lo grande», «dispara a la luna y así aunque falles llegaras a las estrellas», etc.

Y es cierto, motivador y responsable de grandes hazañas, pero.

Tiene que haber un pero, si no este artículo no existiría. Mi propia experiencia me dice que esa actitud no siempre es útil, al igual que muchas otras de las que hablaré en otra ocasión.

(más…)

 

>>Aquí os dejo los diez artículos más leídos durante el mes de mayo:

 

1. Cómo recuperar la motivación cuando las cosas van mal

 

2. 6 Razones por las que no logras tus objetivos (y las soluciones).

 

3. ¿Te saboteas a ti misma? Los 4 tipos de autosabotaje más frecuentes.

 

4. ¿Qué es lo que te detiene? 4 falsos obstáculos que detienen tu progreso.

 

5. Supera tu fobia a hablar en público.

 

6. Entrevista a Elisa Cuesta, fundadora de Luxeli

 

7. Qué hacer cuando no sabes qué hacer.

 

8. ¿Qué te falta para poder empezar? Las 4 excusas más frecuentes.

 

9. Cómo tratar con personas difíciles.

 

10. 7 Claves Para Una Comunicación Efectiva.

 
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encontrar tu vocación

 

¿Te cuesta descubrir qué es lo que realmente te gusta, cuál es tu vocación?

A veces parece que todos tenemos que tener una vocación desde pequeños, y si no, es que te falta algo.

De hecho, en mi caso sí fue así, yo quería ser científica desde pequeña (bueno, y egiptóloga también) y lo fui durante muchos años; y hay mucha gente que siempre ha tenido claro qué quería ser y es lo que han hecho.

Eso está bien pero hay un problema, que el tener una vocación se ha vuelto algo casi obligatorio.

Si no tienes tu vocación clara, como les pasa a muchas personas, entonces no podrás ser feliz y tendrás que pasar el resto de tu vida buscándola…

¿Te está pasando a ti? Pues sigue leyendo…

(más…)

 

Me escribe una lectora comentándome que su principal obstáculo es la falta de seguridad ante nuevos emprendimientos. De hecho, no es la primera que me comenta algo así.

¿Cuántas veces le has dado vueltas a algo en tu cabeza y al final no te has atrevido a dar el primer paso?

Tienes en mente una idea, algo que te hace mucha ilusión, que te apetece mucho pero siempre le encuentras un pero, ¿verdad?

Ya sea empezar tu propio negocio, cambiar de profesión o cambiar algo de tu vida que no te satisface, parece que nunca te atreves a dar ese primer paso.

(más…)


¿Tienes que tomar una decisión profesional que te tiene estancada? Supón que hubiera un puesto vacante en otra empresa y dudaras porque también estás bien en la tuya. O que estuvieras sopesando dos puestos interesantes y no tuvieras claro cuál es el más adecuado para ti.

O que te estuvieses planteando pedir un ascenso o un puesto en otro departamento de tu lugar de trabajo pero no lo tuvieras claro. Si estás (o podrías estar en un futuro) en cualquiera de estas situaciones, ¿cómo elegir la opción más adecuada para ti? ¿Con cuál estarías más satisfecha?

>> Escucha el podcast de este artículo aquí –>Cómo tomar la decisión profesional más adecuada

 

Por supuesto parto de la base de que tienes un objetivo profesional claro. Que te has molestado en pensar y decidir qué tipo de trayectoria profesional quieres seguir y ahora tienes dudas entre distintas opciones que son igualmente atractivas e interesantes para ti. Si todavía no te has planteado tu objetivo profesional ese es el primer paso, para que no vayas dando tumbos de un trabajo a otro sin ton ni son. Pero eso es tema para otro artículo, ahora supongamos que ese paso ya lo has dado.

 

A mi me gusta especialmente ayudar a mis clientes a tomar este tipo de decisiones porque, aunque tener opciones es algo bueno, ¡nadie quita que puedas tener mucha presión a la hora de decidir! Yo suelo sugerir una serie de pasos para aclarar un poco sus ideas y que pueden tomar la decisión con más tranquilidad. Por eso me gustó un artículo que leí hace tiempo en www.mindtools.com (excelente web con muchos recursos, por cierto) donde explicaban tres pasos a seguir en esta situación, con los que estoy totalmente de acuerdo:

 

  1. Análisis racional
  2. Análisis de tus prioridades
  3. Análisis emocional

 

Por un lado hay que tener en cuenta una serie de factores y cómo la opción en cuestión se ajusta a dichos factores. Pero no sólo son importantes los factores sino la prioridad que tú le des a cada factor. Para ti puede ser especialmente importante el tipo de trabajo o la situación y para otra persona el sueldo o la responsabilidad que implique. Además de estos factores racionales, también hay que tener en cuenta la parte emocional, qué te dice tu intuición.

 

Para el análisis racional tienes que tener cuenta factores como el sueldo, objetivos a lograr, qué se espera de tu puesto, si habrá gente a tu cargo, habilidades requeridas, posibilidades de promoción, viajes, la cultura de empresa y si encajarías, los recursos que tienen, etc.

 

Una vez tengas esto claro es el momento de analizar tus prioridades personales. Cómo estos factores encajan con lo que tú quieres. Todos somos distintos y lo que para unos puede ser fabuloso a lo mejor tú no lo quieres ver ni en pintura (en mi caso, por ejemplo, tener que llevar traje ; ) Por tanto empieza a tener en cuenta si tu lugar de trabajo te gustaría. Si podrías desarrollar todo tu potencial, si te aporta la estabilidad/variedad/desafío que buscas. Si estás deseando liderar un equipo o prefieres no hacerlo, si te sientes mejor trabajando en equipo o a tu aire, si es imprescindible que haya una gran parte creativa, perspectivas de futuro, tiempo de traslado, vacaciones. Todas las cosas que para ti son fundamentales para sentirte satisfecha en el trabajo. Y no olvides analizar la parte económica. Como te comenté hace un par de semanas puede tener más influencia en tus decisiones de lo que crees…

 

En resumen, haz una lista de los criterios que para ti son importantes, ordénalos por orden de prioridad y empieza a puntuar cada opción para cada uno de los criterios. Una vez tengas claros los pros y contras de cada opción (tómate todo el tiempo que necesites) entra en juego la tercera parte, la emocional. ¿Cómo te sientes cuando piensas en cada una de las opciones? ¿Cuál concuerda más con tus objetivos y tu ideal de vida? Si no te sientes bien, averigua la causa, quizá haya algo que no has tenido en cuenta. Si te sientes satisfecha racional y emocionalmente con tu decisión entonces adelante.

 

Hay muchas formas de tomar decisiones, pero hay ciertas circunstancias en las que la presión es tal que necesitas tener la máxima información posible para sentir que has tomado una buena decisión. En ese caso esta opción de los 3 pasos: análisis racional, análisis de tus prioridades y análisis emocional puede ser la que más te ayude.

 

¿Cómo tomas decisiones importantes tú? Compártelo más abajo.

 

 

 

¿Te has planteado alguna vez, en serio, qué es exactamente lo que te impide lograr tus objetivos o sueños? Seguro que se te ocurren mil y una razones u obstáculos, y que incluso te sientes con las manos atadas porque crees que eres incapaz de hacer nada al respecto, pero ¿hasta qué punto es verdad?

 

 

Te aviso de antemano que este es un artículo muy directo, porque a veces hay que poner los puntos sobre las íes (por cierto, esta expresión que solía significar ser demasiado minucioso, pero hoy en día significa dejar las cosas claras).

(más…)

Seguro que cuando te planteas tu estrategia profesional (que espero que te plantees, y no vayas simplemente de trabajo en trabajo sin saber lo que quieres), tienes en cuenta cosas como la satisfacción personal, tu familia, el sueldo, el lugar, compañeros de trabajo, posibilidades de promoción, etc.

 

Puede que hasta hayas respondido a la pregunta (típica de coach : ) ¿que harías si el dinero no fuera un obstáculo para ti? Pero, ¿te has preguntado alguna vez cómo influyen tus ideas y creencias sobre el bienestar económico en tu trayectoria profesional?

La respuesta tiene más importancia de lo que crees, ya que podrías limitar tu potencial profesional si no tienes claras tus prioridades y necesidades financieras; o si no eres sincera sobre el dinero que necesitas para sentirte lo suficientemente segura como para ir tras tu carrera ideal.

¿Te lo has planteado alguna vez?

(más…)

 

 

¿Has pensado alguna vez en cómo te defines a ti misma?

La manera en que percibes las cosas, en que defines distintos conceptos que en el diccionario pueden tener una determinada definición, pero que no tiene por qué coincidir con la tuya, influye muchísimo en la seguridad que tienes en ti misma, en tu forma de pensar y, por supuesto, en los resultados que obtienes.

(más…)

desbordada

¿Te sientes desbordada? ¿Saturada de obligaciones y compromisos, sin tiempo y a punto de estallar?

Si te sientes exactamente así y no sabes cómo evitarlo, o peor, piensas que hoy en día es lo normal y hay que aguantarse, es muy importante que conozcas las cuatro razones por las que estás así y las seis soluciones que te ofrezco.

>> Escucha este artículo aquí –>¿Desbordada?

Lo primero que tienes que saber es que no tienes por qué seguir así, que puedes cambiar las cosas y, para ello, el primer paso es averiguar qué es lo que te ha llevado a esa situación.

En general, se debe a una o varias de estas cuatro razones:

  1. No sabes decir no ni poner límites ni a personas ni a proyectos.
  2. Subestimas el tiempo (y energía) que te va a llevar un proyecto o compromiso.
  3. Estás haciendo demasiadas cosas diferentes a la vez.
  4. Te exiges demasiado, quieres hacerlo todo tú.

¿Te suenan? ¿Cual es la más problemática para ti?

Eso es lo primero que tienes que saber, cuál es la causa de que estés agobiada y a punto de estallar.

Puede ser que tengas un poquito de cada una pero, ¿hay alguna que te afecte especialmente?

A mi por ejemplo el estar involucrada o tener que preocuparme de muchas cosas distintas a la vez me supone bastante estrés, y lo tengo muy en cuenta a la hora de aceptar nuevas propuestas, por ejemplo.

El segundo punto importante es que te des cuenta de que todo esto ha sido y es elección tuya.

Tú eliges cuales son tus prioridades, lo que haces o no haces, a quién le dices que sí y a quien le dices que no.

No pienses que es algo que te ha pasado, tú misma te has llevado a este estado.

Esto te lo digo con sinceridad porque es importante que lo tengas en cuenta. ¿Lo bueno?

Que si tú te has metido en este berenjenal, también podrás salir de él.

Estas son algunas cosas que puedes hacer:

  •  Aprende a decir no y a poner límites. Ya he escrito varias veces sobre la importancia de decir no, fundamental para tener una vida más relajada y sentirte satisfecha con lo que haces. Yo tengo la suerte de saber decir que no con facilidad (demasiada a veces), pero sé que para muchos es muy difícil. Aquí puedes encontrar otro artículo con algunas técnicas, pero te daré también un ejemplo práctico. A una de mis clientas le recomendé que empezara a decir no en situaciones sin importancia, para ir acostumbrándose. Por ejemplo, cuando sus compañeros le proponían ir a un restaurante que a ella no le gustaba nada. Le recomendé que en lugar de ceder dejara claras sus preferencias diciendo algo como “prefiero este otro, ese no me gusta mucho” y que viera qué pasaba… ¿Qué crees que pasó? Absolutamente nada, no solo evitó comer en un restaurante que odiaba, sino que se sintió tan bien consigo misma y tan  motivada y segura que se animó a hacerlo en cosas más importantes (de hecho, le dijo que no a su jefe, así que mira si funciona o no).
  • Planifica las cosas con más tiempo. Siempre considera más tiempo del que crees que necesitarás, así no llegarás agobiada. Esto se aplica tanto a objetivos que te plantees como a fechas límite para proyectos o trabajos, o a citas que tengas programadas. Añade más tiempo del que crees que te va a llevar y notarás una gran diferencia en tus niveles de estrés.
  • Determina el número de actividades o proyectos distintos que puedes hacer sin agobiarte. Todos tenemos un límite, analiza lo que haces y piensa si sigues siendo productiva y eficaz cuando estás involucrada en diez proyectos, o en cinco o en dos. Todos somos diferentes, tú puedes preferir trabajar solamente en una cosa y cuando acabes empezar otra, o llevar dos o tres a la vez. Lo que funcione para ti, pero que funcione.
  • Delega. Dejemoslo claro de una vez, no puedes ni tienes por qué hacerlo tú todo. Es hora de definir qué es lo importante para ti y qué es lo que realmente sólo tú puedes hacer, y lo demás delégalo.
  • Establece prioridades. Es hora también de determinar qué es lo verdaderamente importante para ti, para que saques tiempo para eso. No hay tiempo para todo, al menos no para todo a la vez, así que tienes que conocer muy bien tus prioridades. ¿A qué personas quieres de verdad dedicarles tu tiempo? ¿Qué proyectos son los que tienes que acabar primero? ¿Qué puedes posponer? Y no me digas que no puedes posponer nada, porque si sigues así lo unico que harás será empeorar la situación. Así que vuelve a pensar, si no te quedara más remedio, ¿qué podrías posponer? Ahora, acepta que no te queda más remedio si de verdad quieres cambiar ese estado de estar al límite.
  • Agrupa tareas similares. Programa tu agenda de forma que si tienes que hacer llamadas sean todas el mismo día, o si tienes que salir para algo que sea todo a la vez. Así estarás más centrada, ya que hacer cosas muy diferente puede hacer que pierdas energía y te desconcentres con facilidad.

Salir de ese estado de agobio y saturación depende única y exclusivamente de ti.

Recuerda que es tu vida y tú decides a qué y a quién quieres dedicarle tu tiempo. Entiendo que no es fácil, hay personas que toman acción rápido y otras que necesitan ayuda para ver las cosas con más claridad.

Ya sabes que, si ese es tu caso, estaré encantada de hablar contigo en privado para ayudarte.

Déjame tu comentario más abajo, me encantará leerlo.

Una de las cosas que siempre me ha interesado y de las que poca gente habla es cómo saber cuándo aceptar una oportunidad, cómo identificar una buena oportunidad.

A veces te empiezan a llegar propuestas interesantes pero tienes poco tiempo o simplemente quieres estar segura antes de comprometerte, no sea que pierdas tiempo, esfuerzo e incluso dinero en algo que al final no merezca la pena o por lo que no sacas ni satisfacción personal.

¿Cómo saber qué oportunidad es realmente buena (al menos para ti)?

Y no sólo eso sino, si decides no aceptar, ¿cómo diferenciar entre el miedo a aceptar (que no es más que autosabotaje) y la intuición o sensación de que no es para ti, que realmente no quieres hacerlo?

(más…)

miedo al fracaso

 

 

Se dice frecuentemente que el miedo a hablar en público es más frecuente que el miedo a la muerte, pero ¿y el miedo al fracaso?

Mucha, mucha gente no se pone en marcha ni hace cambios por miedo a fracasar. Probablemente una de las palabras más temidas y evitadas, ¿verdad?

Por eso una de las preguntas más poderosas que usamos los coaches es:

 

¿Qué harías si supieras que no vas a fracasar?

(más…)

 

Recuerdo cuando decidí empezar mi negocio de coaching, todavía en Canadá, y las distintas respuestas que recibí.

La gente de allí me dió la enhorabuena y me animó mucho. En España, en cambio, me dijeron que si estaba loca, que me lo pensara más veces, etc.

Obviamente me alegro muchísimo de haberlo comenzado lejos de aquí porque no hay duda de que si los que te rodean te apoyan, las cosas son más fáciles o, si no más fáciles, te las tomas de otra manera y no pierdes la motivación ni dejas que la inseguridad y los miedos te paren.

(más…)

>>Escucha el podcast de este artículo aquí –>Como contrarrestar un mal ambiente de trabajo

 

Seguro que te ha pasado alguna vez, trabajar en un sitio donde no estás a gusto aunque te encante lo que haces. Quizá tus compañeros, tu jefe o el lugar en sí son agobiantes, negativos y te sientes mal cada vez que vas a trabajar. Hasta el punto de que ya no sabes qué hacer para salir de esa situación.

 

Tranquila, no estás sola.

 

Esta situación genera mucho estrés y ansiedad, y te afecta no sólo profesionalmente sino también en otras áreas de tu vida. Lo ideal es cambiar cuanto antes, salir corriendo de ese tipo de ambiente. Pero sé que hay veces que prefieres aguantar a perder tu trabajo porque simplemente no te lo puedes permitir (pero por favor, sal de ahí en cuanto puedas, no tienes por qué pasar al menos ocho horas al día así!). Si ese es tu caso y realmente no puedes dejar el trabajo, entonces por lo menos intenta hacerlo más soportable. Estas son algunas cosas que puedes hacer:

 

    1. Aléjate de la gente negativa que siempre está quejándose o criticando, estarás más tranquila. Por supuesto hay veces que no podrás, pero haz todo lo posible porque estas personas son los típicos vampiros emocionales que te dejan exhausta.

 

    1. Crea un sitio de trabajo personalizado y relajante (con fotos, flores, etc). Así te sentirás a gusto al menos en ese espacio. Puedes también escuchar música o aislarte un poco con los auriculares.

 

    1. Haz bien tu trabajo. Ya lo he dicho otras veces cuando trabajas a fondo y haces las cosas lo mejor que puedes te sientes muuy bien.

 

    1. Mantente ocupada. Si haces bien tu trabajo lo harás, porque si a la insatisfacción le unes la apatía, el aburrimiento y la desgana, no llegarás muy lejos.

 

    1. Piensa si hay algo que tú puedas hacer para mejorar la situación. No sea que te estés quejando y en el fondo tú puedas hacer algo al respecto. Quizá si te esforzaras por conocer un poco a tus compañeros el ambiente sería más distendido y agradable, por ejemplo.

 

    1. No te quejes todo el rato. No solo no solucionarás nada sino que empeorará tu humor y tu percepción de la situación. No quiero decir que no puedas tener un día malo, sino que no lo conviertas en algo permanente.

 

    1. Ten un grupo de amigos fuera del trabajo con los que puedas relajarte y disfrutar. Si, además, tienes alguna afición, mejor que mejor. Eso te dará energía para afrontar la situación en el trabajo.

 

    1. Recuerda las ventajas del trabajo. ¿Por qué lo aceptaste?, ¿qué es lo que quieres de ese puesto? ¿Es el sueldo, la experiencia, vocación? ¿Cuál es el objetivo? Que eso te de fuerzas para seguir.

 

    1. Pon límites. ¡Importantísimo! No dejes que se aprovechen de ti, o que te interrumpan cada medio minuto o lo que sea que te pase a ti. Recuerda la importancia de decir no.

 

  1. Soluciona o afronta los conflictos según se vayan presentando. Primero evita todos los que puedas (especialmente si alguno de tus compañeros o compañeras es un conflicto viviente), y si te ves involucrado en alguno trata de solucionarlo lo antes posible para que no se generen rencores y las consecuencias sean peores.

 

Obviamente no es fácil y no envidio tu situación, pero si no quieres o puedes dejar tu trabajo y quieres cambios tienes que poner de tu parte. Agobiarte, quejarte y seguir sin hacer nada no va a solucionar o mejorar la situación. Así que si no tiene solución por lo menos hazla lo más aguantable o aceptable posible. ¿Qué opinas?

 

Comparte este artículo si te ha parecido interesante.

Foto de Kriss Szkurlatowski.

 

 

¿Eres de las que empieza muchos proyectos ilusionada para luego dejarlos a medias? Algunas lectoras me han escrito comentándome que empiezan muchas cosas pero que no las acaban, que enseguida pierden la motivación, se desaniman y abandonan.

>> Escucha el podcast aquí –> 4 razones por las que no acabas las cosas ni tienes resultados

Si te sientes identificada no te preocupes, no eres la única. Lo importante es que determines cuál es la causa de ese comportamiento, que no deja de ser otra forma de autosabotaje que te impide conseguir tus metas y llevar a cabo tus proyectos con éxito.

 

Estas son las cuatro razones principales por las que no terminas lo que empiezas (las soluciones, después):

 

 1. No tienes paciencia y quieres resultados rápidos

¿Eres de esas personas impacientes que en cuanto no tienen resultados rápidos abandona el proyecto que tiene entre manos? Tener poca paciencia es algo muy extendido hoy en día y por desgracia es difícil de cambiar (por experiencia lo digo). Pero es importante que modifiques tu estrategia si quieres ver cambios y resultados y, sobre todo, si deseas sentirte satisfecha con tus proyectos. Si sigues como ahora lo único que conseguirás es dispersarte, no obtener resultados y, al final, sentirte frustrada e incluso incompetente, con la creencia de que eres incapaz de acabar las cosas.

 

2. No te planificas bien

Partimos del hecho de que sabes lo que quieres y ya has dado los primeros pasos, pero más allá de ahí, se acabó. El problema es que no tienes un plan paso a paso con objetivos, fechas límite y pequeñas acciones diarias que tomar. Lo he dicho muchas veces, sin plan, no llegarás muy lejos.

 

3. No te centras

Muy relacionado con el punto anterior. Como no tienes un plan, te dispersas, dejas las cosas a medias, pierdes el tiempo, te quedas pensando qué hacer ahora, en lugar de seguir una serie de pasos previamente meditados que te ahorran tiempo y te permiten estar centrada, actuar y, por tanto, conseguir resultados.

 

4. No es lo que quieres (es lo que deberías querer)

Ya lo he mencionado otras veces, cuando haces lo que «deberías» querer en lugar de lo que quieres se produce una división interna y acabas saboteando cualquier cosa que hagas; quizá con la excusa de que no tienes resultados o de que eres despistada o lo que se te pase por la cabeza, cuando la realidad es que no te interesa ese proyecto lo más mínimo.

 

Cualquiera que sea tu razón o situación hay algo que puedes hacer para solucionarlo:

 

  • Crear un plan de acción. Fundamental, el primer paso a a dar; con objetivos a corto y largo plazo, con fecha límite y dividiendo cada objetivo en pequeñas acciones que puedas llevar a cabo fácilmente.
  • Si quieres conseguir resultados rápidos procura priorizar aquellas acciones que te den mejores resultados. Para ello tendrás que pasar a la acción también rápido dejando miedos y dudas a un lado, pero es lo que te conseguirá resultados que te motiven e impulsen a seguir adelante.
  • Tener una razón para llevar a cabo el proyecto, una razón que cuando flaquees o dudes te ayude a seguir adelante.
  • Reconocer tus logros. Otra de las razones por las que no acabas lo que empiezas es porque no ves movimiento, no ves avances. Por eso es importante que reconozcas y premies los logros, que cada día te preguntes «¿qué he hecho hoy de lo que puedo estar orgullosa?» Eso te dará un empujón de motivación para seguir adelante.

 

Aparte de eso, piensa que en esta vida hay que ser perseverante y trabajador, las cosas ni se regalan ni se consiguen sin esfuerzo. Puede que veas a alguien que ha conseguido el éxito y pienses que esa persona es especial o que ha tenido suerte; pero te equivocas, lo que ha tenido es perseverancia y trabajo. Como leí hace poco, uno se fija en el éxito pero no en el sacrificio que hay detrás.

 

Así que ya sabes, párate a pensar qué es lo que tú quieres, haz las cuatro cosas que acabo de mencionar y rodeate de gente que te apoye y te anime. Verás que así consigues acabar las cosas, tener resultados y, lo más importante, sentirte orgullosa y satisfecha con lo que haces.

 

Aquí tienes otro artículo con más soluciones para acabar lo que empiezas.

 

¿Qué te parece? ¿Te identificas con alguno de estos puntos? Déjame tu comentario más abajo.

>>Escucha el podcast aquí –>Cómo ser un buen jefe sin tiranizar a nadie
 

Muchas de mis lectoras y alguna de mis clientes me han preguntado cómo pueden ser buenas jefas o supervisoras sin parecer un ogro. Es un pregunta interesante, primero por esa idea que tenemos de que si eres jefe tienes que ser un tirano, algo que por supuesto te genera mucha incomodad y que quieres evitar a toda costa; con lo cual tiendes hacia el otro extremo, ser blanda e intentar ser amiga de tus empleados, con no muy buenos resultados.

 

En mi trayectoria profesional he tenido varios supervisores, cada uno con sus características y algunos muy buenos. Esto es lo que los hacía buenos jefes según mi experiencia:

 

No confundían la autoridad con el autoritarismo. Eran firmes, exigentes, te decían lo que hacer y para cuando, pero sin órdenes ni descalificaciones de ningún tipo. Al contrario, amablemente y con una sonrisa en la boca. Eso no quita que no tuvieran sus malos días, como todos, o que no se enfadaran de vez en cuando; pero SIEMPRE con respeto y sin faltar.

 

Eran muy motivadores, siempre animándote, creyendo en ti, dándote ese voto de confianza, ese “tú puedes” que te hace llegar muy lejos. Recuerdo claramente la primera vez que tuve que cargar un gel de agarosa (perdonad la jerga científica) con muestras importantes, estaba temblando de tal manera que pensaba que destrozaría el gel entero y no quería estropearle el experimento a la persona que me supervisaba. Cualquiera habría dicho «Trae ya lo hago yo», pero él me dijo “¿Por qué lo vas a estropear? Lo vas a hacer muy bien, no te preocupes” y me dejó continuar (por si os pica la curiosidad lo hice bien; no muuy bien, pero no estropee nada ; ) Eso me dio tal confianza que le perdí el miedo a todo tipo de geles (incluídos los de poliacrilamida) y además, las veces que he tenido que enseñar a un estudiante novato cómo hacerlo he procurado seguir su ejemplo.

 

Querían lo mejor para mi. El que yo considero que ha sido el mejor supervisor científico me dijo “lo que yo quiero es que llegues donde yo estoy o más lejos, y te voy a ayudar en todo lo que pueda”. Imagínate el apoyo que sientes, no hay competencia absurda, no hay aquí mando yo y tu no vas a llegar tan alto en tu vida porque eres un inútil miserable.

 

Sabían escuchar. No se obcecaban con su forma de ver las cosas ni se cerraban a aprender. Escuchaban con atención ideas y sugerencias y hacían las críticas constructivas que hicieran falta o te aplaudían la iniciativa.

 

Me daban libertad. Personalmente no hay nada que me agobie más que tener a alguien encima continuamente, por eso apreciaba muchísimo que me dieran libertad y me dejaran un poco a mi aire. El poder hacer las cosas cuándo y cómo quisiera siempre y cuando lo hiciera. Por supuesto eso tiene sus desventajas, estás tan involucrada en tu proyecto que trabajas fines de semana y todo lo que haga falta.

 

Si estás en una situación con gente a tu cargo, quizá mi experiencia te pueda servir para saber cómo tratar a tu equipo. Pero una cosa está clara, no es fácil y te van a criticar siempre. Si ya te critican sin tener gente a tu cargo, imagínate cuando asciendes. Es ley de vida y hay que aceptarlo. En mi opinión, lo que importa es que al final del día o de tu carrera sientas que lo has hecho lo mejor que has podido, que has sido íntegra, respetuosa, amable y que les ha ayudado en todo lo que has podido. Luego entra en juego el tema de las distintas personalidades, las relaciones entre ellos y la manera de motivarlos para que hagan un buen trabajo. Cada persona es un mundo y tiene distintos motivantes (dinero, estatus, responsabilidad), pero eso ya es harina de otro costal…

 

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>> Puedes escuchar el podcast de este artículo pinchando en el enlace–>Cómo influir en tu jefe en 10 pasos
 

¿Te exige demasiado tu jefe/a? ¿Estás saturada, estresada y crees que no te queda más remedio que aguantarte? Te equivocas, hay algo que puedes hacer para mejorar la situación. Hace poco leí un artículo muy interesante de Larina Kase sobre cómo influenciar a figuras de autoridad («Assertively Lead Up and Influence Authority Figures»). Si tus jefes o supervisores te exigen demasiado, estás saturada o saturado de trabajo y obligaciones y no sabes cómo hacerle ver a tu jefe que necesitas un cambio, Larina recomienda estos diez pasos:


1. Deja claras las prioridades. 
Por ejemplo “Entiendo que el proyecto A es prioritario y tiene que estar hecho para el viernes; para asegurarme de que es así no podré trabajar en el proyecto B esta semana. Si todavía necesita a alguien para ese proyecto la próxima semana, estaré encantada de encargarme.”

 

2. Sé directa y no des demasiadas explicaciones. Cuando das demasiadas explicaciones disminuye tu credibilidad y parece que estás a la defensiva o poniendo excusas.

 

3. Menciona tus resultados previos. Por ejemplo “Los dos estamos satisfechos con mis resultados hasta la fecha y sabes que no soy ningún vago. Si le pongo pegas a esto es porque no quiero aceptar proyectos que no pueda finalizar con éxito.»

 

4. Pídele ayuda. Te puede sonar extraño pero como dice el refrán “si no puedes vencerlo, únete a él». Por ejemplo, puedes decir: “Me preocupa que con todo lo que se espera de mi últimamente la calidad de mis resultados disminuya, ¿cómo sugieres que solucionemos esto?” El plural es fundamental, «solucionemos», así tu jefe te ayudará a encontrar una solución satisfactoria para ambos y será parte de la ayuda.


5. Mantén la calma y plantéale la situación utilizando evidencias.
Si vas a discutir una determinada situación lleva pruebas de lo que quieres demostrar y, sobre todo, mantén la calma. No quieres que tu jefe piense que eres incapaz de manejar el estrés o que eres demasiado emocional; es fundamental que mantengas la calma.

 

6. Sé consciente de tu lenguaje corporal. Mira a tu jefe a los ojos, aunque te resulte intimidante, ponte recta y mantén una expresión seria mientras le comentas la situación. Eso facilitará que te tome en serio.

 

7. Hazte  responsable de la situación y de tu petición. No culpes de la situación a tu jefe diciendo cosas como “me das demasiado trabajo” porque lo pondrías a la defensiva. Mejor toma tú total responsabilidad de la situación diciendo por ejemplo «tengo mucho trabajo».

 

8. Muestra empatía con la situación de tu jefe. La empatía es la habilidad más importante para poder influir a otras personas. Tu jefe te entenderá mejor si tú le entiendes mejor a él.

 

9. No rompas los límites que ya has marcado. Por ejemplo, si le has dicho a tu jefe “hoy me tomaré 45 minutos para comer y solo cogeré llamadas urgentes” y te llama en medio de la comida, no respondas. Si es realmente urgente volverá a llamar, y si no ya te enterarás cuando vuelvas a tu lugar de trabajo.

 

10. Beneficia a tu jefe. Haz todo lo que puedas para hacerle la vida más fácil a tu jefe. EN la mayoría de los casos te lo agradecerá y hará lo mismo por ti.

 

Llevar a cabo estas técnicas y actitudes te llevará tiempo y práctica hasta que veas resultados, según Larina la clave está en ser consistente y en proyectar empatía, confianza y seguridad en ti misma. ¿Estás haciendo ya algo de esto?

 

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Foto de llucia2012


 

tu carrera

 

¿Estás boicoteando tu carrera profesional subconscientemente?

Ya he hablado otras veces de los distintos tipos de autosabotaje y de cómo, en general, son una consecuencia de tus miedos: al éxito, al fracaso, a las críticas, a no estar a la altura, etc.

 

Pero hoy quiero hablarte de otra razón por la que puedes estar boicoteando tu trayectoria profesional: la INSATISFACCIÓN.

(más…)

 

¿Cuántas veces te has propuesto metas y objetivos nuevos, al principio con ilusión para después, a medio camino, perder el entusiasmo y abandonar, dándote por vencida?

Esto es especialmente frecuente a comienzos de año, con los famosos propósitos para el año nuevo, pero se puede aplicar a cualquier otra época o situación ¿Es ese tu caso?

¿Te sueles dar por vencida fácilmente?

(más…)

 

Muchas veces uno de los mayores obstáculos a la hora de hacer un cambio importante, o de arriesgarte a hacer algo diferente es la incertidumbre o, en concreto, el miedo a lo que pueda pasar, a no ser capaz de superarlo, y al fracaso.

El problema es que la incertidumbre va a estar siempre ahí (a no ser que tengas una bola de cristal). Así que la única forma de superarlo es cambiar tu forma de pensar y de actuar.

Esa es la principal diferencia entre los que consiguen lo que quieren o al menos lo intentan, y los que no hacen nada:  la distinta forma de ver las cosas.
Por supuesto, cambiar tu percepción de las situaciones no es tan fácil, pero por qué no empezar a ver las cosas con otra perspectiva. Por ejemplo:
(más…)

>> Escucha el podcast de este artículo aquí: Cómo trabajar en pareja o en familia sin perder la cabeza

 

Uno de los temas que a veces me comentan mis lectoras es el de cómo compaginar lo personal y profesional cuando trabajas con tu pareja o con algún otro miembro de tu familia.

Esta situación puede llegar a ser bastante complicada si no se dejan las cosas claras desde el principio.

Yo personalmente prefiero separar familia y amigos de los temas profesionales para evitar posibles problemas, pero también es cierto que durante muchos años trabajé codo con codo con mi marido sin ningún problema (y de hecho lo echo de menos).

 

Si quieres o tienes que trabajar con algún familiar (o con más de uno) es recomendable dejar claro por adelantado cómo van a funcionar las cosas, poner una serie de normas básicas para evitar romper la convivencia o algo más. Lo ideal si te encuentras en estas circunstancias es:

 

1. Separar lo personal de lo profesional. Por desgracia no todo el mundo es capaz de hacer esto, pero lo ideal es ser capaz de diferenciar entre tu papel como compañera de trabajo o supervisora y tu papel como hermana, pareja, madre o lo que sea. Que el trabajo se quede en el trabajo y de puertas afuera vuelva la relación familiar. Así que si tienes una discusión profesional con tu familiar procura no llevarla al terreno personal y piensa que es un problema con tu compañera no con tu hermana por ejemplo. A una compañera no le dirías «no sé por qué confío en ti si ya de pequeña me rompías mis juguetes», por ejemplo. Por muy enfadada que estés, lo personal en casa y siempre, siempre, con respeto y siendo agradable. No es fácil, no, pero hay que empezar a hacerlo.

 

2. Poner unas normas claras. Esto es fundamental siempre, pero en este caso más porque lo que está en juego es especialmente importante. Unas normas de trabajo, obligaciones y deberes; que tengáis claro lo que os corresponde a cada uno profesionalmente. De esta forma se pueden evitar muchos malentendidos.

 

3. Mejorar la comunicación. Es también fundamental en todos los ámbitos y ojalá existiera en todos los puestos de trabajo, pero de nuevo, en este caso hay mucho en juego y es imprescindible que os podáis comunicar con claridad. En lugar de callarte las cosas, ir acumulando resentimiento y cuando no puedes más, soltar de todo por la boca y meterte en lo personal; acostúmbrate a decir lo que quieres, lo que te parece bien o mal y a ir arreglando los problemas según vayan surgiendo.

 

4. Trabajar tu asertividad. Aunque sea tu familiar no deja de ser una persona y puede que hasta difícil, así que sigue trabajando tu asertividad. La capacidad para decir no sin sentirte culpable, para establecer límites y horarios y respetarlos, para expresar tu opinión sin agresividad ni culpando a nadie y, si es necesario, lee e infórmate sobre cómo tratar con personas difíciles. Lo mismo que harías con otro compañero de trabajo lo puedes aplicar aquí.

 

5. Cuida la relación. No todo es trabajo en esta vida y también hay que cuidar las relaciones fuera de él, especialmente si hablamos de tu pareja. Si trabajas en casa, delimita una zona concreta para trabajar; pon horarios laborales y fuera de ellos intenta no hablar de trabajo (o lo menos posible). Haced cosas divertidas juntos. Porque si no sois capaces de desconectar del trabajo y no cuidáis la relación, la monotonía, el estrés y el aburrimiento os invadirán y te encontrarás con problemas dentro y fuera del trabajo.

 

Trabajar con familiares o amigos puede ser muy divertido, pero también complicado porque es fácil trasladar la frustración y el enfado a lo personal. Lo ideal es ser capaz de dejar el trabajo en el trabajo, como si te quitaras un disfraz. Es difícil pero no imposible, empieza a practicar cuanto antes y pon límites. ¿Cómo lo llevas tú?

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Hace tiempo leí un artículo de la que por entonces era mi coach, Karyn Greenstreet (excelente por cierto), que me dió mucho que pensar y que, en cierta forma, fue un revulsivo para mi.

Hablaba de la importancia de deshacerte de tus vacas sagradas.

(más…)

auto sabotaje mas frecuente

 

 

Muchas veces me escriben personas o me comentan clientes que no consiguen sus objetivos…

Que abandonan en mitad de un proyecto, que no encuentran motivación… Y un largo etcétera de cosas parecidas.

¿Te ha pasado alguna vez?

 

Aunque en muchos casos el principal obstáculo es que no tienes claro lo que quieres, otras veces el problema eres tú misma, que saboteas tu éxito debido a algún miedo.

Así que te cuento los cuatro tipos de autosabotaje más frecuentes.

(más…)

Es curioso como a veces las circunstancias conspiran para que escriba un artículo. Esta vez han coincidido el capítulo del libro que estaba leyendo (mientras recordaba mi propia experiencia) y los comentarios de varios lectores y de algún cliente.

Hablando, nada más y nada menos, de la resistencia de algunas de las personas que te rodean a que cambies.

Así que decidí escribir este artículo.

(más…)

>> Escucha el podcast de este artículo aquí (y recuerda que te puedes suscribir a mis podcast de manera gratuita aquí).


¿Tienes que tratar a diario con alguna persona difícil? 
Ya sea tu jefe, un compañero de trabajo, algún conocido o incluso un familiar, todos hemos tenido que enfrentarnos alguna vez a personas que, con su comportamiento, nos hacen sentir frustradas, irritadas o abrumadas.

 

En la mayoría de los casos no sabemos cómo tratar con ellos y hacemos lo que quieren, o simplemente les rehuimos, pensando que es la mejor forma de actuar. Las personas conflictivas cuentan con esa respuesta. Saben que con su actitud te desconciertan y te impiden actuar con eficacia, y eso es lo que hay que cambiar: tu respuesta a su actitud. Nada mejor para lograrlo que aprender de las personas que sí saben cómo lidiar con este tipo de personalidades complicadas.

 

Hace poco leí el libro  «Cómo tratar con personas difíciles» de R. Bramson, donde comentan que, ya estemos hablando de personas hostiles, protestonas, demasiado complacientes, indecisas, pesimistas o sabelotodos, hay una serie de pautas que podemos utilizar para mejorar nuestro trato y eliminar la ansiedad que supone tratar con este tipo de personas. Lo importante es no cumplir con la respuesta que esperan de nosotros. Aunque hay distintos métodos para cada tipo de persona difícil (puedes encontrar mucha información más detallada en el libro), hay una serie de pasos en común que constituyen la base para salir airoso de un encuentro con una de estas personas (de hecho, estos cinco pasos se pueden aplicar a muchas más situaciones):

 

1. Analiza la situación (y tu actitud). ¿Es de verdad una persona problemática o es algo temporal debido a una situación particular? Todos nos comportamos de forma problemática en determinadas circunstancias, y eso no quiere decir que seamos personas difíciles. Si lo tomas así te estás complicando la vida tú misma. De hecho, las personas más difíciles de tratar son las que ven siempre a los demás como difíciles. Una persona conflictiva se comporta de forma difícil continuamente. Si no es así, puede que estés buscando una excusa a tus propios problemas, y en vez de solucionarlos le echas la culpa a los demás. Así que considera si esa persona se ha comportado así en al menos tres situaciones similares, si tu reacción es desproporcionada (quizá estás irritada con esa persona por otra causa o tienes algún prejuicio…), o si se podría solucionar con una simple conversación franca. En todos estos casos no estarías tratando con una persona difícil.

 

2. No intentes cambiar a la persona. Es muy frecuente querer que las personas cambien y que no se comporten como lo hacen, o que lo hagan como nosotros queremos,  pero con eso no vas a arreglar nada. Culpar a otra persona y desear que cambie te hace perder el tiempo y sentirte frustrada porque, ¿sabes qué? No va a cambiar. Así que intenta asumir que esperar que una persona cambie mágicamente no va a suceder.

 

3. Distánciate de la conducta problemática. Con esto no quiero decir que huyas, sino que dejes a un lado (por difícil que parezca) la irritación, frustración y ganas de cambiar a esa persona y observes la situación fríamente, desde fuera; e incluso que te pongas en su lugar. Esa es la única manera en la que podrás entender las causas de su conducta y las pautas de su comportamiento, y así podrás decidir cómo actuar o responder. De otra forma serás incapaz de planear una estrategia y estarás respondiendo como esa persona espera.

 

4. Diseña un plan para arreglártelas. Una vez que has comprendido la conducta de la persona problemática es hora de idear una estrategia para salir airosa de la situación. Lo más importante es saber que en tu actitud reside la solución, que eres tú la que tiene que modificar cómo interaccionas. Lo más común es ponerse a la defensiva e incluso contraatacar, pero eso no da buenos resultados. En vez de tomarte a mal su actitud busca alternativas que te permitan salirte con las tuya. Por supuesto, la respuesta dependerá del tipo de persona problemática con la que estés. Por ejemplo con una persona hostil, avasalladora y ofensiva funciona mantenerte en tus trece (que no te vea como débil), darle tiempo a calmarse, conseguir que se siente y evitar los choques frontales. Por otro lado, con una persona que le encuentra fallos a todo y protesta por todo y todos sin hacer nada al respecto sería útil, entre otras cosas, escucharle y no mostrarse de acuerdo ni disculparse. Puedes encontrar toda la información sobre los distintos tipos de personas difíciles en el libro que te mencioné antes.

 

5. Ponlo en práctica. Por supuesto tienes que elegir el momento oportuno, decidir cuándo tienes el tiempo y energía necesarios (porque los vas a necesitar) y tener en cuenta que la persona no esté pasando por una situación estresante. Puedes practicar antes en tu casa. Después, comprueba la eficacia de tu estrategia y haz modificaciones si es necesario.

 

Aun así algunas veces  no hay manera de interaccionar con esa persona con normalidad. En ese caso, no hay más remedio que distanciarte lo máximo posible, aunque eso implique cambiar de puesto de trabajo. Por supuesto eso conllevará muchas molestias y estrés pero es tu elección. A veces es peor soportar a la persona en cuestión. Por eso es conveniente saber como tratar con estas personas para no tener que recurrir a medidas desesperadas. Para más información te vuelvo a remitir al libro  «Cómo tratar con personas difíciles» de R. Bramson.

 

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controldetuvida

 

Hace poco empecé a leer el libro «Feel the fear and do it anyway» De Susan Jeffers, un libro que ha vendido más de dos millones de copias en todo el mundo.

Y me ha llamado especialmente la atención el capítulo sobre tomar las riendas de tu vida.

Cada semana me escriben muchas personas comentándome sus casos y las razones por las que no hacen una u otra cosa: la mala suerte, es un mal momento, otra persona me lo impide, etc.

 

Es fácil pensar que los demás tienen la culpa de lo que nos pasa, que no podemos hacer nada para cambiar nuestra situación o que tenemos mala suerte y nunca es el momento adecuado.

También es fácil pensar que estás tomando las riendas de tu vida cuando en realidad no es así.

 

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«Find a job you like and you add five days to every week.»  H. Jackson Brown, Jr.

«Encuentra un trabajo que te guste y le añadirás cinco días a la semana.»  H. Jackson Brown, Jr.

 

 

Hay veces en que te sientes «atrapada» (o atrapado) en un trabajo que no te llena ni te gusta y debido a tus circunstancias, miedos y necesidades prefieres aguantar que decidirte a dejarlo.

Y ¿cómo vas a  encontrarte satisfecha en un caso así, verdad?

 

Yo siempre soy partidaria de cambiar  lo que no te gusta, pero si no te decides y eliges seguir aguantando, hay ciertas cosas que puedes hacer para que tu situación sea más llevadera y te sientas satisfecha.

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rutina

¿Llevas una vida rutinaria y monótona? El trabajo, los estudios, los niños, la casa.

Es muy fácil acomodarse a las viejas rutinas diarias y que los días y las semanas pasen sin pena ni gloria, ¿verdad?

 

La falta de novedades y la monotonía pueden hacer que estés aburrida, desmotivada y sin energía; y que no encuentres ni tiempo ni ganas de hacer nada.

Por eso es importante romper con la rutina, recuperar el dinamismo y hacer tu vida más agradable y divertida.

Para que te sientas bien y además tengas energía y motivación para afrontar los obstáculos.

Si es tu caso, sigue leyendo…

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¿Estás a punto de empezar algo nuevo? Quizá te preguntes «¿Y ahora por dónde empiezo?«

Una de las situaciones más comunes a las que te puedes enfrentar es el bloqueo inicial que se produce justo cuando decides empezar algo de una vez por todas. Especialmente si hablamos de empezar desde cero.

Probablemente hayas pasado mucho tiempo haciendo planes, quizá leyendo artículos y libros de autoayuda, decidiendo qué quieres hacer e intentando superar tu miedo e inseguridad para dar ese primer paso, y cuando por fin te decides, te surge la confusión.

Sí, sé lo que quiero, pero ¿por dónde empiezo?

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>>Puedes escuchar este artículo en formato podcast pinchando 4 verdades sobre la conciliación laboral y familiar.

 

Aunque se ha escrito mucho sobre la conciliación laboral y familiar y no es nada original retomar el tema, la verdad es que muchas lectoras me han pedido ayuda sobre eso y, además, poco hay ya de original con la sobrecarga de información que tenemos, ¿verdad?

Así que hoy os cuento qué podéis hacer para conciliar vuestra vida laboral y la familiar y personal.

Esto es lo que yo he ido aprendiendo con mi experiencia (¡y eso que me queda un largo camino por recorrer!):

 

No hay una definición universal de equilibrio laboral-personal.

Mucha gente opina que no existe el equilibrio entre trabajo y vida personal, pero yo discrepo, sí que existe pero es diferente para cada persona.

Por eso habrá consejos que a ti no te solucionarán nada y a otra persona sí.

Lo que está claro es que no hay una formula, solución o receta universal x+y= feliz equilibrio.

Cada persona tiene unas circunstancias, prioridades y necesidades distintas y en eso te tienes que basar, en las tuyas. Es algo que menciono en casi todos mis artículos, y es que es fundamental, tienes que conocer tus valores, prioridades y necesidades en este preciso momento (ya sabemos que irán variando con el tiempo, pero lo que te preocupa es el presente) para poder determinar la mejor manera de conciliar trabajo y vida personal para ti y tu familia.

Y no te agobies si te parece que tu vecina es feliz y tú no, lo que a otra persona le hace feliz no tiene por qué hacerte feliz a ti.

 

Si no sabes lo que quieres, difícilmente lo conseguirás (y si lo consigues no lo sabrás).

¿Cómo quieres conseguir un equilibrio si no sabes lo que es para ti?

Así que responde, cuando hablas de conciliar tu vida personal y laboral, ¿a qué te refieres exactamente? ¿Qué sería para ti un equilibrio sano? ¿Qué combinación te haría sentir satisfecha?

A lo mejor no es tan difícil como tú crees pero no te habías parado a pensarlo hasta ahora.

 

Sé realista y empieza con lo que tienes.

Analiza tus horarios y disponibilidad y piensa cómo podrías aprovechar el tiempo que tienes. Recuerda que importa más la calidad que la cantidad. No por tener toda la tarde libre vas a conciliar mejor tu vida que si sólo tienes un par de horas.

Parece ilógico pero por experiencia te digo que cuando no tienes claro lo que quieres y no te organizas bien, pierdes el tiempo en vez de aprovecharlo en cosas que te harían sentirte bien.

De hecho cuanto más ocupada estás, más cosas haces, ¿o no te has dado cuenta?

Así que en vez de pensar que sólo tienes dos horas libres y que no te va a dar tiempo a hacer nada, ¡aprovechalas!

No son necesarios largos periodos de tiempo para sentirte bien, un cuarto de hora leyendo en el sofá es suficiente para relajarte, una clase de yoga de media hora, un paseo de 20 minutos con tu pareja, media hora de atención ininterrumpida a tu hijo. Si tienes poco tiempo, empieza con ese poco tiempo que es mejor que nada.

¿Qué me dices de aprovechar el tiempo en el coche para escuchar tu música favorita o una teleclase, o de pasar el rato de la comida charlando con tus compañeras, comiendo al aire libre, leyendo un libro o simplemente no haciendo nada, lo que más te relaje?

Aprovecha cada momento.

 

Haz cambios.

Es obvio, pero no lo haces, y así por mucho que te quejes no vas a lograr nada.

¿Que quieres más tiempo para ti o para tu familia o para las dos cosas? Pues pon manos a la obra, organiza bien el día, delega lo menos importante, crea sistemas para facilitar tu vida (menús para las comidas, todos los recados el mismo día, etc), pon límites a tu trabajo y di no a personas y proyectos, acepta que el día no tiene suficientes horas para hacer todo lo que quieres y elige las actividades y personas que quieres que formen parte de él.

Fácil no es, pero tú verás si merece la pena seguir así.

 

Al final es una cuestión de elecciones, hay muchas cosas que se pueden posponer sin causar un drama, lo que tienes que hacer es atreverte a marcar límites, a decir hasta aquí he llegado y mañana más.

En resumen, esto te recomiendo: define qué es equilibrio para ti, aprovecha el tiempo libre que tengas (por poco que sea) para hacer cosas que te den energía y contribuyan al equilibrio, ponte manos a la obra y deja espacio para lo que realmente te importa.

 

 

Hace poco leí el libro “Power genes” de Maggie Craddock en el que explica lo que ella llama “power personas” o cuatro tipos de actitud o comportamiento que determinan cómo reaccionamos ante determinadas situaciones y cómo interaccionamos con otras personas.

Sigue leyendo para ver cuál es la tuya…

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miedo al éxito

 

¿Te has planteado alguna vez por qué no consigues tener éxito en lo que te propones?

Tanto si hablamos de éxito profesional (que es lo que la mayoría asocia con la palabra «éxito»), como si nos referimos a otros ámbitos, a veces te parece un imposible, ¿verdad?

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montar tu propio negocio

¿Pensando en montar tu propio negocio? ¿Te consideras una persona emprendedora y te hace ilusión independizarte y ser tu propia jefa?

A lo mejor te hace muchísima ilusión y estás soñando con la libertad de ser tu propia jefa, la flexibilidad de horarios y el poder tener más tiempo para ti y para tu familia.

O con la libertad económica que crees que te va a suponer. Sigue leyendo…

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Hace poco leí un excelente artículo de Lynn Marie Sager, “The Power of Vaccuum”, en el que habla de un tema que suelo mencionar de pasada en mis artículos y que es muy frecuente entre las mujeres profesionales.

La sensación de que el día no tiene suficientes horas y de que, aunque estás siempre ocupadísima, no estás satisfecha, no tienes una vida plena, una vida con propósito.

 

Además, este fin de semana escuché que según un estudio el 66% de las mujeres españolas están estresadas y sienten que el día no tiene suficientes horas.

Como estoy segura de que esto se puede aplicar a mujeres de cualquier nacionalidad, he decidido escribir sobre el tema.

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mujer sentada en una esquina con la cabeza apoyada en las rodillas

 

¿Te sientes estancada profesionalmente? Puede que lleves mucho tiempo en el mismo puesto de trabajo y con las mismas responsabilidades y sientas que no avanzas profesionalmente.

O puede que ya no te satisfaga tu situación y no sepas cómo salir de ella.

Si en tu carrera profesional no tienes clara la trayectoria o no ves posibilidades de ascenso, no sólo no estarás aprovechando al máximo tus habilidades sino que, probablemente, te sentirás frustrada y aburrida.

Si sientes que no avanzas profesionalmente y no sabes por qué ni cómo salir de esa situación, aquí tienes algunas recomendaciones:

 

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lograr objetivos

 

¿Cuántas veces te has propuesto unas metas y objetivos toda ilusionada, para acabar abandonando al poco tiempo, sintiéndote culpable, y pensando que no tienes voluntad y que eres incapaz de hacer lo que te propones?

Aunque es algo muy frecuente que nos pasa a todos, la realidad es que tú no tienes ningún problema, y eres perfectamente capaz de acabar lo que te propones, de lograr tus objetivos.

El problema no eres tú sino los métodos que utilizas, en concreto estas son algunas de las razones que hacen que te resulte difícil lograr algunos de tus objetivos y metas. Sigue leyendo…

 

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qué hacer cuando sabes que hacer

 

Hay muchas veces en las que estás estancada, bloqueada y confusa. No es que no sepas tomar decisiones o cómo hacer las cosas, ni es cuestión de miedos, sino que simplemente no sabes qué hacer.

 

Puede que ya hayas cumplido las metas y objetivos que te habías propuesto, o bien te has acomodado a una situación y te das cuenta de que ya no te motiva y no sabes qué camino seguir a continuación.

 

También puede ser que tengas que tomar una decisión profesional importante, que marque tu trayectoria a partir de ahora y estés totalmente bloqueada. (más…)

¿Te has parado alguna vez a pensar qué significa para ti fracasar?

La forma en que percibes los errores, fracasos y adversidades tiene un papel muy importante en tu desarrollo personal y profesional y en tus logros y éxitos, por eso es fundamental desarrollar la resiliencia.

La resiliencia es la capacidad de adaptarte y recuperarte de los contratiempos, de seguir adelante cuando las cosas no funcionan como esperabas. ¿Quieres un ejemplo?

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Puedes escuchar este artículo en formato podcast pinchando aquí–> 7 Claves Para Comunicarte Con Eficacia.

 

Comunicarte con claridad, eficacia y asertividad es una virtud importante y clave en algunos ámbitos; especialmente si tienes personas a tu cargo de las que dependen la productividad de tu empresa, laboratorio, etc.

Una comunicación poco asertiva y confusa puede generar malentendidos y problemas, por lo que es importante conocer las siete claves que te ayudarán a comunicarte con mayor eficacia.

Tu mensaje tiene que ser:

1. Claro. Es importante que el mensaje que quieres comunicar sea claro para que tu audiencia lo entienda bien, y para eso tienes que tenerlo claro tú misma. Porque si tú no estás segura, ellos tampoco lo estarán. Así que antes de hablar o escribir decide qué es exactamente lo que quieres comunicar, cuantos menos puntos mejor.

2. Conciso. Di lo que tengas que decir de la forma más sencilla y corta, no te vayas por las ramas. Elimina frases o palabras innecesarias, ¿para que utilizar dos párrafos si lo puedes decir en tres frases? Procura, además, que sea fácil de entender. Especialmente si es algo importante, que la gente no tenga que descifrar lo que quieres o leer entre líneas.

3. Concreto. Sé específico y da todos los detalles necesarios, ni más ni menos. Que les quede claro qué tienen que hacer, cuándo, cómo y con quién.

4. Correcto. Procura adecuar tu estilo de comunicación a tu oyente, fíjate en los términos técnicos, comprueba la ortografía y ¡pronuncia bien los nombres!

5. Coherente. Que lo que digas tenga su lógica, que todos los puntos que quieres transmitir estén conectados, se sigan de forma natural y sean relevantes para el mensaje.

6. Educado. Ser asertiva no significa ser agresiva, es importante que te comuniques con educación y teniendo siempre en cuenta a la otra persona, especialmente en situaciones delicadas.

7. Creativo. No es imprescindible, pero la creatividad es una forma de mantener a tu audiencia interesada y de que se queden con los puntos importantes.

 

¿Y tú cómo te comunicas? ¿Qué punto necesitas mejorar? Cuéntamelo en los comentarios.

 

mujer en sofaSeguro que has oído hablar mucho de lo necesario que es encontrar un equilibrio entre tu vida laboral y personal, pero ¿lo consigues?

¿O más bien tu ritmo de vida te supera por mucho que intentes tenerlo todo bajo control?

Hay 3 razones por las que no consigues conciliar tu trabajo y tu vida personal y por las que no encuentras la forma de relajarte:

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tus decisiones

 

¿Tienes problemas cada vez que tienes que tomar una decisión difícil (o cualquier tipo de decisión)? ¿Qué haría que te sintieras plenamente satisfecha con tus decisiones?

La toma de decisiones es un proceso que a mucha gente le supone un gran obstáculo, ya mencioné en mi artículo sobre tomar decisiones que lo que más te afecta es el miedo: miedo a equivocarte, a cometer un grave error, a arrepentirte de por vida, a decepcionar a otras personas…

 

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Te pasas un mínimo de ocho horas al día y cinco días a la semana trabajando.

Eso es una gran parte de tu vida, ¿la estás aprovechando bien? ¿Qué más haces aparte de trabajar?

Si tu respuesta es “pues no mucho” en este artículo te doy algunas sugerencias para empieces a sacar buen provecho de tu situación actual y a pasártelo bien al mismo tiempo.
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Frustration
FrustrationOne of the topics I receive more questions about is on how to be more productive, how to get more things done. The question usually comes from people who are crazy busy, but who don’t feel they accomplish enough by the end of the day. Can you relate to that? 

There are two parts to this question. To be more productive you need to be: 1) more efficient, and 2) more effective. That means being more focused, and working on the things that will make a real difference.

 

BEING MORE EFFICIENT

If you want to be more efficient and focused, you need to know how you use your time. What you want to find out is: a) when you are the most productive, when you get most of the work done; and b) what your time-wasters are. In order to do that,  keep track of what you do (of how long you spend on each activity) for 3 or 4 days, and have a look at the results.

We all have peaks of productivity during the day. For instance, in my case I’ve identified three different areas. In the morning, between 11 and 2 pm I’m extremely productive, time flies and I get more done than if I worked double the time at any other moment. Then there are times of regular productivity, and times when I mostly procrastinate (from 2:30 to 4 pm).

Being aware of that, I know that writing articles from 2:30 to 4 pm would be a waste of time, because I can hardly concentrate, so I do it during my peak times. And you can do something similar, use your time in a smart way. You can use the time of the day when you are most productive to do the hard work, and leave easier tasks for other periods where you might be less focused. For instance, you might want to write the discussion of your paper/thesis or to design a complicated set of experiments during your most productive time, and leave the minipreps for the afternoon. Just this will increase your productivity and satisfaction because you’ll feel that you have accomplished more.

Apart from that, you also need to track your time-wasters. Those activities that are supposed to take you five minutes, and when you realize you have spent half of your morning. That usually includes email, Facebook, Twitter, going for a «5-minute» coffee, and so forth. Find out how long you spend each day on those activities , you will be surprised with the results.

Once you know that, it’s time to figure out how to recover the time (if you need to). Some of the things you may consider doing are:

  • Consolidating tasks, for instance instead of checking your email every 10 minutes commit to check it 3 times a day. Or if you have to leave the office to run some errands, dedicate a day to do them all.
  • Saving chunks of time for uninterrupted work (no phone, email, Facebook,…).This works extremely well, and I encourage you to try it. If you find it difficult, start with short periods of time, 10-15 minutes, and then make them longer. You will get much more done.

 
 

BEING MORE EFFECTIVE


The second part of being productive is being more effective, focusing on the right things. The point here is to stop wasting your time in activities that are not important, and focusing instead on the ones that will give you more in return. In short, you need to learn how to prioritize. You can find lots of information on how to prioritize on the Internet, so I’m not going to talk a lot about it but here are two great examples: 

1. The four quadrants approach. This technique, described in the book «The 7 habits of highly effective people» by Stephen Covey, consists in categorizing your tasks into:

  • important and urgent
  • important and not urgent
  • not important and urgent
  • not important and not urgent.

Obviously you need to tackle first the activities in the first quadrant, but the smartest thing is to do what’s important before it becomes urgent.

2. Pareto’s law. 80% of your results come from 20% of your efforts. Identify the relevant 20% and tackle that first. One way to do it is this: say you have a to-do list of 20 items. Divide it by five, and select the four that would make the most difference in your work.

Also, a question you might ask yourself to help you prioritize is: what is the most important thing that I need to get done today? or if I only had to do one thing, what would that be?

 

Now you know how to be more efficient and effective, which should make a difference in the way you work; but there is a third part, the most important: willingness. Being more productive will depend on your willingness to follow through regardless of the obstacles you find on the way.

So ask yourself: 1. Do I need to be more efficient, more effective, or both? 2. Am I willing to do what it takes?

 

Feel free to share your comments or advice below, they are appreciated!