Resultados de la Categoria: Desarrollo profesional

 

>> Escucha este artículo aquí –>Qué tipo de emprendedora eres

 

¿Estás considerando poner tu propio negocio, establecerte por tu cuenta? Si ha salido a la luz tu carácter emprendedor, es importante, antes de nada, tener muy claro qué es exactamente lo que quieres. De esto ya he hablado muchas veces, tienes que saber adonde vas antes de ponerte en marcha. En este caso no solo me refiero al tipo de negocio, servicios que vas a ofrecer, cliente ideal, problema que resuelves, etc. Sino a cómo encaja tu negocio con tus valores e ideales y con el estilo de vida que deseas, qué quieres que aporte a tu vida.

 

Tener todo esto en cuenta te ayudará a estar segura de lo que haces y a evitar perder tiempo, dinero e ilusión en un negocio que al final no te aporte lo que buscas. Todo ello porque no te habías parado a pensar en qué querías conseguir con ese negocio. Además, como siempre digo, si tienes claro lo que quieres y por qué lo quieres te será mas fácil ser perseverante e insistir a pesar de los posibles reveses con que te encuentres.

 

Una de las cosas que te puede ayudar a definir todo lo anterior es saber qué tipo de emprendedora eres. Esto es algo que leí hace tiempo en un artículo de Kendall Summerhawk (coach estadounidense muy conocida) y que te ayudará a aclarar lo que quieres y a disipar miedos como el de que vas a tener que sacrificar algo importante para ti si quieres tener éxito. Cuando yo empecé tenía la creencia de que ya que te pones tienes que hacerlo a lo grande y conseguir el mayor éxito profesional posible. Sin embargo, en realidad no era lo que yo quería y eso me hacía sentir culpable pensando que no era lo suficientemente ambiciosa o que era algo cobarde. La distinción que hace Kendall sobre los tipos de emprendedoras me sirvió para despejar dudas y eliminar la culpabilidad.

 

Estos son los tres tipos de emprendedoras que ella define, cada uno con sus fortalezas y debilidades y todos perfectamente válidos. Como ya sabes el conocimiento es poder, así que identifica cuál es tu modelo y así podrás usar ese conocimiento a tu favor:


1. La que busca construir un imperio

Tu objetivo es construir un imperio, ser líder en lo que haces, hacer algo grande e importante y, por supuesto, que venga acompañado de un estilo de vida acomodado. Tu miedo, tener que sacrificar demasiado para conseguir el éxito, por lo que la conciliación con tu vida personal es lo que más te preocupa. Para conseguir tu objetivo es importante que te alejes de personas que no apoyen tu ambición y te rodees de mentoras y mujeres emprendedoras que estén donde tu quieres estar.

 

 

2. La que busca un determinado estilo de vida

Tienes claro que quieres que tu negocio te permita un determinado estilo de vida, con más tiempo libre para tu familia y aficiones. Nada de trabajar largas horas en una empresa. Lo que te atrajo de establecerte por tu cuenta es la posibilidad de tener tiempo y además ganar dinero. Tu punto débil es conformarte con menos de lo que podrías conseguir, acomodarte y ganar menos solo porque no le dedicas a tu negocio tanto tiempo como en el caso anterior. Puede que económicamente no llegues a igualar las ganancias de la creadora de imperios, pero puedes vivir muy bien si tienes claro cómo ser eficiente, qué es lo que te genera mayores beneficios y si sabes aprovechar bien las oportunidades.

 


3. La que quiere cambiar el mundo

Tienes claro que lo quieres es cambiar el mundo, hacer del mundo un lugar mejor. Para ti el dinero no es lo que de verdad importa. Sin embargo, de las tres eres la que mas se preocupa por dinero porque nunca tienes suficiente para salir adelante, para atraer clientes y hacer crecer tu negocio. Eso te estresa, especialmente porque tu no estás en el negocio por dinero, ¿verdad? El problema es que esa mentalidad y las creencias negativas sobre el dinero limitan el impacto que de verdad podrías tener. Es difícil cambiar el mundo cuando no puedes pagar las facturas, imagínate lo que podrías hacer si tuvieras dinero. Por eso es importante que te comprometas a ganar dinero y que dejes de evitar a la gente adinerada y te rodees de emprendedoras a las que les vaya bien para aprender cómo lo hacen y poder aplicarlo a tu negocio. Así dejarás de ser la persona que habla de cambio pero no hace mucho y te convertirás en la emprendedora con éxito capaz de lograr un mundo mejor.

 

¿Con cuál te sientes más identificada? Los tres modelos son realistas y viables, solo tienes que saber cuál eres tu para aprovechar tus fortalezas y trabajar en tus debilidades y, sobre todo, para sentir que estás haciendo lo que quieres y que es totalmente válido. Lo que tu quieres dependerá de tus prioridades y necesidades y puede que cambie con el tiempo. Ser emprendedora no es solo un trabajo es un estilo de vida y si tienes claro que has escogido el que de verdad quieres te sentirás satisfecha y sabrás qué hacer para salir adelante.

 

¿Cuál es tu caso? Cuéntamelo más abajo y no olvides suscribirte a mi boletín semanal gratuito para no perderte el próximo artículo.

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impaciencia

 

Seguro que alguna vez te has encontrado en un punto de tu trayectoria en el que trabajas muchas horas, has invertido ya tiempo y dinero y, sin embargo, no ves resultados o, mejor dicho, no ves los resultados que quieres.

Especialmente cuando tienes un negocio.

Y aunque ya sabes que para recoger primero hay que sembrar y que eso lleva un tiempo, te entra la impaciencia.

Pero no la impaciencia sana que te hace ser más eficiente y que hace que te esfuerces más, sino la insana, la que surge de compararte con los demás.

Y empiezas a pensar que a lo mejor no vales para eso, que fulanito mira lo que ha conseguido ya, etc.

 

(más…)

 

Cuando estás desmotivada, frustrada y tu negocio o profesión ya ni siquiera te ilusiona, puede ser difícil determinar si simplemente necesitas un descanso, o si es hora de hacer cambios y dedicarte a otra cosa. ¿De verdad quiero dejar lo que hago, o haciendo algún cambio las cosas se arreglarían?

 

>> Escucha este artículo aquí –> ¿Necesitas un respiro o un cambio profesional drástico?

 

Si esta es tu situación, probablemente te resultarán de gran utilidad una serie de preguntas que propuso Marie Forleo (de la que ya te he hablado en otra ocasión) en uno de sus últimos vídeos (en inglés) :

 

1. ¿Hace cuánto no te tomas un descanso?

O como dice ella, ¿cuántas veces  te has tomado un descanso en los últimos 6 meses?

Y no sólo eso, sino ¿cuánto tiempo le dedicas a otro tipo de diversión, aventura o inspiración ajena a tu profesión?

Si has trabajado mucho en tu negocio o puesto de trabajo y no has tenido tiempo para nada más, es normal que estés agotada y desmotivada. Es imprescindible descansar y desconectar, por mucho que te guste lo que haces.

Como dice ella, puede que te encante el puré de patatas, pero si lo comes absolutamente todos los días, es inevitable que te canses; y no podrás volver a disfrutarlo hasta que lo pierdas de vista un tiempo.

Así que no lo olvides, hay que descansar y recargar las pilas para que no empieces a cuestionarte todas tus decisiones o a pensar que es hora de un gran cambio cuando a lo mejor no lo es.

 

2. Si hoy mismo se aprobara una nueva ley que prohibiera la profesión o negocio al que te dedicas…

De forma que todo el que se dedique a eso debe parar inmediatamente, ¿qué harías? 

¿Te indignarías y saldrías a protestar? ¿O te sentirías aliviada por poder dejar lo que haces sin necesidad de dar explicaciones ni decepcionar a nadie? 

Muchas veces las expectativas de otras personas no te dejan ver con claridad lo que quieres. Tienes miedo a que te critiquen o a fallarle a alguien, en ese caso esta pregunta te ayudará a pensar con más claridad, tu respuesta te dirá mucho sobre lo que quieres.

 

3. ¿Aplicas la regla del 80/20?

Sobre esto he hablado en otros artículos y se puede aplicar a muchas cosas.

En este caso, el 80% de tu frustración profesional proviene del 20% de tus actividades.

 Échale un vistazo a todo lo que haces, ¿hay algún proyecto o cliente que te da pereza solo de pensarlo?¿Algo que estás deseando que se cancele?

La clave para mantenerte motivada y con ganas es identificar y eliminar ese 20% de actividades que te llenan de frustración.

No hay nada malo en cambiar las cosas.

Muchas veces se lo menciono a mis clientas, a medida que vayas avanzando habrá cosas que ya no te llenen o te gusten como antes y puedes cambiarlas, no pasa nada, es bueno para mantener la ilusión y las ganas.

 

4. ¿Pones en práctica tus habilidades, destrezas o aptitudes naturales frecuentemente?

Me refiero a aquellas habilidades que se te dan especialmente bien de forma natural.

Cuando empleas tus habilidades naturales en tu día a día te sientes bien, confiada y encantada con lo que haces.

Recuerdo cuando estaba haciendo las prácticas de coaching que le decía a mi profesora que no me sentía capaz de cobrar por las sesiones porque yo disfrutaba mucho, no me suponía un gran esfuerzo.

Eso es a lo que me refiero, algo que se te da tan bien que es un para ti placer hacerlo, que no puedes casi ni considerarlo trabajo.

Si no tienes ni idea de cuáles son las tuyas, yo, al igual que Marie te recomiendo el libro “Now, discover your strengths” de Marcus Buckingham, imprescindible.

De hecho, aquí tienes un curso sobre cómo recuperar la pasion por lo que haces (en inglés).

 

Lo que está claro es que tienes que escuchar a esa vocecita que te dice que necesitas un cambio.

Todos crecemos y cambiamos y eso incluye nuestras pasiones y, a veces, te das cuenta de que te hace falta un cambio drástico.

¿Da miedo?

Por supuesto, pero tienes dos opciones, escuchar lo que quieres y hacer cambios de manera consciente, o hacer oídos sordos a tus deseos y acabar saboteando tu negocio o tu vida con tal de no enfrentarte a lo que de verdad quieres cambiar.

 

¿Qué me dices? ¿Necesitas un descanso o es momento de ampliar horizontes?

Déjame tu opinión más abajo y no olvides compartirlo para ayudar a más gente : )

 

¿Has hecho ya el test para profesionales estancadas?

Hazlo pinchando AQUÍ y descubre por qué estás estancada y qué paso te recomiendo a continuación.

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>> Escucha el podcast de este artículo pinchando aquí –> 2 normas básicas de motivación

 

Mucha gente me escribe preguntándome cómo motivar a sus empleados, equipo, colaboradores u otras personas de su entorno. Ya sólo el hecho de que te lo plantees, de que te preocupe, te hace estar por delante de muchas otras personas y negocios. Está claro que una persona motivada es una persona que da mucho más, y por tanto, te genera beneficios, ya sean económicos o de otro tipo. Así que ambos bandos salen ganando,todos felices.

 

En este caso voy a recurrir a algo que leí hace unos días en el libro «A river worth riding» de Lynn Marie Sager. Dos normas básicas de motivación que, a pesar de ser obvias, en realidad no lo son tanto; y que conviene tener en cuenta porque son muy útiles para esos casos y muchos otros. Es fundamental que recuerdes (porque ya lo sabes) que:

 

1. Lo que se premia, se repite.
2. Lo que se castiga, se evita.

 

Lo que se premia, se repite. Esto en sí es fácil de entender. Haces algo bien, te premian de alguna forma y, por supuesto, lo repites. El premio puede variar dependiendo de cada persona y situación: sueldo, alabanzas, más responsabilidad, regalos, sonrisas… Sin embargo, aunque parece simple, no se hace muy a menudo. Al contrario, muchas veces tratamos a las personas que han hecho algo bien con indiferencia, dando por sentado que así es cómo tiene que hacerse y, por tanto, no hay premio que valga. O bien con algo que, quizá para ti no, pero para ellos es un “castigo”.

 

Y aquí viene la segunda regla: lo que se castiga, se evita. Si una persona se esfuerza mucho y como consecuencia le exiges más, ¿para qué va a volver a esforzarse? ¿Para que le des otra pila de trabajo, para que le exijas todavía más? Muchas personas no dan todo lo que podrían porque en ese caso solo se esperaría mas de ellas (pincha aquí para tuitear esto).

 

Esto es muy frecuente, además en todos los ámbitos. Es la típica persona que hace las cosas rápido y bien, que acaba antes que los demás porque es eficiente y no se pasa media mañana tomando cafés, y ¿tú qué haces? ¿Le dejas irse a casa antes, ya que ha hecho todo el trabajo? ¿O más bien le das más para que vaya adelantando, y que no se le ocurra irse ni un minuto antes de tiempo?

 

¿Qué sentido tiene darle a un trabajador que ha hecho algo muy bien más trabajo como “premio” y ninguna recompensa, sea del tipo que sea? En el fondo le estás castigando y, por tanto, disminuye su motivación. Por supuesto, siempre está el caso de las personas que son tan honradas, trabajadoras y responsables que van aceptándolo todo sin poner pegas, pero eso no significa que estén contentas y motivadas. Lo que significa es que llegará un día en que estarán tan quemadas que se irán en cuanto puedan y te quedarás sin alguien valioso para ti.

 

Si te preocupa la motivación de tu equipo, tus empleados o cualquier otra persona es porque te has dado cuenta de que algo falla. Si el comportamiento que ves no es el que quieres piensa qué es lo que has estado recompensando. Si a un niño que grita le das toda tu atención y al que está calladito no, adivina quien se está llevando el premio y qué va a seguir haciendo. Si cuando alguien hace algo bueno no le das importancia «porque es lo que debería ser», para qué va a esforzarse más. Así que ya sabes, deja de premiar lo que no quieras que se repita y viceversa. Y sobre todo piensa en todas esas personas que hacen un gran trabajo y a las que no se lo reconoces, no sea que cuando te des cuenta sea demasiado tarde. Y ya sabes que esto no sólo es aplicable al mundo laboral…

 

Aunque teóricamente es fácil darse cuenta, en la práctica no lo es tanto. A veces no es tan obvio, es muy fácil, sin darnos cuenta, premiar lo que no queremos y castigar lo que sí, pero los resultados que obtienes no mienten. Así que párate bien a pensar en lo que te rodea y por qué es así, qué estás premiando y qué estás castigando.

 

¿Qué te parece? Déjame tu opinión más abajo y apúntate a mi boletín semanal gratuito para no perderte el próximo artículo, puedes hacerlo aquí.

 

Hace poco acabé de leer “Cómo encontrar un trabajo satisfactorio” de Roman Krznaric y tengo que decir que es el libro sobre buscar trabajo que más me ha gustado hasta la fecha, simplemente por la manera en que profundiza en nuestras motivaciones, miedos y asunciones.

>> Escucha este artículo aquí –>¿Buscas un trabajo que te llene?

Hay algo que menciona que me encanta y que se lo comento siempre a mis clientes. Estamos todos obsesionados con buscar un trabajo que nos llene, ¿verdad? Y se nos olvida que el trabajo es una parte de la vida, no toda tu vida. Como sugiere el autor, por qué no sustituirlo por buscar una vida que te llene, es decir, en lugar de acomodar tu vida a tu trabajo (teniendo poco tiempo libre para tus seres queridos o aficiones o para ti misma), acomodar tu trabajo a tu vida. De forma que tengas tiempo para dedicarlo a cosas que de verdad te importan. Eso no quiere decir que no puedas buscar un trabajo que te llene, sino que estés abierta a otras opciones que a lo mejor se adecuan más a lo que tú buscas en la vida.

Te pondré un ejemplo. Ya te he contado alguna vez el ejemplo del músico que decidió, en lugar de dedicarse profesionalmente a la música, buscarse un trabajo y tocar en su tiempo libre. ¿Por qué? Porque su trabajo le daba más dinero que el que le daría la música profesionalmente y porque él no quería transformarlo en una obligación. Esta persona tenía muy claras sus prioridades en la vida y, aunque su trabajo no le gustaba, estaba muy satisfecho con su vida y con la forma en que lo compaginaba todo.

Otro ejemplo lo pone el autor del libro. El poeta estadounidense Wallace Stevens, que trabajaba en una compañía de seguros y en su tiempo libre escribía versos. Era tal su talento que ganó un premio Pulitzer y le ofrecieron una cátedra en Harvard, donde podría haberse pasado la vida escribiendo; pero no la aceptó porque estaba satisfecho con su vida, no necesitaba que su pasión fuera su profesión.

Este es un tema muy personal, ¿de verdad necesitas un trabajo que te llene o más bien una vida que te llene?

Aquí entran en juego tus preferencias, motivadores y tener en cuenta que cosas con las que disfrutas podrían transformarse en una pesadilla si te dedicaras a ellas profesionalmente.

Por ejemplo, a mi me gusta mucho cocinar y en mi tiempo libre disfruto mucho probando nuevas recetas, pero tengo clarísimo que no querría dedicarme a ello profesionalmente.

Es algo muy distinto. Sin embargo, también tengo muy claro que, a diferencia del músico y de Wallace Stevens, para mi es imprescindible que me apasione mi trabajo (con lo cual me estoy complicando la vida, claro está).

La cuestión es que puede que para ti no, que tú tengas otras prioridades y preferencias y te estés devanando los sesos centrándote en la parte equivocada.

La cuestión entonces es que tienes que pensar primero en cómo quieres que sea tu vida y en qué lugar ocupa tu trabajo en ella, y entonces diseñar un trabajo que encaje.

Suena utópico, ¿verdad?

Pero no lo es tanto.

En el siguiente artículo te hablaré de qué tienes que tener en cuenta para diseñar un trabajo que encaje con la vida que quieres.

Por ahora ponte a pensar en lo que has leído.

¿De verdad necesitas un trabajo que te llene o más bien una vida que te llene?

Y si necesitas las dos cosas, ¿cómo puedes conseguirlo?

Déjame tu comentario más abajo : )

 

¿Estás a punto de lanzarte a por algo nuevo? ¿Considerando hacer algo que para ti es un gran riesgo?

Quizá te estés planteando dejar tu trabajo para hacer algo que te llene más, atreverte por fin a establecerte por tu cuenta, o animarte a aumentar la familia a pesar de las circunstancias…

Y aunque de verdad te gustaría, el miedo puede más que las ganas.

(más…)

Este fin de semana acabé de leer «Cómo preocuparse menos por el dinero» de John Armstrong (Ediciones B). Muy interesante y para reflexionar.

Por ejemplo, ¿has considerado alguna vez qué significa para ti «disfrutar de la vida»?

Y en este caso no me refiero a las las necesidades básicas o placeres gratuitos.

Puesto que es un libro que habla sobre dinero, el autor se refiere específicamente a cosas para las que necesites dinero. Un tema a veces tabú, pero no por ello menos importante.

(más…)

 

>> Escucha este artículo aquí –>Cuando dejar tu trabajo

 

Esta semana voy a responder a una pregunta que me han hecho más de una vez: cuándo dejar tu trabajo. La pregunta en cuestión se puede aplicar a dos situaciones:

 

  • Cuando estás insatisfecha o estancada y no sabes si merece la pena esforzarte más o dejar el trabajo.
  • Cuando tienes en mente poner tu propio negocio pero tienes miedo de dejar la estabilidad económica que te da tu trabajo.

 

Sobre la primera parte he hablado en varios artículos que enlazo a continuación. En primer lugar tienes que tener muy claro si estás donde quieres estar, ya sabes que es importante pararte a planificar tu trayectoria profesional para no dejarte llevar por la corriente y darte cuenta, un día, de que estás muuy lejos de tu destino inicial. Y lo peor, de que no quieres estar ahí. Por otro lado, si te sientes insatisfecha o estancada, antes de tomar medidas drásticas que impliquen boicotear tu carrera, averigua si puedes hacer algo al respecto (en los enlaces encontrarás más información sobre cómo hacerlo).

 

Respecto a la segunda parte, en mi experiencia la etapa en la estás considerando poner tu propio negocio es de las más estresantes que conozco. Aparecen todas las inseguridades, dudas y bloqueos habidas y por haber. Miedo al fracaso, a estar a la altura, a conseguir clientes, a no tener dinero, etc. Lo primero que recomiendo es que analices el papel del dinero en tus decisiones profesionales, es importante saberlo.

 

Además, hay que tener en cuenta que cada caso es único, cada persona es un mundo y lo que me sirve a mi a lo mejor a ti no, como en todo. Así que tampoco te tomes lo que digo al pie de la letra, ¿de acuerdo? Aparte de eso, ¿cuándo es el mejor momento para dejar tu trabajo si quieres establecerte por tu cuenta? Depende.

 

Hay como mínimo cuatro situaciones diferentes:

 

    • Si tienes ahorros o un respaldo económico que te permita vivir sin estrés hasta que tu negocio prospere y estás segura al 100% de que quieres ser emprendedora y vas a hacer que tu negocio funcione sí o sí –> En este caso cuando quieras. Yo suelo recomendar la opción número 2 pero si quieres dedicarle todo el tiempo y te lo puedes permitir, para qué dar más rodeos. (Nota: hacer que tu negocio funcione sí o sí no significa aferrarte a algo y hundirte con el barco si no funciona, sino hacer todos los cambios y ajustes necesarios para que funcione.)

 

    • Si tienes algunos ahorros, estás bastante segura de que quieres intentarlo pero te pone nerviosa perder la estabilidad económica que te da tu trabajo –> Esta situación es de las más frecuentes y yo recomiendo seguir con tu trabajo hasta que tu negocio esté en marcha y tengas que elegir entre uno de los dos. Para entonces tendrás más ahorrado, estarás más segura de ti misma y te costará menos. Y con suerte y trabajo duro puede que ya te esté dando beneficios.

 

    • Si no tienes un respaldo económico pero tampoco tienes deudas y te permites algunas comodidades –> En este caso puedes aplicarte la recomendación anterior y sumarle recortar lujos para crearte un colchoncito. Recuerda, a veces es necesario un sacrificio a corto plazo para recoger la recompensa a largo plazo. Y aviso el “corto plazo” puede no ser tan corto.

 

    • Si no tienes ahorros y estás endeudada o viviendo al límite.  Dejar tu trabajo en este momento no es una opción recomendable, mejor céntrate en salir de ese endeudamiento y cuando el estrés financiero disminuya vuelve a pensar en tu negocio (o considera salir del endeudamiento como el primer paso para empezar tu negocio si te resulta más motivador así.) Mas que nada porque un negocio conlleva unos gastos, es necesario invertir y no es una salida fácil a tu situación. Si alguien te ha dicho que para ganar dinero rápido lo mejor es poner un negocio, no te ha aconsejado bien. Aquí tienes algunas cosas que debes saber antes de empezar tu propio negocio.

 

Eso es todo, determina cual es tu situación y ponte en marcha. Sí, ya sé lo que tienes mente, ¿de donde sacas tiempo para eso? Sinceramente, es tu negocio, tú decides si de verdad quieres independizarte o no. Así de claro. Si quieres poner un negocio y no puedes dejar tu trabajo por ahora, o pospones la idea o sacas tiempo de donde sea (horas de televisión, fines de semana, etc) hasta que sea viable. No es fácil, es sacrificado, pero en este caso es lo más sensato. Dejar tu trabajo sin un respaldo económico de al menos un año es una locura. Pero es tu elección.

 

¿Qué vas a hacer? Déjame tu comentario más abajo.

culpable cuando no trabajas

 

Este artículo se lo dedico a una de mis clientas, Mª Cristina, que me escribió el otro día comentándome que le pasaba esto y me dijo «mira, ya tienes una idea para el boletín.» ¡Gracias!

 

Seguro que conoces esa sensación de intranquilidad o culpabilidad cuando tienes algo pendiente y estás descansando, o cuando deberías estar trabajando pero no logras concentrarte, o simplemente en tu tiempo libre.

Esa sensación de: “Debería estar haciendo…” De estar perdiendo el tiempo. Muy común cuando estás muy estresada y a veces aunque no lo estés…

Problema: ni haces lo que se supone que tienes que hacer, ni descansas.

(más…)

Qué pasa cuando después de un tiempo ves que las cosas no cambian, o que los resultados que obtienes no son los que esperabas o los que quieres.

Es muy común dejar pasar el tiempo esperando que las cosas cambien solas. Cierto es que hay que tener paciencia y los resultados requieren tiempo.

Pero una cosa es tener paciencia y otra quedarse de brazos cruzados esperando milagros.

 

Una cosa es tener paciencia y otra quedarse de brazos cruzados esperando milagros Clic para tuitear

(más…)

 

¿Te enfrentas a un período de transición laboral? Ya sea porque vas a empezar un nuevo trabajo, acabas de dejar uno y tienes que ponerte a buscar, o estás considerando hacer un cambio de dirección, esta situación te puede hacer sentir insegura y nerviosa, especialmente si no toleras bien la incertidumbre.

>> Escucha este artículo aquí –> Cómo afrontar un período de transición laboral

Hay personas que, dentro de lo que cabe, lo llevan bien y aprovechan ese período para dedicarse más tiempo a ellos mismos, a su familia o simplemente para descansar. Pero muchas otras personas, acostumbradas a una cierta rutina y estabilidad, se encuentran perdidas y angustiadas, lo que te afecta no sólo profesionalmente sino también en el terreno personal. Si estás en alguna de esas situaciones, quizá estas nueve sugerencias te puedan ayudar:

 

1. Replanteate tus capacidades.

¿Cuáles son tu prioridades, necesidades y valores en este momento? ¿Tus fortalezas y talentos? Probablemente no hayas pensado en eso en mucho tiempo, absorbida por las obligaciones del día a día, y qué mejor momento que ahora. Plantéate a partir de esa información qué puedes mejorar y, sobre todo, cómo han influido esos factores en tu situación actual, ¿para bien o para mal?

 

2. Cuídate.

Este tipo de transiciones nos afectan mucho más de lo que creemos, así que necesitas más que nunca cuidarte. Sacar tiempo para hacer cosas que te gusten, que te relajen y que te llenen de energía. Cuidarte físicamente haciendo ejercicio o yendo a un spa o similar, socializando… Mímate y deja que te mimen, si tienes la oportunidad. Eso hará que sea más llevadero. No olvides ser paciente contigo misma, tendemos a ser muy duras con nosotras mismas ante una situación de este tipo y nos machacamos con reproches. Las cosas son como son y tu lo has hecho lo mejor que has podido, perdónate y cuídate.

 

3. Analiza.

¿Qué fue mal, o bien? ¿Qué podrías haber hecho mejor? ¿Qué nuevas opciones se te han abierto? ¿Qué puedes hacer al respecto? Aprende de la experiencia.

 

4. Céntrate en lo que quieres, y no al contrario.

En estos momentos en que te encuentras en tierra de nadie, sin tus rutinas habituales, es fácil empezar a pensar negativamente y centrarte en lo «malo» que ha sucedido. Sé que es difícil, especialmente en determinadas ocasiones, pero intenta mantener la vista en el “premio”, en el siguiente paso a dar. Como dice el refrán «Cuando una puerta se cierra, otra se abre.» ¿Que todavía no sabes lo que quieres? Vuelve a los puntos 1 y 3 y empieza a plantearte cómo podrías aprovechar esta situación, ¿qué te gustaría hacer? Y si estás muy bloqueada, para eso estamos los coaches, entre otras cosas.

 

5. Encuentra apoyo.

Esto lo menciono en prácticamente todos mis artículos, ya lo sé, pero es que ¡es imprescindible! Especialmente si tu situación afecta también a tu entorno más cercano. Es hora de quedar más con tus amigos o de buscar ayuda y apoyo profesional, o unirte a algun grupo de personas optimistas que te ayuden a pasar esta etapa. Y sobre todo, evita por todos los medios a las personas que por celos, envidia o lo que sea te intentan hundir o desanimar.

 

6. Acalla tu cabeza.

Es fácil que, en estas circunstancias, tus miedos e inseguridades afloren y esa vocecita de tu cabeza se ponga a decir tonterías. Si te sucede eso, hay que reforzar los mensajes positivos e inspiradores. Sé que hay mucha gente que aborrece el concepto de “optimismo”, tu verás si prefieres rodearte de mensajes negativos o de mensajes positivos. Haz la prueba y comprueba la diferencia. No confundas buscar inspiración, motivación e intentar mirar el lado bueno con ser alocada y vivir en las nubes, no te hablo de eso. Yo tengo lo pies bien asentados en la tierra y te aseguro que prefiero levantarme con un mensaje positivo que con victimismos y quejas. Haz la prueba. Lee frases inspiradoras, ve vídeos o películas que te animen y, sobre todo, habla con emprendedores, su mentalidad y energía se te contagiará.

 

7. Tomatelo como un periodo de despedida.

Si lo que dejas ha sido parte importante de ti, puede ser un momento duro. Incluso puedes sentir que parte de tu identidad desaparece, así que acepta que habrá un período de luto, por así decirlo, de despedida. Si lo necesitas hasta puedes crear una especie de ritual o celebración que te ayude a pasar página.

 

8. Olvídate de cómo se supone que tienen que ser las cosas y acepta como son en realidad.

Si te obcecas con que todo tiene que ser de una determinada manera sufrirás más. Las cosas son como son, una pena a veces, pero es así. Acéptalo e intenta mostrar gratitud por lo bueno que hay en tu vida. Cuando te fijas en lo bueno, las cosas se llevan mejor. Un ejercicio muy recomendable es todos los días dar gracias por tres cosas bonitas, agradables o importantes de tu vida. O bien pensar en qué has logrado ese día. Cuando tienes un hijo, como en mi caso, es fácil encontrar tres (¡y si no tienes hijos también!)  : )

 

9. Mantén la perspectiva.

¡O cámbiala! Recuerda que en esta vida lo único seguro es el cambio, la estabilidad es casi cosa de la imaginación. Abre tu mente a otras opciones y no le des más importancia a la situación de la que tiene. Recuerda, de aquí a 6 meses, ¿te parecerá tan importante? ¿Y de aquí a dos años? Mantén la perspectiva.

 

No pretendo que estas sugerencias sean una panacea que todo lo cura, el hecho es que lo vas a pasar mal, es normal. Acepta esos sentimientos y pon a prueba alguna de mis recomendaciones para que ese mal rato pase cuanto antes. ¿Cuál te llama más la atención? ¿Hay alguna a la que te resistas? Quizá sea esa la que más te conviene llevar a la práctica… ¿Qué me dices?

Déjame tu comentario más abajo.

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Todos hemos oído alguna vez lo de “think big”, piensa a lo grande.  «Ya que te pones piensa a lo grande», «dispara a la luna y así aunque falles llegaras a las estrellas», etc.

Y es cierto, motivador y responsable de grandes hazañas, pero.

Tiene que haber un pero, si no este artículo no existiría. Mi propia experiencia me dice que esa actitud no siempre es útil, al igual que muchas otras de las que hablaré en otra ocasión.

(más…)

 

Me escribe una lectora comentándome que su principal obstáculo es la falta de seguridad ante nuevos emprendimientos. De hecho, no es la primera que me comenta algo así.

¿Cuántas veces le has dado vueltas a algo en tu cabeza y al final no te has atrevido a dar el primer paso?

Tienes en mente una idea, algo que te hace mucha ilusión, que te apetece mucho pero siempre le encuentras un pero, ¿verdad?

Ya sea empezar tu propio negocio, cambiar de profesión o cambiar algo de tu vida que no te satisface, parece que nunca te atreves a dar ese primer paso.

(más…)


¿Tienes que tomar una decisión profesional que te tiene estancada? Supón que hubiera un puesto vacante en otra empresa y dudaras porque también estás bien en la tuya. O que estuvieras sopesando dos puestos interesantes y no tuvieras claro cuál es el más adecuado para ti.

O que te estuvieses planteando pedir un ascenso o un puesto en otro departamento de tu lugar de trabajo pero no lo tuvieras claro. Si estás (o podrías estar en un futuro) en cualquiera de estas situaciones, ¿cómo elegir la opción más adecuada para ti? ¿Con cuál estarías más satisfecha?

>> Escucha el podcast de este artículo aquí –>Cómo tomar la decisión profesional más adecuada

 

Por supuesto parto de la base de que tienes un objetivo profesional claro. Que te has molestado en pensar y decidir qué tipo de trayectoria profesional quieres seguir y ahora tienes dudas entre distintas opciones que son igualmente atractivas e interesantes para ti. Si todavía no te has planteado tu objetivo profesional ese es el primer paso, para que no vayas dando tumbos de un trabajo a otro sin ton ni son. Pero eso es tema para otro artículo, ahora supongamos que ese paso ya lo has dado.

 

A mi me gusta especialmente ayudar a mis clientes a tomar este tipo de decisiones porque, aunque tener opciones es algo bueno, ¡nadie quita que puedas tener mucha presión a la hora de decidir! Yo suelo sugerir una serie de pasos para aclarar un poco sus ideas y que pueden tomar la decisión con más tranquilidad. Por eso me gustó un artículo que leí hace tiempo en www.mindtools.com (excelente web con muchos recursos, por cierto) donde explicaban tres pasos a seguir en esta situación, con los que estoy totalmente de acuerdo:

 

  1. Análisis racional
  2. Análisis de tus prioridades
  3. Análisis emocional

 

Por un lado hay que tener en cuenta una serie de factores y cómo la opción en cuestión se ajusta a dichos factores. Pero no sólo son importantes los factores sino la prioridad que tú le des a cada factor. Para ti puede ser especialmente importante el tipo de trabajo o la situación y para otra persona el sueldo o la responsabilidad que implique. Además de estos factores racionales, también hay que tener en cuenta la parte emocional, qué te dice tu intuición.

 

Para el análisis racional tienes que tener cuenta factores como el sueldo, objetivos a lograr, qué se espera de tu puesto, si habrá gente a tu cargo, habilidades requeridas, posibilidades de promoción, viajes, la cultura de empresa y si encajarías, los recursos que tienen, etc.

 

Una vez tengas esto claro es el momento de analizar tus prioridades personales. Cómo estos factores encajan con lo que tú quieres. Todos somos distintos y lo que para unos puede ser fabuloso a lo mejor tú no lo quieres ver ni en pintura (en mi caso, por ejemplo, tener que llevar traje ; ) Por tanto empieza a tener en cuenta si tu lugar de trabajo te gustaría. Si podrías desarrollar todo tu potencial, si te aporta la estabilidad/variedad/desafío que buscas. Si estás deseando liderar un equipo o prefieres no hacerlo, si te sientes mejor trabajando en equipo o a tu aire, si es imprescindible que haya una gran parte creativa, perspectivas de futuro, tiempo de traslado, vacaciones. Todas las cosas que para ti son fundamentales para sentirte satisfecha en el trabajo. Y no olvides analizar la parte económica. Como te comenté hace un par de semanas puede tener más influencia en tus decisiones de lo que crees…

 

En resumen, haz una lista de los criterios que para ti son importantes, ordénalos por orden de prioridad y empieza a puntuar cada opción para cada uno de los criterios. Una vez tengas claros los pros y contras de cada opción (tómate todo el tiempo que necesites) entra en juego la tercera parte, la emocional. ¿Cómo te sientes cuando piensas en cada una de las opciones? ¿Cuál concuerda más con tus objetivos y tu ideal de vida? Si no te sientes bien, averigua la causa, quizá haya algo que no has tenido en cuenta. Si te sientes satisfecha racional y emocionalmente con tu decisión entonces adelante.

 

Hay muchas formas de tomar decisiones, pero hay ciertas circunstancias en las que la presión es tal que necesitas tener la máxima información posible para sentir que has tomado una buena decisión. En ese caso esta opción de los 3 pasos: análisis racional, análisis de tus prioridades y análisis emocional puede ser la que más te ayude.

 

¿Cómo tomas decisiones importantes tú? Compártelo más abajo.

 

Hoy tengo el placer de entrevistar a Raquel Gómez, directora del área de recursos humanos de  FSC Inserta, empresa de la Fundación ONCE, especializada en la inserción laboral de las personas con discapacidad.

 

>>Buenos días Raquel, gracias por tu tiempo. Cuéntanos qué papel desempeñas en tu empresa y lo que conlleva, y si siempre has tenido claro a qué querías dedicarte.

(más…)

Seguro que cuando te planteas tu estrategia profesional (que espero que te plantees, y no vayas simplemente de trabajo en trabajo sin saber lo que quieres), tienes en cuenta cosas como la satisfacción personal, tu familia, el sueldo, el lugar, compañeros de trabajo, posibilidades de promoción, etc.

 

Puede que hasta hayas respondido a la pregunta (típica de coach : ) ¿que harías si el dinero no fuera un obstáculo para ti? Pero, ¿te has preguntado alguna vez cómo influyen tus ideas y creencias sobre el bienestar económico en tu trayectoria profesional?

La respuesta tiene más importancia de lo que crees, ya que podrías limitar tu potencial profesional si no tienes claras tus prioridades y necesidades financieras; o si no eres sincera sobre el dinero que necesitas para sentirte lo suficientemente segura como para ir tras tu carrera ideal.

¿Te lo has planteado alguna vez?

(más…)

desbordada

¿Te sientes desbordada? ¿Saturada de obligaciones y compromisos, sin tiempo y a punto de estallar?

Si te sientes exactamente así y no sabes cómo evitarlo, o peor, piensas que hoy en día es lo normal y hay que aguantarse, es muy importante que conozcas las cuatro razones por las que estás así y las seis soluciones que te ofrezco.

>> Escucha este artículo aquí –>¿Desbordada?

Lo primero que tienes que saber es que no tienes por qué seguir así, que puedes cambiar las cosas y, para ello, el primer paso es averiguar qué es lo que te ha llevado a esa situación.

En general, se debe a una o varias de estas cuatro razones:

  1. No sabes decir no ni poner límites ni a personas ni a proyectos.
  2. Subestimas el tiempo (y energía) que te va a llevar un proyecto o compromiso.
  3. Estás haciendo demasiadas cosas diferentes a la vez.
  4. Te exiges demasiado, quieres hacerlo todo tú.

¿Te suenan? ¿Cual es la más problemática para ti?

Eso es lo primero que tienes que saber, cuál es la causa de que estés agobiada y a punto de estallar.

Puede ser que tengas un poquito de cada una pero, ¿hay alguna que te afecte especialmente?

A mi por ejemplo el estar involucrada o tener que preocuparme de muchas cosas distintas a la vez me supone bastante estrés, y lo tengo muy en cuenta a la hora de aceptar nuevas propuestas, por ejemplo.

El segundo punto importante es que te des cuenta de que todo esto ha sido y es elección tuya.

Tú eliges cuales son tus prioridades, lo que haces o no haces, a quién le dices que sí y a quien le dices que no.

No pienses que es algo que te ha pasado, tú misma te has llevado a este estado.

Esto te lo digo con sinceridad porque es importante que lo tengas en cuenta. ¿Lo bueno?

Que si tú te has metido en este berenjenal, también podrás salir de él.

Estas son algunas cosas que puedes hacer:

  •  Aprende a decir no y a poner límites. Ya he escrito varias veces sobre la importancia de decir no, fundamental para tener una vida más relajada y sentirte satisfecha con lo que haces. Yo tengo la suerte de saber decir que no con facilidad (demasiada a veces), pero sé que para muchos es muy difícil. Aquí puedes encontrar otro artículo con algunas técnicas, pero te daré también un ejemplo práctico. A una de mis clientas le recomendé que empezara a decir no en situaciones sin importancia, para ir acostumbrándose. Por ejemplo, cuando sus compañeros le proponían ir a un restaurante que a ella no le gustaba nada. Le recomendé que en lugar de ceder dejara claras sus preferencias diciendo algo como “prefiero este otro, ese no me gusta mucho” y que viera qué pasaba… ¿Qué crees que pasó? Absolutamente nada, no solo evitó comer en un restaurante que odiaba, sino que se sintió tan bien consigo misma y tan  motivada y segura que se animó a hacerlo en cosas más importantes (de hecho, le dijo que no a su jefe, así que mira si funciona o no).
  • Planifica las cosas con más tiempo. Siempre considera más tiempo del que crees que necesitarás, así no llegarás agobiada. Esto se aplica tanto a objetivos que te plantees como a fechas límite para proyectos o trabajos, o a citas que tengas programadas. Añade más tiempo del que crees que te va a llevar y notarás una gran diferencia en tus niveles de estrés.
  • Determina el número de actividades o proyectos distintos que puedes hacer sin agobiarte. Todos tenemos un límite, analiza lo que haces y piensa si sigues siendo productiva y eficaz cuando estás involucrada en diez proyectos, o en cinco o en dos. Todos somos diferentes, tú puedes preferir trabajar solamente en una cosa y cuando acabes empezar otra, o llevar dos o tres a la vez. Lo que funcione para ti, pero que funcione.
  • Delega. Dejemoslo claro de una vez, no puedes ni tienes por qué hacerlo tú todo. Es hora de definir qué es lo importante para ti y qué es lo que realmente sólo tú puedes hacer, y lo demás delégalo.
  • Establece prioridades. Es hora también de determinar qué es lo verdaderamente importante para ti, para que saques tiempo para eso. No hay tiempo para todo, al menos no para todo a la vez, así que tienes que conocer muy bien tus prioridades. ¿A qué personas quieres de verdad dedicarles tu tiempo? ¿Qué proyectos son los que tienes que acabar primero? ¿Qué puedes posponer? Y no me digas que no puedes posponer nada, porque si sigues así lo unico que harás será empeorar la situación. Así que vuelve a pensar, si no te quedara más remedio, ¿qué podrías posponer? Ahora, acepta que no te queda más remedio si de verdad quieres cambiar ese estado de estar al límite.
  • Agrupa tareas similares. Programa tu agenda de forma que si tienes que hacer llamadas sean todas el mismo día, o si tienes que salir para algo que sea todo a la vez. Así estarás más centrada, ya que hacer cosas muy diferente puede hacer que pierdas energía y te desconcentres con facilidad.

Salir de ese estado de agobio y saturación depende única y exclusivamente de ti.

Recuerda que es tu vida y tú decides a qué y a quién quieres dedicarle tu tiempo. Entiendo que no es fácil, hay personas que toman acción rápido y otras que necesitan ayuda para ver las cosas con más claridad.

Ya sabes que, si ese es tu caso, estaré encantada de hablar contigo en privado para ayudarte.

Déjame tu comentario más abajo, me encantará leerlo.

Una de las cosas que siempre me ha interesado y de las que poca gente habla es cómo saber cuándo aceptar una oportunidad, cómo identificar una buena oportunidad.

A veces te empiezan a llegar propuestas interesantes pero tienes poco tiempo o simplemente quieres estar segura antes de comprometerte, no sea que pierdas tiempo, esfuerzo e incluso dinero en algo que al final no merezca la pena o por lo que no sacas ni satisfacción personal.

¿Cómo saber qué oportunidad es realmente buena (al menos para ti)?

Y no sólo eso sino, si decides no aceptar, ¿cómo diferenciar entre el miedo a aceptar (que no es más que autosabotaje) y la intuición o sensación de que no es para ti, que realmente no quieres hacerlo?

(más…)


Hace poco leí en el blog de la revista Forbes un artículo sobre las 10 razones por las que grandes compañías pierden a sus empleados más valiosos y con más talento.

Aunque se referían específicamente a altos cargos y directivos, considero que es perfectamente aplicable a cualquier tipo de trabajador.

Por mucho prestigio y sueldo que un determinado puesto implique, se han de dar unas condiciones para que se logre la satisfacción laboral, tengas el talento que tengas.

 

Estas son 5 de las razones más frecuentes que provocan el abandono laboral:

(más…)

>>Escucha el podcast de este artículo aquí –>Como contrarrestar un mal ambiente de trabajo

 

Seguro que te ha pasado alguna vez, trabajar en un sitio donde no estás a gusto aunque te encante lo que haces. Quizá tus compañeros, tu jefe o el lugar en sí son agobiantes, negativos y te sientes mal cada vez que vas a trabajar. Hasta el punto de que ya no sabes qué hacer para salir de esa situación.

 

Tranquila, no estás sola.

 

Esta situación genera mucho estrés y ansiedad, y te afecta no sólo profesionalmente sino también en otras áreas de tu vida. Lo ideal es cambiar cuanto antes, salir corriendo de ese tipo de ambiente. Pero sé que hay veces que prefieres aguantar a perder tu trabajo porque simplemente no te lo puedes permitir (pero por favor, sal de ahí en cuanto puedas, no tienes por qué pasar al menos ocho horas al día así!). Si ese es tu caso y realmente no puedes dejar el trabajo, entonces por lo menos intenta hacerlo más soportable. Estas son algunas cosas que puedes hacer:

 

    1. Aléjate de la gente negativa que siempre está quejándose o criticando, estarás más tranquila. Por supuesto hay veces que no podrás, pero haz todo lo posible porque estas personas son los típicos vampiros emocionales que te dejan exhausta.

 

    1. Crea un sitio de trabajo personalizado y relajante (con fotos, flores, etc). Así te sentirás a gusto al menos en ese espacio. Puedes también escuchar música o aislarte un poco con los auriculares.

 

    1. Haz bien tu trabajo. Ya lo he dicho otras veces cuando trabajas a fondo y haces las cosas lo mejor que puedes te sientes muuy bien.

 

    1. Mantente ocupada. Si haces bien tu trabajo lo harás, porque si a la insatisfacción le unes la apatía, el aburrimiento y la desgana, no llegarás muy lejos.

 

    1. Piensa si hay algo que tú puedas hacer para mejorar la situación. No sea que te estés quejando y en el fondo tú puedas hacer algo al respecto. Quizá si te esforzaras por conocer un poco a tus compañeros el ambiente sería más distendido y agradable, por ejemplo.

 

    1. No te quejes todo el rato. No solo no solucionarás nada sino que empeorará tu humor y tu percepción de la situación. No quiero decir que no puedas tener un día malo, sino que no lo conviertas en algo permanente.

 

    1. Ten un grupo de amigos fuera del trabajo con los que puedas relajarte y disfrutar. Si, además, tienes alguna afición, mejor que mejor. Eso te dará energía para afrontar la situación en el trabajo.

 

    1. Recuerda las ventajas del trabajo. ¿Por qué lo aceptaste?, ¿qué es lo que quieres de ese puesto? ¿Es el sueldo, la experiencia, vocación? ¿Cuál es el objetivo? Que eso te de fuerzas para seguir.

 

    1. Pon límites. ¡Importantísimo! No dejes que se aprovechen de ti, o que te interrumpan cada medio minuto o lo que sea que te pase a ti. Recuerda la importancia de decir no.

 

  1. Soluciona o afronta los conflictos según se vayan presentando. Primero evita todos los que puedas (especialmente si alguno de tus compañeros o compañeras es un conflicto viviente), y si te ves involucrado en alguno trata de solucionarlo lo antes posible para que no se generen rencores y las consecuencias sean peores.

 

Obviamente no es fácil y no envidio tu situación, pero si no quieres o puedes dejar tu trabajo y quieres cambios tienes que poner de tu parte. Agobiarte, quejarte y seguir sin hacer nada no va a solucionar o mejorar la situación. Así que si no tiene solución por lo menos hazla lo más aguantable o aceptable posible. ¿Qué opinas?

 

Comparte este artículo si te ha parecido interesante.

Foto de Kriss Szkurlatowski.

 

>>Escucha el podcast aquí –>Cómo ser un buen jefe sin tiranizar a nadie
 

Muchas de mis lectoras y alguna de mis clientes me han preguntado cómo pueden ser buenas jefas o supervisoras sin parecer un ogro. Es un pregunta interesante, primero por esa idea que tenemos de que si eres jefe tienes que ser un tirano, algo que por supuesto te genera mucha incomodad y que quieres evitar a toda costa; con lo cual tiendes hacia el otro extremo, ser blanda e intentar ser amiga de tus empleados, con no muy buenos resultados.

 

En mi trayectoria profesional he tenido varios supervisores, cada uno con sus características y algunos muy buenos. Esto es lo que los hacía buenos jefes según mi experiencia:

 

No confundían la autoridad con el autoritarismo. Eran firmes, exigentes, te decían lo que hacer y para cuando, pero sin órdenes ni descalificaciones de ningún tipo. Al contrario, amablemente y con una sonrisa en la boca. Eso no quita que no tuvieran sus malos días, como todos, o que no se enfadaran de vez en cuando; pero SIEMPRE con respeto y sin faltar.

 

Eran muy motivadores, siempre animándote, creyendo en ti, dándote ese voto de confianza, ese “tú puedes” que te hace llegar muy lejos. Recuerdo claramente la primera vez que tuve que cargar un gel de agarosa (perdonad la jerga científica) con muestras importantes, estaba temblando de tal manera que pensaba que destrozaría el gel entero y no quería estropearle el experimento a la persona que me supervisaba. Cualquiera habría dicho «Trae ya lo hago yo», pero él me dijo “¿Por qué lo vas a estropear? Lo vas a hacer muy bien, no te preocupes” y me dejó continuar (por si os pica la curiosidad lo hice bien; no muuy bien, pero no estropee nada ; ) Eso me dio tal confianza que le perdí el miedo a todo tipo de geles (incluídos los de poliacrilamida) y además, las veces que he tenido que enseñar a un estudiante novato cómo hacerlo he procurado seguir su ejemplo.

 

Querían lo mejor para mi. El que yo considero que ha sido el mejor supervisor científico me dijo “lo que yo quiero es que llegues donde yo estoy o más lejos, y te voy a ayudar en todo lo que pueda”. Imagínate el apoyo que sientes, no hay competencia absurda, no hay aquí mando yo y tu no vas a llegar tan alto en tu vida porque eres un inútil miserable.

 

Sabían escuchar. No se obcecaban con su forma de ver las cosas ni se cerraban a aprender. Escuchaban con atención ideas y sugerencias y hacían las críticas constructivas que hicieran falta o te aplaudían la iniciativa.

 

Me daban libertad. Personalmente no hay nada que me agobie más que tener a alguien encima continuamente, por eso apreciaba muchísimo que me dieran libertad y me dejaran un poco a mi aire. El poder hacer las cosas cuándo y cómo quisiera siempre y cuando lo hiciera. Por supuesto eso tiene sus desventajas, estás tan involucrada en tu proyecto que trabajas fines de semana y todo lo que haga falta.

 

Si estás en una situación con gente a tu cargo, quizá mi experiencia te pueda servir para saber cómo tratar a tu equipo. Pero una cosa está clara, no es fácil y te van a criticar siempre. Si ya te critican sin tener gente a tu cargo, imagínate cuando asciendes. Es ley de vida y hay que aceptarlo. En mi opinión, lo que importa es que al final del día o de tu carrera sientas que lo has hecho lo mejor que has podido, que has sido íntegra, respetuosa, amable y que les ha ayudado en todo lo que has podido. Luego entra en juego el tema de las distintas personalidades, las relaciones entre ellos y la manera de motivarlos para que hagan un buen trabajo. Cada persona es un mundo y tiene distintos motivantes (dinero, estatus, responsabilidad), pero eso ya es harina de otro costal…

 

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>> Puedes escuchar el podcast de este artículo pinchando en el enlace–>Cómo influir en tu jefe en 10 pasos
 

¿Te exige demasiado tu jefe/a? ¿Estás saturada, estresada y crees que no te queda más remedio que aguantarte? Te equivocas, hay algo que puedes hacer para mejorar la situación. Hace poco leí un artículo muy interesante de Larina Kase sobre cómo influenciar a figuras de autoridad («Assertively Lead Up and Influence Authority Figures»). Si tus jefes o supervisores te exigen demasiado, estás saturada o saturado de trabajo y obligaciones y no sabes cómo hacerle ver a tu jefe que necesitas un cambio, Larina recomienda estos diez pasos:


1. Deja claras las prioridades. 
Por ejemplo “Entiendo que el proyecto A es prioritario y tiene que estar hecho para el viernes; para asegurarme de que es así no podré trabajar en el proyecto B esta semana. Si todavía necesita a alguien para ese proyecto la próxima semana, estaré encantada de encargarme.”

 

2. Sé directa y no des demasiadas explicaciones. Cuando das demasiadas explicaciones disminuye tu credibilidad y parece que estás a la defensiva o poniendo excusas.

 

3. Menciona tus resultados previos. Por ejemplo “Los dos estamos satisfechos con mis resultados hasta la fecha y sabes que no soy ningún vago. Si le pongo pegas a esto es porque no quiero aceptar proyectos que no pueda finalizar con éxito.»

 

4. Pídele ayuda. Te puede sonar extraño pero como dice el refrán “si no puedes vencerlo, únete a él». Por ejemplo, puedes decir: “Me preocupa que con todo lo que se espera de mi últimamente la calidad de mis resultados disminuya, ¿cómo sugieres que solucionemos esto?” El plural es fundamental, «solucionemos», así tu jefe te ayudará a encontrar una solución satisfactoria para ambos y será parte de la ayuda.


5. Mantén la calma y plantéale la situación utilizando evidencias.
Si vas a discutir una determinada situación lleva pruebas de lo que quieres demostrar y, sobre todo, mantén la calma. No quieres que tu jefe piense que eres incapaz de manejar el estrés o que eres demasiado emocional; es fundamental que mantengas la calma.

 

6. Sé consciente de tu lenguaje corporal. Mira a tu jefe a los ojos, aunque te resulte intimidante, ponte recta y mantén una expresión seria mientras le comentas la situación. Eso facilitará que te tome en serio.

 

7. Hazte  responsable de la situación y de tu petición. No culpes de la situación a tu jefe diciendo cosas como “me das demasiado trabajo” porque lo pondrías a la defensiva. Mejor toma tú total responsabilidad de la situación diciendo por ejemplo «tengo mucho trabajo».

 

8. Muestra empatía con la situación de tu jefe. La empatía es la habilidad más importante para poder influir a otras personas. Tu jefe te entenderá mejor si tú le entiendes mejor a él.

 

9. No rompas los límites que ya has marcado. Por ejemplo, si le has dicho a tu jefe “hoy me tomaré 45 minutos para comer y solo cogeré llamadas urgentes” y te llama en medio de la comida, no respondas. Si es realmente urgente volverá a llamar, y si no ya te enterarás cuando vuelvas a tu lugar de trabajo.

 

10. Beneficia a tu jefe. Haz todo lo que puedas para hacerle la vida más fácil a tu jefe. EN la mayoría de los casos te lo agradecerá y hará lo mismo por ti.

 

Llevar a cabo estas técnicas y actitudes te llevará tiempo y práctica hasta que veas resultados, según Larina la clave está en ser consistente y en proyectar empatía, confianza y seguridad en ti misma. ¿Estás haciendo ya algo de esto?

 

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Foto de llucia2012


 

tu carrera

 

¿Estás boicoteando tu carrera profesional subconscientemente?

Ya he hablado otras veces de los distintos tipos de autosabotaje y de cómo, en general, son una consecuencia de tus miedos: al éxito, al fracaso, a las críticas, a no estar a la altura, etc.

 

Pero hoy quiero hablarte de otra razón por la que puedes estar boicoteando tu trayectoria profesional: la INSATISFACCIÓN.

(más…)

Hoy os traigo a Rosa Quintana, qué decir de esta mujer: presentadora, actriz, formadora, locutora y además presidenta de la asociación ASIMPEA (Asociación Inter-Municipal de Mujeres Profesionales Empresarias y Autónomas). Conoce más en http://www.rosaquintana.com y http://www.asimpea.org

 

>>Hola Rosa, gracias por tu tiempo, tengo que decirte que me tienes impresionada con la gran variedad de actividades en las que estás involucrada. Lo primero que te voy a preguntar (porque estoy segura de que la mayoría de mis lectoras se preguntará lo mismo) es ¿cómo logras hacer tantas cosas?

Te aseguro que no hago nada que no pueda hacer cualquier otra mujer de nuestro tiempo. El secreto está en llevar una buena agenda, gestionarla escrupulosamente, priorizar unos temas sobre otros y, sobre todo, poner una gran dosis de pasión en cualquier tarea. ¡Y dormir poco, claro!

 

>>¿Qué es lo más te gusta de tu trabajo y cómo has llegado hasta donde estás ahora?

Lo que más me gusta es la variedad. Tengo la suerte de ganarme la vida con una profesión sumamente cambiante; cada trabajo es diferente al anterior. Eso me permite estar en constante evolución, conocer gente distinta y apasionante cada día (esto enriquece mucho) y evita la rutina que, muchas veces, acaba con las vocaciones más profundas.

Con respecto a cómo he llegado hasta aquí, te diré que pocas cosas son fruto de la casualidad. He trabajado y trabajo mucho, incansablemente. Considero que todo lo que hacemos en la vida debe ser una carrera de fondo. No doy  lugar al abatimiento, al cansancio moral (el físico sí que ataca a veces). No tiro la toalla jamás e intento tomar cada tarea como un reto. Otra cosa que intento llevar a cabo siempre es aplicar “las 3 B” a todo lo que hago: belleza, bondad y beneficio. Esto quiere decir: Belleza, hacer las cosas lo más bonitas (lo mejor) que puedas; Bondad, que nuestras tareas generen un bien para alguien; y Beneficio, que el retorno de lo invertido (esfuerzo, ilusión, retribución económica) sea el mayor posible.

 

>>¿Qué consejo te gustaría haber recibido cuando empezaste?¿Cuál es la mayor lección que has aprendido de tu experiencia?

El mejor consejo me lo dieron hace más de diez años; lo hizo Curro Castillo, gran profesional de los medios con quien tuve mi primera experiencia televisiva, en Antena 3. Se trataba de un trabajo muy bien remunerado y él me dijo: “A pesar de lo que ahora puedas tener, no te creas hoy mejor de lo que eras ayer y no asumas gastos que no asumirías si no tuvieras este trabajo”. Aún hoy lo pongo en práctica cada día. Es el mejor consejo profesional que me han dado nunca. La mayor lección aprendida ha sido llegar a la conclusión de que con una preparación previa exhaustiva y honesta, puedes realizar cualquier cosa que te propongas.

 

>>Como mujer profesional, ¿qué obstáculos has tenido que superar para alcanzar tus metas?

No creo haber encontrado obstáculos por el hecho específico de ser mujer. Los obstáculos que he tenido que sortear han sido los propios de mi generación (menos trabajo a repartir, sueldos precarios en alguna ocasión, prácticas no remuneradas, excesiva competitividad…).

 

>>¿Cómo surgió la idea de fundar ASIMPEA?

¡La idea no fue mía! Ya me hubiera gustado… Fue de un grupo de mujeres valientes y pioneras que, hace seis años, decidieron dar un paso adelante y trabajar teniendo como lema aquello de “la unión hace la fuerza”. Empresarias exitosas en sus sectores, que lucharon mucho y que gestaron lo que hoy sigue creciendo y evolucionando: una asociación de mujeres empresarias que crecen día a día, que comparten experiencias y que se apoyan las unas a las otras creando red. Yo me incorporé como usuaria hace unos años. Hace algo más de dos, me ofrecieron llevar el departamento de comunicación. Y en octubre de 2010 fui elegida Presidenta, al frente de una Junta Directiva impecable formada por una piña de mujeres solidarias, entregadas, inteligentes y proactivas: mis compañeras, a quienes cada día admiro más por su extraordinaria claridad de ideas y capacidad de trabajo voluntario.

 

>>¿Qué consejo le darías a las mujeres que tienen varios proyectos en mente pero no se atreven o no encuentran el tiempo?

Lo primero y más importante: que no se desanimen bajo ningún concepto y que cada contratiempo sea un escalón más para seguir subiendo. Por supuesto, que se vinculen a una asociación empresarial. Sólo así podrán tener acceso a información importantísima, a relaciones con las distintas Instituciones y Administraciones. Asimismo, podrán crear de forma inmediata una gran red de contactos que harán que sus probabilidades de venta aumenten. ¡Y todo lo esto lo harán disfrutando en el camino!

 

Rosa, muchas gracias por tu tiempo y enhorabuena por tu trayectoria profesional y la pasión que le pones. Has compartido consejos valiosísimos que espero motiven a todas mis lectoras. Yo me quedo con algo que todas las mujeres con éxito repiten incansablemente, que las cosas no llegan por casualidad, que hay que trabajar mucho y perseverar y no tirar la toalla, como bien dices y que los contratiempos no son más que escalones para seguir subiendo.

Y ya sabéis, la agenda al día, a cada cosa su prioridad y a trabajar duro y con ganas.

 

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Hace tiempo leí un artículo de la que por entonces era mi coach, Karyn Greenstreet (excelente por cierto), que me dió mucho que pensar y que, en cierta forma, fue un revulsivo para mi.

Hablaba de la importancia de deshacerte de tus vacas sagradas.

(más…)

 

Siempre se habla de técnicas para combatir el estrés, para evitar estar agobiada y saturada y ser más productiva; pero no se habla tanto del caso opuesto, cuando no tienes suficiente estrés.

>>Escucha el podcast de este artículo–> Cómo lidiar con la falta de estrés.

 

El estrés es algo que en su justa medida es beneficioso, te da energía, te mantiene motivada y entusiasta. Por supuesto, en exceso, el estrés puede afectar a distintas áreas de tu vida e incluso ser perjudicial para la salud. Pero también tiene consecuencias el caso opuesto, la falta de estrés; que puede generar frustración, desánimo, desmotivación, aburrimiento, apatía, falta de energía…

 

Son los casos en los que no tienes suficiente volumen de trabajo y te aburres, o cuando el trabajo es muy repetitivo y lo podrías hacer hasta con los ojos cerrados. Cuando no hay desafíos en tu vida y el tiempo se te hace eterno. En muchos casos es algo temporal, pero el problema surge cuando la situación se alarga; es entonces es cuando aparecen la apatía, la falta de motivación y la desgana. ¿Qué puedes hacer en estos casos? (y antes de seguir recordarte que si tienes síntomas de depresión o problemas serios de autoestima a quien tienes que dirigirte es a un terapeuta profesional no a un coach). Apunta:

 

  • Determina la fuente de tu insatisfacción. ¿Es el trabajo, tu vida en general, algunas personas con las que tratas…? Piensa también qué es lo que te falta: diversión, salir de la rutina, más cantidad de trabajo, creatividad, poner en uso tus talentos, más desafíos… Si no sabes cuál es el problema no podrás solucionarlo.

 

  • Encuentra actividades que te llenen de energía. Durante un tiempo observa que actividades o personas te hace sentir bien y te llenan de energía y motivación. Proponte dedicarles más tiempo.

 

  • No sobrecargues un área de tu vida con responsabilidad. Es fácil caer en la trampa de que tu trabajo (o cualquier otro área de tu vida) tiene que llenarte completamente y suplir todas tus necesidades y ambiciones. Aunque sería ideal, no es realista esperar eso. Si hay algo que tu trabajo no cubre, búscalo en otras áreas de tu vida. Quizá una afición pueda aportarte esa dosis de riesgo o diversión que necesitas. La cuestión es que tus necesidades, ambiciones y valores queden cubiertos entre todas las áreas de tu vida.

 

  • Huye de lo cómodo. Como ya he mencionado antes, este tipo de situación puede generar una apatía que te haga difícil tomar acción para cambiar las cosas y así entras en un círculo vicioso. Plantéate cada cierto tiempo si tienes lo que necesitas para sentirte activa y con energía o si, por el contrario, estás aburrida o estancada.  Piensa formas de salir de esa situación. ¿Qué podrías hacer para recuperar la energía? A veces no es que el problema sea difícil sino que no te has parado a hacerte las preguntas adecuadas. ¿Qué puedes cambiar para mejorar tu situación?

 

  • Cambia. Si tu situación no te llena, si sientes que estás desperdiciando los días, ¡cambia algo! Párate a pensar qué necesitas para cambiar esa situación y prueba distintas cosas. No esperes milagros, si sigues haciendo lo mismo las cosas no van a cambiar. No tienes que empezar con un gran cambio, empieza con pequeñas cosas si es necesario; pero acostúmbrate al cambio, a cuestionarte siempre si lo que haces te llena o no y a probar cosas nuevas. Nadie dice que sea fácil, pero si quieres un cambio tienes que hacer el esfuerzo.

 

Aunque hay muchas cosas que están fuera de nuestro control, sí que somos responsables de mucho más de lo que admitimos y esta es una de esas cosas. Si tu trabajo o cualquier otro área de tu vida no te llena y te sientes falta de desafíos, ¡cambia algo! Seguir así depende de ti. Como le decía a una cliente el otro día, el tiempo va a pasar hagas lo que hagas y está en tu mano estar donde quieres de aquí a un tiempo o seguir exactamente como ahora. ¿Dónde vas a estar tú?

 

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Imagen: Bored!!! de Samael Kreutz/Flickr

 

Hoy tengo el placer de entrevistar a Marisa Alonso Nuñez. Ella es investigadora en el Instituto Paterson de Investigación de Cáncer (Manchester), divulgadora científica, coordinadora del Secretariat de Eurodoc y colaboradora habitual de varios blogs (entre ellos el blog Agora de la fundación L’oreal para mujeres en ciencia). ¿Interesante, verdad? La podéis encontrar en Twitter (@lualnu10) y en su blog Caja de Ciencia, entre otros sitios.

 

>> Hola Marisa, gracias por tu tiempo. Cuéntanos un poco si siempre has tenido claro a qué querías dedicarte, y ¡cómo encuentras tiempo para hacer tantas cosas!

Bueno, la idea de lo que he querido hacer ha ido cambiando a lo largo de los años. Afinándose. Cuando era pequeña decidí que quería estudiar farmacia (me gustaba mucho porque en mi familia hay una farmacia muy antigua). Cuando estaba estudiando farmacia decidí que quería hacer investigación en microbiología y genética… y así. Y sobre lo de encontrar tiempo para todo…Jejejeje… desde pequeña me acostumbré a hacer muchas cosas (estudiaba en el conservatorio y tocaba en una banda durante el instituto) y ya no pude dejar de hacerlas. Yo creo que si algo te gusta siempre se saca tiempo para ello.

 

>>¿Qué es lo  más te gusta de tu trabajo? Si pudieras cambiar una cosa, ¿qué sería?

Me encanta el hecho de que no sabes que vas a encontrarte en el laboratorio cada día. Los descubrimientos llegan repente y cada día es diferente. Lo que cambiaría sería la gran presión que hay por publicar. La frase de “publicar o morir” es muy cierta en investigación.

 

>>Como mujer profesional científica, ¿has tenido que superar algún obstáculo para llegar dónde estas?

Hasta el momento no he tenido que superar ningún obstáculo que otra persona no hubiera tenido que superar. Lo más difícil para mí ha sido irme tan lejos de mi familia.

 

>>¿Cómo has conseguido estar involucrada en tantas actividades diferentes?

Esta es una buena pregunta. Si te digo la verdad no lo sé. Supongo que va con mi personalidad. Soy un culo inquieto y siempre termino metiéndome en “líos”. En principio  las oportunidades de involucrarme en todas las cosas que hago han aparecido a lo largo de mi vida porque en cierta manera he salido a buscarlas. En concreto, algunas oportunidades han surgido porque las pedí y me las dieron, y otras principalmente por la red de contactos que he creado a lo largo de estos años. Pero tengo que decir que las redes sociales han tenido un gran papel en esto últimamente, y principalmente twitter. Se que puede sonar raro pero twitter me ha cambiado la vida y le recomiendo a todas las científicas que se introduzcan en esta red social y le saquen todo el partido posible. Vale la pena. Además, nunca sabes quien te va a leer.

 

>> Estás también involucrada en el proyecto europeo GenSET (Gender in Sciencewww.genderinscience.com) que trata sobre la pobre representación de las mujeres en la ciencia. De hecho, eres una de las mayores expertas de Eurodoc en este tema. ¿Qué crees que hace falta para asegurar un mayor papel de las mujeres en la ciencia?

Pues sinceramente no estoy totalmente convencida de que las diferentes alternativas funcionen. No es buena ni la discriminación negativa ni la positiva. Por ejemplo, la introducción de un sistema de cuotas parece que ha funcionado en algunos países e instituciones, pero es forzar la situación y hacer que las mujeres lleguen a formar parte de los comités y puestos de trabajo de una forma «forzada».

También es cierto que hoy en día la situación de las mujeres en ciencia está cambiando. Poco a poco, pero está cambiando. Cada vez hay más mujeres en la fases iniciales de la carrera investigadora, y aunque es cierto que muchas de ellas dejan dicha carrera principalmente por razones de conciliación de la vida laboral y familiar, el tanto por ciento de estas no difiere del de los hombres. Creo sinceramente que las políticas que fomentan la conciliación de la vida laboral con la familiar son muy importantes para que tanto las mujeres como los hombre que realmente quieran y deban dedicarse a la investigación puedan hacerlo de una manera adecuada sin tenere que verse forzados a dejarla.

 

>>¿Qué consejo le darías a las mujeres que quieren hacer lo que tú? ¿Cuál es el mejor consejo que te han dado, o la lección más valiosa que has aprendido como mujer profesional en el mundo científico?

Les diría que luchen por lo que creen que es justo y que hagan en la vida lo que les guste, lo que les haga felices. Y la lección más valiosa que he aprendido es que el mundo científico es muy sacrificado y hay que tener las prioridades de tu vida muy claras, aunque estas prioridades cambian a lo largo de la vida. Así que un segundo consejo que daría sería el que es muy importante saber lo que quieres y cuáles son tus prioridades.

 

Gracias Marisa por compartir conmigo y con mis lectoras tus experiencias. Como bien dices es sumamente importante tener las prioridades muy claras en cada momento de tu carrera y, ya sabéis, animaos a pedir, estableced contactos y ¡utilizad las redes sociales!

 

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¿Tienes que tratar a diario con alguna persona difícil? 
Ya sea tu jefe, un compañero de trabajo, algún conocido o incluso un familiar, todos hemos tenido que enfrentarnos alguna vez a personas que, con su comportamiento, nos hacen sentir frustradas, irritadas o abrumadas.

 

En la mayoría de los casos no sabemos cómo tratar con ellos y hacemos lo que quieren, o simplemente les rehuimos, pensando que es la mejor forma de actuar. Las personas conflictivas cuentan con esa respuesta. Saben que con su actitud te desconciertan y te impiden actuar con eficacia, y eso es lo que hay que cambiar: tu respuesta a su actitud. Nada mejor para lograrlo que aprender de las personas que sí saben cómo lidiar con este tipo de personalidades complicadas.

 

Hace poco leí el libro  «Cómo tratar con personas difíciles» de R. Bramson, donde comentan que, ya estemos hablando de personas hostiles, protestonas, demasiado complacientes, indecisas, pesimistas o sabelotodos, hay una serie de pautas que podemos utilizar para mejorar nuestro trato y eliminar la ansiedad que supone tratar con este tipo de personas. Lo importante es no cumplir con la respuesta que esperan de nosotros. Aunque hay distintos métodos para cada tipo de persona difícil (puedes encontrar mucha información más detallada en el libro), hay una serie de pasos en común que constituyen la base para salir airoso de un encuentro con una de estas personas (de hecho, estos cinco pasos se pueden aplicar a muchas más situaciones):

 

1. Analiza la situación (y tu actitud). ¿Es de verdad una persona problemática o es algo temporal debido a una situación particular? Todos nos comportamos de forma problemática en determinadas circunstancias, y eso no quiere decir que seamos personas difíciles. Si lo tomas así te estás complicando la vida tú misma. De hecho, las personas más difíciles de tratar son las que ven siempre a los demás como difíciles. Una persona conflictiva se comporta de forma difícil continuamente. Si no es así, puede que estés buscando una excusa a tus propios problemas, y en vez de solucionarlos le echas la culpa a los demás. Así que considera si esa persona se ha comportado así en al menos tres situaciones similares, si tu reacción es desproporcionada (quizá estás irritada con esa persona por otra causa o tienes algún prejuicio…), o si se podría solucionar con una simple conversación franca. En todos estos casos no estarías tratando con una persona difícil.

 

2. No intentes cambiar a la persona. Es muy frecuente querer que las personas cambien y que no se comporten como lo hacen, o que lo hagan como nosotros queremos,  pero con eso no vas a arreglar nada. Culpar a otra persona y desear que cambie te hace perder el tiempo y sentirte frustrada porque, ¿sabes qué? No va a cambiar. Así que intenta asumir que esperar que una persona cambie mágicamente no va a suceder.

 

3. Distánciate de la conducta problemática. Con esto no quiero decir que huyas, sino que dejes a un lado (por difícil que parezca) la irritación, frustración y ganas de cambiar a esa persona y observes la situación fríamente, desde fuera; e incluso que te pongas en su lugar. Esa es la única manera en la que podrás entender las causas de su conducta y las pautas de su comportamiento, y así podrás decidir cómo actuar o responder. De otra forma serás incapaz de planear una estrategia y estarás respondiendo como esa persona espera.

 

4. Diseña un plan para arreglártelas. Una vez que has comprendido la conducta de la persona problemática es hora de idear una estrategia para salir airosa de la situación. Lo más importante es saber que en tu actitud reside la solución, que eres tú la que tiene que modificar cómo interaccionas. Lo más común es ponerse a la defensiva e incluso contraatacar, pero eso no da buenos resultados. En vez de tomarte a mal su actitud busca alternativas que te permitan salirte con las tuya. Por supuesto, la respuesta dependerá del tipo de persona problemática con la que estés. Por ejemplo con una persona hostil, avasalladora y ofensiva funciona mantenerte en tus trece (que no te vea como débil), darle tiempo a calmarse, conseguir que se siente y evitar los choques frontales. Por otro lado, con una persona que le encuentra fallos a todo y protesta por todo y todos sin hacer nada al respecto sería útil, entre otras cosas, escucharle y no mostrarse de acuerdo ni disculparse. Puedes encontrar toda la información sobre los distintos tipos de personas difíciles en el libro que te mencioné antes.

 

5. Ponlo en práctica. Por supuesto tienes que elegir el momento oportuno, decidir cuándo tienes el tiempo y energía necesarios (porque los vas a necesitar) y tener en cuenta que la persona no esté pasando por una situación estresante. Puedes practicar antes en tu casa. Después, comprueba la eficacia de tu estrategia y haz modificaciones si es necesario.

 

Aun así algunas veces  no hay manera de interaccionar con esa persona con normalidad. En ese caso, no hay más remedio que distanciarte lo máximo posible, aunque eso implique cambiar de puesto de trabajo. Por supuesto eso conllevará muchas molestias y estrés pero es tu elección. A veces es peor soportar a la persona en cuestión. Por eso es conveniente saber como tratar con estas personas para no tener que recurrir a medidas desesperadas. Para más información te vuelvo a remitir al libro  «Cómo tratar con personas difíciles» de R. Bramson.

 

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«Find a job you like and you add five days to every week.»  H. Jackson Brown, Jr.

«Encuentra un trabajo que te guste y le añadirás cinco días a la semana.»  H. Jackson Brown, Jr.

 

 

Hay veces en que te sientes «atrapada» (o atrapado) en un trabajo que no te llena ni te gusta y debido a tus circunstancias, miedos y necesidades prefieres aguantar que decidirte a dejarlo.

Y ¿cómo vas a  encontrarte satisfecha en un caso así, verdad?

 

Yo siempre soy partidaria de cambiar  lo que no te gusta, pero si no te decides y eliges seguir aguantando, hay ciertas cosas que puedes hacer para que tu situación sea más llevadera y te sientas satisfecha.

(más…)

>>Puedes escuchar este artículo en formato podcast pinchando 4 verdades sobre la conciliación laboral y familiar.

 

Aunque se ha escrito mucho sobre la conciliación laboral y familiar y no es nada original retomar el tema, la verdad es que muchas lectoras me han pedido ayuda sobre eso y, además, poco hay ya de original con la sobrecarga de información que tenemos, ¿verdad?

Así que hoy os cuento qué podéis hacer para conciliar vuestra vida laboral y la familiar y personal.

Esto es lo que yo he ido aprendiendo con mi experiencia (¡y eso que me queda un largo camino por recorrer!):

 

No hay una definición universal de equilibrio laboral-personal.

Mucha gente opina que no existe el equilibrio entre trabajo y vida personal, pero yo discrepo, sí que existe pero es diferente para cada persona.

Por eso habrá consejos que a ti no te solucionarán nada y a otra persona sí.

Lo que está claro es que no hay una formula, solución o receta universal x+y= feliz equilibrio.

Cada persona tiene unas circunstancias, prioridades y necesidades distintas y en eso te tienes que basar, en las tuyas. Es algo que menciono en casi todos mis artículos, y es que es fundamental, tienes que conocer tus valores, prioridades y necesidades en este preciso momento (ya sabemos que irán variando con el tiempo, pero lo que te preocupa es el presente) para poder determinar la mejor manera de conciliar trabajo y vida personal para ti y tu familia.

Y no te agobies si te parece que tu vecina es feliz y tú no, lo que a otra persona le hace feliz no tiene por qué hacerte feliz a ti.

 

Si no sabes lo que quieres, difícilmente lo conseguirás (y si lo consigues no lo sabrás).

¿Cómo quieres conseguir un equilibrio si no sabes lo que es para ti?

Así que responde, cuando hablas de conciliar tu vida personal y laboral, ¿a qué te refieres exactamente? ¿Qué sería para ti un equilibrio sano? ¿Qué combinación te haría sentir satisfecha?

A lo mejor no es tan difícil como tú crees pero no te habías parado a pensarlo hasta ahora.

 

Sé realista y empieza con lo que tienes.

Analiza tus horarios y disponibilidad y piensa cómo podrías aprovechar el tiempo que tienes. Recuerda que importa más la calidad que la cantidad. No por tener toda la tarde libre vas a conciliar mejor tu vida que si sólo tienes un par de horas.

Parece ilógico pero por experiencia te digo que cuando no tienes claro lo que quieres y no te organizas bien, pierdes el tiempo en vez de aprovecharlo en cosas que te harían sentirte bien.

De hecho cuanto más ocupada estás, más cosas haces, ¿o no te has dado cuenta?

Así que en vez de pensar que sólo tienes dos horas libres y que no te va a dar tiempo a hacer nada, ¡aprovechalas!

No son necesarios largos periodos de tiempo para sentirte bien, un cuarto de hora leyendo en el sofá es suficiente para relajarte, una clase de yoga de media hora, un paseo de 20 minutos con tu pareja, media hora de atención ininterrumpida a tu hijo. Si tienes poco tiempo, empieza con ese poco tiempo que es mejor que nada.

¿Qué me dices de aprovechar el tiempo en el coche para escuchar tu música favorita o una teleclase, o de pasar el rato de la comida charlando con tus compañeras, comiendo al aire libre, leyendo un libro o simplemente no haciendo nada, lo que más te relaje?

Aprovecha cada momento.

 

Haz cambios.

Es obvio, pero no lo haces, y así por mucho que te quejes no vas a lograr nada.

¿Que quieres más tiempo para ti o para tu familia o para las dos cosas? Pues pon manos a la obra, organiza bien el día, delega lo menos importante, crea sistemas para facilitar tu vida (menús para las comidas, todos los recados el mismo día, etc), pon límites a tu trabajo y di no a personas y proyectos, acepta que el día no tiene suficientes horas para hacer todo lo que quieres y elige las actividades y personas que quieres que formen parte de él.

Fácil no es, pero tú verás si merece la pena seguir así.

 

Al final es una cuestión de elecciones, hay muchas cosas que se pueden posponer sin causar un drama, lo que tienes que hacer es atreverte a marcar límites, a decir hasta aquí he llegado y mañana más.

En resumen, esto te recomiendo: define qué es equilibrio para ti, aprovecha el tiempo libre que tengas (por poco que sea) para hacer cosas que te den energía y contribuyan al equilibrio, ponte manos a la obra y deja espacio para lo que realmente te importa.

 

 

Hace poco leí el libro “Power genes” de Maggie Craddock en el que explica lo que ella llama “power personas” o cuatro tipos de actitud o comportamiento que determinan cómo reaccionamos ante determinadas situaciones y cómo interaccionamos con otras personas.

Sigue leyendo para ver cuál es la tuya…

(más…)

miedo al éxito

 

¿Te has planteado alguna vez por qué no consigues tener éxito en lo que te propones?

Tanto si hablamos de éxito profesional (que es lo que la mayoría asocia con la palabra «éxito»), como si nos referimos a otros ámbitos, a veces te parece un imposible, ¿verdad?

(más…)

 

>>Hoy entrevisto a Barbara Langer, que no sólo es asistente virtual sino que dirige su propia compañía de asistentes, es coach, consultora y mamá. ¿Qué más se puede pedir? www.asistencia-virtual.com

 

Barbara ha tenido la amabilidad de enviarme un audio con sus respuestas, ¡que son muy interesantes! Te dejo aquí el audio y debajo podrás ver las preguntas que le hice.

 

Para escuchar la primera parte, pincha aquí.

Para escuchar la segunda parte, pincha aquí

Para escuchar la tercera parte, pincha aquí.

 

>>Hola  Barbara,  gracias por dedicarnos parte de tu tiempo. Cuéntanos cómo surgió la idea de tu web y si siempre has tenido claro a qué querías dedicarte.

 

>>Como mujer profesional, ¿qué obstáculos has tenido que superar para alcanzar tus metas?

 

>>¿Qué es lo  más te gusta de tu trabajo y lo que menos?

 

>>¿Qué hace una asistente virtual? ¿Qué recomendaciones nos das para contratar a una que se ajuste a nuestras necesidades?

 

>>¿Qué consejo le darías a las mujeres que quieren hacer lo que tú? ¿Qué consejo te gustaría haber recibido cuando empezaste?

 

Muchas gracias Barbara por tu tiempo, me quedo con dos cosas especialmente:

 

  •  Que te vas a encontrar resistencia y opresión por parte de los que te rodean, pero que es no sólo normal sino temporal (importante saberlo).
  • Que tienes que conectarte con tu pasión y con gente que te inspire, con referentes. Como siempre digo, no es necesario reinventar la rueda sino aprender de los que están donde tú quieres estar.

 

¡Que sigas cosechando éxitos!
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mujer sentada en una esquina con la cabeza apoyada en las rodillas

 

¿Te sientes estancada profesionalmente? Puede que lleves mucho tiempo en el mismo puesto de trabajo y con las mismas responsabilidades y sientas que no avanzas profesionalmente.

O puede que ya no te satisfaga tu situación y no sepas cómo salir de ella.

Si en tu carrera profesional no tienes clara la trayectoria o no ves posibilidades de ascenso, no sólo no estarás aprovechando al máximo tus habilidades sino que, probablemente, te sentirás frustrada y aburrida.

Si sientes que no avanzas profesionalmente y no sabes por qué ni cómo salir de esa situación, aquí tienes algunas recomendaciones:

 

(más…)

qué hacer cuando sabes que hacer

 

Hay muchas veces en las que estás estancada, bloqueada y confusa. No es que no sepas tomar decisiones o cómo hacer las cosas, ni es cuestión de miedos, sino que simplemente no sabes qué hacer.

 

Puede que ya hayas cumplido las metas y objetivos que te habías propuesto, o bien te has acomodado a una situación y te das cuenta de que ya no te motiva y no sabes qué camino seguir a continuación.

 

También puede ser que tengas que tomar una decisión profesional importante, que marque tu trayectoria a partir de ahora y estés totalmente bloqueada. (más…)

Puedes escuchar este artículo en formato podcast pinchando aquí–> 7 Claves Para Comunicarte Con Eficacia.

 

Comunicarte con claridad, eficacia y asertividad es una virtud importante y clave en algunos ámbitos; especialmente si tienes personas a tu cargo de las que dependen la productividad de tu empresa, laboratorio, etc.

Una comunicación poco asertiva y confusa puede generar malentendidos y problemas, por lo que es importante conocer las siete claves que te ayudarán a comunicarte con mayor eficacia.

Tu mensaje tiene que ser:

1. Claro. Es importante que el mensaje que quieres comunicar sea claro para que tu audiencia lo entienda bien, y para eso tienes que tenerlo claro tú misma. Porque si tú no estás segura, ellos tampoco lo estarán. Así que antes de hablar o escribir decide qué es exactamente lo que quieres comunicar, cuantos menos puntos mejor.

2. Conciso. Di lo que tengas que decir de la forma más sencilla y corta, no te vayas por las ramas. Elimina frases o palabras innecesarias, ¿para que utilizar dos párrafos si lo puedes decir en tres frases? Procura, además, que sea fácil de entender. Especialmente si es algo importante, que la gente no tenga que descifrar lo que quieres o leer entre líneas.

3. Concreto. Sé específico y da todos los detalles necesarios, ni más ni menos. Que les quede claro qué tienen que hacer, cuándo, cómo y con quién.

4. Correcto. Procura adecuar tu estilo de comunicación a tu oyente, fíjate en los términos técnicos, comprueba la ortografía y ¡pronuncia bien los nombres!

5. Coherente. Que lo que digas tenga su lógica, que todos los puntos que quieres transmitir estén conectados, se sigan de forma natural y sean relevantes para el mensaje.

6. Educado. Ser asertiva no significa ser agresiva, es importante que te comuniques con educación y teniendo siempre en cuenta a la otra persona, especialmente en situaciones delicadas.

7. Creativo. No es imprescindible, pero la creatividad es una forma de mantener a tu audiencia interesada y de que se queden con los puntos importantes.

 

¿Y tú cómo te comunicas? ¿Qué punto necesitas mejorar? Cuéntamelo en los comentarios.

Hoy entrevisto a Ariadna de Udaeta, consultora y socia de PROCEO´S, empresa especializada en la gestión de PYMES.  www.proceos.com

 

>>Hola  Ariadna, explícanos un poco qué haces y si siempre has tenido claro a qué dedicarte.

Hola Aida, gracias por la entrevista. Lo que siempre he tenido muy claro es que no quería tener jefes, ya desde muy joven quería ser mi propia jefa. Mi vida profesional empezó en el sector dental pero no me satisfacía y decidí dar un giro ya que siempre me ha apasionado el análisis.

En la actualidad, además de codirigir la consultoría, soy la responsable del  departamento de implantaciones de Normas ISO y adecuación de LOPD. Gestiono a los técnicos y también asesoro a los clientes.

 

>>¿Qué es lo  más te gusta de tu trabajo y cómo has llegado hasta dónde estás ahora?

Lo que más me gusta de mi trabajo es que aprendo cada día, soy muy curiosa y me gusta entender todos los aspectos que se ponen por delante. Me encanta mi trabajo ya que gracias a él conozco empresas de toda índole y aprendo cómo funcionan.

He llegado a este punto atreviéndome a innovar en consultoría aplicando las “nuevas tecnologías”, que me fascinan, y sobretodo he conseguido estar rodeada de colaboradores más preparados que yo, he tenido suerte de tenerlos a mi lado.

 

>>Como mujer profesional, ¿qué obstáculos has tenido que superar para alcanzar tus metas?

He encontrado algunos obstáculos, me acuerdo que a los 26 fui a pedir mi primer préstamo para montar un negocio y en el banco me dijeron ¡que volviera con mi padre! …

También me he encontrado en situaciones en los que si no iba vestida de “ejecutiva”, se referían a mí como la “chica” de la consultoría o si hemos ido a una reunión con mi socio se dirigían más a él que a mí.

Todavía hay camino que recorrer en esta cuestión, y es empezando por nosotras.

 

>>Ariadna, ¿cambiarías algo de tu trayectoria profesional?

Casi nada, creo que todo lo que he estudiado y he hecho me ha servido, intento sacar partido de las situaciones pasadas y las aplico en el presente.

 

>>¿Qué consejo le darías a las mujeres que quieren hacer lo que tú? ¿Y a las que quieren crear su propio negocio?

Por mi propia experiencia les diría que se lancen, que se rodeen de personas que las apoyen y que como bien tú recomiendas que se crean a ellas mismas. Que cuando se encuentren con obstáculos que no decaigan. Y para mí es muy importante que si sale mal el intento, hay que levantarse y volver a intentarlo que seguro que habrán aprendido cómo no se hace.

 

Muchas gracias Ariadna por tu tiempo, está claro que llevas en la sangre el ser emprendedora y estoy totalmente de acuerdo con tus consejos: apoyo y perseverancia. ¡Te deseo mucha suerte!

 

Te pasas un mínimo de ocho horas al día y cinco días a la semana trabajando.

Eso es una gran parte de tu vida, ¿la estás aprovechando bien? ¿Qué más haces aparte de trabajar?

Si tu respuesta es “pues no mucho” en este artículo te doy algunas sugerencias para empieces a sacar buen provecho de tu situación actual y a pasártelo bien al mismo tiempo.
(más…)

 

¿Te pasas el día corriendo de un lado a otro, ocupada con mil y una cosas y sintiendo que no has hecho nada productivo, que tendrías que haber acabado más cosas, que el día no tiene suficientes horas?

Si este es tu caso y quieres gestionar mejor tu tiempo y ser más productiva, en este artículo te explico cómo conseguirlo.

Tienes que tener en cuenta dos cosas: ser más eficiente y ser más efectiva.

 

(más…)

dinero

 

Muchas de vosotras me habéis escrito comentándome que queréis empezar un negocio nuevo o hacer un cambio importante en vuestra vida pero el dinero es un obstáculo, teneis problemas de dinero.

 

Aunque hay negocios que no requieren una inversión inicial grande sí que hay que tener en cuenta tu situación financiera porque empezar un negocio preocupada por el dinero no es lo más adecuado. Así que te dejo cuatro sugerencias para ayudarte si esta es tu situación:

(más…)

ES HORA DE RENUNCIAR

 

Independientemente de quién seas y a qué te dediques habrá momentos en tu vida en los que sientas que algo no va bien, que lo que haces no te lleva a ningún lado…

Y te preguntas si estás perdiendo el tiempo y deberías abandonar.

¿Te ha pasado alguna vez?

(más…)

decision importante

 

¿Es la toma de decisiones un obstáculo para ti?

Puede que para algunas personas no suponga ningún problema, pero para muchas otras es causa de estrés e inseguridad, llegando a tener un gran impacto personal y profesionalmente.

¿Es este tu caso? Pues sigue leyendo. (más…)

¿Sabías que hablar en público es el miedo más frecuente entre las personas? Superando incluso al miedo a la muerte.
En efecto, hablar en publico puede generar mucha ansiedad y nerviosismo hasta el punto de desmayos y es uno de los obstáculos más frecuentes entre las mujeres profesionales (y muchos otros colectivos).
Aunque hay muchísima información sobre el tema por todos lados, yo quiero compartir contigo las técnicas que yo empleo para superar con éxito este miedo:

(más…)

 

Si te estás planteando cambiar de trabajo, empezar desde cero, o  hacer algo totalmente diferente a lo que haces ahora, probablemente estés atravesando un periodo de estrés, dudas, inseguridad y también ilusión.

 

Esta mezcla de sentimientos es completamente normal porque abandonar lo conocido para adentrarte en algo nuevo no es fácil. En la mayoría de los casos requiere tiempo, energía y atención (sobre todo si estas intentando descubrir qué es lo que realmente quieres).

Pero empezar algo nuevo es también muy emocionante y gratificante, así que antes de dejar que las dudas y el miedo te detengan, quiero que tengas en cuenta estas siete recomendaciones que a mi personalmente me han ayudado a seguir adelante y a correr riesgos a pesar del miedo:

 

1. No eres demasiado joven, mayor

(O cualquier otra excusa que te estés poniendo).

Ese tipo de pensamientos son una excusa para disimular el miedo de no estar a la altura, de fracasar, de cambiar… Lo mejor que puedes hacer es averiguar qué te da miedo y cómo puedes hacer que te asuste menos.

 

2. Tu carrera es parte de tu vida, no toda tu vida.

Puedes, y de hecho debes, desarrollar tu carrera profesional en torno a tu vida y no al revés.

Desarrolla tu carrera profesional en torno a tu vida y no al revés. Clic para tuitear

 

Identifica cómo quieres vivir, qué te hace feliz, para que seas capaz de tomar mejores decisiones acerca de tus elecciones profesionales.

 

3. Tus elecciones y preferencias profesionales cambiaran con el tiempo.

Y también en función de las experiencias que vayas teniendo. Así que a la hora de tomar decisiones ten siempre en cuenta tu situación actual, las prioridades que tienes AHORA.

Lo que querías a los 20 o cuando eras una estudiante soltera puede no coincidir con lo que te interesa a los 30, 40 o si tienes familia, por ejemplo.

 

4. Es importante conocer lo que se te da bien, tus aptitudes.

Pero lo es mucho más decidir cuáles de esas habilidades quieres emplear en tu día a día. No tienes que hacer algo sólo porque se te de bien, puedes elegir lo que de verdad quieres hacer.

 

5. Es muy importante conocer lo que te motiva…

Porque eso te hará mantenerte productiva y animada.

Tómate tu tiempo para pensar en qué cosas te hacen ponerte en marcha y sentirte llena de energía. Puede que lo que te motive sea ayudar a los demás, o que se reconozcan tus logros. Otros ejemplos son: ser considerada una experta, trabajar por tu cuenta, tener una buena relación con tus compañeros o tu jefe, etc.

Determina los tuyos y te será más fácil reconocer qué ambientes de trabajo se ajustan mejor a tus preferencias.

Por ejemplo, si lo que te motiva es tener una buena relación con tus compañeros de trabajo, un ambiente muy competitivo probablemente no sea una buena elección, por muy bueno que sea el sueldo.

Sin embargo, si lo que te motiva es un vida con lujos, entonces el sueldo sería un determinante importante.

 

6. No dejes de aprender.

Hoy en día es muy importante mantener tus conocimientos y habilidades al día.

Si en este momento estás considerando un puesto en concreto procura hablar con alguien que lo desempeñe para pedirle consejo y saber cómo se preparó dicha persona para el trabajo. Así sabrás qué es lo que tienes que aprender o mejorar y estarás mejor preparada cuando llegue la oportunidad.

 

7. Ten siempre presente tu objetivo profesional y piensa estratégicamente sobre cada trabajo que aceptes.

Acepta sólo aquellos que te acerquen de algún modo a tu puesto o profesión ideal. Eso incluye trabajos que aunque no parezcan tener relación con tu objetivo final, te ayuden a desarrollar o aprender habilidades que después puedas transferir.

No aceptes un trabajo porque sí, sin ninguna razón aparente, a no ser que financieramente lo necesites.

 

Estas son algunas de las recomendaciones que comparto con mis clientes para ayudarlas a cambiar de profesión o a sentirse más satisfechas con su puesto actual, y que también yo he tenido en cuenta.

Espero que te sean útiles y te den fuerzas para animarte a dar ese gran paso.

¿Has hecho ya el test para profesionales estancadas?

Hazlo pinchando AQUÍ y descubre por qué estás estancada y qué paso te recomiendo a continuación.

Haz el TEST.

mujer gritando¿Te asusta la idea de cambiar de trabajo durante la crisis?

La mayoría de la gente te dirá que estás loca, que esperes a tiempos mejores. Sí,  puede que encontrar un trabajo ahora mismo sea más difícil que antes.

Sin embargo, si dejas que eso te detenga y no haces nada, entonces seguro que no vas a encontrarlo.

 

Por otro lado, como la mayoría de la gente piensa que es imposible ni siquiera lo intentan, así que tendrás mas oportunidades.

 

Yo personalmente conozco a varias personas que tuvieron que buscar trabajo durante la crisis y, a pesar del miedo y de los comentarios negativos de la gente, lo consiguieron. Entre otras cosas ignorando a todos los pesimistas.

Así que no dejes que nadie te diga lo que puedes o no puedes conseguir.

No dejes que sus creencias sean las tuyas y diseña un plan que te ayude a conseguir un trabajo nuevo.

Estas son algunas cosas que te ayudaran:

 

 

1. Sé realista y paciente. Mucha gente quiere resultados aquí y ahora. Cambiar de trabajo requiere tiempo, así que prepárate mentalmente para ello.

 

2. Define lo que quieres. Este paso es muy importante. Si quieres encontrar un trabajo que te satisfaga a largo plazo, tienes que tener muy claro qué es lo que quieres.

¿Qué tipo de puesto? ¿Dónde? ¿Qué técnicas o habilidades quieres usar en tu trabajo? ¿Cómo son tus compañero/as?

Cuanto más específica seas, y más información tengas sobre tus preferencias, mejores serán tus posibilidades de encontrar algo con lo que estés satisfecha.

Una vez lo tengas claro, escribe un párrafo corto que resuma lo que estás buscando.

Así cuando alguien te pregunte tendrás la respuesta preparada.

¿Ves la diferencia entre “Estoy buscando un puesto de directora de marketing en una empresa recién formada que me permita desarrollar mis habilidades directivas y de…” y “No sé, ¿algo de marketing”?

 

3. Asegúrate de que es lo que realmente quieres. Siempre hay gente que “sabe” lo que es mejor para ti, y que intentará convencerte para que sigas un determinado camino.

O quizá creas te interesa un  trabajo porque todo el mundo piensa que es un gran puesto.

También puedes pensar que te encantaría un determinado trabajo, para luego darte cuenta de que no es lo que tú querías cuando ya lo has conseguido.

Así que antes de hacer nada, busca toda la información que puedas sobre el trabajo que te interesa.

Habla con tus conocidos y amigos para que te presenten a alguien que trabaje allí y que te pueda explicar un poco en qué consiste el trabajo.

Recuerda que no vas a pedirles trabajo, sino a preguntarles qué es lo que hacen, para estar segura de que te gustaría.

Averigua si necesitas formación adicional o desarrollar alguna habilidad o en particular (y si es así, empieza ya), qué actividades llevan a cabo durante un día de trabajo normal.

Pregunta todo lo que necesites para hacerte una idea de cómo es trabajar allí y de si te gustaría. Asegúrate de hablar con gente informada, que sepa de que está hablando. Y sobre todo, no dejes que nadie te diga lo que es mejor para ti, porque nadie te conoce mejor que tú misma.

Tómate tu tiempo para pensar qué es lo que realmente quieres.

 

4. Diseña una estrategia, un plan. Mucha gente se dedica a mandar su curriculum sin ton ni son.

Si tienes claro qué tipo de trabajo quieres, no pierdas tiempo y energía mandando tu curriculum al azar.

Selecciona los lugares que se ajustan a tus intereses, no te ciñas a un sólo método de búsqueda, prueba distintas opciones: agencias de trabajo temporal, páginas de búsqueda de empleo, pregunta a tus conocidos, redes sociales (LinkedIn es especialmente útil) pero no de forma aleatoria sino centrándote en las cosas que den resultado.

Averigua cuál es la mejor manera de conseguir el trabajo, qué método utiliza la empresa que te interesa para contratar gente.

 

5. Procura sobresalir de algún modo. Define qué capacidades tienes y qué puedes aportar a la empresa. Hazles saber por qué contratarte sería beneficioso para ellos.

No te centres en ti, sino en ellos, lo que ellos quieren, así que averigua todo lo que puedas sobre tu nuevo empleo.

 

6. Cuida tu mentalidad. Independientemente de la situación económica actual, cambiar de trabajo es siempre estresante, da miedo y te puede llevar un tiempo.

Es importante que durante el proceso te cuides y tengas apoyo. Estas son algunas sugerencias:

  • Dedica tiempo a hacer algo que te anime y te haga sentir bien. Ese entusiasmo se notará en todos los aspectos y áreas de tu vida. Si tuvieras que contratar a alguien, ¿a quién elegirías: a un candidato que parece estresado, cansado y casi desesperado por el trabajo, o a la persona que está sonriente, relajada y con energía?
  • Evita el contacto con gente negativa.  Siempre hay gente  que parece disfrutar recordándote qué mal están las cosas, y qué loca estás por por hacer algo diferente y cuánto te vas a arrepentir. En este momento lo que necesitas es justo lo contrario, así que minimiza el contacto con todos los negativos y rodéate de gente que te anime y apoye. Ya sea tu pareja, amigos, un grupo de gente que esté también en la misma situación, un coach. Tener a alguien que te apoye en los peores momentos y te ayude a tomar decisiones es muy importante para conseguir lo que te propones.

 

En resumen, cambiar de trabajo durante la crisis puede ser más difícil que antes, pero no es imposible, así que no te desanimes porque cuanto antes empieces, antes encontrarás el trabajo que buscas.

Y tú qué piensas, ¿hay alguna técnica que te haya funcionado especialmente bien? Déjame tu comentario abajo.

estas a la altura

 

¿Qué se te pasa por la cabeza cuando vas a empezar un trabajo nuevo o vas a una entrevista de trabajo?

Todos tenemos distintos tipos de miedos, inseguridades y pensamientos negativos que se manifiestan, especialmente, cuando vamos a intentar algo nuevo.

Uno de los más frecuentes es si eres lo suficientemente buena para el puesto o proyecto, si estás a la altura de lo que se te pide.

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