Resultados de la Categoria: Que la inseguridad y los miedos no te paren

 

>> Escucha este artículo aquí –> ¿Te sientes culpable por ser ambiciosa?

 

¿Te sientes culpable por querer más de tu profesión o negocio? ¿Piensas que, en cierta forma, estarías «abandonando» a tu familia?

 

Uno de los obstáculos o problemas frecuentes entre las mujeres trabajadoras y emprendedoras es, muchas veces, el sentimiento de culpabilidad por no poder llegar a todo; especialmente cuando tienes un puesto de responsabilidad o un negocio que requiere que estés muy involucrada. La semana pasada en la clase gratuita que María Tolmo ofreció a mis lectoras, una de las oyentes me preguntaba cómo hacer para no sentirse culpable por ser ambiciosa, por querer más de su trabajo, cuando eso podía conllevar, por ejemplo, pasar menos tiempo con los suyos.

 

Como explico en mi libro «Cómo superar el Síndrome del Impostor. Estrategias para eliminar la inseguridad y conseguir el éxito profesional» las mujeres tenemos una necesidad innata de cuidar de los demás, de sentirnos apreciadas y de gustarle a todo el mundo. Eso tiene su lado bueno pero también una parte negativa, cuando te centras más en los demás que en ti misma, algo muuuy frecuente, seguro que te sientes identificada. No serías la primera en poner siempre por delante a los demás y acabar tu agotada y sin energías para nada, o siendo incapaz de decir que no a los demás exactamente por la misma razón.

 

Por eso, si eres una persona ambiciosa con altas expectativas profesionales o si tienes un negocio y quieres dar un paso más, puede que te sientas culpables por no poder llegar a todo o, como decía la oyente del seminario, por sentir que abandonas a tu familia. Eso puede hacer que renuncies a tu carrera profesional y te sientas resentida o insatisfecha, o que decidas seguir adelante y también te sientas insatisfecha debido a la culpabilidad. Entonces, ¿qué puedes hacer para salir más o menos airosa de esta situación?

 

1. Ten muy claras tus prioridades y sé sincera contigo misma.

Yo creo que el tema de las prioridades es el que más menciono en mis artículos porque es fundamental y es algo con lo que trabajo con mis clientes nada más empezar. De hecho, recuerdo que una de mis clientes después de haberme comentado directa e indirectamente que su mayor prioridad en ese momento era su carrera, cuando hizo el ejercicio de prioridades marcó como primera su familia. Ahí me di cuenta de que lo que sentía era culpabilidad por considerar prioritario su trabajo, así que le dije lo mismo que te digo a ti si estás en esa situación. El hecho de que en un momento determinado tu carrera sea tu prioridad no significa que no te importen tus hijos (pincha aquí para tuitear esto). Tus hijos son y serán siempre lo más importante para ti, pero en este momento tu prioridad es avanzar en tu carrera y está bien, estás en tu derecho. Así que no lo olvides tienes todo el derecho del mundo a volcarte en tu carrera o negocio y eso no significa que no te importen tus hijos o tu pareja o quién sea que tengas en mente.

 

2. Establece qué es imprescindible para ti.

Esto es algo que comenté con otra clienta que estaba embarazada y no sabía cómo iba a compaginar su trabajo con su bebé y con prestarle la debida atención a su pareja. Una de las cosas que le sugerí fue hacer una lista de las actividades o momentos que no quería perderse cuando naciera su hijo y de lo que era importante para ella. Entre ellas pasar tiempo a solas con su marido, llegar a casa a tiempo para bañar al niño, etc. Tener muy claro qué actividades son importantes para ti (porque suponen una gran satisfacción, te hacen sentir realizada y mejoran tu calidad de vida), te ayudará a distinguir qué mantener y a qué dedicarle tu tiempo cuando cambie tu situación profesional o cuando estés menos disponible.

Por ejemplo, cuando nació  mi hijo yo ya tenía claro que para mi felicidad y la de mi marido era fundamental viajar y salir a comer fuera de vez en cuando, juntos o con amigos, y no quería que eso cambiara. Así que me aseguré de mantenerlo. Está claro que sí cambia la frecuencia o la forma en que viajas pero nunca he dejado de viajar o comer fuera (de hecho con un año y medio mi hijo ya había estado en Nueva York, Cuba, Vancouver, Whistler, Salamanca, Barcelona, Menorca y en un crucero por Alaska y tan contento, además.)

 

¿Qué es importante para ti respecto a tu vida actual, tu pareja y tu familia? Tenlo claro y así podrás hacerlo prioritario respecto a otras tareas o actividades aunque durante un tiempo te vuelques especialmente en tu carrera o negocio.

 

3. Busca ejemplos motivadores.

Esto a mi me ayudó mucho, el tener ejemplos de mujeres que tienen lo que tu quieres o que se comportan como a ti te gustaría. En este caso mujeres profesionales con hijos que hayan llegado lejos en su carrera. Recuerdo que cuando estaba embarazada tenía miedo que de mi vida cambiara por completo y ya sólo quisiera quedarme en casa a cuidar a mi hijo y dejara de viajar o de salir (porque había visto muchos casos, todo hay que decirlo). Cuando me entraba esa angustia sólo tenía que pensar en las amigas con niños pequeños que seguían viajando, haciendo fiestas en su casa y saliendo fuera, para volver a recuperar la ilusión de que era posible. Otro ejemplo que me animó en su momento fue una de mis mentoras, científica, con hijos y  trabajando en el mismo departamento que su marido. Lo que me hacía ver que era posible compaginar esas cosas.

Busca ejemplos que te demuestren que sí se puede y guíate por esas personas.

 

Tenerlo todo es posible, tenerlo todo a la vez complicado, siempre habrá que hacer algún tipo de sacrificio. Yo siempre digo que la principal razón de que me lanzara a tener mi propio negocio fue el deseo de libertad y flexibilidad de horario para poder atender a mi hijo cuando lo necesitara y para cogerme vacaciones cuando quisiera. Para mi está claro y eso hizo que los sacrificios económicos iniciales valieran la pena y que pueda negarme a ciertos compromisos si suponen estar mucho tiempo alejada de mi hijo. Esa es mi elección, ¿cuál es la tuya? ¿Qué quieres conseguir profesionalmente, qué estás dispuesta a sacrificar y qué no? Hasta que no tengas eso claro no podrás sentirte tranquila.

 

Aparte de eso, culpable es probable que te sientas en algún momento, acéptalo, sigue adelante y ten en mente siempre lo que dicen en los aviones: antes de ponerle la máscara de oxígeno a tu acompañante, póntela tu primero o no podrás atenderle bien. No lo olvides.

 

Así que cuéntame, ¿qué es imprescindible para ti y no vas a tocar por muy ocupada que estés? Compártelo más abajo : )

 

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cobrarportutrabajo

 

 

¿Te cuesta cobrar por tu trabajo? ¿Te pones nerviosa cuando llega el momento de decir precios y acabas regalándolo o casi?

 

El tema precios, dinero y cobrar por tu trabajo despierta muchas emociones y no precisamente buenas para mucha gente (puede que incluso sientas algo al ver la foto de la derecha), y es uno de los obstáculos más frecuentes entre emprendedores, sobre todo al principio (y a veces hasta cuando ya tienes años de experiencia).

Es normal, es algo a lo que a lo mejor no estás acostumbrada, que te causa inseguridad o que saca todo tipo de creencias mentales que estaban por ahí escondidas.

Sin embargo es imprescindible que controles o cambies esas creencias limitantes y le pierdas el miedo o no podrás vivir de tu negocio.

Así que sigue leyendo…

(más…)

 

¿Qué hacer cuando has tomado una mala decisión? El otro día me escribió una lectora comentándome que había tomado una serie de decisiones erróneas que le habían afectado mucho y que no sabía que hacer.

Todos nos equivocamos de vez en cuando en muchas cosas pero cuando el error es importante y te afecta mucho, ¿qué puedes hacer?

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yusmayyo

 

Hoy tengo el placer de entrevistar a Yusmairot Castilla, coach motivacional, conferenciante internacional y fundadora de www.creatuvidaexitosa.com. La puedes encontrar también en Facebook .

Tuve el placer de conocer a Yusmairot en persona en el seminario de mi mentora el mes pasado. Aparte de ser encantadora, su charla es una de las que más me ha gustado, con su fuerza y energía fue capaz de motivar a toda la sala en un momento.

 

>>Hola Yusmairot, gracias por tu tiempo, sé que eres una mujer muy solicitada y es un placer poder contar hoy contigo. Una de las cosas que más llama la atención sobre ti es tu optimismo, energía y buen humor. Creo que a muchas de mis lectoras les encantaría saber, ¿cómo consigues desarrollar esa actitud y no dejar que el entorno tan negativo te afecte?

 

Hola Aida, estoy muy agradecida por estar compartiendo hoy contigo. Bueno, te confieso que esta es una pregunta que suelen hacerme constantemente. Y para responderte a ella lo digo con estas palabras “Tú tienes el poder de elegir como quieres sentirte cada día”. Y esto es lo que hago cada día al poner los pies sobre el suelo, declaro como quiero sentirme y como va a ser mi día. Esto no quiere decir que no tengo mis momentos difíciles, por supuesto y muchos! y cuando me siento un poco desmotivada lo que hago es darme permiso en un tiempo de 30 minutos o 1 hora para llorar, desahogarme, gritar, tirar los cojines de mi casa. (Risas) no mentiras, después me quedo sin cojines y ya he comprado muchos (Risas). Una vez hago esto me digo: ¡Bueno Yusmy de mi vida, ya estás lista, ya te desahogaste, ahora a seguir adelante! sonrío y vuelve a salir el ser motivador.

 

Cada momento tiene un aprendizaje, lo importante es ver que puedes aprender de esas situaciones difíciles.

 

Tú tienes derecho a ser feliz y pase lo que pase en tu día a día, puedes reencontrarte contigo y continuar eligiendo ponerle la mejor actitud. Las cosas buenas de tu vida te hacen sentirte feliz, con ellas no necesitas hacer nada, porque por inercia tu le pones tu mejor cara. Pero y que sucede con las situaciones difíciles? ¿Qué pasa cuando las cosas no van como tú quieres? Aquí es cuando digo “Aprende a ver las cosas que te suceden como experiencias que han de pasar para acercarte a donde quieres ir”. Esas situaciones son las que te hacen más fuerte, ver que tan perseverante eres, que tan elevada o baja es tu constancia y que tanto confías en ti.

 

Una estrategia para elevar tu entusiasmo, *Responde siempre con optimismo*. Cada vez que te pregunten como estas responde: ¡Excelente! ¡Cada vez Mejor! ¡Genial! ¡Más feliz que ayer! Aún cuando no te sientas así responde de esta manera, hazlo con entusiasmo, empieza fingiendo y te lo terminarás creyendo. Una vez le envías a tu mente subconsciente el mensaje de que las cosas no están tan mal, te darás cuenta que te sentirás más tranquila. Te lo recomiendo, te doy mi palabra de Mujer a Mujer! Y mira que la palabra de una mujer Vale!

 

 

>> Cuéntanos Yusmairot, ¿has tenido siempre claro a qué querías dedicarte? ¿Qué es lo más te gusta de tu profesión y cómo has llegado hasta dónde estás ahora?

 

Ahora si lo tengo clarísimo como el agua cristalina. Yo me gradué como Contadora Pública en Colombia, trabajé como Auditora y Gerente de Empresa, y mira lo que estoy haciendo ahora, de cierres financieros, termine motivando, inspirando a otros a ser lo que quieren ser, a hacer lo que quieren hacer y tener lo que quieren tener, sin limitaciones y con la fuerza interior para superar cualquier obstáculo que se presente en el camino.

 

Lo que más me gusta de mi profesión actual como Coach de Vida y Motivadora, es ver las caras sonrientes de las personas que me escuchan en un auditorio y verlos decir ¡Puedo y estoy dispuesto a lograrlo!, eso, eso para mí es el regalo más grande que me da la vida y que me dan ellos. Ver a mis clientes y coachees seguros de ellos mismos, alcanzando las metas y viviendo la vida que querían vivir, es una alegría interna que siento por ellos, porque sus logros los celebro como si fueran míos.

 

Para llegar a donde estoy ahora, tuve que quitar muchas piedras de mi camino, superar muchos obstáculos, pero la pasión por lo que hago es lo que me ha permitido llegar a sentirme plena en esta etapa de mi vida. Los obstáculos seguirán llegando, eso claro! Pero, mi pasión seguirá creciendo y mientras esto suceda yo continuaré creciendo y caminando aún más lejos.

 


>>Voy a hacer un poquito de abogado del diablo porque sé que mucha gente piensa esto : ) Eres una mujer muy guapa y muchas personas piensan que eso te abre muchas puertas y te lo hace todo fácil. Es fácil ver a las personas que han triunfado y pensar que por una cosa u otra ellos lo han tenido más fácil, cuando no es así. ¿Qué obstáculos has tenido que superar para alcanzar tus metas?

 

(Risas) Mi vida tener un cuerpo bonito, las mejores piernas o ser guapa no es lo que te lleva lejos. Lo que me ha permitido alcanzar el éxito ha sido mi perseverancia y sobre todo y más importante que nada “la confianza en mí misma”.

 

Cuando viaje a España lo hice porque quería triunfar, pero aquí me encontré con muchas situaciones que me llevaron a caer en un pozo profundo. Mi autoestima se fue al suelo, estaba ilegal, no tenía casi dinero, tenía problemas de salud, un asma que llevaba durante toda mi vida y problemas cardiacos, después de haber sufrido un paro respiratorio y verme en el otro lado.

 

No quería, no me valoraba, me sentía menos que los demás, tenía miedo hablar con otras personas, para mí los españoles eran personas grandes, mientras yo me veía pequeña.

Dicen que a veces necesitamos caer muy hondo para poder reaccionar y levantarse con fuerza. Y eso fue lo que me pasó a mí, tuve que irme al abismo para sacar mis alas y aprender a volar libremente. Si quería triunfar en España tenía dos opciones: O levantarme para hacer lo que había venido hacer “Triunfar” o levantarme para hacer lo que había venido hacer “Triunfar”. No tenía más opciones.

 

 

>>¿Qué consejo te gustaría haber recibido cuando empezaste?¿Cuál es la mayor lección que has aprendido de tu experiencia?

 

Pienso que los consejos que he recibido han sido los apropiados. En cuanto a las lecciones he aprendido tantas, pero, si hay una muy especial que me hace reflexionar cuando asumo retos grandes. Mi primera Coach me dijo una vez “Yusmy, caerse esta permitido, levantarse es obligatorio, no importan cuantas veces te caigas, solo levántate y vuelve a empezar».

 

Pienso que todos pasamos por ese momento en el que se nos pasa por la mente tirar la toalla, y se necesita tener una mente adiestrada para jamás llegar a tirarla. Pero, estas palabras siempre resuenan en mis oídos para recordarme que renunciar a las cosas que quiero alcanzar jamás será una opción.

 

>>Quiero que todas veáis la tremenda energía que tiene Yusmi en vivo, así que le he pedido que conteste a la última pregunta en un vídeo : ) –> Pensando en todas las mujeres que se sienten inseguras y no se atreven a hacer los cambios que desean, ¿qué consejo les darías?

 

 

Muchas gracias Yusmi por compartir con todas mis lectoras tu entusiasmo y recomendaciones. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que lo necesario para triunfar es la perseverancia y la confianza en una misma y me quedo con la frase de tu 1ª coach: «Caerse esta permitido, levantarse es obligatorio, no importa cuantas veces te caigas, solo levántate y vuelve a empezar». Como les comentaba a mis lectoras la semana pasada en mi boletín si te caes 10 veces te levantas 11.  Y por supuesto lo mejor del vídeo y lo corroboro yo también: actúa a pesar del miedo y sabrás hasta donde puedes llegar. Será que no te lo decimos veces : ) (Aquí tienes el artículo que escribí sobre la inseguridad).

 

¿Qué es lo que más te ayuda de las palabras de Yusmi? Cuéntamelo en los comentarios y comparte esta inspiradora entrevista con tus conocidos. Y si no quieres perderte la siguiente entrevista, suscríbete a mi boletín semanal.

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saber que quiero

 

Hace poco me escribió un lector explicándome su situación y preguntándome: «Aida, cómo sé que esto es lo que realmente quiero«.

Muy buena pregunta, cómo todas las que me hacéis.

Es cierto que algunas personas tienen muy claro lo que quieren (yo misma la mayoría de las veces), pero muchas otras no.

Si este es tu caso puede que, al igual que este lector, te preguntes cómo saber si algo es lo que realmente quieres. Y te cuento cómo saberlo aquí.

 

Sigue leyendo…

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Me escribe mucha gente preguntándome qué pueden hacer para ser más seguras, que la inseguridad las mantiene paralizadas y se sienten indefensas.

De hecho es probablemente uno de los mayores obstáculos que tienen mis lectoras.

Sentirse insegura es completamente normal y nos pasa a todas en un momento u otro de nuestra vida (¡o en muchos!).

Especialmente cuando haces algo que te saca de lo que es habitual, por ejemplo, cuando empiezas un trabajo nuevo o te ascienden a un puesto de más responsabilidad, cuando haces un cambio radical, cuando empiezas a ofrecer tus servicios, cuando desconoces algo, etc.

En general cuando te sacan (o sales tu misma) de aquello a lo que estás acostumbrada parece que se enciende una alarma y aparece la inseguridad para complicarte más las cosas. Hasta ahí es normal, no es que seas un bicho raro.

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¿Eres consciente de la importancia y el efecto que tienen lo que piensas y las normas mentales que te impones en tus resultados?

(>> Escucha este artículo aquí –>3 formas de autosabotaje de las que no se habla mucho)

Hace tiempo hablé de los cuatro tipos de autosabotaje más frecuentes y ahora quiero añadir tres tipos más que no se mencionan mucho pero por mi experiencia y la de mis clientes tienen también mucha importancia.

Ya sabes que para cambiar y mejorar lo primero es ser consciente de lo que pasa, así que sigue leyendo a ver si te identificas con alguno.

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empezar de cero

 

Cuando empiezas algo nuevo, lo ideal y lo que más deseas es que todo vaya bien y que logres el objetivo que te habías propuesto.

Todos partimos con esa ilusión, por supuesto, y hacemos lo que haga falta para que las cosas funcionen, pero ¿qué pasa cuándo no es así?

Muchas veces, por mucha ilusión y esfuerzo que pongas, las cosas no salen bien y, ya sea por una mala decisión (como me comentaba una lectora el otro día) o porque te empeñas en algo que no es más que un peso muerto, te toca abandonar el barco y empezar desde cero. Y ¿entonces qué?

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hombre dudando

El artículo de hoy es la respuesta a una pregunta que me hizo hace poco Carmen, una de mis lectoras: ¿Qué hacer cuándo sabes lo que quieres pero no puedes conseguirlo?

Es una pregunta que me encanta porque a veces crees que no tienes opciones y simplemente es que no eres consciente de que están a tu alrededor, sólo que de formas que tu no te esperas.

Si este es tu caso y sabes lo que quieres pero crees que no puedes conseguirlo, esto es lo que puedes hacer:

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miedo-competencia

 

Una de las mayores preocupaciones como profesional o emprendedora es siempre la competencia. De hecho, es una de las primeras cosas que se tienen en cuenta: analizar la competencia. 

Es algo inteligente y hasta imprescindible, desde luego, pero también puede ser perjudicial porque incrementa mucho tu inseguridad; sobre todo si aún no estás bien establecida.

Lo primero que piensas es, «Pero como van a encontrarme a mi si hay miles de… (coaches, abogadas, médicos, lo que sea)».

Y te entra una angustia que prácticamente hace que quieras abandonar.

Otra opción es pensar que no estás a la altura, que nunca vas a poder llegar tan alto como… Y te comparas con gente que lleva ya años en la industria.

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demasiadas ideas

El artículo de esta semana está especialmente dirigido a todas las lectoras y clientas que me dicen, es que tengo tantas ideas, hay tantas cosas que me gustan que no sé cuál elegir.

Esto se puede aplicar tanto a decidir qué hacer profesionalmente, cómo a decidir qué idea convertir en negocio o qué estrategias utilizar si te dejas atraer por cualquier novedad que se presente.

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sentirte satisfecha con lo que haces

 

¿Cuántas veces has pensado que, a pesar de no poder quejarte y de que te vayan bastante o muy bien las cosas, te falta algo?

Muchas de mis clientas y lectoras me comentan eso, que les falta algo. A veces tienen un trabajo que les gusta y con el que se sienten realizadas pero algo falla.

Otras veces tienen carreras profesionales en las que han ascendido puestos, superado desafíos y llegado a lo más alto y, sin embargo, sienten que lo que hacen no les llena.

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Hay muchas veces en las que te propones hacer algún tipo de cambio, ya sea relativamente pequeño o de mayor impacto, y al final acabas posponiéndolo o abandonando al poco de empezar.

Quizá te hayas propuesto cambiar algunos hábitos para estar más sana, o un cambio de carrera más o menos drástico y, al final, no te has atrevido a dar el paso o has renunciado antes de lo que pensabas.

En ese caso, te será útil identificar tres errores que solemos cometer cuando queremos empezar algo que supone un cambio importante, ya sea profesional o personal.

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impaciencia

 

Seguro que alguna vez te has encontrado en un punto de tu trayectoria en el que trabajas muchas horas, has invertido ya tiempo y dinero y, sin embargo, no ves resultados o, mejor dicho, no ves los resultados que quieres.

Especialmente cuando tienes un negocio.

Y aunque ya sabes que para recoger primero hay que sembrar y que eso lleva un tiempo, te entra la impaciencia.

Pero no la impaciencia sana que te hace ser más eficiente y que hace que te esfuerces más, sino la insana, la que surge de compararte con los demás.

Y empiezas a pensar que a lo mejor no vales para eso, que fulanito mira lo que ha conseguido ya, etc.

 

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¿Estás a punto de lanzarte a por algo nuevo? ¿Considerando hacer algo que para ti es un gran riesgo?

Quizá te estés planteando dejar tu trabajo para hacer algo que te llene más, atreverte por fin a establecerte por tu cuenta, o animarte a aumentar la familia a pesar de las circunstancias…

Y aunque de verdad te gustaría, el miedo puede más que las ganas.

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Ya he comentado alguna vez que, a veces, parece que las circunstancias conspiran para que escriba un artículo; y este es otro ejemplo.

Llevo un tiempo hablando con clientas y lectoras sobre las etapas emocionales que todas pasamos y que unas manejan mejor que otras.

Es algo que no se menciona mucho pero es de suma importancia (y lo sé por experiencia) y, justo esta semana, en el boletín de una de mis mentoras, Diana Fontanez, ella comenta:

El problema no es sentir. Es el no estar preparado para esas etapas emocionales que todos tenemos que pasar.”

Esta frase ha acabado de inspirarme para escribir este artículo.

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te falta valor

 

 

Hace poco leí un artículo interesante sobre si se puede aprender a ser valiente, a no tenerle miedo a las cosas (aquí lo tienes, está en inglés).

A su vez, el post se basa en el libro “The Courage Quotient: How Science can make you braver” de Robert Biswas-Diener. Como muchas lectoras me escriben paralizadas por sus miedos, me ha parecido interesante compartirlo.

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culpable cuando no trabajas

 

Este artículo se lo dedico a una de mis clientas, Mª Cristina, que me escribió el otro día comentándome que le pasaba esto y me dijo «mira, ya tienes una idea para el boletín.» ¡Gracias!

 

Seguro que conoces esa sensación de intranquilidad o culpabilidad cuando tienes algo pendiente y estás descansando, o cuando deberías estar trabajando pero no logras concentrarte, o simplemente en tu tiempo libre.

Esa sensación de: “Debería estar haciendo…” De estar perdiendo el tiempo. Muy común cuando estás muy estresada y a veces aunque no lo estés…

Problema: ni haces lo que se supone que tienes que hacer, ni descansas.

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Todos hemos oído alguna vez lo de “think big”, piensa a lo grande.  «Ya que te pones piensa a lo grande», «dispara a la luna y así aunque falles llegaras a las estrellas», etc.

Y es cierto, motivador y responsable de grandes hazañas, pero.

Tiene que haber un pero, si no este artículo no existiría. Mi propia experiencia me dice que esa actitud no siempre es útil, al igual que muchas otras de las que hablaré en otra ocasión.

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Me escribe una lectora comentándome que su principal obstáculo es la falta de seguridad ante nuevos emprendimientos. De hecho, no es la primera que me comenta algo así.

¿Cuántas veces le has dado vueltas a algo en tu cabeza y al final no te has atrevido a dar el primer paso?

Tienes en mente una idea, algo que te hace mucha ilusión, que te apetece mucho pero siempre le encuentras un pero, ¿verdad?

Ya sea empezar tu propio negocio, cambiar de profesión o cambiar algo de tu vida que no te satisface, parece que nunca te atreves a dar ese primer paso.

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¿Te has planteado alguna vez, en serio, qué es exactamente lo que te impide lograr tus objetivos o sueños? Seguro que se te ocurren mil y una razones u obstáculos, y que incluso te sientes con las manos atadas porque crees que eres incapaz de hacer nada al respecto, pero ¿hasta qué punto es verdad?

 

 

Te aviso de antemano que este es un artículo muy directo, porque a veces hay que poner los puntos sobre las íes (por cierto, esta expresión que solía significar ser demasiado minucioso, pero hoy en día significa dejar las cosas claras).

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¿Has pensado alguna vez en cómo te defines a ti misma?

La manera en que percibes las cosas, en que defines distintos conceptos que en el diccionario pueden tener una determinada definición, pero que no tiene por qué coincidir con la tuya, influye muchísimo en la seguridad que tienes en ti misma, en tu forma de pensar y, por supuesto, en los resultados que obtienes.

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desbordada

¿Te sientes desbordada? ¿Saturada de obligaciones y compromisos, sin tiempo y a punto de estallar?

Si te sientes exactamente así y no sabes cómo evitarlo, o peor, piensas que hoy en día es lo normal y hay que aguantarse, es muy importante que conozcas las cuatro razones por las que estás así y las seis soluciones que te ofrezco.

>> Escucha este artículo aquí –>¿Desbordada?

Lo primero que tienes que saber es que no tienes por qué seguir así, que puedes cambiar las cosas y, para ello, el primer paso es averiguar qué es lo que te ha llevado a esa situación.

En general, se debe a una o varias de estas cuatro razones:

  1. No sabes decir no ni poner límites ni a personas ni a proyectos.
  2. Subestimas el tiempo (y energía) que te va a llevar un proyecto o compromiso.
  3. Estás haciendo demasiadas cosas diferentes a la vez.
  4. Te exiges demasiado, quieres hacerlo todo tú.

¿Te suenan? ¿Cual es la más problemática para ti?

Eso es lo primero que tienes que saber, cuál es la causa de que estés agobiada y a punto de estallar.

Puede ser que tengas un poquito de cada una pero, ¿hay alguna que te afecte especialmente?

A mi por ejemplo el estar involucrada o tener que preocuparme de muchas cosas distintas a la vez me supone bastante estrés, y lo tengo muy en cuenta a la hora de aceptar nuevas propuestas, por ejemplo.

El segundo punto importante es que te des cuenta de que todo esto ha sido y es elección tuya.

Tú eliges cuales son tus prioridades, lo que haces o no haces, a quién le dices que sí y a quien le dices que no.

No pienses que es algo que te ha pasado, tú misma te has llevado a este estado.

Esto te lo digo con sinceridad porque es importante que lo tengas en cuenta. ¿Lo bueno?

Que si tú te has metido en este berenjenal, también podrás salir de él.

Estas son algunas cosas que puedes hacer:

  •  Aprende a decir no y a poner límites. Ya he escrito varias veces sobre la importancia de decir no, fundamental para tener una vida más relajada y sentirte satisfecha con lo que haces. Yo tengo la suerte de saber decir que no con facilidad (demasiada a veces), pero sé que para muchos es muy difícil. Aquí puedes encontrar otro artículo con algunas técnicas, pero te daré también un ejemplo práctico. A una de mis clientas le recomendé que empezara a decir no en situaciones sin importancia, para ir acostumbrándose. Por ejemplo, cuando sus compañeros le proponían ir a un restaurante que a ella no le gustaba nada. Le recomendé que en lugar de ceder dejara claras sus preferencias diciendo algo como “prefiero este otro, ese no me gusta mucho” y que viera qué pasaba… ¿Qué crees que pasó? Absolutamente nada, no solo evitó comer en un restaurante que odiaba, sino que se sintió tan bien consigo misma y tan  motivada y segura que se animó a hacerlo en cosas más importantes (de hecho, le dijo que no a su jefe, así que mira si funciona o no).
  • Planifica las cosas con más tiempo. Siempre considera más tiempo del que crees que necesitarás, así no llegarás agobiada. Esto se aplica tanto a objetivos que te plantees como a fechas límite para proyectos o trabajos, o a citas que tengas programadas. Añade más tiempo del que crees que te va a llevar y notarás una gran diferencia en tus niveles de estrés.
  • Determina el número de actividades o proyectos distintos que puedes hacer sin agobiarte. Todos tenemos un límite, analiza lo que haces y piensa si sigues siendo productiva y eficaz cuando estás involucrada en diez proyectos, o en cinco o en dos. Todos somos diferentes, tú puedes preferir trabajar solamente en una cosa y cuando acabes empezar otra, o llevar dos o tres a la vez. Lo que funcione para ti, pero que funcione.
  • Delega. Dejemoslo claro de una vez, no puedes ni tienes por qué hacerlo tú todo. Es hora de definir qué es lo importante para ti y qué es lo que realmente sólo tú puedes hacer, y lo demás delégalo.
  • Establece prioridades. Es hora también de determinar qué es lo verdaderamente importante para ti, para que saques tiempo para eso. No hay tiempo para todo, al menos no para todo a la vez, así que tienes que conocer muy bien tus prioridades. ¿A qué personas quieres de verdad dedicarles tu tiempo? ¿Qué proyectos son los que tienes que acabar primero? ¿Qué puedes posponer? Y no me digas que no puedes posponer nada, porque si sigues así lo unico que harás será empeorar la situación. Así que vuelve a pensar, si no te quedara más remedio, ¿qué podrías posponer? Ahora, acepta que no te queda más remedio si de verdad quieres cambiar ese estado de estar al límite.
  • Agrupa tareas similares. Programa tu agenda de forma que si tienes que hacer llamadas sean todas el mismo día, o si tienes que salir para algo que sea todo a la vez. Así estarás más centrada, ya que hacer cosas muy diferente puede hacer que pierdas energía y te desconcentres con facilidad.

Salir de ese estado de agobio y saturación depende única y exclusivamente de ti.

Recuerda que es tu vida y tú decides a qué y a quién quieres dedicarle tu tiempo. Entiendo que no es fácil, hay personas que toman acción rápido y otras que necesitan ayuda para ver las cosas con más claridad.

Ya sabes que, si ese es tu caso, estaré encantada de hablar contigo en privado para ayudarte.

Déjame tu comentario más abajo, me encantará leerlo.

miedo al fracaso

 

 

Se dice frecuentemente que el miedo a hablar en público es más frecuente que el miedo a la muerte, pero ¿y el miedo al fracaso?

Mucha, mucha gente no se pone en marcha ni hace cambios por miedo a fracasar. Probablemente una de las palabras más temidas y evitadas, ¿verdad?

Por eso una de las preguntas más poderosas que usamos los coaches es:

 

¿Qué harías si supieras que no vas a fracasar?

(más…)

 

Recuerdo cuando decidí empezar mi negocio de coaching, todavía en Canadá, y las distintas respuestas que recibí.

La gente de allí me dió la enhorabuena y me animó mucho. En España, en cambio, me dijeron que si estaba loca, que me lo pensara más veces, etc.

Obviamente me alegro muchísimo de haberlo comenzado lejos de aquí porque no hay duda de que si los que te rodean te apoyan, las cosas son más fáciles o, si no más fáciles, te las tomas de otra manera y no pierdes la motivación ni dejas que la inseguridad y los miedos te paren.

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Hoy os traigo a Rosa Quintana, qué decir de esta mujer: presentadora, actriz, formadora, locutora y además presidenta de la asociación ASIMPEA (Asociación Inter-Municipal de Mujeres Profesionales Empresarias y Autónomas). Conoce más en http://www.rosaquintana.com y http://www.asimpea.org

 

>>Hola Rosa, gracias por tu tiempo, tengo que decirte que me tienes impresionada con la gran variedad de actividades en las que estás involucrada. Lo primero que te voy a preguntar (porque estoy segura de que la mayoría de mis lectoras se preguntará lo mismo) es ¿cómo logras hacer tantas cosas?

Te aseguro que no hago nada que no pueda hacer cualquier otra mujer de nuestro tiempo. El secreto está en llevar una buena agenda, gestionarla escrupulosamente, priorizar unos temas sobre otros y, sobre todo, poner una gran dosis de pasión en cualquier tarea. ¡Y dormir poco, claro!

 

>>¿Qué es lo más te gusta de tu trabajo y cómo has llegado hasta donde estás ahora?

Lo que más me gusta es la variedad. Tengo la suerte de ganarme la vida con una profesión sumamente cambiante; cada trabajo es diferente al anterior. Eso me permite estar en constante evolución, conocer gente distinta y apasionante cada día (esto enriquece mucho) y evita la rutina que, muchas veces, acaba con las vocaciones más profundas.

Con respecto a cómo he llegado hasta aquí, te diré que pocas cosas son fruto de la casualidad. He trabajado y trabajo mucho, incansablemente. Considero que todo lo que hacemos en la vida debe ser una carrera de fondo. No doy  lugar al abatimiento, al cansancio moral (el físico sí que ataca a veces). No tiro la toalla jamás e intento tomar cada tarea como un reto. Otra cosa que intento llevar a cabo siempre es aplicar “las 3 B” a todo lo que hago: belleza, bondad y beneficio. Esto quiere decir: Belleza, hacer las cosas lo más bonitas (lo mejor) que puedas; Bondad, que nuestras tareas generen un bien para alguien; y Beneficio, que el retorno de lo invertido (esfuerzo, ilusión, retribución económica) sea el mayor posible.

 

>>¿Qué consejo te gustaría haber recibido cuando empezaste?¿Cuál es la mayor lección que has aprendido de tu experiencia?

El mejor consejo me lo dieron hace más de diez años; lo hizo Curro Castillo, gran profesional de los medios con quien tuve mi primera experiencia televisiva, en Antena 3. Se trataba de un trabajo muy bien remunerado y él me dijo: “A pesar de lo que ahora puedas tener, no te creas hoy mejor de lo que eras ayer y no asumas gastos que no asumirías si no tuvieras este trabajo”. Aún hoy lo pongo en práctica cada día. Es el mejor consejo profesional que me han dado nunca. La mayor lección aprendida ha sido llegar a la conclusión de que con una preparación previa exhaustiva y honesta, puedes realizar cualquier cosa que te propongas.

 

>>Como mujer profesional, ¿qué obstáculos has tenido que superar para alcanzar tus metas?

No creo haber encontrado obstáculos por el hecho específico de ser mujer. Los obstáculos que he tenido que sortear han sido los propios de mi generación (menos trabajo a repartir, sueldos precarios en alguna ocasión, prácticas no remuneradas, excesiva competitividad…).

 

>>¿Cómo surgió la idea de fundar ASIMPEA?

¡La idea no fue mía! Ya me hubiera gustado… Fue de un grupo de mujeres valientes y pioneras que, hace seis años, decidieron dar un paso adelante y trabajar teniendo como lema aquello de “la unión hace la fuerza”. Empresarias exitosas en sus sectores, que lucharon mucho y que gestaron lo que hoy sigue creciendo y evolucionando: una asociación de mujeres empresarias que crecen día a día, que comparten experiencias y que se apoyan las unas a las otras creando red. Yo me incorporé como usuaria hace unos años. Hace algo más de dos, me ofrecieron llevar el departamento de comunicación. Y en octubre de 2010 fui elegida Presidenta, al frente de una Junta Directiva impecable formada por una piña de mujeres solidarias, entregadas, inteligentes y proactivas: mis compañeras, a quienes cada día admiro más por su extraordinaria claridad de ideas y capacidad de trabajo voluntario.

 

>>¿Qué consejo le darías a las mujeres que tienen varios proyectos en mente pero no se atreven o no encuentran el tiempo?

Lo primero y más importante: que no se desanimen bajo ningún concepto y que cada contratiempo sea un escalón más para seguir subiendo. Por supuesto, que se vinculen a una asociación empresarial. Sólo así podrán tener acceso a información importantísima, a relaciones con las distintas Instituciones y Administraciones. Asimismo, podrán crear de forma inmediata una gran red de contactos que harán que sus probabilidades de venta aumenten. ¡Y todo lo esto lo harán disfrutando en el camino!

 

Rosa, muchas gracias por tu tiempo y enhorabuena por tu trayectoria profesional y la pasión que le pones. Has compartido consejos valiosísimos que espero motiven a todas mis lectoras. Yo me quedo con algo que todas las mujeres con éxito repiten incansablemente, que las cosas no llegan por casualidad, que hay que trabajar mucho y perseverar y no tirar la toalla, como bien dices y que los contratiempos no son más que escalones para seguir subiendo.

Y ya sabéis, la agenda al día, a cada cosa su prioridad y a trabajar duro y con ganas.

 

¿Qué te ha parecido la entrevista? Déjame tu comentario más abajo y no olvides apuntarte a mi boletín semanal gratuito para recibir en tu correo más entrevistas como esta, pincha aquí.

 

 

¿Cuántas veces te has propuesto metas y objetivos nuevos, al principio con ilusión para después, a medio camino, perder el entusiasmo y abandonar, dándote por vencida?

Esto es especialmente frecuente a comienzos de año, con los famosos propósitos para el año nuevo, pero se puede aplicar a cualquier otra época o situación ¿Es ese tu caso?

¿Te sueles dar por vencida fácilmente?

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Muchas veces uno de los mayores obstáculos a la hora de hacer un cambio importante, o de arriesgarte a hacer algo diferente es la incertidumbre o, en concreto, el miedo a lo que pueda pasar, a no ser capaz de superarlo, y al fracaso.

El problema es que la incertidumbre va a estar siempre ahí (a no ser que tengas una bola de cristal). Así que la única forma de superarlo es cambiar tu forma de pensar y de actuar.

Esa es la principal diferencia entre los que consiguen lo que quieren o al menos lo intentan, y los que no hacen nada:  la distinta forma de ver las cosas.
Por supuesto, cambiar tu percepción de las situaciones no es tan fácil, pero por qué no empezar a ver las cosas con otra perspectiva. Por ejemplo:
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auto sabotaje mas frecuente

 

 

Muchas veces me escriben personas o me comentan clientes que no consiguen sus objetivos…

Que abandonan en mitad de un proyecto, que no encuentran motivación… Y un largo etcétera de cosas parecidas.

¿Te ha pasado alguna vez?

 

Aunque en muchos casos el principal obstáculo es que no tienes claro lo que quieres, otras veces el problema eres tú misma, que saboteas tu éxito debido a algún miedo.

Así que te cuento los cuatro tipos de autosabotaje más frecuentes.

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Es curioso como a veces las circunstancias conspiran para que escriba un artículo. Esta vez han coincidido el capítulo del libro que estaba leyendo (mientras recordaba mi propia experiencia) y los comentarios de varios lectores y de algún cliente.

Hablando, nada más y nada menos, de la resistencia de algunas de las personas que te rodean a que cambies.

Así que decidí escribir este artículo.

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>> Escucha el podcast de este artículo aquí (y recuerda que te puedes suscribir a mis podcast de manera gratuita aquí).


¿Tienes que tratar a diario con alguna persona difícil? 
Ya sea tu jefe, un compañero de trabajo, algún conocido o incluso un familiar, todos hemos tenido que enfrentarnos alguna vez a personas que, con su comportamiento, nos hacen sentir frustradas, irritadas o abrumadas.

 

En la mayoría de los casos no sabemos cómo tratar con ellos y hacemos lo que quieren, o simplemente les rehuimos, pensando que es la mejor forma de actuar. Las personas conflictivas cuentan con esa respuesta. Saben que con su actitud te desconciertan y te impiden actuar con eficacia, y eso es lo que hay que cambiar: tu respuesta a su actitud. Nada mejor para lograrlo que aprender de las personas que sí saben cómo lidiar con este tipo de personalidades complicadas.

 

Hace poco leí el libro  «Cómo tratar con personas difíciles» de R. Bramson, donde comentan que, ya estemos hablando de personas hostiles, protestonas, demasiado complacientes, indecisas, pesimistas o sabelotodos, hay una serie de pautas que podemos utilizar para mejorar nuestro trato y eliminar la ansiedad que supone tratar con este tipo de personas. Lo importante es no cumplir con la respuesta que esperan de nosotros. Aunque hay distintos métodos para cada tipo de persona difícil (puedes encontrar mucha información más detallada en el libro), hay una serie de pasos en común que constituyen la base para salir airoso de un encuentro con una de estas personas (de hecho, estos cinco pasos se pueden aplicar a muchas más situaciones):

 

1. Analiza la situación (y tu actitud). ¿Es de verdad una persona problemática o es algo temporal debido a una situación particular? Todos nos comportamos de forma problemática en determinadas circunstancias, y eso no quiere decir que seamos personas difíciles. Si lo tomas así te estás complicando la vida tú misma. De hecho, las personas más difíciles de tratar son las que ven siempre a los demás como difíciles. Una persona conflictiva se comporta de forma difícil continuamente. Si no es así, puede que estés buscando una excusa a tus propios problemas, y en vez de solucionarlos le echas la culpa a los demás. Así que considera si esa persona se ha comportado así en al menos tres situaciones similares, si tu reacción es desproporcionada (quizá estás irritada con esa persona por otra causa o tienes algún prejuicio…), o si se podría solucionar con una simple conversación franca. En todos estos casos no estarías tratando con una persona difícil.

 

2. No intentes cambiar a la persona. Es muy frecuente querer que las personas cambien y que no se comporten como lo hacen, o que lo hagan como nosotros queremos,  pero con eso no vas a arreglar nada. Culpar a otra persona y desear que cambie te hace perder el tiempo y sentirte frustrada porque, ¿sabes qué? No va a cambiar. Así que intenta asumir que esperar que una persona cambie mágicamente no va a suceder.

 

3. Distánciate de la conducta problemática. Con esto no quiero decir que huyas, sino que dejes a un lado (por difícil que parezca) la irritación, frustración y ganas de cambiar a esa persona y observes la situación fríamente, desde fuera; e incluso que te pongas en su lugar. Esa es la única manera en la que podrás entender las causas de su conducta y las pautas de su comportamiento, y así podrás decidir cómo actuar o responder. De otra forma serás incapaz de planear una estrategia y estarás respondiendo como esa persona espera.

 

4. Diseña un plan para arreglártelas. Una vez que has comprendido la conducta de la persona problemática es hora de idear una estrategia para salir airosa de la situación. Lo más importante es saber que en tu actitud reside la solución, que eres tú la que tiene que modificar cómo interaccionas. Lo más común es ponerse a la defensiva e incluso contraatacar, pero eso no da buenos resultados. En vez de tomarte a mal su actitud busca alternativas que te permitan salirte con las tuya. Por supuesto, la respuesta dependerá del tipo de persona problemática con la que estés. Por ejemplo con una persona hostil, avasalladora y ofensiva funciona mantenerte en tus trece (que no te vea como débil), darle tiempo a calmarse, conseguir que se siente y evitar los choques frontales. Por otro lado, con una persona que le encuentra fallos a todo y protesta por todo y todos sin hacer nada al respecto sería útil, entre otras cosas, escucharle y no mostrarse de acuerdo ni disculparse. Puedes encontrar toda la información sobre los distintos tipos de personas difíciles en el libro que te mencioné antes.

 

5. Ponlo en práctica. Por supuesto tienes que elegir el momento oportuno, decidir cuándo tienes el tiempo y energía necesarios (porque los vas a necesitar) y tener en cuenta que la persona no esté pasando por una situación estresante. Puedes practicar antes en tu casa. Después, comprueba la eficacia de tu estrategia y haz modificaciones si es necesario.

 

Aun así algunas veces  no hay manera de interaccionar con esa persona con normalidad. En ese caso, no hay más remedio que distanciarte lo máximo posible, aunque eso implique cambiar de puesto de trabajo. Por supuesto eso conllevará muchas molestias y estrés pero es tu elección. A veces es peor soportar a la persona en cuestión. Por eso es conveniente saber como tratar con estas personas para no tener que recurrir a medidas desesperadas. Para más información te vuelvo a remitir al libro  «Cómo tratar con personas difíciles» de R. Bramson.

 

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¿Estás a punto de empezar algo nuevo? Quizá te preguntes «¿Y ahora por dónde empiezo?«

Una de las situaciones más comunes a las que te puedes enfrentar es el bloqueo inicial que se produce justo cuando decides empezar algo de una vez por todas. Especialmente si hablamos de empezar desde cero.

Probablemente hayas pasado mucho tiempo haciendo planes, quizá leyendo artículos y libros de autoayuda, decidiendo qué quieres hacer e intentando superar tu miedo e inseguridad para dar ese primer paso, y cuando por fin te decides, te surge la confusión.

Sí, sé lo que quiero, pero ¿por dónde empiezo?

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¿Te has parado alguna vez a pensar qué significa para ti fracasar?

La forma en que percibes los errores, fracasos y adversidades tiene un papel muy importante en tu desarrollo personal y profesional y en tus logros y éxitos, por eso es fundamental desarrollar la resiliencia.

La resiliencia es la capacidad de adaptarte y recuperarte de los contratiempos, de seguir adelante cuando las cosas no funcionan como esperabas. ¿Quieres un ejemplo?

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Puedes escuchar este artículo en formato podcast pinchando aquí–> 7 Claves Para Comunicarte Con Eficacia.

 

Comunicarte con claridad, eficacia y asertividad es una virtud importante y clave en algunos ámbitos; especialmente si tienes personas a tu cargo de las que dependen la productividad de tu empresa, laboratorio, etc.

Una comunicación poco asertiva y confusa puede generar malentendidos y problemas, por lo que es importante conocer las siete claves que te ayudarán a comunicarte con mayor eficacia.

Tu mensaje tiene que ser:

1. Claro. Es importante que el mensaje que quieres comunicar sea claro para que tu audiencia lo entienda bien, y para eso tienes que tenerlo claro tú misma. Porque si tú no estás segura, ellos tampoco lo estarán. Así que antes de hablar o escribir decide qué es exactamente lo que quieres comunicar, cuantos menos puntos mejor.

2. Conciso. Di lo que tengas que decir de la forma más sencilla y corta, no te vayas por las ramas. Elimina frases o palabras innecesarias, ¿para que utilizar dos párrafos si lo puedes decir en tres frases? Procura, además, que sea fácil de entender. Especialmente si es algo importante, que la gente no tenga que descifrar lo que quieres o leer entre líneas.

3. Concreto. Sé específico y da todos los detalles necesarios, ni más ni menos. Que les quede claro qué tienen que hacer, cuándo, cómo y con quién.

4. Correcto. Procura adecuar tu estilo de comunicación a tu oyente, fíjate en los términos técnicos, comprueba la ortografía y ¡pronuncia bien los nombres!

5. Coherente. Que lo que digas tenga su lógica, que todos los puntos que quieres transmitir estén conectados, se sigan de forma natural y sean relevantes para el mensaje.

6. Educado. Ser asertiva no significa ser agresiva, es importante que te comuniques con educación y teniendo siempre en cuenta a la otra persona, especialmente en situaciones delicadas.

7. Creativo. No es imprescindible, pero la creatividad es una forma de mantener a tu audiencia interesada y de que se queden con los puntos importantes.

 

¿Y tú cómo te comunicas? ¿Qué punto necesitas mejorar? Cuéntamelo en los comentarios.

 

mujer en sofaSeguro que has oído hablar mucho de lo necesario que es encontrar un equilibrio entre tu vida laboral y personal, pero ¿lo consigues?

¿O más bien tu ritmo de vida te supera por mucho que intentes tenerlo todo bajo control?

Hay 3 razones por las que no consigues conciliar tu trabajo y tu vida personal y por las que no encuentras la forma de relajarte:

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tus decisiones

 

¿Tienes problemas cada vez que tienes que tomar una decisión difícil (o cualquier tipo de decisión)? ¿Qué haría que te sintieras plenamente satisfecha con tus decisiones?

La toma de decisiones es un proceso que a mucha gente le supone un gran obstáculo, ya mencioné en mi artículo sobre tomar decisiones que lo que más te afecta es el miedo: miedo a equivocarte, a cometer un grave error, a arrepentirte de por vida, a decepcionar a otras personas…

 

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dinero

 

Muchas de vosotras me habéis escrito comentándome que queréis empezar un negocio nuevo o hacer un cambio importante en vuestra vida pero el dinero es un obstáculo, teneis problemas de dinero.

 

Aunque hay negocios que no requieren una inversión inicial grande sí que hay que tener en cuenta tu situación financiera porque empezar un negocio preocupada por el dinero no es lo más adecuado. Así que te dejo cuatro sugerencias para ayudarte si esta es tu situación:

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ES HORA DE RENUNCIAR

 

Independientemente de quién seas y a qué te dediques habrá momentos en tu vida en los que sientas que algo no va bien, que lo que haces no te lleva a ningún lado…

Y te preguntas si estás perdiendo el tiempo y deberías abandonar.

¿Te ha pasado alguna vez?

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decision importante

 

¿Es la toma de decisiones un obstáculo para ti?

Puede que para algunas personas no suponga ningún problema, pero para muchas otras es causa de estrés e inseguridad, llegando a tener un gran impacto personal y profesionalmente.

¿Es este tu caso? Pues sigue leyendo. (más…)

miedo

 

¿Cuánto tiempo llevas posponiendo algo porque tienes miedo?

A lo mejor tu trabajo no te gusta y querrías un puesto de mayor responsabilidad o cambiar de trayectoria profesional, o empezar tu propio negocio.

Puede que quieras cambiar otro tipo de situación no relacionada con tu trabajo, pero no te atreves, te da miedo, ¿verdad?

Así que te pones todo tipo de excusas para posponer lo que quieres o, simplemente, para no hacerlo.

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¿Sabías que hablar en público es el miedo más frecuente entre las personas? Superando incluso al miedo a la muerte.
En efecto, hablar en publico puede generar mucha ansiedad y nerviosismo hasta el punto de desmayos y es uno de los obstáculos más frecuentes entre las mujeres profesionales (y muchos otros colectivos).
Aunque hay muchísima información sobre el tema por todos lados, yo quiero compartir contigo las técnicas que yo empleo para superar con éxito este miedo:

(más…)

 

Si te estás planteando cambiar de trabajo, empezar desde cero, o  hacer algo totalmente diferente a lo que haces ahora, probablemente estés atravesando un periodo de estrés, dudas, inseguridad y también ilusión.

 

Esta mezcla de sentimientos es completamente normal porque abandonar lo conocido para adentrarte en algo nuevo no es fácil. En la mayoría de los casos requiere tiempo, energía y atención (sobre todo si estas intentando descubrir qué es lo que realmente quieres).

Pero empezar algo nuevo es también muy emocionante y gratificante, así que antes de dejar que las dudas y el miedo te detengan, quiero que tengas en cuenta estas siete recomendaciones que a mi personalmente me han ayudado a seguir adelante y a correr riesgos a pesar del miedo:

 

1. No eres demasiado joven, mayor

(O cualquier otra excusa que te estés poniendo).

Ese tipo de pensamientos son una excusa para disimular el miedo de no estar a la altura, de fracasar, de cambiar… Lo mejor que puedes hacer es averiguar qué te da miedo y cómo puedes hacer que te asuste menos.

 

2. Tu carrera es parte de tu vida, no toda tu vida.

Puedes, y de hecho debes, desarrollar tu carrera profesional en torno a tu vida y no al revés.

Desarrolla tu carrera profesional en torno a tu vida y no al revés. Clic para tuitear

 

Identifica cómo quieres vivir, qué te hace feliz, para que seas capaz de tomar mejores decisiones acerca de tus elecciones profesionales.

 

3. Tus elecciones y preferencias profesionales cambiaran con el tiempo.

Y también en función de las experiencias que vayas teniendo. Así que a la hora de tomar decisiones ten siempre en cuenta tu situación actual, las prioridades que tienes AHORA.

Lo que querías a los 20 o cuando eras una estudiante soltera puede no coincidir con lo que te interesa a los 30, 40 o si tienes familia, por ejemplo.

 

4. Es importante conocer lo que se te da bien, tus aptitudes.

Pero lo es mucho más decidir cuáles de esas habilidades quieres emplear en tu día a día. No tienes que hacer algo sólo porque se te de bien, puedes elegir lo que de verdad quieres hacer.

 

5. Es muy importante conocer lo que te motiva…

Porque eso te hará mantenerte productiva y animada.

Tómate tu tiempo para pensar en qué cosas te hacen ponerte en marcha y sentirte llena de energía. Puede que lo que te motive sea ayudar a los demás, o que se reconozcan tus logros. Otros ejemplos son: ser considerada una experta, trabajar por tu cuenta, tener una buena relación con tus compañeros o tu jefe, etc.

Determina los tuyos y te será más fácil reconocer qué ambientes de trabajo se ajustan mejor a tus preferencias.

Por ejemplo, si lo que te motiva es tener una buena relación con tus compañeros de trabajo, un ambiente muy competitivo probablemente no sea una buena elección, por muy bueno que sea el sueldo.

Sin embargo, si lo que te motiva es un vida con lujos, entonces el sueldo sería un determinante importante.

 

6. No dejes de aprender.

Hoy en día es muy importante mantener tus conocimientos y habilidades al día.

Si en este momento estás considerando un puesto en concreto procura hablar con alguien que lo desempeñe para pedirle consejo y saber cómo se preparó dicha persona para el trabajo. Así sabrás qué es lo que tienes que aprender o mejorar y estarás mejor preparada cuando llegue la oportunidad.

 

7. Ten siempre presente tu objetivo profesional y piensa estratégicamente sobre cada trabajo que aceptes.

Acepta sólo aquellos que te acerquen de algún modo a tu puesto o profesión ideal. Eso incluye trabajos que aunque no parezcan tener relación con tu objetivo final, te ayuden a desarrollar o aprender habilidades que después puedas transferir.

No aceptes un trabajo porque sí, sin ninguna razón aparente, a no ser que financieramente lo necesites.

 

Estas son algunas de las recomendaciones que comparto con mis clientes para ayudarlas a cambiar de profesión o a sentirse más satisfechas con su puesto actual, y que también yo he tenido en cuenta.

Espero que te sean útiles y te den fuerzas para animarte a dar ese gran paso.

¿Has hecho ya el test para profesionales estancadas?

Hazlo pinchando AQUÍ y descubre por qué estás estancada y qué paso te recomiendo a continuación.

Haz el TEST.

estas a la altura

 

¿Qué se te pasa por la cabeza cuando vas a empezar un trabajo nuevo o vas a una entrevista de trabajo?

Todos tenemos distintos tipos de miedos, inseguridades y pensamientos negativos que se manifiestan, especialmente, cuando vamos a intentar algo nuevo.

Uno de los más frecuentes es si eres lo suficientemente buena para el puesto o proyecto, si estás a la altura de lo que se te pide.

(más…)

decir no

¿Cuántas veces haces cosas que no quieres hacer, o que simplemente no te viene bien hacer, porque no te atreves a decir que no?

 

No solo eso sino que, además, probablemente te engañas a ti misma diciendote que en realidad no te importa, que no te cuesta tanto…

 

Claro, no quieres parecer una egoísta, ni que la persona que te ha preguntado se enfade. Tú eres una buena persona y te gusta ayudar a los demás y, sobre todo, gustarles a los demás, ¿verdad? Así que es mucho mas fácil decir que sí. Aunque eso suponga hacer cosas que no quieres hacer, retrasar tu propio trabajo y no tener tiempo para ti misma.

 

Saber decir que no es fundamental para tu autoestima y tu calidad de vida, así que vamos a aclarar algunas cosas.

 

En primer lugar, es imposible gustarle a todo el mundo; y decir que sí a todo y a todos no va a ayudarte a conseguirlo, más bien al contrario.

 

En segundo lugar, si no te cuidas y sacas tiempo para tus cosas y para estar bien, no podrás ocuparte de los demás como se merecen, con tu mejor sonrisa.  Eso no es ser egoísta, al contrario.

Recuerda lo que se dice en los vuelos: “Si viaja con niños póngase usted la mascarilla de oxígeno primero y después atienda al niño”.  ¿Por qué? Porque si no, no vas a ser capaz de atenderle.

En este caso, tu “mascarilla” es decir que no a las cosas que no quieres o puedes hacer, para que tengas ganas y energía para lo que realmente es importante para ti.

 

Por último, no olvides que tienes todo el derecho del mundo a decir que no, y si alguien se enfada es su problema.

Aparte de que no deberíamos asumir que la gente se va a enfadar, porque a lo mejor no lo hacen.

Te pondré un ejemplo, una historia que leí hace tiempo (desafortunadamente no recuerdo la fuente):

 

Una mujer va a cenar a casa de su abuela, que se ha pasado la tarde cocinando para ella.

Al acabar la cena, la abuela le ofrece un trozo más de su pastel preferido, que ha preparado especialmente para ella. La mujer está completamente llena, pero claro, con todo el trabajo que se ha tomado su querida abuela no va a rechazar el pastel, ¿verdad?

Además, no quiere que su abuela se enfade, que ha estado cocinando toda la tarde.

¿Tú que harías?

Te lo comerías, ¿no?

Sigue leyendo…

La mujer le dijo a su abuela “Muchísimas gracias, pero es que estoy llenísima, no puedo más”.

Y ahora viene cuando la abuela se enfada, ¿verdad?

La abuela respondió “No pasa nada, cariño, te lo envuelvo y te lo llevas a casa para mañana”.

 

¿Qué te parece? Como mencioné antes, tus expectativas no tienen por qué cumplirse.

No todo el mundo se va a enfadar y, si lo hacen, no es culpa tuya.

Por otro lado, decir que no no significa que estés rechazando a la persona que te ha pedido algo, simplemente significa que no es el momento adecuado para ti. No es que no quieras a tu abuela, es que en este momento estás llena.

 

Aunque estés de acuerdo con todo esto, probablemente pensarás que no es tan fácil, que no sabes cómo hacerlo sin sentirte mal.

Así que en mi próximo artículo te daré tres técnicas para que te cueste un poco menos decir que no, y así logres ser más asertiva y empieces a cuidarte como debes.

Mientras tanto, ve fijándote en cuantas veces aceptas cosas que no quieres hacer.

Aquí te dejo el enlace a mi artículo «3 simples técnicas para decir no sin sentirte mal».

Como siempre, me interesa mucho tu opinión. Déjame tu comentario abajo, si quieres claro ; )

sindrome impostor

 

En el artículo de hoy te voy a hablar del Síndrome del Impostor.

¿Te has sentido alguna vez menos preparada que tus compañeros de trabajo?¿Como si no estuvieras a la altura o no fueras tan inteligente como ellos/as?

O a lo mejor piensas que lo que has conseguido hasta ahora tampoco es para tanto, que no tiene mucho mérito, que cualquiera podría hacerlo mejor que tú.

Hasta te planteas cómo te han podido dar el trabajo a ti.

¿Te has sentido alguna vez así?

¿Como si fueras una fracasada, un fraude, y no te merecieras estar donde estás? Pues sigue leyendo…

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