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¿Te has sentido alguna vez agobiada y saturada por las cantidad de estrategias de marketing que se supone que tienes que utilizar para que tu negocio funcione?

Seguro que sí, ¿verdad?

Que cuando te estás poniendo al día con algo de repente lees que lo que mejor funciona ahora son los vídeos, o los podcasts o el email marketing o Facebook y te toca replantearte todo, abandonas o dejas a un lado lo que estabas haciendo y te buscas algún curso para no perderte esa nueva técnica infalible.

¿Te suena?

Probablemente estés atascada y te preguntes cuál es la estrategia que de verdad funciona…

Te cuento lo que he descubierto después de años (desde el 2010 que empecé con mi negocio) probando, leyendo y aprendiendo de cursos y mentoras internacionales:

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2 errores que cometo en mi negocio

2 errores que cometo en mi negocio

Una de las cosas que se suele pensar cuando sigues a un mentor, coach o experto que va más adelantado que tú es que ellos nunca tienen problemas o que lo hacen todo bien y no flaquean,  pero por supuesto no es así.

¿Prefieres escuchar? Pincha aquí para la versión en audio –> Los dos errores que cometo en mi negocio (y cómo solucionarlos)

A mi me encanta cuando alguna de mis mentoras me cuenta o comparte en su blog obstáculos o bloqueos que ha experimentado. Así que hoy he querido comentarte los dos errores que son más frecuentes en mi negocio y qué hago al respecto.

 

Error número 1: Consumo DEMASIADA información

 

Hoy en día poca gente se salva, ¿verdad? Pero es que cuando tienes un negocio es muy perjudicial porque pierdes mucho tiempo (aunque tú creas que no es perderlo), te distraes, pierdes eficiencia, puedes bloquearte y, por supuesto, eso repercute directamente en tus ventas y resultados.

 

Este es mi problema número 1 con diferencia. Yo soy una persona que disfruto muchísimo aprendiendo cosas nuevas, no me canso nunca y además aprendo rápido y le saco partido a prácticamente todo, enseguida aplico lo que aprendo (una de las cosas que tienes que hacer si quieres tener resultados en tu negocio).

 

Eso claramente es una gran ventaja, especialmente porque lo hago en español y en inglés.

 

PERO a veces me paso.

 

Y de repente me encuentro con artículos, webinars, libros, algún curso a medias, otro que quiero repasar, uno nuevo que me interesa y, por supuesto, me bloqueo.

 

Me bloqueo no porque no sepa qué hacer o por dónde empezar (como suele pasar cuando empiezas tu negocio que no sabes cómo hacer las cosas). A mi se me da muy bien sacarle el jugo a cada cosa y saber cómo aplicarlo.

 

Me bloqueo porque tengo tantas opciones que funcionan que 1) no sé cuál elegir porque me gustan varias ; o 2) en vez de centrarme en una hasta el final, abandono y cambio (y ya sabemos que ese es uno de los mayores errores que llevan a que no tengas resultados).

 

Afortunadamente ya son muchos años y me conozco a la perfección, ¡sé reconocer este patrón de autosabotaje en cuanto lo huelo! Y lo que funciona para mi es:

 

  • Repasar mi estrategia de negocio o mi plan de marketing para el año para después poder elegir en qué centrarme y así ponerme en marcha de nuevo. Una sola cosa (luego cuando ya recupero el ritmo, añado más. Para eso tienes que saber cuál es tu límite para no volver al problema inicial).

 

  • Elegir un solo programa/estrategia (aunque a veces me cuesta…) y aplicarlo al momento. Esto es CLAVE. Si haces varios a la vez (por ejemplo un curso online y un libro o un webinar y un artículo, etc), no puedes estar al tanto de todos los detalles, aunque tú creas que sí, y siempre hay alguno que no aprovechas bien y decides posponer. En la mayoría de los casos, lo que pospongo no lo vuelvo a hacer. Así que elijo una opción y, a la vez que lo estoy haciendo, no solo tomo notas sino que planifico cambios en mi negocio y los llevo a cabo, si puedo al momento (por ejemplo si es alguna estrategia de redes sociales o algún cambio rápido en la web) y si no, a la agenda va con fecha determinada.

 

  • Analizar muy bien qué necesito en cada momento. A veces no necesito nada o no es el momento, a veces es mejorar una estrategia concreta, contratar una mentora o eliminar algún bloqueo interno. Una vez lo tengo claro, elijo algo que solucione esa necesidad concreta y me apunto.

 

Error número 2: No planificar

 

Hay días en los que pierdo el tiempo de mala manera. Antes solía sentirme culpable, ahora ya no. Ahora se que: 1) no pasa nada si un día no hago nada, 2) no soy una máquina y  3) sé cómo solucionarlo.

 

Sé cuando me pasa y por qué y, por tanto, sé como solucionarlo. Cuando tengo muchas cosas que hacer y no me he sentado a planificar, no sé ni por dónde empezar. Eso me pasa cuando me meto en demasiadas cosas ignorando mi límite (aunque normalmente sepa bien cuál es) o cuando me despisto de mi plan o cuando la idea de mi negocio necesita algún cambio y hay algo que no me gusta.

 

Es algo que seguro que te ha pasado alguna vez y que les suelo comentar a mis clientes.

 

Cuando tienes claro qué quieres hacer, cómo y para qué, te pones manos a la obra de inmediato. Pero cuando no te has tomado un momento para planificar tu siguiente paso porque no te ha dado tiempo o porque no lo sueles hacer o por la razón que sea, y no tienes claro qué hacer o tienes demasiadas cosas en mente, acabas por no hacer nada.

 

Así que es imprescindible tener un plan, aunque seas flexible y puedas cambiar cosas. Eso sí, una cosa es cambiar algo estratégicamente y otra cambiar en cuanto ves algo nuevo, eso entra dentro del error número uno.

 

En mi caso cuando me sucede es porque he sobrepasado mi límite y estoy involucrada en demasiadas cosas y, además, no me he tomado tiempo de establecer prioridades. Así que, por supuesto, me bloqueo y me voy a mirar blogs de cocina o lo primero que capte mi atención.

 

En esos momentos, mi solución es hacer un listado o recuperar las libretas donde anoto mis proyectos y por qué paso voy, elegir una sola cosa (la que me vaya a dar los mejores resultados) planificar y en marcha.

 

Y si tengo un día en que me cuesta hasta eso, empiezo por algo que no requiera mucha concentración para coger ritmo y volver a centrarme (contestar algunos mails*, grabar audios, corregir algún artículo).

 

*Muchos expertos dicen que revisar tu correo electrónico es lo peor que puedes hacer y que te dispersarás más. En mi opinión no siempre es así, al menos en mi caso. Yo sé cuándo me ayuda y cuando será para distraerme. Además me gusta contestar a mis clientes lo antes que puedo. Pero esa es mi opinión personal.
Y tú, ¿te identificas con alguno de estos errores? ¿Cómo lo solucionas? Me encantará tener más ideas:  )

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Muchas personas que tienen claro cuál es su pasión dudan sobre si sería factible vivir de ello o si sería mejor que siguiera siendo una afición.

Es una situación que me parece muy interesante porque, aunque muchos lo crean así, como ya he dicho otras veces: tu pasión no tiene que ser tu profesión.

Puede serlo pero no tiene que serlo. Es tu elección.

Pero la pregunta que te puede surgir es, ¿y cómo sé si puedo vivir de ello, o si quiero vivir de ello o no? (más…)

que hacer si quieres ser coach

 

Una de las preguntas que más me suelen hacer es qué hacer si quieres ser coach, así que he decidido escribir un artículo dándote mi opinión y recomendaciones.

Y quiero dejar claro que es mi opinión personal, simplemente eso.

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comenzar tu negocio

 

Últimamente me comentan muchas lectoras que reciben muchas ofertas de programas o productos para comenzar tu negocio, trabajar desde casa y tener libertad financiera y que ya no saben qué creer.

 

Quizá tú también te preguntes, como ellas me comentaban, si es posible para ti conseguirlo y si son honestos y reales estos programas.

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negocio no progresa

 

¿Te sientes estancada y frustrada porque tu negocio no progresa como tú quieres?

Quizá lleves varios meses o incluso un par de años activa, con tu web, lista de suscriptores, página de Facebook e incluso clientes, pero te has quedado estancada.

No te llegan suficientes clientes, tienes muchos altibajos de ingresos y la sensación de descontrol y estrés empieza a hacer mella.

Por no hablar del miedo, siempre presente en esta etapa aunque bien oculto, de tener que abandonar y volver a lo que hacías antes o buscar un nuevo trabajo para otro (y si te sientes identificada, ¡probablemente estés temblando ante la sola idea!).

¿Te suena? Sigue leyendo…

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autosabotaje del sindrome del impostor

 

¿Has pensado alguna vez que tú misma estás boicoteando tu carrera profesional debido a tu inseguridad?

Entonces podríamos estar hablando del Síndrome del Impostor…

Quizá no te consideres tan inteligente como el resto de tus compañeros de trabajo, o pienses que no estás a la altura y que nunca haces las cosas lo suficientemente bien.

¿Te sientes identificada?

Si es así,  puede que estés sufriendo el Síndrome del Impostor (término acuñado por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes).

Y ¿por qué es importante saberlo?

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descubrir tu pasión

 

Una de las preguntas que más me hacen las mujeres profesionales estancadas, y que quizá tú también te plantees, es cómo descubrir tu pasión o pasiones, cómo averiguar lo que de verdad te gusta, para poder dedicarte a ello y sentirte realizada.

 

El tema de sentirse realizada en realidad implica más que simplemente saber qué te apasiona. Además otro punto importante es que no todo lo que te apasiona tiene que ser una salida profesional, pero de eso hablaremos en otro momento.

 

Si dudas sobre qué es lo verdad te gusta, esto es lo que yo he encontrado que, por experiencia, funciona para encontrarlo.

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tu negocio¿Llevas un tiempo estancada, dispersa y sin tener los resultados que quieres y no sabes cómo superar ese bache?

Tener altibajos es algo muy frecuente y normal en un negocio, al igual que pasar algún que otro bache.

Si esta es tu situación y aunque quieres mejores resultados no sabes cómo hacerlo, te dejo tres alternativas en función de en qué etapa del negocio estés:

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Me preguntaba una lectora hace poco cómo lograr que sus clientes estén satisfechos con sus servicios. Es una pregunta muy interesante y aquí te dejo mis recomendaciones teniendo en cuenta lo que me dicen mis propios clientes y lo que yo he experimentado como clienta : )

>> Escucha este artículo aquí –>5 Recomendaciones para que tus clientes estén satisfechos con tus servicios

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entrevistalauraribas

 

Hoy os traigo una entrevista muy especial e interesante. Nada más y nada menos que a Laura Ribas, experta en marketing para autónomos y pequeñas empresas pero en la entrevista de hoy no vamos a hablar de eso…

Laura acaba de publicar un libro que, por cierto, te recomiendo mucho, “Quién soy yo para hacer esto“, donde habla de autosaboteje, miedos y todos los obstáculos que te impiden conseguir el éxito. Todo mezclado con retazos de su vida personal que lo hacen muy ameno e inspirador. Como le digo a ella en el vídeo, casi lo podría haber escrito yo, de tanto que encajan nuestras formas de pensar.
Dale a play y escucha (mi parte tiene el sonido bastante bajo, pero lo importante es lo que dice Laura : )

Hablamos de dinero y ambición 7:59

En cada nivel de éxito hay distintas creencias limitantes 12:08

Hacemos muchas cosas por amor (autosabotaje) 13:15

Tener círculos de personas que ganan más que tu 14:20

Hablamos de la culpa, ¿te sientes culpable o culpas a los demás? 15:26

Lo que hace que tengamos éxito es … 22:58

Y mucho más…

La oferta que mencionamos en el vídeo ya no está disponible.

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esfuerzo, aguantar¿Eres una de las personas que piensan que sólo llegarás a sentirte satisfecha y realizada cuando encuentres algo que te encante y te resulte fácil?

¿Cuándo las cosas fluyan y se acaben los esfuerzos? Quizá pienses que, al igual que con el tema de encontrar tu vocación, hasta que no encuentres ese algo que te apasione, se te de bien y sea fácil, no podrás sentirte satisfecha. (más…)

obtener resultados

 

¿Te has preguntado alguna vez por qué algunas personas consiguen resultados y otras no, aunque parezca que hacen lo mismo?

Yo lo hago continuamente y la cuestión es que aunque “parece” que hacen lo mismo, seguramente no es así.

Entonces, ¿qué marca la diferencia?

Yo le he estado dando vueltas a qué hago yo en mi negocio para tener resultados y estas son las cosas que considero que han sido imprescindibles para llegar adonde estoy hoy.

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¿Te ha pasado alguna vez que sabes que algo no va bien o al menos no tan bien como te gustaría y, sin embargo, sigues sin hacer nada?

Seguro que sí, es totalmente normal, algo que nos pasa o nos ha pasado a todos en un momento u otro pero que no te beneficia en nada. De hecho, probablemente te preguntes a menudo “¿por qué si sé que tengo que cambiar, no hago nada?” (y ya no entramos en el tema de las quejas constantes).

Y lo malo es que ese tipo de reflexiones solo consiguen que te sientas peor todavía.

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¿Qué puedes hacer cuando tras un cambio te encuentras con que las cosas no son como esperabas? Cuando te sientes decepcionada en tu nuevo puesto de trabajo, por ejemplo, y justo acabas de empezar o llevas poco tiempo.

Me lo preguntaba hace poco una lectora y puede que tu estés o hayas pasado por la misma situación. ¿Qué hacer entonces? Porque si acabas de llegar no te vas a marchar ya, ¿no? ¿O sí?

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¿Estás pensando en cambiar de trabajo o incluso en empezar tu propio negocio pero te da miedo no encontrar nada, que no funcione bien y quedarte en una especie de “limbo económico” (como me decía una de mis lectoras)?

>> Escucha este artículo aquí –> ¿Te da miedo el limbo económico si haces un cambio profesional?

Ese es uno de los grandes temores cuando tienes que hacer un cambio y, como mencionaba hace tiempo en otro artículo, la sensación es similar a la de lanzarte al vacío, ¿verdad? Aunque a mi me gusta más la comparación con el trapecista que suelta un trapecio para agarrarse a otro y ese momento en el que está en el aire sin apoyo alguno…

 

La cuestión es que es normal que esa sensación te produzca intranquilidad o miedo. Siempre digo que no somos máquinas que vayamos por ahí sin sentir ni padecer. Así que pretender hacer un cambio de ese tipo sin preocuparse es poco realista. Obviamente la situación mejora cuando ya tienes algo más o menos seguro, pero aun así tendrías algún tipo de miedo: a fracasar, a arrepentirte, a no estar a la altura, etc.

 

Acuérdate, el miedo no desaparece, se sustituye por otro y lo mejor es seguir adelante a pesar de ese miedo, no esperar a que desaparezca.

 

De todas formas, esto es lo que puedes hacer para atreverte y que te cueste menos:

 

1. Ten una red de seguridad

Si puedes antes de hacer el cambio, de dar el salto, ahorra para que puedas estar un tiempo sin cobrar y sin estresarte por ello. La verdad es que es muy diferente empezar algo nuevo sin estrés porque se te acaba el dinero. Con estrés no piensas con claridad. Por eso a veces merece la pena esperar un poco más mientras te haces con un colchón económico.

Otra opción es pedir un crédito o un préstamo a un familiar. Yo personalmente prefiero evitarlo y partir de lo que yo tengo y puedo, te recomiendo no endeudarte porque entonces volvemos a las mismas; pero es decisión tuya.

 

2. Descubre tu gran porqué.

¿Recuerdas que lo he mencionado muchas veces? Cuando tienes claro por qué quieres hacer algo, eso se convierte en tu motor en los momentos bajos. Y con “tu por qué” me refiero a una razón verdaderamente fuerte, sea la que sea, una razón que te diga: esto lo voy a conseguir sí o sí por…

Y que cuando la digas te enciendas. Nada de porque estoy aburrida, porque quiero más dinero, algo que te de fuerza y eso solo lo puedes decir tu, puede ser una razón altruista o egoísta, da igual, lo importante es que te de fuerzas. Que cada vez que la digas tu vocecita interna te diga “¡eso es!” Como por ejemplo:

– Porque yo he nacido para esto y me lo merezco.

– Porque quiero callarles la boca a todos y demostrarme que puedo.

– Porque quiero cambiarle la vida a otras mujeres.

– Porque quiero vivir rodeada de lujos.

– …

Y no voy a parar hasta conseguirlo.

Lo que te inspire a ti, no hay nada incorrecto.

 

3. Rodéate de gente que te entienda y apoye.

Esto supone una diferencia enorme,  lo bien que te sientes entre personas que están pasando por lo mismo que tu. Te sientes “normal” y apoyada. No hay críticas ni desánimo, sino apoyo e ideas, y eso hace que estés más motivada, que sientas que tienes una red segura si te caes y que te lances a por más. No falla.

 

Y si nada de esto te funciona entonces plantéate bien ese cambio. ¿De verdad es lo que necesitas? Quizá mejorando parte de la situación se produzca el cambio que buscas. A veces cambiar tu actitud o mejorar otro área de tu vida tiene el efecto que quieres. Sobre todo en lo relativo a dejar un trabajo con un sueldo estable y empezar tu negocio tienes que tener claro que no es para todo el mundo, por una sencilla razón: tener tu propio negocio implica saber convivir bien con la incertidumbre económica y hay personas para las que eso supondría un estrés y angustia constantes.

¿Cómo puedes saberlo? En mi experiencia si la incertidumbre te da un poco de miedo y mucha emoción vas por buen camino. Sin embargo si solo te produce angustia y la idea de no contar con un sueldo fijo te aterra, piénsatelo bien. Tener tu propio negocio implica, sí o sí, saber convivir y disfrutar con la incertidumbre.

Tener tu propio negocio implica, sí o sí, saber convivir y disfrutar con la incertidumbre. Clic para tuitear

Aquí no hay respuesta correcta o incorrecta, lo que mejor te haga sentir es lo que vale.

¿Qué vas a hacer al respecto? Cuéntamelo en los comentarios más abajo : )

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empezar a cobrar

 

¿Llevas un tiempo haciendo las cosas gratis y te gustaría empezar a cobrar ya?

Me preguntan muchas veces cómo pasar a cobrar por tus servicios cuando has estado ofreciéndolos sin coste alguno.

Quizá porque estabas haciendo prácticas, o porque no te atrevías a cobrar o te sientes culpable o algo similar.

Es algo muy frecuente y normal, no creas que eres la única, pero sí es cierto que esa situación tienes que cambiarla cuanto antes por dos razones, sigue leyendo…

 

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como tomar decisiones

 

¿Atormentada porque tienes una decisión importante que tomar?

La toma de decisiones es uno de los procesos que más angustia a muchas personas, especialmente si hablamos de una decisión importante que puede suponer grandes cambios en tu vida personal o profesional.

De hecho, es algo que te puede mantener paralizada mucho tiempo y por eso es un tema que me interesa especialmente porque mientras estés paralizada e insatisfecha tu vida sigue pasando…

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¿Hasta qué punto te estresan y frustran los altibajos en tu negocio o profesión?

La estabilidad es algo que todas buscamos tanto a nivel profesional como empresarial. Uno de los sueños de toda emprendedora es tener unos ingresos estables mes a mes.

Incluso aunque seas más inquieta y vayas haciendo cambios a menudo, siempre buscas cierta estabilidad aunque sea por poco tiempo. Eso sí, no me refiero a pasarte toda la vida con las misma condiciones inalterables (muchas personas buscan precisamente eso y lo tienen más difícil, porque cambios va a haber sí o sí.)

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pensamientos toxicos

 

¿Hasta qué punto afectan los pensamientos negativos a tus resultados?

A estas alturas ya sabes de sobra que tus creencias y pensamientos influyen en tu actitud y, por tanto, en tus resultados y satisfacción.

Ayer leía en el libro “The way you do anything is the way you do everything de Suzanne Evans que uno se cree especial (y no en un sentido positivo, precisamente) por los problemas que tiene.

¿Te suena? El pensar que tu no puedes lograr algo porque te pasa X.

Pues sigue leyendo…

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Seguro que de vez en cuando tienes etapas en las que aparecen obstáculos o problemas de distinta categoría que, aunque no sean necesariamente importantes, te preocupan o te estresan. Puede ser que haya aparecido un gasto imprevisto, que se te haya estropeado algo, que tengas un bajón de clientes…. De repente parece que las cosas no van bien y te estás agobiando.

>> Escucha este artículo aquí –> Cómo dejar de preocuparte por tus problemas (y empezar a solucionarlos)

Obviamente todos tenemos problemas, y no hay ni que decir que esperar no tenerlos nunca es totalmente absurdo e irreal. La cuestión entonces radica en lo que haces cuando surgen esos problemas, en tu actitud ante ellos. Ya sabemos que un cambio de actitud hace maravillas, pero ¿cómo lograrlo?

Como siempre, fácil no es pero hace poco leí dos opciones que me parecieron interesantes. Estas son:

 

1.  Cambia tu concepción de problema, redefínelo.

Las palabras tienen un poder emocional mayor del que nos creemos. Si recuerdas, en otro artículo mencioné cómo cambia la situación si en vez de pensar que estás “nerviosa” (antes de una charla, por ejemplo), piensas que estás “emocionada”. Es algo que funciona muy bien y en este caso puedes hacer lo mismo.

Steve Chandler en su libro “Time Warrior” sugiere que en lugar de pensar en un problema, con todas las connotaciones negativas que ello conlleva (porque esa palabra siempre la asociamos con cosas negativas y, por tanto, mejor no tenerla en mente), pienses en un proyecto.

Sí, un proyecto, que puede ser difícil y puede no gustarte. Pero ¿te das cuenta de la diferencia? Emocionalmente, un proyecto es algo más emocionante y divertido que un problema. Te permite salir del estancamiento y bloqueo mental y empezar a pensar en cómo llevarlo a cabo (es decir en cómo acabar con el problema), ¿o no? A lo que hay que añadir  los sentimientos de realización y autoestima cuando terminamos un proyecto.

Una sola palabra puede suponer un gran cambio en tu percepción, en tu actitud y en tus resultados. No es lo mismo problema que proyecto. No es lo mismo obsesionarte y agobiarte pensando en que tienes un problema y que no sabes qué hacer, o en por qué tienes tantos problemas o cualquier otro tipo de pensamiento victimista, que verlo como un desafío, un proyecto que hay que acabar. Pruébalo.

 

2. Considéralos algo fascinante, un objeto de estudio.

Me parece que fue en uno de los newsletters de Suzanne Evans donde ella comentaba que ya que problemas vas a tener sí o sí, por qué no empezar a considerarlos como algo fascinante que aparece en tu camino. Sí, fascinante. A mi esta forma de verlo me encanta. Cuando tengas una de esas etapas en las que aparecen obstáculos o problemas de distinta categoría (y cuanto más estresada estás mas suelen aparecer, ¿verdad?), en lugar de agobiarte y estresarte aun más, por qué no pensar: “Fascinante, mira lo que aparece ahora para ponerme las cosas interesantes. ¿Qué puedo aprender de esto?”

Al considerarlo algo fascinante tu actitud cambia, por lo menos hace que te tomes las cosas de otra forma y ya sabemos que ahí reside todo, en tu actitud. Mejor estar divertida o intrigada que estancada, ¿no? Mejor preguntarte qué puedes hacer al respecto, qué puedes aprender o por qué aparecen ahora tantos obstáculos, que estar lamentándote. Quizá te hayas relajado y hayas pasado por alto cosas importantes, quizá sea momento de hacer un parón y recargar pilas. La cuestión es que verlo de esta forma te hace pensar de otra manera y así es como empiezan los cambios.

 

Por supuesto hay problemas y problemas y no pretendo solucionar el mundo. Hay determinadas situaciones que requerirán otro tipo de medidas, pero si te acostumbras a pensar así ante pequeños problemas, quizá cuando aparezca uno mayor lo sepas llevar mejor, ¿no crees?

 

Aparte de esto, no hay que olvidar que los problemas te hacen más fuerte, más segura de ti misma. Como bien dice Steve Chandler, los problemas en realidad son buenos para nosotros, pero no somos capaces de darnos cuenta (excepto cuando les pasan a otros) debido a las connotaciones emocionalmente negativas de la palabra. Así que ya sabes, a partir de ahora prueba con una de estas opciones, a ver si cambia algo…

 

Cuéntame en los comentarios cuál te gusta más y si te ha dado resultado. A mi la de “fascinante” sí : )

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mas clientes

 

Una de las mayores preocupaciones de cualquier autónoma o profesional de servicios es, obviamente, conseguir más clientes.

Ya que por muy formada que estés, muy bonita que sea tu web o grande tu despacho, si no tienes clientes que te paguen no tienes un negocio, tienes una afición cara.

Y fíjate que al decir clientes puntualizo añadiendo “que te paguen”.

Porque muchas veces cuando hablo con clientes potenciales o con lectoras y les pregunto si tienen clientes, muchas dicen que sí pero gratis o intercambiando sesiones.

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bloc de notas

 

Me escribe un lector contándome que aunque tiene muchas ideas no sabe cómo darles forma para poder ponerlas en práctica y empezar a ver progresos.

Seguro que te ha pasado más de una vez, se te ocurren muchas cosas pero al final no avanzas con ninguna y te quedas como estás.

¿Qué puedes hacer para empezar a ver progresos y resultados? Te lo cuento ahora…

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¿Estás agobiada, saturada y aunque sabes que todo es cuestión de prioridades ya no sabes ni cuáles son las tuyas?

Hay veces en que eres eficiente y productiva y no tienes problemas para sacar las cosas adelante.

Otras veces estás tan saturada de tareas, o simplemente cansada que, aunque sepas cuáles son tus prioridades, qué es lo más importante, te cuesta ponerte en marcha.

Todo normal.

Pero también puede haber ocasiones en las que no solo tienes mucho que hacer sino que ni siquiera eres capaz de priorizar, todo te parece igual de importante y estás totalmente bloqueada.

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conseguir credibilidad si partes de cero

 

Una de las preocupaciones cuando te estableces por tu cuenta y tienes tu propio negocio es cómo conseguir credibilidad y prestigio, especialmente cuando estás empezando, ya que se enfatiza mucho la importancia de posicionarte como una experta, de destacar entre los demás.

Y especialmente también credibilidad online, que siempre cuesta más.

Y al comienzo uno está algo perdido con eso…

 

Más que nada por todas las creencias limitantes de que acabas de empezar, de que ser para ser un experto tienes que ser o hacer tal o cual cosa, de que no puedes competir con fulanito, etc.

Los típicos pensamientos negativos que te bloquean y no te dejan avanzar en tu profesión y, lo que es peor, no te permiten ayudar a los demás como podrías.

Así que, ¿cómo conseguir esa credibilidad, cómo sentirte más segura de ti misma (al final, es en lo que se basa todo) para ofrecer tus servicios con seguridad y confianza?

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poner limites ya

 

 

Una de las cosas de las que me he dado cuenta hablando con mis clientas, lectoras y simplemente observando, es la importancia de saber poner límites y que, aunque parezca raro, no mucha gente sabe hacer.

De hecho, a estas alturas lo considero una habilidad dada su importancia y lo que cuesta.

Quizá no seas del todo consciente de la repercusión de no poner límites a ciertas circunstancias.

Así que aquí tienes 5 situaciones a las que tienes que aprender o empezar a poner límites (y solo es un comienzo):

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cobrar por tu trabajo

 

 

Uno de los temas estrella para las personas que cobramos por nuestros servicios es cuánto cobrar por nuestro trabajo.

Es algo que supone un quebradero de cabeza para casi todo el mundo, porque tanto el tema dinero como el tener que ponerle precio a algo que tu haces están asociados con muchas creencias limitantes.

Creencias como ser una mala persona, o avariciosa o poco espiritual, por ejemplo.

Y ya he dicho muchas veces que es muy importante trabajar esas creencias o te quedarás estancada en tu negocio.

Así que sigue leyendo…

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montra tu negocio

 

Una de las situaciones sobre las que me escriben mucho es la de querer establecerte por tu cuenta pero todavía depender de tu sueldo o salario actual.

De hecho, mucha gente ve esto como un gran obstáculo hasta el punto de no dar nunca el paso.

Lo ideal sería tener el capital suficiente para lanzarte ya mismo dejando tu trabajo, ¿verdad?

Especialmente si tu trabajo se ha convertido en una carga.

Pero siendo realistas eso no pasa muchas veces. Quizá puedas disponer de una herencia, ahorros de varios años, inversiones, ayuda familiar o la posibilidad de pedir un crédito, ¿pero qué pasa cuando no es así?

¿Cómo empiezas cuando dependes de tu sueldo? ¿Qué haces, te quedas como estás?

Claramente esa es una opción pero no la que tu quieres. Sigue leyendo…

(más…)

 

Esta es la época de empezar a planificar el próximo año, algo muy recomendable para todo el mundo y, en mi opinión, imprescindible si tienes un negocio.

Además ya sabes que es imprescindible saber lo que quieres para llegar a algún lado.

También he hablado muchas veces de la importancia de ser específica en todos tus objetivos, más que nada porque si tienes un objetivo específico podrás tomar acciones específicas.

También se ha hablado mucho de los objetivos SMART así que no voy a hacer más hincapié en eso. 

Lo que sí quiero que tengas en cuenta esta vez son tres recomendaciones que te ayudarán a tomar las decisiones necesarias para planificar el próximo año (o el período que tu quieras, claro).

Así que apunta y elige la que más se aplique a tu situación:

 

1. Para poder llegar a tu destino, lograr tus objetivos y tomar mejores decisiones es imprescindible que sepas de dónde partes. 

Que sepas cuál es tu situación ahora mismo, y eso implica ser sincera y aceptar lo que hay, por varias razones: una, porque si siempre vas diciendo que todo te va bien nadie se molestará en ofrecerte ayuda y tu misma no te plantearás buscar ayuda. ¿Para qué si todo “va bien”?

Y segundo porque el camino a tu objetivo puede variar dependiendo de donde te encuentres. No es lo mismo ir a París desde Barcelona que desde Chicago…

Con esto no quiero decir que a partir de ahora te vayas quejando a todo el mundo, ¡ni mucho menos! Ya sabes que las quejas no sirven de nada.

Simplemente te recomiendo que pienses detenidamente en tu situación actual, dónde estás y en qué necesitas ayuda.

 

2. Tienes que querer cambiar.

De esto he hablado muchas veces. No es fácil, no es sencillo, pero es lo que hay. En la mayoría de los casos cuando estás bloqueada o estancada te centras en lo que no sabes hacer o lo que necesitas aprender, en “cómo voy a hacer esto”.

Pero ese es el segundo paso, te estás adelantando.

No es una cuestión de habilidad, ese no es el verdadero problema, las habilidades se aprenden.

En realidad es una cuestión de elección. ¿Lo quieres o no?

Si es que sí, haz lo que sea para conseguirlo y no empieces ya a acumular excusas.

Si lo quieres te buscas la vida, aunque tardes años en lograr tu objetivo. Tienes que tomar la decisión de ponerte en serio y hacer que suceda. Tienes que comprometerte y eso es lo difícil, no aprender cómo hacer las cosas sino elegir que esta vez sí lo vas a hacer.

Y no, no será fácil y pueden surgir complicaciones e imprevistos, pero de eso te encargarás más adelante.

El primer paso es elegir, comprometerte y tomar la decisión y hasta que no hagas eso no conseguirás tus objetivos.

 

3. Toma una decisión REAL. 

¿Que quiero decir con esto? Esta es una distinción interesante que leí en el blog IttyBiz.

Si tu “decisión” lo único que hace es que te pases el día soñando despierta, ilusionada y pensando en todo lo que vas a conseguir… No es una decisión, es una fantasía. Duro pero cierto.

Sin embargo cuando tomas una decisión real, aunque sueñes un poco (¡que no es malo!) enseguida te pondrás a pensar en qué hacer para conseguirlo, en cuál es el siguiente paso.

Porque una vez que tomas una decisión tu cerebro se pone en marcha para buscar oportunidades y empieza a pensar qué cosas vas a tener que posponer o que límites vas  a poner para que lo que has decidido se haga realidad.

Empiezas a pensar estratégicamente y te pones en marcha para conseguirlo, no te quedas soñando indefinidamente, esa es la diferencia.

 

Por tanto, teniendo en cuenta estas tres recomendaciones, la pregunta aquí no es qué necesitas hacer sino: ¿Quién necesitas ser para lograr lo que quieres? 

Piénsalo y luego busca cómo conseguirlo.

 

Aparte de eso algo que puedes hacer es repasar qué has conseguido este ultimo año, preguntándote:

  • Qué ha funcionado
  • Qué no ha funcionado
  • Qué te falta
  • Cuál es el siguiente paso para ti

 

Esto es mucho trabajo y tienes que pararte a pensarlo, claro, y ahora viene la pregunta más importante:

¿Estás dispuesta a que pase eso que quieres?

 

Porque si tu no te comprometes nadie puede ayudarte, recuerda el punto tres. Y porque a veces decimos que lo queremos pero en realidad no, y es que hay muchas ventajas en quedarte como estás…

Así que piénsalo y dime en los comentarios qué paso vas a dar a continuación.

Y si necesitas más ayuda, recuerda que puedes hacer el TEST para profesionales estancadas que he preparado especialmente para ti.

En dos minutos te diré en que situación estás y qué tienes que hacer al respecto.

>>Haz el test aquí<<

 

 

La semana pasada te comenté tres situaciones en las que podrías replantearte reinventar tu negocio, hacer cambios. Así que si ya tienes claro que sí, que es momento de hacer cambios en tu negocio, ¿por dónde empiezas?

 

La respuesta es: exactamente por donde lo harías si tuvieras que empezar de cero. Por los cimientos. Ya sabes a estas alturas que si no tienes claro lo que quieres es fácil que te disperses, te dejes llevar por cualquier novedad, no te pongas en marcha y no tengas resultados.

>> Escucha este artículo aquí –> ¿Es hora de reinventar tu negocio? Alternativas (2ª parte)

 

En este caso es exactamente igual. Es hora de volver a plantearte por qué haces lo que haces (revisa tu gran porqué), qué es lo que quieres, cuál es tu nuevo objetivo y cómo quieres que encaje con tu estilo de vida. Esta última parte se suele subestimar y es fundamental para sentirte satisfecha y no verte desbordada. Para mi este es un paso clave y es lo primero que trabajo con mis clientas.

 

Una vez tienes todo eso claro, ¿qué cambios puedes hacer? Depende de tu situación, tu negocio y de lo que necesites, pero aquí tienes algunos ejemplos:

 

1. A veces quieres conservar la estructura original.

Por ejemplo, cuando yo cambié mi negocio tenía claro que quería que siguiera siendo coaching y mayoritariamente online, eso no cambió. Lo que modifiqué en ese caso fue mi nicho (más bien me eligió el a mi), es decir, el tipo de gente a la que te dedicas o el tema en el que te especializas.

 

Eso, por supuesto, supuso tener que empezar de cero. No fue fácil, pero esta vez contaba con unos conocimientos que no tenía antes, por lo que los avances fueron mucho más evidentes y tuve resultados antes.

 

¿Hay alguna forma de evitar esto? Pues por ejemplo asegurándote, cuando empiezas tu negocio, de que tu nicho cumple una serie de características. Entre ellas que esté dispuesto a pagar por lo que ofreces. Si no, por muy buena que seas y por mucha pasión que le pongas, no te irá muy bien. Aunque hay que decir que el tema del nicho puede ser controvertido y hay mucha gente que piensa que no es necesario en absoluto. Yo simplemente te explico lo que me funciona bien a mi, siempre según mi experiencia : )

 

2. A veces lo que pasa es que no vendes nada de nada (aunque eso sí, a la gente le encanta lo que haces…O eso dicen).

El problema puede ser el mismo que antes o simplemente una norma básica de marketing y ventas: que no estás ofreciendo lo que tu cliente quiere sino lo que tu crees que quiere y te aseguro que muuuchas veces no es lo mismo. En este caso ya sabes cuál es la solución, interesarte por tus clientes potenciales y averiguar lo que quieren de verdad.

 

3. Otras veces lo que necesitas es reorganizar lo que ofreces.

Analizar qué te da resultados que merezcan la pena, qué te sigue apasionando hacer y ampliar tus miras. Quizá es hora de crear nuevos productos o servicios o de modificar los que ya tienes. O puedes plantearte cómo ayudar a mas gente usando eventos o programas grupales.  A veces estás deseando subir de nivel por decirlo de alguna forma, pero tienes miedo porque te has acomodado a lo que ya sabes hacer y se te da bien aunque no sea suficiente para ti en estos momentos…

 

4. En otras ocasiones lo que necesitas es modificar tu modelo de negocio.

Para adaptarte a las novedades o porque tu estilo te vida en cierta forma te lo exige. Por ejemplo si a partir de ahora tienes que trasladarte a menudo, hacer tu negocio online puede ser una buena idea para no tener que empezar desde cero cada vez que te trasladas. O modernizarte y ampliar tu zona de acción, ¿quién dice que tienes que limitarte a tu ciudad, pueblo o país? Tienes todo el mundo a tu disposición.

 

Estos son sólo algunos ejemplos de cambios que puedes hacer. En todo caso, los primeros pasos a dar son:

 

  1. Reconocer tu situación actual, qué pasa y qué necesitas
  2. Replantearte las bases de tu negocio
  3. Elegir los cambios más apropiados
  4. Empezar (por tu cuenta o con ayuda de un mentor o procesional que te guíe).

 

Así que tómate tu tiempo y empieza por el principio, ¿qué necesitas? Cuéntamelo en los comentarios más abajo.

 

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¿Se te ha pasado por la cabeza últimamente que a lo mejor es hora de reinventar tu negocio, de hacer algún cambio? Y no estoy hablando de abandonar, sino de hacer cambios más o menos drásticos según tu situación.

>> Escucha este artículo aquí –> ¿Es hora de reinventar tu negocio?

 

¿Cuándo es un buen momento para reinventarte? En realidad eso es algo que tienes que decidir tu pero aquí tienes tres situaciones a considerar:

 

1. Cuando lo que haces ya no te emociona.

 

Si llevas un tiempo sintiendo que ya no te motiva tanto lo que haces, que te aburre o que ya no supone un gran desafío y sientes la necesidad de ir a por más, este podría ser un buen momento para hacer cambios. ¿Qué tipo de cambios? Los explicaré en el artículo de la próxima semana. Eso sí, hay que tener cuidado con esta situación. No confundas aburrirte con algún aspecto de tu negocio, o estar cansada o estresada, con que tu negocio ya no te aporte lo que quieres. Son cosas distintas.

 

En un momento así lo primero que puedes plantearte es si necesitas unas vacaciones, porque a lo mejor has estado trabajando muchísimo y solo necesitas un descanso para volver a cogerlo todo con ganas. Tampoco tienes que pensar, como he dicho ya en alguna ocasión, que en tu negocio todo va a ser un camino de rosas y que si no te apasiona absolutamente todo lo que haces es que algo va mal. Siempre habrá algo que te guste menos, que te cueste hacer o que directamente no te guste nada (pincha aquí para tuitear esta frase). Y ya sabes la solución: o lo delegas (si puedes) o te aguantas.

 

Esta situación también puede ser delicada para ti si eres de las personas que se aburren enseguida de todo, y puede ser una de las causas por las que no te comprometes con nada, porque en cuanto las cosas se ponen algo difíciles o cuando hay algo que no te gusta mucho abandonas sin más. Y esa tampoco es la solución. O cuando asumes que tu negocio tiene que darte toda la satisfacción y cumplir todas tus necesidades cuando eso no es así. Quizá lo que te haga falta es añadir algo más de diversión a tu vida en forma de una nueva afición por ejemplo.

 

Aquí estamos hablando de cuando ya no encuentras satisfacción en prácticamente nada de lo que haces, cuando te aburres de hacer siempre lo mismo porque ya no hay desafíos, cuando tienes la mente siempre en otras posibilidades. Entonces quizá sea momento de plantearte un cambio, no necesariamente radical eso sí.

 

 

2. Cuando has hecho de todo y no ves resultados.

 

A veces te esfuerzas, haces todo lo que se supone que tienes que hacer, incluso trabajas con un experto pero no tienes los resultados que quieres. Entonces es momento de cambiar las cosas, centrarte en otro nicho, averiguar bien la demanda. Esto es algo que puede pasar incluso aunque empieces con una estrategia clara y sabiendo bien los pasos clave para que tu negocio empiece con buen pie. Por eso es importante ser flexible y estar abierta a los cambios, aunque sea frustrante, aunque te cueste y en el fondo no quieras, porque en realidad no tiene sentido seguir haciendo lo mismo si no ves ningún avance.

 

 

3. Cuando tus circunstancias personales cambian mucho y no puedes con todo.

 

A veces, aunque a nivel profesional todo te vaya bien, hay cambios personales que hacen que las cosas no sean como antes y que te plantees hacer algo al respecto. Tener hijos, trasladarte a otro país o cuidar de algún familiar enfermo pueden hacer que tus prioridades cambien de un momento a otro y que te plantees reinventarte para poder acomodarte a la nueva situación.

 

Estos son tres ejemplos de situaciones en las que puedes plantearte un cambio (no solo en tu negocio sino también a nivel profesional). A veces esta reinvención te hace ilusión y a veces te da pereza y miedo pero en ambos casos estás en una situación donde sabes que así no puedes seguir mucho más. Si decides que es hora de reinventarte, ¿cómo hacerlo, qué cambios puedes hacer? Te lo cuento en este artículo.

 

Ahora te toca reflexionar sobre tu situación y tu siguiente paso, ¿cuál es? Cuéntamelo en los comentarios : )

 

 

imagen Scarlett O'Hara

¿Cuántas veces te has propuesto hacer algo y, cuando ya estabas decidida, te ha surgido un imprevisto u obstáculo de última hora y has decidido abandonar?

Seguro que sabes a qué me refiero (y si no lo sabes, ¡enhorabuena!). ¿Qué pasa cuando de verdad quieres hacer algo pero un obstáculo te lo impide?

>> Escucha el podcast aquí –>Qué hacer ante los obstáculos de última hora

¿La verdad? Que no estarías tan decidida, porque cuando quieres algo de verdad, pero de verdad de la buena como dicen los niños, no hay obstáculo que te pare. ¿O no?

 

En la vida es inevitable que surjan obstáculos, inconvenientes o imprevistos, es así y no se puede hacer nada. Así que lo único que determina hasta qué punto te afectan los obstáculos es tu actitud ante ellos. En general hay dos tipos de actitud predominantes, a ver con cuál te identificas:

 

1. Asumir que si ha aparecido un obstáculo en el camino es porque ese camino no es para ti y que es mejor abandonar.

2. Entender que los obstáculos son inevitables y, como dice María Tolmo en su libro “Una Princesa en el Espejo”: “Están ahí para probar tu perseverancia, tu creatividad y tu ingenio.”

 

Esto es algo que he hablado ya con varias personas, cuando te surge un obstáculo, ¿por qué en vez de pensar que es una señal de que vas por mal camino no lo interpretas como una prueba final de que de verdad quieres lo que dices que quieres?

El problema es que la gran mayoría de las personas elije la primera opción y se rinden a la primera de cambio. Por eso no hay tanta gente que logre sus objetivos porque ven cada obstáculo como una señal de que ese no es el camino a seguir y abandonan. Pero ¿sabes qué? Eso no es más que otra excusa.

Igual que el miedo, la vergüenza o cualquier “razón” que puedas tener tu. Todos nos ponemos excusas, para qué negarlo, pero hay que ser consciente de ello y no dejar que paralicen tu vida. Quien quiere algo, algo le cuesta; las cosas no se regalan y si te rindes ante el primer obstáculo ahí te vas a quedar.

 

Sin embargo, ¿sabes que tienen en común las personas que triunfan, que logran lo que quieren? Además en cualquier campo, que no se dejan detener por los obstáculos. Unos los consideran simplemente una piedra más del camino, otros una lección que aprender. A veces se ignoran, a veces son tan imponentes que te detienen temporalmente, pero nunca te planteas abandonar, porque a ti no hay nada que te pare y abandonar no es una opción. Sí puedes contemplar hacer cambios, porque es imprescindible ser flexible, pero abandonar al primer contratiempo, de eso nada.

 

Esa es la actitud que te lleva más lejos. No es difícil de entender, pero sí de lograr. Hay personas que de manera innata son perseverantes y no hay nada que se les resista, pero muchas otras no. Entonces, ¿cómo lograr una actitud así?

 

Una de las cosas fundamentales es tener clarísimo por qué quieres lograr tu objetivo. Como siempre digo parece obvio, pero mucha gente en realidad no se ha parado nunca a pensarlo.

Si de verdad quieres conseguir lo que te propones tienes que tener una razón que te impulse en cada momento, de forma que los obstáculos sean, como mucho, una molestia de la que deshacerte de una forma u otra. Aunque tengas días malos, aunque a veces tengas mil dudas y prefieras no levantarte.

En esos momentos es cuando te recuerdas que, como decía Scarlett O’Hara en una de mis frases favoritas : )

 

Después de todo, mañana será otro día. Clic para tuitear

 

¿Qué me dices? ¿Qué actitud vas a elegir a partir de ahora? Cuéntamelo en los comentarios y comparte este artículo si te ha ayudado : )

 

¿Has pensado alguna vez que no te sientes realizada con lo que haces, que tienes un enorme potencial pero no puedes o no sabes cómo expresarlo?  

Hablo con muchas personas que me cuentan que quieren sacar lo mejor de sí mismas, aprovechar ese talento, ese potencial que tienen dentro y que está ahí medio abandonado y olvidado y no saben cómo (o tienen miedo de hacer cambios).

(más…)

 

¿Te has preguntado alguna vez si hay algo que puedas hacer para asegurarte de que tu negocio no fracase?

Hay personas que me escriben para preguntarme justamente eso, quieren poner un negocio y estar seguras de que les va a ir bien.

Es normal querer que tu negocio funcione bien (y si es desde el principio mucho mejor, ¿verdad?) y hay ciertas cosas que puedes hacer para empezar con buen pie, pero tienes que tener claros dos detalles:

(más…)

iniciar un negocio

Una de las preguntas que recibo a menudo es cómo hacer para poner en marcha tu negocio si ya sabes lo que quieres pero no cómo conseguir clientes o simplemente cómo empezar.

Cuando yo empecé también estaba muy perdida, sabía que quería vivir del coaching y ayudar a personas a tomar decisiones profesionales y se acabó.

Así que, a pesar de que mi liquidez no era mucha, decidí contratar a una coach para que me ayudara a aclarar esos primeros pasos.

Desde luego fue una gran decisión y con el tiempo he aprendido muy bien qué pasos tienes que dar para ponerte en marcha en vez de quedarte paralizada por el exceso de información y el caos mental.

Apunta:

(más…)

 

¿Cuántas veces te has encontrado haciendo cosas o tomando decisiones casi sin saber por qué e indecisa acerca de las consecuencias?

He hablado muchas veces de la importancia que tiene ser consciente de tus valores, prioridades y necesidades no solo a nivel personal sino también profesionalmente.

Lo considero algo imprescindible para asegurarte de que lo que haces está alineado con lo que quieres, para que no te encuentres dedicando tu tiempo y energía a algo que no te satisface ni te hace sentir realizada, algo que es más frecuente de lo que parece.

Pero aparte de eso hay también otro factor que es importante conocer y que puede determinar mucho las decisiones estratégicas que tomes en tu carrera o negocio: tus motivadores.

(más…)

 

Este post se lo dedico a Laura Ribas porque fue inspirado en la conversación que tuvimos el otro día : )

Seguro que tienes temporadas en las que estás tan ocupada que casi no puedes ni respirar.

Te pasas el día haciendo mil cosas diferentes, ocupándote de distintos temas y, sin embargo, a veces cuando acaba el día o la semana te das cuenta de que tampoco has hecho nada de otro mundo, que no has sido muy productiva que digamos y te desesperas pensando que si ahora estás así como estarías si tuvieras más clientes o más compromisos.

O la segunda alternativa, que sí que estás muy ocupada y no te da tiempo ni a aburrirte pero que, en realidad, no es el tipo de vida que quieres. ¿Te suena?

(más…)

comparaciones

 

Ya he hablado en algunas ocasiones del peligro de compararte con los demás.

Primero porque sueles elegir a personas que están, de algún modo, más avanzadas que tu profesionalmente, sin tener en cuenta si tienen más experiencia o no (desde luego no te molestas en elegir a alguien que esté en tus mismas condiciones o que no haya llegado tan lejos).

Y segundo, porque lo único que consigues es dudar de todo y quedarte paralizada pensando que todo lo que estás haciendo no es ni siquiera bueno.

¿Quién no se ha sentido así alguna vez?

(más…)

 

¿Estás pensando en hacer un cambio profesional importante pero tienes miedo a perder lo que ya tienes?

 

Muchas personas me escriben contándome que se sienten paralizadas por el miedo a perder lo que tienen, aunque no estén muy satisfechas.

Están pensando en cambiar de trabajo o en montar su propio negocio pero el miedo a que no funcione o a no lograr los ingresos necesarios para vivir las detiene.

(más…)

 

>> Escucha este artículo aquí –> ¿Te sientes culpable por ser ambiciosa?

 

¿Te sientes culpable por querer más de tu profesión o negocio? ¿Piensas que, en cierta forma, estarías “abandonando” a tu familia?

 

Uno de los obstáculos o problemas frecuentes entre las mujeres trabajadoras y emprendedoras es, muchas veces, el sentimiento de culpabilidad por no poder llegar a todo; especialmente cuando tienes un puesto de responsabilidad o un negocio que requiere que estés muy involucrada. La semana pasada en la clase gratuita que María Tolmo ofreció a mis lectoras, una de las oyentes me preguntaba cómo hacer para no sentirse culpable por ser ambiciosa, por querer más de su trabajo, cuando eso podía conllevar, por ejemplo, pasar menos tiempo con los suyos.

 

Como explico en mi libroCómo superar el Síndrome del Impostor. Estrategias para eliminar la inseguridad y conseguir el éxito profesional” las mujeres tenemos una necesidad innata de cuidar de los demás, de sentirnos apreciadas y de gustarle a todo el mundo. Eso tiene su lado bueno pero también una parte negativa, cuando te centras más en los demás que en ti misma, algo muuuy frecuente, seguro que te sientes identificada. No serías la primera en poner siempre por delante a los demás y acabar tu agotada y sin energías para nada, o siendo incapaz de decir que no a los demás exactamente por la misma razón.

 

Por eso, si eres una persona ambiciosa con altas expectativas profesionales o si tienes un negocio y quieres dar un paso más, puede que te sientas culpables por no poder llegar a todo o, como decía la oyente del seminario, por sentir que abandonas a tu familia. Eso puede hacer que renuncies a tu carrera profesional y te sientas resentida o insatisfecha, o que decidas seguir adelante y también te sientas insatisfecha debido a la culpabilidad. Entonces, ¿qué puedes hacer para salir más o menos airosa de esta situación?

 

1. Ten muy claras tus prioridades y sé sincera contigo misma.

Yo creo que el tema de las prioridades es el que más menciono en mis artículos porque es fundamental y es algo con lo que trabajo con mis clientes nada más empezar. De hecho, recuerdo que una de mis clientes después de haberme comentado directa e indirectamente que su mayor prioridad en ese momento era su carrera, cuando hizo el ejercicio de prioridades marcó como primera su familia. Ahí me di cuenta de que lo que sentía era culpabilidad por considerar prioritario su trabajo, así que le dije lo mismo que te digo a ti si estás en esa situación. El hecho de que en un momento determinado tu carrera sea tu prioridad no significa que no te importen tus hijos (pincha aquí para tuitear esto). Tus hijos son y serán siempre lo más importante para ti, pero en este momento tu prioridad es avanzar en tu carrera y está bien, estás en tu derecho. Así que no lo olvides tienes todo el derecho del mundo a volcarte en tu carrera o negocio y eso no significa que no te importen tus hijos o tu pareja o quién sea que tengas en mente.

 

2. Establece qué es imprescindible para ti.

Esto es algo que comenté con otra clienta que estaba embarazada y no sabía cómo iba a compaginar su trabajo con su bebé y con prestarle la debida atención a su pareja. Una de las cosas que le sugerí fue hacer una lista de las actividades o momentos que no quería perderse cuando naciera su hijo y de lo que era importante para ella. Entre ellas pasar tiempo a solas con su marido, llegar a casa a tiempo para bañar al niño, etc. Tener muy claro qué actividades son importantes para ti (porque suponen una gran satisfacción, te hacen sentir realizada y mejoran tu calidad de vida), te ayudará a distinguir qué mantener y a qué dedicarle tu tiempo cuando cambie tu situación profesional o cuando estés menos disponible.

Por ejemplo, cuando nació  mi hijo yo ya tenía claro que para mi felicidad y la de mi marido era fundamental viajar y salir a comer fuera de vez en cuando, juntos o con amigos, y no quería que eso cambiara. Así que me aseguré de mantenerlo. Está claro que sí cambia la frecuencia o la forma en que viajas pero nunca he dejado de viajar o comer fuera (de hecho con un año y medio mi hijo ya había estado en Nueva York, Cuba, Vancouver, Whistler, Salamanca, Barcelona, Menorca y en un crucero por Alaska y tan contento, además.)

 

¿Qué es importante para ti respecto a tu vida actual, tu pareja y tu familia? Tenlo claro y así podrás hacerlo prioritario respecto a otras tareas o actividades aunque durante un tiempo te vuelques especialmente en tu carrera o negocio.

 

3. Busca ejemplos motivadores.

Esto a mi me ayudó mucho, el tener ejemplos de mujeres que tienen lo que tu quieres o que se comportan como a ti te gustaría. En este caso mujeres profesionales con hijos que hayan llegado lejos en su carrera. Recuerdo que cuando estaba embarazada tenía miedo que de mi vida cambiara por completo y ya sólo quisiera quedarme en casa a cuidar a mi hijo y dejara de viajar o de salir (porque había visto muchos casos, todo hay que decirlo). Cuando me entraba esa angustia sólo tenía que pensar en las amigas con niños pequeños que seguían viajando, haciendo fiestas en su casa y saliendo fuera, para volver a recuperar la ilusión de que era posible. Otro ejemplo que me animó en su momento fue una de mis mentoras, científica, con hijos y  trabajando en el mismo departamento que su marido. Lo que me hacía ver que era posible compaginar esas cosas.

Busca ejemplos que te demuestren que sí se puede y guíate por esas personas.

 

Tenerlo todo es posible, tenerlo todo a la vez complicado, siempre habrá que hacer algún tipo de sacrificio. Yo siempre digo que la principal razón de que me lanzara a tener mi propio negocio fue el deseo de libertad y flexibilidad de horario para poder atender a mi hijo cuando lo necesitara y para cogerme vacaciones cuando quisiera. Para mi está claro y eso hizo que los sacrificios económicos iniciales valieran la pena y que pueda negarme a ciertos compromisos si suponen estar mucho tiempo alejada de mi hijo. Esa es mi elección, ¿cuál es la tuya? ¿Qué quieres conseguir profesionalmente, qué estás dispuesta a sacrificar y qué no? Hasta que no tengas eso claro no podrás sentirte tranquila.

 

Aparte de eso, culpable es probable que te sientas en algún momento, acéptalo, sigue adelante y ten en mente siempre lo que dicen en los aviones: antes de ponerle la máscara de oxígeno a tu acompañante, póntela tu primero o no podrás atenderle bien. No lo olvides.

 

Así que cuéntame, ¿qué es imprescindible para ti y no vas a tocar por muy ocupada que estés? Compártelo más abajo : )

 

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ilusion¿Has perdido la ilusión que tenías por lo que haces? ¿Te sientes algo desanimada, desmotivada y sin saber cómo recuperar la energía e ilusión que solías tener en tu trabajo o negocio? 

>> Escucha este artículo aquí –> Cómo recuperar la ilusión por lo que haces

 

Puede que hayas perdido la ilusión porque nadie te apoya y por mucho que te encante tu proyecto te sientes sola. Puede que lo que te pase es que te has esforzado mucho, has sacrificado cosas, te has involucrado al 100% pero no ves resultados y ya no sabes qué hacer. O bien que, aunque todo te vaya bien, te falta algo. En realidad hay muchas razones por las que puedes haber perdido la ilusión por lo que haces, ya sea en tu carrera o en tu negocio. Entonces, ¿qué puedes hacer al respecto?

 

 1. Desmitifica la ilusión 

Esto lo nombré en el artículo de la semana pasada. Por mucho que te guste lo que haces, hay cosas que no te van a gustar tanto y, además, no puedes estar ilusionada todos los días, 24 horas al día. Tendrás momentos malos, estarás desmotivada algunos días y habrá cosas que preferirías no hacer. Así es la vida, la cuestión es seguir adelante hasta en esos momentos, no abandonar a la primera de cambio. El que la sigue la consigue, en eso consiste una parte muy importante del éxito. Así que deja de pensar que si no tienes ilusión es que algo va mal, no tiene por que ser así.

 

2. Analiza las causas 

Cuando la desilusión de verdad te preocupa y sabes que es algo más profundo, es hora de analizar las causas. En realidad lo que importa no es tanto la causa, sino la solución. En este caso si determinas qué ha cambiado, que tenías antes que no tengas ahora, podrás encontrar la solución más rápido (y recuperar lo que tenías antes). Así que piensa, ¿qué ha cambiado? ¿Que tenías antes, cuando tenías ilusión, que no tengas ahora? A lo mejor es que estás estresada y necesitas unas vacaciones, o que has entrado en una fase rutinaria y te vendrían bien nuevos desafíos, o que lo que haces ya no te hace feliz y es hora de un cambio (aunque te de miedo). ¿Qué te falta? Encuéntralo y busca la solución.

 

Algunas cosas más concretas que puedes hacer, en función de tu situación:

 

  • Tomate un descanso, desconectando de todo (nada de redes sociales o de llevarte el portátil, eso no es desconectar).
  • Busca apoyo en grupos de mujeres con tu misma mentalidad, amigas, etc.
  • Aprende algo nuevo que no esté relacionado con lo que haces (esto puede tener una influencia positiva mucho mayor de lo que piensas).
  • Vuelve a involucrarte al 100%, empéñate en volver a hacer las cosas bien, cuidando los detalles, porque eso genera mucha motivación, ilusión y satisfacción por un trabajo bien hecho.
  • Un truquito que leí hace poco en un blog, imagínate que te dan un aumento de sueldo (o que te lo das tu misma si eres autónoma) y cobras 300 euros la hora. Imagínatelo, de verdad. ¿Cómo te sientes? Aprovecha esa sensación e ilusión para adelantar cosas o atreverte a hacer algo más : ) No subestimes el “subidón” que te dan ese tipo de emociones. Es como cuando bajas de una atracción de feria o cuando acabas de hacer algo emocionante, sales entusiasmada y con mucha energía y eso te hace ser más atrevida, así que aprovéchalo.

 

Recuerda es normal perder la ilusión a veces, lo importante es perseverar y ponerle solución si ves que te afecta demasiado. Nadie dijo que esto fuera fácil. ¿Qué me dices?

Cuéntame en los comentarios qué vas  a hacer para cambiar tu situación.

 

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cobrarportutrabajo

 

 

¿Te cuesta cobrar por tu trabajo? ¿Te pones nerviosa cuando llega el momento de decir precios y acabas regalándolo o casi?

 

El tema precios, dinero y cobrar por tu trabajo despierta muchas emociones y no precisamente buenas para mucha gente (puede que incluso sientas algo al ver la foto de la derecha), y es uno de los obstáculos más frecuentes entre emprendedores, sobre todo al principio (y a veces hasta cuando ya tienes años de experiencia).

Es normal, es algo a lo que a lo mejor no estás acostumbrada, que te causa inseguridad o que saca todo tipo de creencias mentales que estaban por ahí escondidas.

Sin embargo es imprescindible que controles o cambies esas creencias limitantes y le pierdas el miedo o no podrás vivir de tu negocio.

Así que sigue leyendo…

(más…)

 

¿Qué hacer cuando has tomado una mala decisión? El otro día me escribió una lectora comentándome que había tomado una serie de decisiones erróneas que le habían afectado mucho y que no sabía que hacer.

Todos nos equivocamos de vez en cuando en muchas cosas pero cuando el error es importante y te afecta mucho, ¿qué puedes hacer?

(más…)

 

Uno de los temas sobre los que más me preguntan mis lectores es cómo prosperar trabajando por cuenta propia. Obviamente es un tema muy amplio para poder tratarlo por completo en un artículo, ya que cada tipo de negocio es un mundo. Sin embargo sí quiero compartir contigo lo que a mi me ha funcionado y que es aplicable a muchos casos.

>> Escucha este artículo aquí –>Cómo prosperar trabajando por cuenta propia

Esto es lo que a mi personalmente me ha ayudado a prosperar trabajando por mi cuenta:

 

1.  Saber lo que haces y dónde quieres llegar.

Parece obvio pero mucha gente va por la vida sin saber muy bien lo que quiere. Trabajar por tu cuenta es duro y si no tienes claro qué quieres hacer, por qué (lo más importante) y hasta dónde quieres llegar, te resultará más duro todavía. Lo digo muchas veces, tienes que tener un gran porqué que te impulse en los momentos difíciles. Para mi, el estilo de vida que me permite el tener mi propio negocio es motivador suficiente para seguir trabajando pase lo que pase. Cada uno tiene sus propias razones y todas son buenas; eso sí, si tu única razón es tener más dinero, ya te digo que no es suficiente, si no a la primera de cambio abandonarás. Los dos primeros años son los peores, asúmelo y ten tu razón, tu motivo, siempre presente. Sobre este tema te recomiendo esta charla de Simon Sinek (con subtítulos en español).

Además es importante tener claro, al menos hasta cierto punto, hasta dónde quieres llegar. ¿Quieres un negocio grande con muchos empleados y franquicias? ¿Algo más pequeñito, trabajar desde tu casa? Tú decides pero hasta que no sepas exactamente qué es lo que quieres no podrás enfocarte en lo que es importante y es fácil que te disperses y pierdas mucho tiempo y energía. Cuando tienes claros tus objetivos en cada momento y también lo que más beneficios te da, te resulta más fácil centrarte y obtener resultados. Es muy fácil perder el tiempo, así que asegúrate de repasar tus objetivos frecuentemente.

 

2. Aprender de gente que está donde tu quieres estar.

Yo personalmente no estaría donde estoy si no fuera por mis mentoras. Ya llevo cinco con las que he trabajado en persona y muchas más a las que les he comprado algún curso. Por supuesto, ha supuesto una inversión de dinero pero me han ahorrado tiempo, errores, disgustos y he recuperado la inversión con creces (y sí yo también he pensado y repensado si gastarme el dinero o no porque empecé con mis ahorros). Para mi esto es fundamental. Quizá otras personas lo hayan conseguido solas, pero probablemente hayan tardado mas. Depende de ti, yo me cansé de no saber qué hacer y de ver como pasaba el tiempo y que no tenía los resultados que quería. Así que tengo claro que cada vez que quiera dar un salto en mi negocio tendré una mentora (de hecho ahora tengo una).

 

3. Aprender sobre marketing.  

No nos engañemos el marketing y las ventas nos asustan y nos echan para atrás a los que somos ajenos al tema. Nos da miedo, nos da vergüenza, lo asociamos con engañar o manipular y así no se puede. El marketing no es otra cosa que saber presentar lo que ofreces de forma atractiva y no tienes por qué mentir, engañar o manipular. Ya es hora de que te quites eso de la cabeza porque si no sabes vender no vas a tener un negocio.

Yo empecé igual que tu, sin sentirme capaz y viéndolo como algo manipulador y ahora que ya sé bastante sobre el tema y cómo aplicarlo a mi negocio, ¡me encanta! Esa es la cuestión tendemos a demonizar lo que desconocemos y nos perdemos muchas cosas (pincha aquí para tuitear esta frase), con lo fácil que es aprender y perderle el miedo. Yo ahora disfruto mucho aprendiendo continuamente nuevas estrategias de marketing (especialmente online), aplicándolas a mi negocio y enseñando a mis clientes a aplicarlo a los suyos.  Que el vecino de enfrente engañe no quiere decir que tu tengas que hacer lo mismo. Tu puedes llevar tu negocio como tu quieras y cuando más honesta e íntegra seas, mejor (al menos esa es mi opinión).

Si tu negocio no va bien y quieres que sea un negocio en vez de una afición, déjate de cursos de formación que solo engordan tu curriculum y empieza a aprender a conseguir clientes, eso lo cambia todo. La formación es imprescindible pero siempre manteniendo una visión estratégica, que no sea al azar. Que necesitas perfeccionar una técnica para mejorar tu trabajo, la aprendes; que necesitas aprender a hablar en público para pasar al siguiente nivel, aprendes; que necesitas aprender marketing, lo aprendes. Pero no te escudes en cursos para no pasar a la acción, no te sirve de nada tener ochenta títulos de coaching, por ejemplo, si no tienes ningún cliente. ¿Qué necesita ahora tu negocio?

 

4. Ser persistente.

Esto es fundamental, aquí no se regala nada y como les decía la semana pasada a las lectoras de mi boletín yo si me caigo diez veces me levanto once. Trabajo y me empeño ya esté cansada o desmotivada (muy frecuente cuando empiezas) o,al contrario, más alegre y relajada porque las cosas van bien (y aquí es fácil despistarte, aflojar y ver la falta de resultados unos meses después). Que no te engañen hay que trabajar mucho y por eso es imprescindible tener una razón que te impulse en todo momento. Pero tampoco te asustes, es muy enriquecedor y si te organizas bien tendrás la libertad y flexibilidad que, al menos para mi, hacen que todo valga la pena.

 

5. Trabajar tu mentalidad.

Tener tu propio negocio es una de las cosas más enriquecedoras que hay a nivel de desarrollo personal. Eso sí a medida que vayas avanzando saldrán a la luz inseguridades y creencias limitantes que tienes que trabajar para no quedarte estancada en el nivel donde estás. Creencias respecto al marketing y ventas, el dinero, ayudar a los demás, estar a la altura, siempre saldrá algo, independientemente del nivel en el que estés…

 

Estos son los cinco pilares que me han ayudado con mi negocio y considero que son aplicables a todo tipo de emprendimiento, aunque se puedan añadir más cosas. ¿Cuál es el más importante para ti? Cuéntamelo en los comentarios y no olvides compartir este artículo si te ha ayudado.

 

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Foto de channah.  

 

saber que quiero

 

Hace poco me escribió un lector explicándome su situación y preguntándome: “Aida, cómo sé que esto es lo que realmente quiero“.

Muy buena pregunta, cómo todas las que me hacéis.

Es cierto que algunas personas tienen muy claro lo que quieren (yo misma la mayoría de las veces), pero muchas otras no.

Si este es tu caso puede que, al igual que este lector, te preguntes cómo saber si algo es lo que realmente quieres. Y te cuento cómo saberlo aquí.

 

Sigue leyendo…

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Me escribe mucha gente preguntándome qué pueden hacer para ser más seguras, que la inseguridad las mantiene paralizadas y se sienten indefensas.

De hecho es probablemente uno de los mayores obstáculos que tienen mis lectoras.

Sentirse insegura es completamente normal y nos pasa a todas en un momento u otro de nuestra vida (¡o en muchos!) especialmente cuando haces algo que te saca de lo que es habitual, por ejemplo cuando empiezas un trabajo nuevo o te ascienden a un puesto de más responsabilidad, cuando haces un cambio radical, cuando empiezas a ofrecer tus servicios, cuando desconoces algo, etc.

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¿Eres consciente de la importancia y el efecto que tienen lo que piensas y las normas mentales que te impones en tus resultados?

(>> Escucha este artículo aquí –>3 formas de autosabotaje de las que no se habla mucho)

 

Hace tiempo hablé de los cuatro tipos de autosabotaje más frecuentes y ahora quiero añadir tres tipos más que no se mencionan mucho pero por mi experiencia y la de mis clientes tienen también mucha importancia.

 

Ya sabes que para cambiar y mejorar lo primero es ser consciente de lo que pasa, así que sigue leyendo a ver si te identificas con alguno.

 

1. Pensar que dejar las cosas a medias es fracasar

 

Esto es algo muy frecuente, especialmente si eres perfeccionista. Dejar las cosas a medias te hace sentir fatal, culpable, desorganizada, inmadura… Aunque estemos hablando de simplemente dejar un libro a medias. Por desgracia, eso hace que inviertas tiempo y dinero en cosas que, en realidad, no quieres hacer y en el fondo te perjudica. Si hablamos de un libro o una película la cosa no tiene tanta repercusión, pero si hablamos de tus estudios, tu negocio o de algún proyecto importante, sí.

 

Es importante que valores tu tiempo y tus gustos, no tienes por qué obligarte a acabar algo que sabes que no te gusta nada. Eso sí, no hay que confundir esto con la falta de persistencia, claro. Una cosa es dejar algo a medias porque requiere un esfuerzo y otra muy diferente saber que no es lo quieres, que no vas a cambiar de opinión y seguir ciegamente malgastando tiempo, energía y dinero cuando podrías estar haciendo algo que sí quieres hacer.

 

¿Qué puedes hacer entonces si te identificas con esto? Para evitar la sensación de haber fracasado y el sentimiento de culpa puedes hacer dos cosas:

 

  • Crearte unas normas o un sistema para decidir de antemano hasta donde aguantas. Por ejemplo, si eres de las que sufre al dejar un libro a medias aunque no te esté gustando nada, puedes proponerte como límite un número de hojas o de capítulos, “le doy cien hojas y si veo que no, a por otro, que hay muchos libros y poco tiempo”. Lo mismo con alguna película, aquí la trampa es el dinero, “es que como he pagado la entrada pues ya me quedo.” O sea que no solo has pagado sino que además estás perdiendo el tiempo, ¡aprovéchalo para hacer otra cosa! Un gran ejemplo me lo dió mi hermana: se apuntó a un curso de ingles y después de la primera clase decidió dejar de ir. Lo 1º que le dijeron fue “pero qué haces, si ya lo has pagado, ve y ya está.” Pero como decía ella, he ido y he visto que no es lo que quiero, que el nivel es demasiado básico y no lo voy a aprovechar, entonces para qué voy a perder ademas del dinero ya invertido, mi tiempo? Eso lo dice todo.

 

  • Deshacerte de lo que te hace sentir culpable. Te daré un ejemplo de una cliente, empezó a estudiar derecho, le gustaba pero se dio cuenta de que en el fondo no era lo que quería, así que lo dejó. Cada vez que ve los libros se siente fatal, aunque nunca se ha arrepentido y es consciente de que si hubiera seguido ese tiempo no lo tendría ahora libre. Solución que ella misma se dio, regalar los libros y no tenerlos a la vista. Ojos que no ven, corazón que no siente.

 

Opción alternativa: si ves que estos métodos no te ayudan decide acabar lo que empezaste, pero sin quejarte y como una decisión consciente y quítatelo ya de la cabeza.

 

2. Rechazar o negar algo que es importante para ti (pero que en cierta manera te da vergüenza).

 

Es fundamental que te seas fiel a ti misma y te aceptes como eres, incluyendo esas pequeñas cosas que te dan algo de vergüenza. Esto es especialmente importante cuando hablamos de las cosas que te motivan a hacer algo o de tus principales valores. Muchas veces tenemos la creencia de que tus valores o motivos para hacer algo tienen que ser completamente altruistas y si no es así, es que eres una egoísta o una mala persona. Y acabas haciendo elecciones que no te hacen sentir realizada porque en el fondo no es lo quieres.

 

Un ejemplo puede ser el no reconocer que  uno de tus motivadores o valores es el dinero, porque temes quedar mal y preferirías que fuera el servicio a los demás, por ejemplo. O bien, como lo hablaba hace poco con una cliente, negar la importancia que tiene para ti el estatus, el ser reconocida profesionalmente. Negar algo que para ti es importante solo te perjudica, es importante aceptar las cosas y darles el valor y la importancia que se merecen solo porque para ti son importantes. Te daré un ejemplo personal, una de las cosas que más me costó al cambiar de profesión fue el cambio de estatus, no es igual hoy en día decir que eres científica y especializada en genética (admiración y aprecio) que decir que eres coach (eh?? Ah, sí, ahora hay muchos). Me costó mucho y no he sido consciente de la importancia que tiene para mi el reconocimiento profesional hasta que realicé el cambio. Al principio me sentía culpable por importarme algo tan “superficial”, ya no, para mi es importante, sí, ¿y qué? (es bueno saberlo por si vuelvo a cambiar de profesión, ja,ja).

 

No hay nada malo en querer ganar un buen sueldo, en querer tener una vida con lujos, en querer que tu profesión sea reconocida socialmente. Acepta lo que quieres, lo que te motiva y tomarás decisiones más acertadas y te sentirás mucho más satisfecha con tus logros.

 

3. Asociar el dinero con maldad.

 

Sobre este tema se puede escribir hasta la saciedad y no acabar nunca. El dinero es un tema espinoso para muchas personas porque desde pequeña puede que lo asocies con cosas negativas o con escasez. “El dinero no crece en los árboles”, “Nadie se hace rico trabajando honradamente”, “El dinero se te sube a la cabeza”, “La gente con dinero no tiene principios” y un largo etcétera.

 

El problema de este tipo de creencias, como pasa siempre, es que te mantienen estancada en actitudes que sabotean tu éxito de forma inconsciente. Tu puede que te digas que quieres ganar dinero, pero si en el fondo piensas que el dinero te hace mala persona, te aseguro que te quedarás como estás.

 

Es un tema en el que merece mucho la pena trabajar para cambiar creencias y liberarte de envidias, sentimientos de culpa o gastos compulsivos. Hay que tener una cosa clara el dinero es un número, es un papel, es neutro. El dinero no es bueno ni malo, las personas sí lo somos. Hace tiempo aprendí algo que me llegó hondo, el dinero amplifica lo que eres. Si ya eres una mala persona (y te aseguro que hay muchas malas personas con poco dinero, ya tienes una creencia desmitificada) con más dinero serás peor. Pero, si eres una buena persona, honesta, generosa, imagínate lo que podrías hacer con más dinero, a toda la gente a la que podrías ayudar.

 

No te dejes vencer por ese tipo de creencias y cámbialas por otras que te beneficien más. El dinero te permite ayudar a más gente, eso es un hecho. Y sí, hay personas con mucho dinero generosas, honradas y trabajadoras. Se me viene a la mente mi propia mentora, para que tengas un ejemplo real. Mujer honesta, muy trabajadora que ahora vive como una reina pero hasta hace poco no, y ha conseguido lo que quería trabajando y arriesgándose.

 

Uno encuentra lo que busca, eso ya lo sabes, te desafío a que encuentres pruebas de que con el dinero se pueden hacer cosas buenas y seguir siendo una buena persona y que se puede ser honrado también.

 

¿Qué me dices? ¿Cuál de estos tres te impacta más a ti? Cuéntamelo en los comentarios y, ya sabes, compártelo si te ha gustado  : )

 

empezar de cero

 

Cuando empiezas algo nuevo, lo ideal y lo que más deseas es que todo vaya bien y que logres el objetivo que te habías propuesto.

Todos partimos con esa ilusión, por supuesto, y hacemos lo que haga falta para que las cosas funcionen, pero ¿qué pasa cuándo no es así?

Muchas veces, por mucha ilusión y esfuerzo que pongas, las cosas no salen bien y, ya sea por una mala decisión (como me comentaba una lectora el otro día) o porque te empeñas en algo que no es más que un peso muerto, te toca abandonar el barco y empezar desde cero. Y ¿entonces qué?

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Hay días o incluso temporadas más largas en las que te entran las dudas, no te convence nada de lo que haces y, peor aún, no te apetece hacer nada.

Con lo cual vas posponiendo cosas, se te acumula el trabajo y te sientes peor todavía. Seguro que sabes a qué me refiero porque nos ha pasado a todas en un momento u otro.

 

Las razones de que te sientas así pueden ser varias: ver que no avanzas o que tu trabajo no da sus frutos, estar agotada tras trabajar muy duro mucho tiempo (¡necesitas unas vacaciones!), haber vivido algún acontecimiento negativo en tu vida, etc.

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La semana pasada te comentaba en este artículo cuatro tipos de situaciones que provocan que estés insatisfecha y bloqueada y que no sepas qué hacer con tu negocio: estar en un negocio familiar que en realidad no te gusta, estar muy estresada, no ver resultados y perder la ilusión o motivación aunque las cosas vayan bien.

En este artículo, que va a ser un poquito más largo de lo habitual, te voy a dar unas recomendaciones o sugerencias para cada caso:

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hombre dudando

El artículo de hoy es la respuesta a una pregunta que me hizo hace poco Carmen, una de mis lectoras: ¿Qué hacer cuándo sabes lo que quieres pero no puedes conseguirlo?

Es una pregunta que me encanta porque a veces crees que no tienes opciones y simplemente es que no eres consciente de que están a tu alrededor, sólo que de formas que tu no te esperas.

Si este es tu caso y sabes lo que quieres pero crees que no puedes conseguirlo, esto es lo que puedes hacer:

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miedo-competencia

 

Una de las mayores preocupaciones como profesional o emprendedora es siempre la competencia. De hecho, es una de las primeras cosas que se tienen en cuenta: analizar la competencia. 

Es algo inteligente y hasta imprescindible, desde luego, pero también puede ser perjudicial porque incrementa mucho tu inseguridad; sobre todo si aún no estás bien establecida.

Lo primero que piensas es, “Pero como van a encontrarme a mi si hay miles de… (coaches, abogadas, médicos, lo que sea)”.

Y te entra una angustia que prácticamente hace que quieras abandonar.

Otra opción es pensar que no estás a la altura, que nunca vas a poder llegar tan alto como… Y te comparas con gente que lleva ya años en la industria.

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demasiadas ideas

 

El artículo de esta semana está especialmente dirigido a todas las lectoras y clientas que me dicen, es que tengo tantas ideas, hay tantas cosas que me gustan que no sé cuál elegir.

Esto se puede aplicar tanto a decidir qué hacer profesionalmente, cómo a decidir que idea convertir en negocio o qué estrategias utilizar si te dejas atraer por cualquier novedad que se presente.

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sentirte satisfecha con lo que haces

 

¿Cuántas veces has pensado que, a pesar de no poder quejarte y de que te vayan bastante o muy bien las cosas, te falta algo?

Muchas de mis clientas y lectoras me comentan eso, que les falta algo. A veces tienen un trabajo que les gusta y con el que se sienten realizadas pero algo falla.

Otras veces tienen carreras profesionales en las que han ascendido puestos, superado desafíos y llegado a lo más alto y, sin embargo, sienten que lo que hacen no les llena.

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caminoHay muchas veces en las que te propones hacer algún tipo de cambio, ya sea relativamente pequeño o de mayor impacto y al final acabas posponiéndolo o abandonando al poco de empezar.

Quizá te hayas propuesto cambiar algunos hábitos para estar más sana, o un cambio de carrera más o menos drástico y, al final, no te has atrevido a dar el paso o has renunciado antes de lo que pensabas.

En ese caso, te será útil identificar tres errores que solemos cometer cuando queremos empezar algo que supone un cambio importante, ya sea profesional o personal.

 

>> Escucha este artículo aquí –> 3 errores que impiden que empieces a hacer cambios

 

1. Buscar validación en los sitios equivocados.

 

O, mejor dicho, en las personas equivocadas. Cuando vas a empezar algo nuevo es normal tender a  buscar validación entre los que nos rodean. A veces como ese pequeño empujón que nos falta, a veces solo para corroborar que tendremos apoyo.

Lo ideal sería ser lo suficientemente independiente y fuerte como para no necesitar ningún tipo de validación externa. Pero es difícil, así que si no te queda más remedio y quieres recurrir a ella, mira bien dónde vas a buscarla, a quién vas a recurrir.

Volvemos a lo que comento siempre, procura rodearte de gente positiva que te apoye. ¿Para qué vas a buscar validación en alguien que sabes de antemano que te va a poner pegas o va a criticar lo que quieres hacer? Hay veces en las que es mejor comentarle tus planes solo a aquellas personas que sabes que te van a escuchar y no necesariamente a darte la razón, pero sí a ayudarte de manera constructiva.

O bien no comentar tus planes hasta que no estés convencida de que nadie te va a hacer cambiar de opinión porque estás segura de lo que quieres.

 

2. Negar tus barreras y juzgarte a ti misma.

 

Todas tenemos una serie de barreras que suponen un obstáculo para nuestros planes, y lo que solemos hacer al respecto es criticarnos duramente por ello e intentar aguantar y seguir adelante; cuando lo más fácil sería ir por otro camino que no tenga esa barrera.

Un ejemplo perfecto podría ser mi aversión a los gimnasios. Durante mucho tiempo asumí que para estar en forma tenía que apuntarme a un gimnasio. Daba igual que no me gustaran, eso eran excusas, lo que pasaba es que era una vaga. ¿Qué es lo que estaba haciendo aquí? Primero juzgarme a mi misma. ¿De verdad soy una vaga por no querer ir a un gimnasio? No tiene por qué, no hay nada malo en preferir otras cosas. Y por otro lado, negar mis barreras. Para mi el tema gimnasio es una gran barrera, no me gustan, no disfruto y punto. El avance se produjo cuando acepté eso y busque otras alternativas, que las hay.

En tu caso puede ser otra cosa que estás intentando negar o justificar, y te juzgas porque no debería ser así; pero es que es así y no pasa nada. Acéptalo y busca otra alternativa.

Hay que acabar con el mito de que para conseguir las cosas hay que sufrir. Quizá para algunas cosas sí, pero lo que está claro es que cuando haces algo de una forma que te gusta, eres más consistente y tienes mejores resultados (pincha aquí para tuitear esta frase).

Cuando haces algo de una forma que te gusta, eres más consistente y tienes mejores resultados. Clic para tuitear

Evita luchar contigo misma u obligarte a aguantar ciertas cosas. Bastante duro es de por sí empezar algo nuevo. Así que piensa, ¿qué barreras puedes evitar para que te resulte más fácil hacer ese cambio que buscas?

 

3. Empeñarte en no hacer nada hasta que lo tengas todo controlado y seguro al 100%.

 

Está claro que es importante saber dónde te metes, estar informada y preparada. Pero muchas personas utilizan esto como excusa para estar formándose continuamente o para quedarse paradas esperando a que pase algo que les asegure que todo va a salir bien.

Si quieres que las cosas pasen tienes que ponerte en marcha. Lo bonito de ponerse en marcha no es sólo la motivación que sientes, el aumento de autoestima y los resultados que obtienes; sino que abres las puertas a nuevas oportunidades y personas que no habías ni considerado. Esa es la mejor parte, que cuando empiezas el trayecto, en realidad no sabes adónde te va a llevar el camino ni a quién te encontrarás en él…

 

Hay muchas cosas que pueden influir en la decisión de ponerte en marcha y en si abandonas o no, estos tres errores son algo a tener muy en cuenta a partir de ahora. ¿Con cuál te identificas? Cuéntamelo más abajo.

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obstaculosTanto si estás a punto de emprender algo por tu cuenta como si ya has empezado y no tienes los resultados que quieres, hay tres cosas que pueden estar obstaculizando el crecimiento de tu negocio (y por experiencia lo digo).

>>Escucha el podcast aquí –> 3 actitudes que obstaculizan el crecimiento de tu negocio

Apunta:

 

1. Empeñarte en algo y no escuchar a los expertos.

Como emprendedora es importante ser perseverante, sí, fundamental; pero también es importante no confundir la perseverancia con la cabezonería. A veces te empeñas en un determinado tipo de negocio o cliente y, aunque las evidencias muestren lo contrario, aunque los expertos digan lo contrario, tu te empeñas en hacer lo que quieres, haciendo oído sordos y te das de bruces contra la pared.

Con esto no estoy diciendo que no hagas lo que te gusta o que sólo hagas lo que dicen los demás, sino que dentro de tus preferencias seas flexible y estés dispuesta a aprender de los que ya tienen éxito. Esto me pasó a mi al principio de mi negocio, me empeñé en hacer las cosas de una determinada manera y, aunque dos asesoras de marketing me advirtieron en contra, yo seguí y, por supuesto, no conseguí mucho. Menos mal que me comprometí con una de mis coaches a probar durante un tiempo y si no funcionaba a cambiar, si no, a saber dónde estaría ahora. En realidad esa es una buena idea, si hay algo a lo que no quieres renunciar por nada, hazlo durante un determinado período de tiempo dando el 100% y si no funciona, a otra cosa. Esto es algo que cuesta, sobre todo cuando te aferras mucho a algo o ya llevas un tiempo y la idea de cambiar todo te da pereza y miedo, pero merece la pena. Se les llama expertos por algo.

 

2. No ser consciente de lo que te genera mayores beneficios.

Esto parece obvio, pero no lo es, sobre todo si ofreces cosas distintas en tu negocio. Párate cada cierto a tiempo a pensar qué es lo que te genera más beneficios y céntrate en eso, especialmente si todavía no tienes estabilidad económica. ¿Qué vendes más, paquetes de coaching o talleres? ¿Ebooks o charlas? A veces te empeñas en ir añadiendo cosas nuevas a tu negocio (lo que en inglés se conoce como “the shiny object syndrome”, el síndrome del objeto brillante o en español más castizo “culo veo, culo quiero” : ) y dispersas tu atención en lugar de centrarte en lo que mejor funciona.

Esto me recuerda al programa “Tabatha, te necesito”, en el que contratan a la susodicha Tabatha para que ayude a negocios que no van bien. En un caso en particular estaban empeñados en vender yogur helado de distintos tipos y aparte ofrecían servicio de cafetería. La cuestión es que, en primer lugar, el yogur era malísimo y casi no se vendía; pero la dueña estaba emperrada, era su ilusión (caso 1). Tampoco se habían parado a pensar qué era lo que más vendían y resulta que era el café, que estaba muy bueno. Tras hacer un pequeño análisis de mercado ofreciendo muestras de café y yogur (otro punto imprescindible, estudio de mercado), cambiaron el negocio, eliminaron el yogur, se centraron en café y acompañantes y el negocio dio un giro de 180º. Ejemplo perfecto de cabezonería, desconocimiento de lo que te genera beneficios y el efecto de contratar a un experto que ve lo que tu no ves.

Especialmente si estás empezando, céntrate en lo que más ganancias te de y cuando tengas estabilidad, amplía los servicios. Esto lo puedes aplicar a todo, no intentes unirte a cada moda que salga y pasar un mes probando Twitter, luego pasar a vídeos, luego a… En esto es muy fácil caer, te comparas con otros y como esos otros ofrecen muchas cosas tu también quieres, pero olvidas que esos otros te llevan unos años de adelanto y que funciona mejor ser consistente, enfocarte en lo que más beneficios te da e ir avanzando poco a poco.

 

3. Acomodarte a unas estrategias y no cambiar nada.

Cuando ya llevas un tiempo, hay ciertas cosas que haces bien y se convierten en algo automático. Tan automático, que lo que antes era un desafío para ti ahora es simple rutina y te acomodas, y como parece que funciona, pues ahí te quedas, en tu famosa zona de confort. Si te interesa que tu negocio siga creciendo expande esa zona de comodidad y, cuando ya tengas algo dominado, prueba otras cosas. Así evitarás quedarte estancada tanto a nivel personal, porque lo que haces ya no supone un desafío, como a nivel profesional en el que tus ganancias se estancan. Un negocio es algo vivo, crece, cambia y tu tienes que hacerlo con él. Eso no quiere decir que tengas que estar cambiando algo todos los meses, tu decides el ritmo, pero si quieres que tu negocio crezca tendrás que hacer cosas nuevas.

 

En resumen, y según mi experiencia, si acabas de empezar y todavía no tienes los resultados que quieres, céntrate en lo que más beneficios te de hasta que lo económico no sea un problema y puedas pensar en otras cosas. Olvídate de comparaciones, y paciencia, que estás sembrado todavía y no se puede recoger antes de sembrar.

 

Y si estás en otra etapa más avanzada y te gustaría crecer, piensa cómo hacer más eficiente tu negocio y qué puedes añadir para incrementar tus ganancias. En este caso, tú ya estás recogiendo frutos y puedes quedarte como estás, o sembrar en otros campos y aumentar la cosecha. Y ya sabes, si quieres resultados rápidos, trabaja con alguien que ya esté donde tu quieres estar, no hay mejor forma de llegar donde quieres.

 

¿Cuál es el que más te afecta a ti? Cuéntamelo más abajo y suscríbete al boletín semanal gratuito para no perderte el próximo artículo.

Cómo asegurarte de que tu negocio no fracase antes de empezar coachdelaprofesional.com/?p=8105

 

 

¿Te pasas el día buscando información sin hacer nada realmente productivo?

Cuando tienes en mente algún proyecto o negocio nuevo y no sabes por dónde empezar, es normal ponerte antes de nada a buscar información.

Pero hay tantísima que puedes acabar abrumada, agobiada y más estancada que antes.

¿Te suena? Pues sigue leyendo…

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>> Escucha este artículo aquí –>Qué tipo de emprendedora eres

 

¿Estás considerando poner tu propio negocio, establecerte por tu cuenta? Si ha salido a la luz tu carácter emprendedor, es importante, antes de nada, tener muy claro qué es exactamente lo que quieres. De esto ya he hablado muchas veces, tienes que saber adonde vas antes de ponerte en marcha. En este caso no solo me refiero al tipo de negocio, servicios que vas a ofrecer, cliente ideal, problema que resuelves, etc. Sino a cómo encaja tu negocio con tus valores e ideales y con el estilo de vida que deseas, qué quieres que aporte a tu vida.

 

Tener todo esto en cuenta te ayudará a estar segura de lo que haces y a evitar perder tiempo, dinero e ilusión en un negocio que al final no te aporte lo que buscas. Todo ello porque no te habías parado a pensar en qué querías conseguir con ese negocio. Además, como siempre digo, si tienes claro lo que quieres y por qué lo quieres te será mas fácil ser perseverante e insistir a pesar de los posibles reveses con que te encuentres.

 

Una de las cosas que te puede ayudar a definir todo lo anterior es saber qué tipo de emprendedora eres. Esto es algo que leí hace tiempo en un artículo de Kendall Summerhawk (coach estadounidense muy conocida) y que te ayudará a aclarar lo que quieres y a disipar miedos como el de que vas a tener que sacrificar algo importante para ti si quieres tener éxito. Cuando yo empecé tenía la creencia de que ya que te pones tienes que hacerlo a lo grande y conseguir el mayor éxito profesional posible. Sin embargo, en realidad no era lo que yo quería y eso me hacía sentir culpable pensando que no era lo suficientemente ambiciosa o que era algo cobarde. La distinción que hace Kendall sobre los tipos de emprendedoras me sirvió para despejar dudas y eliminar la culpabilidad.

 

Estos son los tres tipos de emprendedoras que ella define, cada uno con sus fortalezas y debilidades y todos perfectamente válidos. Como ya sabes el conocimiento es poder, así que identifica cuál es tu modelo y así podrás usar ese conocimiento a tu favor:


1. La que busca construir un imperio

Tu objetivo es construir un imperio, ser líder en lo que haces, hacer algo grande e importante y, por supuesto, que venga acompañado de un estilo de vida acomodado. Tu miedo, tener que sacrificar demasiado para conseguir el éxito, por lo que la conciliación con tu vida personal es lo que más te preocupa. Para conseguir tu objetivo es importante que te alejes de personas que no apoyen tu ambición y te rodees de mentoras y mujeres emprendedoras que estén donde tu quieres estar.

 

 

2. La que busca un determinado estilo de vida

Tienes claro que quieres que tu negocio te permita un determinado estilo de vida, con más tiempo libre para tu familia y aficiones. Nada de trabajar largas horas en una empresa. Lo que te atrajo de establecerte por tu cuenta es la posibilidad de tener tiempo y además ganar dinero. Tu punto débil es conformarte con menos de lo que podrías conseguir, acomodarte y ganar menos solo porque no le dedicas a tu negocio tanto tiempo como en el caso anterior. Puede que económicamente no llegues a igualar las ganancias de la creadora de imperios, pero puedes vivir muy bien si tienes claro cómo ser eficiente, qué es lo que te genera mayores beneficios y si sabes aprovechar bien las oportunidades.

 


3. La que quiere cambiar el mundo

Tienes claro que lo quieres es cambiar el mundo, hacer del mundo un lugar mejor. Para ti el dinero no es lo que de verdad importa. Sin embargo, de las tres eres la que mas se preocupa por dinero porque nunca tienes suficiente para salir adelante, para atraer clientes y hacer crecer tu negocio. Eso te estresa, especialmente porque tu no estás en el negocio por dinero, ¿verdad? El problema es que esa mentalidad y las creencias negativas sobre el dinero limitan el impacto que de verdad podrías tener. Es difícil cambiar el mundo cuando no puedes pagar las facturas, imagínate lo que podrías hacer si tuvieras dinero. Por eso es importante que te comprometas a ganar dinero y que dejes de evitar a la gente adinerada y te rodees de emprendedoras a las que les vaya bien para aprender cómo lo hacen y poder aplicarlo a tu negocio. Así dejarás de ser la persona que habla de cambio pero no hace mucho y te convertirás en la emprendedora con éxito capaz de lograr un mundo mejor.

 

¿Con cuál te sientes más identificada? Los tres modelos son realistas y viables, solo tienes que saber cuál eres tu para aprovechar tus fortalezas y trabajar en tus debilidades y, sobre todo, para sentir que estás haciendo lo que quieres y que es totalmente válido. Lo que tu quieres dependerá de tus prioridades y necesidades y puede que cambie con el tiempo. Ser emprendedora no es solo un trabajo es un estilo de vida y si tienes claro que has escogido el que de verdad quieres te sentirás satisfecha y sabrás qué hacer para salir adelante.

 

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impaciencia

 

Seguro que alguna vez te has encontrado en un punto de tu trayectoria en el que trabajas muchas horas, has invertido ya tiempo y dinero y, sin embargo, no ves resultados o, mejor dicho, no ves los resultados que quieres.

Especialmente cuando tienes un negocio.

Y aunque ya sabes que para recoger primero hay que sembrar y que eso lleva un tiempo, te entra la impaciencia.

Pero no la impaciencia sana que te hace ser más eficiente y que hace que te esfuerces más, sino la insana, la que surge de compararte con los demás.

Y empiezas a pensar que a lo mejor no vales para eso, que fulanito mira lo que ha conseguido ya, etc.

 

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>Estos son los diez artículos más leídos durante el 2012:

 

1. Qué hacer cuando no sabes qué hacer.

 

2. 7 Claves Para Una Comunicación Efectiva.

 

3. Cómo tratar con personas difíciles.

 

4. ¿Te cuesta tomar decisiones?

 

5. ¿Te saboteas a ti misma? Los 4 tipos de autosabotaje más frecuentes.

 

6. 6 razones por las que no logras tus objetivos (y las soluciones)

 

7. El Síndrome del Impostor

 

8.  6 cosas que deberías saber antes de montar tu negocio

 

9. Cómo vencer el miedo al fracaso.

 

10. Cómo descubrir tu vocación (o no).

 

 

pasosmetaEl tema de hacer cambios para conseguir tus objetivos me parece muy interesante.

Hay ciertos cambios que cuesta mucho hacer y por mucho que apliques todas las técnicas que conoces para conseguir objetivos, a veces parece imposible.

Hasta ahora ya he hablado sobre tres puntos importantísimos a la hora de hacer cambios:

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Estos son los 10 artículos más leídos del 2013:

 

  1. ¿Qué hacer cuando no sabes qué hacer?
  2. ¿Te cuesta tomar decisiones?
  3. 7 claves para una comunicación efectiva.
  4. ¿De qué tienes miedo?
  5. Cómo tratar con personas difíciles.
  6. Cómo descubrir tu vocación (o no)
  7. ¿Te saboteas a ti misma? Los 4 tipos de autosabotaje más frecuentes.
  8. ¿Controlas o te controlan? 6 claves para retomar el control en tu vida.
  9. 10 recomendaciones para contrarrestar un mal ambiente de trabajo.
  10. 6 cosas que deberías saber antes de montar tu negocio.

 

¿Cuál vas a aplicar este año? Cuéntamelo en los comentarios y compártelo si te parece interesante : )

 

motivación personal

 

 

Se va acercando el momento del año en el que medio mundo se plantea hacer cambios, aunque de ese medio mundo sólo un pequeño porcentaje lo logre.

Los demás, a poner el objetivo de nuevo en la lista para el año siguiente.

Esta vez te voy a comentar por qué no haces lo dices que quieres hacer y en el siguiente artículo hablaremos de cómo hacerlo.

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navidades sin agobio

 

Estamos en pleno apogeo prenavideño y, aunque para algunas personas es una época alegre y emocionante, muchas otras se agobian y lo consideran un período estresante e incluso deprimente.

Si quieres pasar unas Navidades sin agobio…

Si estás tan ocupada y pendiente de cada detalle que te agobias y olvidas lo importante (disfrutar)…

Si desatiendes tus propias necesidades sólo porque son unas fechas determinadas, estas cinco recomendaciones te serán útiles para eliminar el agobio y empezar a disfrutar.

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>>Estos son los diez artículos más leídos durante el mes de noviembre:

 

1. Qué hacer cuando no sabes qué hacer.

 

2. 7 Claves Para Una Comunicación Efectiva.

 

3. 6 cosas que deberías saber antes de montar tu negocio

 

4. Cómo tratar con personas difíciles.

 

5. ¿Te cuesta tomar decisiones?

 

6. ¿Te saboteas a ti misma? Los 4 tipos de autosabotaje más frecuentes.

 

7. Cómo descubrir tu vocación (o no).

 

8. El Síndrome del Impostor

 

9. Cómo vencer el miedo al fracaso.

 

10. ¿Miedo a los cambios? Cómo vencer la resistencia al cambio.

 

 

Cuando estás desmotivada, frustrada y tu negocio o profesión ya ni siquiera te ilusiona, puede ser difícil determinar si simplemente necesitas un descanso, o si es hora de hacer cambios y dedicarte a otra cosa. ¿De verdad quiero dejar lo que hago, o haciendo algún cambio las cosas se arreglarían?

 

>> Escucha este artículo aquí –> ¿Necesitas un respiro o un cambio profesional drástico?

 

Si esta es tu situación, probablemente te resultarán de gran utilidad una serie de preguntas que propuso Marie Forleo (de la que ya te he hablado en otra ocasión) en uno de sus últimos vídeos (en inglés) :

 

1. ¿Hace cuánto no te tomas un descanso?

O como dice ella, ¿cuántas veces  te has tomado un descanso en los últimos 6 meses? Y no sólo eso, sino ¿cuánto tiempo le dedicas a otro tipo de diversión, aventura o inspiración ajena a tu profesión? Si has trabajado mucho en tu negocio o puesto de trabajo y no has tenido tiempo para nada más, es normal que estés agotada y desmotivada. Es imprescindible descansar y desconectar, por mucho que te guste lo que haces. Como dice ella, puede que te encante el puré de patatas, pero si lo comes absolutamente todos los días, es inevitable que te canses; y no podrás volver a disfrutarlo hasta que lo pierdas de vista un tiempo. Así que no lo olvides, hay que descansar y recargar las pilas para que no empieces a cuestionarte todas tus decisiones o a pensar que es hora de un gran cambio cuando a lo mejor no lo es.

 

2. Si hoy mismo se aprobara una nueva ley que prohibiera la profesión o negocio al que te dedicas…

De forma que todo el que se dedique a eso debe parar inmediatamente, ¿qué harías? ¿Te indignarías y saldrías a protestar? ¿O te sentirías aliviada por poder dejar lo que haces sin necesidad de dar explicaciones ni decepcionar a nadie? Muchas veces las expectativas de otras personas no te dejan ver con claridad lo que quieres. Tienes miedo a que te critiquen o a fallarle a alguien, en ese caso esta pregunta te ayudará a pensar con más claridad, tu respuesta te dirá mucho sobre lo que quieres.

 

3. ¿Aplicas la regla del 80/20?

Sobre esto he hablado en otros artículos y se puede aplicar a muchas cosas. En este caso, el 80% de tu frustración profesional proviene del 20% de tus actividades. Échale un vistazo a todo lo que haces, ¿hay algún proyecto o cliente que te da pereza solo de pensarlo?¿Algo que estás deseando que se cancele? La clave para mantenerte motivada y con ganas es identificar y eliminar ese 20% de actividades que te llenan de frustración. No hay nada malo en cambiar las cosas. Muchas veces se lo menciono a mis clientas, a medida que vayas avanzando habrá cosas que ya no te llenen o te gusten como antes y puedes cambiarlas, no pasa nada, es bueno para mantener la ilusión y las ganas.

 

4. ¿Pones en práctica tus habilidades, destrezas o aptitudes naturales frecuentemente?

Me refiero a aquellas habilidades que se te dan especialmente bien de forma natural. Cuando empleas tus habilidades naturales en tu día a día te sientes bien, confiada y encantada con lo que haces. Recuerdo cuando estaba haciendo las prácticas de coaching que le decía a mi profesora que no me sentía capaz de cobrar por las sesiones porque yo disfrutaba mucho, no me suponía un gran esfuerzo. Eso es a lo que me refiero, algo que se te da tan bien que es un para ti placer hacerlo, que no puedes casi ni considerarlo trabajo.

Si no tienes ni idea de cuáles son las tuyas, yo, al igual que Marie te recomiendo el libro “Now, discover your strengths” de Marcus Buckingham, imprescindible. De hecho, aquí tienes un curso sobre cómo recuperar la pasion por lo que haces (en inglés).

 

Lo que está claro es que tienes que escuchar a esa vocecita que te dice que necesitas un cambio.

Todos crecemos y cambiamos y eso incluye nuestras pasiones y, a veces, te das cuenta de que te hace falta un cambio drástico. ¿Da miedo? Por supuesto, pero tienes dos opciones, escuchar lo que quieres y hacer cambios de manera consciente, o hacer oídos sordos a tus deseos y acabar saboteando tu negocio o tu vida con tal de no enfrentarte a lo que de verdad quieres cambiar.

 

¿Qué me dices? ¿Necesitas un descanso o es momento de ampliar horizontes? Déjame tu opinión más abajo y no olvides compartirlo para ayudar a más gente : )

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>> Escucha el podcast de este artículo pinchando aquí –> 2 normas básicas de motivación

 

Mucha gente me escribe preguntándome cómo motivar a sus empleados, equipo, colaboradores u otras personas de su entorno. Ya sólo el hecho de que te lo plantees, de que te preocupe, te hace estar por delante de muchas otras personas y negocios. Está claro que una persona motivada es una persona que da mucho más, y por tanto, te genera beneficios, ya sean económicos o de otro tipo. Así que ambos bandos salen ganando,todos felices.

 

En este caso voy a recurrir a algo que leí hace unos días en el libro “A river worth riding” de Lynn Marie Sager. Dos normas básicas de motivación que, a pesar de ser obvias, en realidad no lo son tanto; y que conviene tener en cuenta porque son muy útiles para esos casos y muchos otros. Es fundamental que recuerdes (porque ya lo sabes) que:

 

1. Lo que se premia, se repite.
2. Lo que se castiga, se evita.

 

Lo que se premia, se repite. Esto en sí es fácil de entender. Haces algo bien, te premian de alguna forma y, por supuesto, lo repites. El premio puede variar dependiendo de cada persona y situación: sueldo, alabanzas, más responsabilidad, regalos, sonrisas… Sin embargo, aunque parece simple, no se hace muy a menudo. Al contrario, muchas veces tratamos a las personas que han hecho algo bien con indiferencia, dando por sentado que así es cómo tiene que hacerse y, por tanto, no hay premio que valga. O bien con algo que, quizá para ti no, pero para ellos es un “castigo”.

 

Y aquí viene la segunda regla: lo que se castiga, se evita. Si una persona se esfuerza mucho y como consecuencia le exiges más, ¿para qué va a volver a esforzarse? ¿Para que le des otra pila de trabajo, para que le exijas todavía más? Muchas personas no dan todo lo que podrían porque en ese caso solo se esperaría mas de ellas (pincha aquí para tuitear esto).

 

Esto es muy frecuente, además en todos los ámbitos. Es la típica persona que hace las cosas rápido y bien, que acaba antes que los demás porque es eficiente y no se pasa media mañana tomando cafés, y ¿tú qué haces? ¿Le dejas irse a casa antes, ya que ha hecho todo el trabajo? ¿O más bien le das más para que vaya adelantando, y que no se le ocurra irse ni un minuto antes de tiempo?

 

¿Qué sentido tiene darle a un trabajador que ha hecho algo muy bien más trabajo como “premio” y ninguna recompensa, sea del tipo que sea? En el fondo le estás castigando y, por tanto, disminuye su motivación. Por supuesto, siempre está el caso de las personas que son tan honradas, trabajadoras y responsables que van aceptándolo todo sin poner pegas, pero eso no significa que estén contentas y motivadas. Lo que significa es que llegará un día en que estarán tan quemadas que se irán en cuanto puedan y te quedarás sin alguien valioso para ti.

 

Si te preocupa la motivación de tu equipo, tus empleados o cualquier otra persona es porque te has dado cuenta de que algo falla. Si el comportamiento que ves no es el que quieres piensa qué es lo que has estado recompensando. Si a un niño que grita le das toda tu atención y al que está calladito no, adivina quien se está llevando el premio y qué va a seguir haciendo. Si cuando alguien hace algo bueno no le das importancia “porque es lo que debería ser”, para qué va a esforzarse más. Así que ya sabes, deja de premiar lo que no quieras que se repita y viceversa. Y sobre todo piensa en todas esas personas que hacen un gran trabajo y a las que no se lo reconoces, no sea que cuando te des cuenta sea demasiado tarde. Y ya sabes que esto no sólo es aplicable al mundo laboral…

 

Aunque teóricamente es fácil darse cuenta, en la práctica no lo es tanto. A veces no es tan obvio, es muy fácil, sin darnos cuenta, premiar lo que no queremos y castigar lo que sí, pero los resultados que obtienes no mienten. Así que párate bien a pensar en lo que te rodea y por qué es así, qué estás premiando y qué estás castigando.

 

¿Qué te parece? Déjame tu opinión más abajo y apúntate a mi boletín semanal gratuito para no perderte el próximo artículo, puedes hacerlo aquí.

 

 

anclaMuchas personas me escriben porque se encuentran en una situación de la que no saben cómo salir. Se sienten perdidas, estancadas y un poco a la deriva, no saben qué quieren ni cómo han llegado hasta donde están.

 

En general, la razón de que estés así es que no tienes claro qué es lo verdaderamente importante en tu vida, o que lo que está dirigiendo tu vida no es lo que debería ser, que has dejado que otras personas o circunstancias decidan por ti. ¿Qué puedes hacer en esas situaciones? O mejor, ¿cómo evitar que vuelva a suceder?

>> Escucha este artículo aquí –>¿A la deriva?

 

Si quieres no solo tomar decisiones con las que te sientas satisfecha, sino  llevar una vida plena, es fundamental tener una buena ancla, algo que te mantenga segura y firme independientemente de lo que suceda a tu alrededor. Ese ancla no es más que lo que tú más valoras en la vida y determinará las acciones y decisiones que tomes. Además, te ayudará a mantenerte en tu sitio independientemente de las opiniones o críticas de los demás. Eso sí, para que el ancla cumpla con su papel, independientemente de las tormentas que se avecinen, es fundamental que sea fuerte y estable, porque si no es así, a la primera de cambio te encontrarás a la deriva. ¿Lógico, verdad?

 

El problema surge cuando lo que has elegido como ancla es una persona o una circunstancia determinada, porque tanto las personas como las circunstancias cambian continuamente y, por tanto, no son buenas opciones como ancla. Pueden funcionar bien durante un tiempo, mientras esa persona o circunstancia se mantenga estable. Pero ¿qué pasa si desaparece de repente? ¿Qué pasa si cambia tanto que tú te encuentras a disgusto? Que te sentirás completamente desorientada y perdida, te habrás quedado sin ancla y no sabrás qué hacer a continuación. Te sentirás a la deriva.

 

Entonces, ¿cómo asegurarte de que tienes una buena ancla? ¿Qué puedes elegir que se mantenga estable pase lo que pase?

 

Tus valores.

 

Los valores son principios o ideales que cambian poco a lo largo de nuestra vida (solemos mantener los mismos toda la vida) y que son fáciles de identificar: justicia, integridad, humildad, servicio, alegría, compasión, crecimiento, etc. Por ejemplo, si tu valor principal es la justicia, pase lo que pase en tu vida o en tu entorno siempre podrás identificar qué es justo y qué no, y que eso te guíe a la hora de actuar y tomar decisiones. Aunque la decisión sea dura y dolorosa, lo que es justo es justo, ¿o no?

 

E igual para el resto de valores, tú sabes identificar la honestidad, la verdad, la alegría, el crecimiento, etc; y también sabes cuándo no están presentes. Por tanto, si eliges uno o varios de estos valores como ancla, será más fácil para ti saber que estás haciendo lo que quieres hacer, que te estás guiando por lo que para ti es verdaderamente importante. Además, no te afectaran tanto las opiniones de otras personas, porque tu tienes tus valores claros. Y sabrás cuando tu vida se ajusta a ellos, y cuando no. Así, cuando te encuentres con imprevistos o momentos difíciles podrás tomar decisiones basadas en lo que de verdad valoras. Y ¿qué pasa cuando sabes que estás haciendo lo correcto y lo que quieres hacer? Que sacas fuerzas para ponerte en marcha y que lo que te digan los demás te afecta mucho menos.

 

En mi opinión, tus valores no son sólo un ancla que te permite mantenerte firme hasta en las peores condiciones, sino también la brújula que te ayuda a elegir la dirección adecuada. ¿Quiere decir eso que tu vida será maravillosa y que nunca más te costará tomar decisiones? No, pero cuando haces lo que quieres hacer y eres congruente con tus valores, no te arrepientes y te sientes satisfecha con tus acciones, aunque lo pases mal en algunos momentos.

 

Así que siéntate a pensar cuáles son tus valores principales, tu ancla. Para que a partir de ahora tengas más claro si lo que haces es congruente con lo que es importante para ti. Para mi por ejemplo en mi vida son imprescindibles la integridad y el crecimiento. Por tanto, independientemente de las circunstancias que me rodeen y de las personas que estén en mi vida, a la hora de tomar decisiones y de realizar algo yo me guío por esos dos ideales. A estas alturas ya todo el mundo sabe lo mal que lo pasé cuando dejé la ciencia, pero ¿me he arrepentido en algún momento? No. ¿Me siento satisfecha con mi decisión? Sí, porque hice lo que quería hacer en ese momento y según mis valores de crecimiento y honestidad y, por tanto, aunque no hubiera salido bien, yo estaría contenta solo por el hecho de haberlo intentado.

 

¿Qué te parece? Cuéntame cual es o va ser  tu guía a partir de ahora y no olvides suscribirte a mi boletín semanal gratuito para no perderte el próximo artículo.

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1. Qué hacer cuando no sabes qué hacer.

 

2.  7 Claves Para Una Comunicación Efectiva.

 

3.  Cómo tratar con personas difíciles.

 

4. ¿Te cuesta tomar decisiones?

 

5. 6 cosas que deberías saber antes de montar tu negocio

 

6. ¿Te saboteas a ti misma? Los 4 tipos de autosabotaje más frecuentes.

 

7. Cómo descubrir tu vocación (o no).

 

8. Cómo vencer el miedo al fracaso.

 

9. El Síndrome del Impostor

 

10. 6 Razones por las que no logras tus objetivos (y las soluciones).

 

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Hace poco acabé de leer “Cómo encontrar un trabajo satisfactorio” de Roman Krznaric y tengo que decir que es el libro sobre buscar trabajo que más me ha gustado hasta la fecha, simplemente por la manera en que profundiza en nuestras motivaciones, miedos y asunciones.

>> Escucha este artículo aquí –>¿Buscas un trabajo que te llene?

 

Hay algo que menciona que me encanta y que se lo comento siempre a mis clientes. Estamos todos obsesionados con buscar un trabajo que nos llene, ¿verdad? Y se nos olvida que el trabajo es una parte de la vida, no toda tu vida. Como sugiere el autor, por qué no sustituirlo por buscar una vida que te llene, es decir, en lugar de acomodar tu vida a tu trabajo (teniendo poco tiempo libre para tus seres queridos o aficiones o para ti misma), acomodar tu trabajo a tu vida. De forma que tengas tiempo para dedicarlo a cosas que de verdad te importan. Eso no quiere decir que no puedas buscar un trabajo que te llene, sino que estés abierta a otras opciones que a lo mejor se adecuan más a lo que tú buscas en la vida.

 

Te pondré un ejemplo. Ya te he contado alguna vez el ejemplo del músico que decidió, en lugar de dedicarse profesionalmente a la música, buscarse un trabajo y tocar en su tiempo libre. ¿Por qué? Porque su trabajo le daba más dinero que el que le daría la música profesionalmente y porque él no quería transformarlo en una obligación. Esta persona tenía muy claras sus prioridades en la vida y, aunque su trabajo no le gustaba, estaba muy satisfecho con su vida y con la forma en que lo compaginaba todo.

 

Otro ejemplo lo pone el autor del libro. El poeta estadounidense Wallace Stevens, que trabajaba en una compañía de seguros y en su tiempo libre escribía versos. Era tal su talento que ganó un premio Pulitzer y le ofrecieron una cátedra en Harvard, donde podría haberse pasado la vida escribiendo; pero no la aceptó porque estaba satisfecho con su vida, no necesitaba que su pasión fuera su profesión.

 

Este es un tema muy personal, ¿de verdad necesitas un trabajo que te llene o más bien una vida que te llene? Aquí entran en juego tus preferencias, motivadores y tener en cuenta que cosas con las que disfrutas podrían transformarse en una pesadilla si te dedicaras a ellas profesionalmente. Por ejemplo, a mi me gusta mucho cocinar y en mi tiempo libre disfruto mucho probando nuevas recetas, pero tengo clarísimo que no querría dedicarme a ello profesionalmente. Es algo muy distinto. Sin embargo, también tengo muy claro que, a diferencia del músico y de Wallace Stevens, para mi es imprescindible que me apasione mi trabajo (con lo cual me estoy complicando la vida, claro está). La cuestión es que puede que para ti no, que tú tengas otras prioridades y preferencias y te estés devanando los sesos centrándote en la parte equivocada.

 

La cuestión entonces es que tienes que pensar primero en cómo quieres que sea tu vida y en qué lugar ocupa tu trabajo en ella, y entonces diseñar un trabajo que encaje. Suena utópico, ¿verdad? Pero no lo es tanto. En el siguiente artículo te hablaré de qué tienes que tener en cuenta para diseñar un trabajo que encaje con la vida que quieres. Por ahora ponte a pensar en lo que has leído. ¿De verdad necesitas un trabajo que te llene o más bien una vida que te llene? Y si necesitas las dos cosas, ¿cómo puedes conseguirlo?

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>>Estos son los diez artículos más leídos durante el mes de septiembre:

 

1. Qué hacer cuando no sabes qué hacer.

 

2.  Cómo tratar con personas difíciles.

 

3.  ¿Te cuesta tomar decisiones?

 

4. ¿Te saboteas a ti misma? Los 4 tipos de autosabotaje más frecuentes.

 

5. 7 Claves Para Una Comunicación Efectiva.

 

6. Cómo motivarte diariamente y empezar a tener un crecimiento profesional, económico, espiritual y emocional.

 

7. Cómo vencer el miedo al fracaso.

 

8. 6 cosas que deberías saber antes de montar tu negocio

 

9. 6 Razones por las que no logras tus objetivos (y las soluciones).

 

10. Cómo descubrir tu vocación (o no).

 

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¿Estás a punto de lanzarte a por algo nuevo? ¿Considerando hacer algo que para ti es un gran riesgo?

Quizá te estés planteando dejar tu trabajo para hacer algo que te llene más, atreverte por fin a establecerte por tu cuenta, o animarte a aumentar la familia a pesar de las circunstancias…

Y aunque de verdad te gustaría, el miedo puede más que las ganas.

(más…)

Este fin de semana acabé de leer “Cómo preocuparse menos por el dinero” de John Armstrong (Ediciones B). Muy interesante y para reflexionar.

Por ejemplo, ¿has considerado alguna vez qué significa para ti “disfrutar de la vida”?

Y en este caso no me refiero a las las necesidades básicas o placeres gratuitos.

Puesto que es un libro que habla sobre dinero, el autor se refiere específicamente a cosas para las que necesites dinero. Un tema a veces tabú, pero no por ello menos importante.

(más…)

 

>> Escucha este artículo aquí –>Cuando dejar tu trabajo

 

Esta semana voy a responder a una pregunta que me han hecho más de una vez: cuándo dejar tu trabajo. La pregunta en cuestión se puede aplicar a dos situaciones:

 

  • Cuando estás insatisfecha o estancada y no sabes si merece la pena esforzarte más o dejar el trabajo.
  • Cuando tienes en mente poner tu propio negocio pero tienes miedo de dejar la estabilidad económica que te da tu trabajo.

 

Sobre la primera parte he hablado en varios artículos que enlazo a continuación. En primer lugar tienes que tener muy claro si estás donde quieres estar, ya sabes que es importante pararte a planificar tu trayectoria profesional para no dejarte llevar por la corriente y darte cuenta, un día, de que estás muuy lejos de tu destino inicial. Y lo peor, de que no quieres estar ahí. Por otro lado, si te sientes insatisfecha o estancada, antes de tomar medidas drásticas que impliquen boicotear tu carrera, averigua si puedes hacer algo al respecto (en los enlaces encontrarás más información sobre cómo hacerlo).

 

Respecto a la segunda parte, en mi experiencia la etapa en la estás considerando poner tu propio negocio es de las más estresantes que conozco. Aparecen todas las inseguridades, dudas y bloqueos habidas y por haber. Miedo al fracaso, a estar a la altura, a conseguir clientes, a no tener dinero, etc. Lo primero que recomiendo es que analices el papel del dinero en tus decisiones profesionales, es importante saberlo.

 

Además, hay que tener en cuenta que cada caso es único, cada persona es un mundo y lo que me sirve a mi a lo mejor a ti no, como en todo. Así que tampoco te tomes lo que digo al pie de la letra, ¿de acuerdo? Aparte de eso, ¿cuándo es el mejor momento para dejar tu trabajo si quieres establecerte por tu cuenta? Depende.

 

Hay como mínimo cuatro situaciones diferentes:

 

    • Si tienes ahorros o un respaldo económico que te permita vivir sin estrés hasta que tu negocio prospere y estás segura al 100% de que quieres ser emprendedora y vas a hacer que tu negocio funcione sí o sí –> En este caso cuando quieras. Yo suelo recomendar la opción número 2 pero si quieres dedicarle todo el tiempo y te lo puedes permitir, para qué dar más rodeos. (Nota: hacer que tu negocio funcione sí o sí no significa aferrarte a algo y hundirte con el barco si no funciona, sino hacer todos los cambios y ajustes necesarios para que funcione.)

 

    • Si tienes algunos ahorros, estás bastante segura de que quieres intentarlo pero te pone nerviosa perder la estabilidad económica que te da tu trabajo –> Esta situación es de las más frecuentes y yo recomiendo seguir con tu trabajo hasta que tu negocio esté en marcha y tengas que elegir entre uno de los dos. Para entonces tendrás más ahorrado, estarás más segura de ti misma y te costará menos. Y con suerte y trabajo duro puede que ya te esté dando beneficios.

 

    • Si no tienes un respaldo económico pero tampoco tienes deudas y te permites algunas comodidades –> En este caso puedes aplicarte la recomendación anterior y sumarle recortar lujos para crearte un colchoncito. Recuerda, a veces es necesario un sacrificio a corto plazo para recoger la recompensa a largo plazo. Y aviso el “corto plazo” puede no ser tan corto.

 

    • Si no tienes ahorros y estás endeudada o viviendo al límite.  Dejar tu trabajo en este momento no es una opción recomendable, mejor céntrate en salir de ese endeudamiento y cuando el estrés financiero disminuya vuelve a pensar en tu negocio (o considera salir del endeudamiento como el primer paso para empezar tu negocio si te resulta más motivador así.) Mas que nada porque un negocio conlleva unos gastos, es necesario invertir y no es una salida fácil a tu situación. Si alguien te ha dicho que para ganar dinero rápido lo mejor es poner un negocio, no te ha aconsejado bien. Aquí tienes algunas cosas que debes saber antes de empezar tu propio negocio.

 

Eso es todo, determina cual es tu situación y ponte en marcha. Sí, ya sé lo que tienes mente, ¿de donde sacas tiempo para eso? Sinceramente, es tu negocio, tú decides si de verdad quieres independizarte o no. Así de claro. Si quieres poner un negocio y no puedes dejar tu trabajo por ahora, o pospones la idea o sacas tiempo de donde sea (horas de televisión, fines de semana, etc) hasta que sea viable. No es fácil, es sacrificado, pero en este caso es lo más sensato. Dejar tu trabajo sin un respaldo económico de al menos un año es una locura. Pero es tu elección.

 

¿Qué vas a hacer? Déjame tu comentario más abajo.


Como ya sabeis Ediciones B me ha enviado copias de unos libros de la serie The School of Life.

Como sé que a muchos os pueden ayudar he decidido hacer un sorteo.

Sortearé cuatro libros:

 

1. “Cómo estar mentalmente equilibrado” de Philippa Perry

2. “Cómo cambiar el mundo” de John-Paul Flintoff

3. “Cómo preocuparse menos por el dinero” de John Armstrong

4. “Cómo prosperar en la era digital” de Tom Chatefield

 

Sólo se enviarán a España

 

¿Que tienes qué hacer para conseguir un pack?

 

1. Darle a me gusta en mi página de Facebook

2. Dejar un comentario aquí abajo indicándome tu orden de preferencia en caso de que ganes (¡no olvides poner tu email en el recuadro correspondiente! Lo utilizaré única y exclusivamente para contactarte si ganas).

3. Leer las normas y condiciones.

 

NORMAS Y CONDICIONES

 

  • Sólo serán válidas las entradas que cumplan los tres requisitos anteriores.
  • A cada comentario le asignaré un número por orden de aparición y haré el sorteo mediante random.org o sortea2.com
  • Sólo se permite un comentario por persona.
  • Los ganadores serán anunciados aquí y en mi página de Facebook y recibirán un email ese mismo día.
  • Los ganadores tendrán 72 horas para ponerse en contacto conmigo y aceptar el premio.
  • Los envíos solo se realizarán a España

 

Ya está. El día 21 de Septiembre anunciaré en esta misma entrada y en mi página de Facebook a los 4 ganadores.

¡Mucha suerte a todos!

 

GANADORES

 

  • 19.carlos Gallardo
  • 29.Inma
  • 28.Susana
  • 16.Nerea

 

 

Si tu vida sigue un ritmo frenético, no tienes ni un minuto que perder y estás desbordada, este artículo es para ti.

Tu situación es mucho más frecuente de lo que parece y, lo que es peor, hoy en día se justifica y casi hasta se exige. Parece que es normal y deseable estar así y si no es que no eres una profesional “de verdad”. Es verdad que cierto nivel de estrés es bueno para tu desarrollo, pero aquí hablamos de algo más que cierto nivel.

>> Escucha este artículo aquí –> Cuál es tu límite

Me refiero a  una situación en la que no tienes tiempo para ti, estás estresada y empiezas a darte cuenta de que así no puedes seguir. O bien ya estás totalmente desbordada y no sabes cómo cambiarlo. Como digo es algo frecuente, y también preocupante, porque esto no para hasta que algo te obliga a parar (una enfermedad por ejemplo) y por supuesto no queremos llegar a ese punto.

 

Entonces, ¿qué puedes hacer cuando tu vida te desborda? Tres cosas:

 

Primero, cambiar esa idea. No es la vida la que te desborda, eres tú que no sabes poner límites.

Todos tenemos un límite y, aunque no solemos pensar en él, es muy importante conocerlo. De este modo sabrás cuando te acercas a él y podrás hacer algo al respecto. Así disminuirá tu desgaste y estrés. Porque ya sabemos como te afecta esa situación, y no solo a ti sino a los que te rodean también (yo, desde luego, soy plenamente consciente). Y a lo mejor te preguntas, ¿y cómo puedo saber cuál es mi limite? Excelente pregunta. En el libro “Cómo estar mentalmente equilibrado” (Ediciones B), Philippa Perry comenta que es importantísimo parar de vez en cuando para evaluar cómo te sientes en ese momento, qué piensas, qué haces. No tiene que ser un descanso largo, lo importante es que te acostumbres a analizar cómo te sientes. Por ejemplo, ahora mismo, ¿cómo te sientes? Cansada, aburrida, motivada, contenta, con hambre, sed,… Este el el primer paso para aprender a reconocer cuando estás llegando al límite, y así poder parar a tiempo.

 

Segundo, identificar la causa de las prisas.

En general hay tres causantes de que estés siempre corriendo de un lado a otro:

  1. Demasiadas tareas para un tiempo determinado que, aunque te encantaría, no puedes estirar.
  2. Demasiada gente pidiéndote cosas.
  3. Una sensación interna de tener prisa. La sensación de que no puedes parar, de que hay algo más que hacer (que, por supuesto, siempre lo hay), de que no puedes perder ni un minuto…

Identifica cuál o cuales te afectan más.

 

Tercero, solucionar el problema.  Aquí viene la parte difícil : )

Si tu principal problema es el de las tareas, ¿cuál es la solución? Hay varias: delegar, aprender a priorizar, no subestimar el tiempo que te va a llevar una determinada tarea, etc.
Si lo que te afecta es la gente, claramente es imprescindible que aprendas a poner límites y a decir que no.
Si tu principal problema es la sensación interna de prisa, es más complicado. Algo que ayuda es obligarte a parar varias veces al día, aunque sólo sean cinco minutos. La cuestión es parar tu ritmo frenético y hacer algo que te relaje o simplemente que suponga un parón: leer, escuchar una canción, dar un paseo o hacer el ejercicio que te mencioné antes. Lo importante es que te acostumbres a parar y veas que la vida sigue y que tu te sientes mejor. Esto, que es aparentemente sencillo, cuesta mucho, porque no vas a querer parar literalmente ni un minuto, la cuestión es obligarte. Y doy fe de que funciona…

Además, en todos los casos es imprescindible disminuir tus exigencias y expectativas (algo complicado, lo sé, pero tienes que tenerlo en cuenta).

 

Te pondré un ejemplo. Una de mis clientas me decía que necesitaba organizarse mejor, que estaba siempre ocupada, no tenía tiempo para hacer lo que ella de verdad quería y ni siquiera estaba segura de que lo que estaba haciendo la llevara adonde ella quería estar. Deseaba poder hacer las cosas de una en una, en vez de tener tantas a la vez. Así no se dispersaría tanto y estaría más enfocada;  y se sentía bloqueada y estresada. Analizando su situación, su mayor problema era no poder decir que no cuando le pedían algo y se iba llenando de actividades que muchas veces ni estaban dentro de sus prioridades ni  le aportaban demasiado. Solución: 1) aclarar prioridades y su trayectoria profesional deseada para saber de verdad qué le convenía hacer, y que no se llenara de actividades y responsabilidades que no le aportaban nada profesionalmente; y 2) aprender a poner límites, a decir no.

 

En resumen, es fundamental que seas consciente de cuál es tu límite y de que sobrepasarlo no es nada bueno. Así que párate a pensar hasta dónde puedes llegar, de cuántas tareas puedes ocuparte sin estar asfixiada, de cuánta gente (o peticiones de gente). Aprende a identificar como te sientes en cada momento para no llegar hasta ese punto sin retorno. Y no te engañes, independientemente de lo atareada que estés y las razones que tengas, lo más importante es que eres tu la que tiene que decidir que hasta aquí has llegado, y ponerte a solucionar ese ritmo frenético antes de que algo grave te obligue a parar.

 

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>Los diez artículos más leídos durante el mes de agosto:

 

1. Qué hacer cuando no sabes qué hacer.

 

2. Cómo tratar con personas difíciles.

 

3.  ¿Te saboteas a ti misma? Los 4 tipos de autosabotaje más frecuentes 

 

4. ¿Te cuesta tomar decisiones?

 

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6. Cómo vencer el miedo al fracaso.

 

7. 6 Razones por las que no logras tus objetivos (y las soluciones).

 

8. El síndrome del impostor

 

9. 7 Claves Para Una Comunicación Efectiva

 

10. ¿Te falta valor? 4 Técnicas para recuperar el coraje y ponerte en acción

 

 

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Me escribe un lector preguntándome: ¿cómo te motivas diariamente y empiezas a tener un crecimiento profesional, económico, espiritual y emocional?

 

Me encanta esa pregunta y mucha gente se lo plantea.

La cuestión es que estás poniendo énfasis en la motivación, considerándolo un requisito imprescindible para conseguir ese crecimiento profesional, económico, espiritual y emocional que buscas.

(más…)

 

Llegan estas fechas y, como decía una chica en Twitter, casi parece año nuevo, con propósitos y todo, ¿verdad?

Aunque he hablado de conseguir tus objetivos y de diseñarlos bien más de una vez, hoy te voy a dar otra recomendación sobre los objetivos que pospones y pospones y no desaparecen nunca de tu lista.

Esos que cada vez que los lees piensas “esta vez sí, como sea”,  y que incluso empiezas pero los dejas a medio terminar y te están torturando eternamente.

¿Qué hacer en estos casos?

(más…)

 

>>Los diez artículos más leídos durante el mes de julio:

 

1. Qué hacer cuando no sabes qué hacer.

 

2. Cómo tratar con personas difíciles.

 

3. 6 Razones por las que no logras tus objetivos (y las soluciones).

 

4. ¿Te saboteas a ti misma? Los 4 tipos de autosabotaje más frecuentes 

 

5. ¿Te cuesta tomar decisiones?

 

6. Cómo vencer el miedo al fracaso.

 

7. Lo más leído en junio 2012

 

8. El síndrome del impostor

 

9. ¿Te sientes culpable cuando no estás trabajando? 

 

10. 7 Claves Para Una Comunicación Efectiva

 

 

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Ya he comentado alguna vez que, a veces, parece que las circunstancias conspiran para que escriba un artículo; y este es otro ejemplo.

Llevo un tiempo hablando con clientas y lectoras sobre las etapas emocionales que todas pasamos y que unas manejan mejor que otras.

Es algo que no se menciona mucho pero es de suma importancia (y lo sé por experiencia) y, justo esta semana, en el boletín de una de mis mentoras, Diana Fontanez, ella comenta:

El problema no es sentir. Es el no estar preparado para esas etapas emocionales que todos tenemos que pasar.”

Esta frase ha acabado de inspirarme para escribir este artículo.

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>> Escucha este artículo aquí –>5 preguntas que deberías hacerte para ser productiva y tener resultados

 

Hace poco leí un post de una de mis mentoras, Karyn Greenstreet, que me ha parecido muy útil e interesante. Según comenta ella hay dos tipos de personas: las que se ponen en marcha rápidamente, casi sin planificar; y las que prefieren crear una estrategia antes de empezar. ¿Con cuál te identificas más?

 

El ser una persona de acción es algo excelente, sobre todo porque es la acción la que genera resultados. De nada sirve tener muchísimos conocimientos y formación si luego no pasas a la acción. De hecho, ir acumulando cursos y cursos indefinidamente antes de ponerte en marcha porque “necesitas estar más preparada” es una forma de autosabotaje por miedo a fracasar, al rechazo, etc.

 

Sin embargo, como oí una vez, la acción sin dirección no es muy efectiva (pincha aquí para tuitear esta frase). O lo que es lo mismo, hacer no equivale a conseguir, a tener resultados (o al menos los resultados que tú quieres). Seguro que lo has podido comprobar por ti misma más de una vez, trabajar como una loca para nada. Por ejemplo: meterte en un montón de redes sociales sin saber para qué, gastarte una millonada en tu web sin tener clara tu idea de negocio, ponerte a hacer cosas en el despacho y acabar el día sin haber hecho lo verdaderamente importante, etc.

 

Aquí es donde entra en acción la planificación, la estrategia. Hay personas que antes de entrar en acción prefieren tenerlo todo bien planificado y tener clara su estrategia. Muy sabio, porque eso te permite analizar distintas opciones antes de emplear tiempo y energía en algo. No sea que después de emplearlo no funcione y creas que ha sido mala suerte o que tu no vales para eso, cuando la verdad es que lo único no válido eran tus técnicas o tu estrategia. Por supuesto, la planificación también tiene su contrapunto, cuando la utilizas como excusa para posponer el momento de acción, algo también bastante frecuente.

 

En todo caso, en la mayoría de las situaciones es muy útil tener una estrategia, y estas son cinco preguntas fundamentales que deberías planearte si tienes algo en mente o estás en medio de un proceso:

 

  • ¿Por qué estoy haciendo esto?
  • ¿Por qué lo estoy haciendo ahora?
  • ¿Qué resultado espero?
  • ¿Cómo voy a saber que he conseguido ese resultado, qué metodos de analisis voy a utilizar?

 

Y la más interesante…

 

  • ¿En qué otra cosa podría emplear mi tiempo, dinero y recursos para obtener mejores resultados?

 

Es muy fácil ir acumulando información y cursos y sentirte atraída por las “novedades”, con la idea de que todo te puede ser útil. Pero la consecuencia, muchas veces, es la parálisis por analisis. Hay tanto que no sabes por dónde empezar y acabas no haciendo nada. O bien todo lo contrario, te metes de lleno en cada novedad y puerta abierta que ves sin pararte a pensar demasiado. En cualquiera de estas situaciones estas cinco preguntas pueden ahorrarte bastantes quebraderos de cabeza.

 

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te falta valor

 

 

Hace poco leí un artículo interesante sobre si se puede aprender a ser valiente, a no tenerle miedo a las cosas (aquí lo tienes, está en inglés).

A su vez, el post se basa en el libro “The Courage Quotient: How Science can make you braver” de Robert Biswas-Diener. Como muchas lectoras me escriben paralizadas por sus miedos, me ha parecido interesante compartirlo.

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culpable cuando no trabajas

 

Este artículo se lo dedico a una de mis clientas, Mª Cristina, que me escribió el otro día comentándome que le pasaba esto y me dijo “mira, ya tienes una idea para el boletín.” ¡Gracias!

 

Seguro que conoces esa sensación de intranquilidad o culpabilidad cuando tienes algo pendiente y estás descansando, o cuando deberías estar trabajando pero no logras concentrarte, o simplemente en tu tiempo libre.

Esa sensación de: “Debería estar haciendo…” De estar perdiendo el tiempo. Muy común cuando estás muy estresada y a veces aunque no lo estés…

Problema: ni haces lo que se supone que tienes que hacer, ni descansas.

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